23 nov 2018

Mujer, trabajadora y luchadora como Marlene

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Ella es de Carpapata Perú, un pequeño pueblo donde solo podía escuchar la radio y no tenía televisión. Es colla, autóctona de los incas de parte de su madre y sabe hablar un poquito quechua, aunque no se acuerda mucho. Marlene Rocío Palomares Collachagua tiene cuarenta y seis años y trabaja como cocinera en un instituto de educación especial en Capital Federal. Actualmente tiene un emprendimiento de locales de ropa en Alejandro Korn. Su experiencia de vida como trabajadora, mujer, luchadora y extranjera demuestran la realidad en la que vivimos día a día: un sistema de opresión y explotación en donde los países latinoamericanos y los sectores sociales bajos son los más afectados.

Ella dice que es trabajadora de la clase baja, que quiere darle lo mejor a sus hijos y enseñarles que “todo se puede en esta vida”. Acá en la Argentina trabajó en geriátricos, en verdulerías, en puestos de diarios, en una lavandería, en un puesto de flores, en una fábrica, como cuidadora de personas mayores, como limpiadora de edificios, casas y departamentos. También trabajó como cocinera ad honorem en un comedor comunitario de La Boca a cambio de un plato de comida y mercadería. “Yo cuando llegué acá a Argentina sentí que estaba tocando el cielo y pisando el paraíso”, dijo con el mate en la mano. Marlene tuvo una niñez y una adolescencia dura, pero una vida llena de frutos. Por eso siempre tiene algo para contar, una experiencia para compartir y una lección para comunicarle a todo el mundo: es una mujer luchadora que nunca se dio por vencida.

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Su primer trabajo lo tuvo a los trece años cuando se fue de su hogar para irse a Lima y ser niñera a tiempo completo en la casa de una familia judía. “Me fui de casa porque veía que ya la situación no daba. Yo trabajaba y le mandaba plata para mi mamá, y después juntaba para estudiar también”. Ella ya no quería estar ahí, en su casa vivía en un contexto de constante violencia.

Marlene aún era joven y quería terminar sus estudios, para eso trabajó en una panadería con su tía. Se levantaba a las tres de la mañana, entregaba los panes a las cinco y después de eso iba a la escuela gracias a la platita que juntaba todos los días. “Yo la verdad admiro a mi tía, es una mujer trabajadora, yo a esa edad decía yo voy a ser como mi tía Leoncia, está viva todavía”, comentó.

Cuando terminó de tomar mate relató la convivencia con su segunda pareja: “Fue la peor parte de mi vida, era un hombre golpeador, más que mi papá. Al principio lo vi tan bueno, pero cuando me junté con él yo le decía: tú eres el diablo vestido de ángel. Me golpeaba, me golpeaba, me golpeaba tan mal, que después me acordaba de mi mamá y decía: mi mamá habrá aguantado por nosotros. Yo no me quería separar porque si yo me separo, mi hijo Kevin no tiene papá, Nando no va a tener papá, hasta que me embaracé de Antonito”, relató con lágrimas en los ojos. “Fue la peor parte de mi vida. Dije, no voy a tener más hijos, no voy a vivir más con este hombre”, a Marlene se le quebró la voz. “Me voy. ¿A dónde? No sé, pero me voy. Decidí dejarlo”.

Le pregunté a dónde había decidido irse y me contó lo más importante de su historia: “Tengo primas en Italia, ellas me dijeron vente para acá. Y dije me voy a Italia, pero sin mis hijos. Antonito tenía un mes de nacido. Agarré bien mi corazón, lo até bien a mí y dije me voy a Italia, pero cómo hago para llevarme a mis hijos. Llegué a Lima, iba a ir a Italia de manera ilegal, mi prima me mandó un curso para venirme a Bolivia, allí me hicieron un documento boliviano, una mafia. Una mafia que lleva gente ilegal al extranjero. Llegué a Bolivia y me hicieron el documento boliviano donde me llamaba Virginia Pérez, ya no era más Marlene Palomares, era Virginia. Iba a irme como boliviana a Italia. Yo me quería ir, era la única forma. La mafia me hizo estudiar el himno nacional, los platos típicos de Bolivia… tuve que estudiar todo”, declaró.

Marlene explicó que Virginia Pérez en realidad existía, que era una persona que le había vendido su identidad: “Terminé de dar todos mis exámenes y llegamos a la Argentina, nunca me voy a olvidar. Fue una agencia de viajes ilegal, nos cambiaban de identidad y nos llevaban a la Argentina. Cuando llegué acá como Virginia Pérez, nos instalan en un hotel donde ya adentro hacíamos reuniones y salíamos de a dos hacia Ezeiza. Los primeros dos llegaron bien, pero después salieron otros dos y no había noticia de que llegaron. Cuando nos enteramos, a los cuatro días que no había noticias, estaban acá en la cárcel, los habían detectado que no eran bolivianos”.

En ese momento su destino se desvió hacia otro lugar. Italia ya no era más una opción, su objetivo cambió. En el 2004 cuando tenía treinta y un años, Marlene tomó una decisión que marcó su rumbo: “De ahí dije, no, yo no voy a viajar más. Estaba ya sin plata, tuve que dormir en la plaza de Once yo y mis cuatro compañeras. Dije no voy a ir, yo me quedo acá, si acá hay vida. Yo voy a trabajar y voy a traer a mis hijos, acá voy a poder traerlos. Yo sabía que acá podía trabajar y comunicarme con ustedes normalmente, y mis hijos podían estar acá conmigo”.

Con la voz a punto de quebrar, confesó su vida a la intemperie, sin un techo, sin trabajo y sin su identidad real: “Compraba tres kilos de mandarina, uno para el desayuno, otro para el almuerzo y el otro para la cena. Dormía en las calles de Once con mis tres compañeras que siguieron mi camino. Nos íbamos al subte y nos prestaban el baño para bañarnos, cambiarnos y asearnos. No sé quiénes son esas personas que nos ayudaron, quiero ir a agradecerles pero nunca los encontré. Después en las verdulerías empecé a buscar trabajo con compatriotas míos, tanto he caminado que llegué hasta Constitución. Parecía que Argentina era mucha paz porque yo vine de Perú donde había mucha muerte, para mí este país era un paraíso. Así que llegué a Constitución, me dieron trabajo en la verdulería, una compatriota mía, una Cusqueña. Me pagaba dos pesos por día. Ahí trabajé, luego dormía ahí, tenía cama y todo. Así que para mí era lo mejor. Yo les decía a mis compañeras tenemos que encontrar trabajo, pero nadie nos conoce, no tenemos identidad propia, estamos como delincuentes. Pero esto se puede arreglar, todo se puede en esta vida.  Se puede arreglar, yo lo voy a arreglar, me tengo fe”.

Marlene reveló la estructura social en la que vivimos: “En Perú no existe la clase media, existe la clase alta y la clase baja. La clase alta es un diez por ciento y la clase baja es un noventa por ciento, quiere decir que la clase alta domina a la clase baja. La clase alta domina al gobierno para que la clase baja no trate de pensar mejor. ¿Qué hace la clase alta? Le cobra a la clase baja la educación y la salud para que no piense, para que sean ignorantes y trabajen a su mandato. Son pocos los que llegan a ser universitarios y los que llegan, tampoco les dan trabajo. Yo soy de la clase baja. Mi conciencia es esa, salgo para mejorar mi calidad de vida. Yo no quiero volver a Perú, porque si vuelvo voy a volver a ver las muertes, voy a ver la violencia en todo sentido de la palabra, violencia personal, violencia de mi niñez, violencia en el país. Me considero trabajadora de la clase baja, soy extranjera, tengo que poner mi granito de arena, me tengo que ganar el pan del día”.

Ella dice que toda su vida trabajó en negro hasta que tiempo después de haber entrado en el Instituto de educación especial, le ofrecieron el puesto de cocinera. Señaló que el trabajo en negro es explotador, porque durante todo ese tiempo no tuvo aportes ni obra social para cuidar a sus hijos. “Es algo que no te da todos los beneficios como a los demás, más que nada a nosotros los extranjeros. Nosotros los extranjeros estamos sometidos a aceptar lo que venga porque venimos de países en crisis”, comentó.

Con un sinfín de anécdotas para contar, desde las cosas más bellas a las más duras, Marlene provoca esa sensación de creer que vivió mil vidas.

Mujer de mil oficios, de alma y brazos fuertes, de sonrisa encantadora y risa contagiosa: ella es Marlene con todas las letras.

¡Feliz cumpleaños, genia!

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5 mar 2017

Por qué el mundo entero

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Un veterano de la guerra de Las Malvinas me regaló esto en el tren.

Un domingo a la tarde, volviendo a casa en el subte, me crucé con una familia extranjera que fue observada con cierta "sorpresa" por la gente que nos rodeaba en la estación.

No hablaban inglés ni portugués y estaba segurísima de que venían de África.
Si supieran la admiración y el aprecio que le tengo a su continente y a su cultura se hubiesen dado vuelta para ver la sonrisa que se me escapó al escucharlos hablar.
Las personas que estaban a nuestro alrededor no los miraron de la misma forma en que lo hice yo. Tal vez fue así porque se creyeron el cuento de que no somos lo mismo.

Cuando escribo sobre la sociedad, casi siempre lo hago pensando en el mundo entero y no sólo en las personas de mi país. Creo que reducir todo a lo nacional es ser egoísta y caer en el desconocimiento de nuestra verdadera esencia. El nacionalismo no es sinónimo de industria local y tampoco significa solo apoyar su desarrollo.
Ser nacionalista es encerrarse dentro de cuatro límites y por ende es rechazar a la humanidad entera.

En el continente donde vivo no somos todos iguales y a pesar de ser conscientes de ciertas diferencias (culturales, económicas, étnicas), construimos más barreras y límites para separarnos y desconocernos un poquito más, supongo.
Pero... ¿por qué tanto rechazo? ¿Por qué queremos distanciarnos de esa forma cuando en realidad tan distintos no somos?

Somos lo mismo pero desiguales.
Humanidad única, sociedades distintas.
Del mismo molde pero con apariencias, culturas y clases diferentes.

Lo que nos separa de nuestra condición humana para que no seamos del todo homogéneos es la cultura y la clase social. Todo lo demás son construcciones sociales inventadas por nosotros mismos: los muros, los límites, las barreras, los espacios, las nacionalidades.

El nacionalismo es rechazar a la humanidad toda.

El mundo es uno solo, somos habitantes de una misma tierra dividida por distancias, kilómetros, aguas, climas, geografías, idiomas.

La familia "negra" que conocí aquel domingo por la tarde en la estación de subte no eran muy distintos a mí ni tampoco a esa gente que los miró mal. Eran personas.... al igual que todos.

Porque al fin y al cabo la humanidad es una sola.
Y a esto me refiero cuando hablo del mundo entero.
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10 feb 2017

Historias

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Dejamos huellas cuando caminamos y ecos cuando reímos o hablamos.
Pasar por algún lado es como escribir la historia, es completar el lugar: las plazas, las calles, las ciudades, los bosques, el campo, las rutas, las esquinas, las veredas, las casas de la gente. Todo está marcado y modificado por nosotros. Construimos, destruimos, decoramos, armamos, deformamos y dejamos recuerdos sea por donde sea que pasemos. Pintamos con nuestros colores.

A mí me gusta conocer lugares nuevos porque de repente los puedo llenar de historias.
Es como escribir una hoja en blanco o pintar un cuadro: los espacios se vuelven imágenes de momentos pasados.
Imaginate la cantidad de anécdotas que puede tener un pequeño lugar: el mundo entero siendo escrito por la sociedad.
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1 ene 2017

Instructivo para atravesar un muro

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Si estás leyendo esto, es porque tu intención es atravesar un muro y no sabés cómo. Apuesto a que lo observaste en vez de enfrentarlo e imaginaste el cómo sería estar del otro lado que el cómo podrías cruzarlo.

Para lograrlo, antes se debe conocerlo. ¿Vos sabés qué es un muro? Un muro es algo que se construyó para impedir ver o estar del otro lado, ¿quién lo construyó? ¿Con qué fin? No olvidemos que además es una limitación. ¿De quién o de qué te quieren separar? También puede ser utilizado como defensa o protección. ¿Estás seguro de que querés pasarlo? ¿En serio no te querés quedar ahí?

Ahora que sabemos lo que es, necesitamos conocerlo de lo que está hecho. Ponete de pie frente a él e inspeccionalo. ¿Está formado de recuerdos, palabras, miedos, inseguridades, ideologías o de historias? ¿Cuál es su materia?

A continuación, vas a necesitar medirlo... aproximadamente, no se requiere nada exacto, es solo un obstáculo. Y no es que quiera retrasarte, pero aún tengo más preguntas; ¿tenés idea de lo que hay del lado opuesto? ¿Te dijeron que allá es seguro? ¿Qué pasa si no hay nada y te arrepentís? No existen instrucciones para volver atrás, ¿lo sabías?

Un muro existe por algo y fue construido con un propósito. Para atravesarlo, hay que dejar de pensar en divisiones, en limitaciones, impedimentos, miedos y en imposibles... como si nada de eso existiera. Imaginá un espacio sin interior ni exterior, sin lo público y sin lo privado. Acto seguido, tocalo. No tengas miedo, es solo un muro.

Ya está, ahora podés pasar caminando, corriendo o gateando... respirá bien y no mires hacia atrás, por más cliché que suene.

¿Qué pensaste, que te iba a decir que lo rompas, que lo saltes o que te estrelles contra él? ¿Para qué? Si después, cuando lo cruces, te vas a dar cuenta de que jamás existió un muro para atravesar.
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25 ene 2016

Viajes: El mar

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Mientras espero a que se me sequen las acuarelas que pinté en mi cuaderno, me pongo a escribir algo para ustedes. En realidad estoy escribiendo lo que en un momento fue solo mío y que solo podía oír en mi cabeza.
Me fui veinte días a la costa con una amiga, mi hermana y su familia y me reencontré una vez más con uno de mis mejores amigos: el mar. ¿Sabían que amo nadar, sobre todo en el mar? ¿Y que una vez casi pierdo la vida ahí? Si no fuera porque luché contra la corriente hasta el cansancio, hoy no estaría acá escribiendo esto.



Cuando era chiquita intentaba observar a lo lejos, a ver si más allá de esa perfecta línea horizontal que parece infinita y parte el agua del cielo, llegaba a percibir algún país como China, Australia o el continente africano. Siempre me preguntaba qué pasaría si nadaba hasta el otro lado, ¿llegaría a alguno de esos destinos o llegaría a una isla desconocida? ¿Qué haría si hay tiburones, o hay tormenta, o se hace de noche? ¿Podría ver a los delfines de cerca? Mamá me dijo que nunca lo hiciera porque según ella me iba a ahogar. Yo nunca le tuve miedo, y por más que insistiera en que no me metiera muy al fondo y le tuviera respeto, yo sentía al mar como un amigo. Un día me confié demasiado de él y la cosa no terminó muy bien.

Siempre vi al mar como símbolo de rebeldía y libertad. Inestable y dudoso; no se sabe cómo va a amanecer al día siguiente, pero de seguro que de una forma distinta. Incluso puede cambiar y revertir su estado de ánimo y sus movimientos en pocos minutos. Sus dos compañeros son el viento y la arena y posee grandes y pequeños huéspedes dentro de sí. A veces revoltoso y gris, a veces sereno y azul, se arrastra hacia la orilla con fuerza. Se podría pensar que de vez en cuando tiene ganas de vengarse de quien lo contamina, o que quiere llegar a la orilla para tocar nuestros pies y conocernos mejor.
Tal vez quiera hacer un poco de las dos cosas, tiene sus razones.
Salado, fresco, espumoso y peligroso. Intenta llevarse todo y arrastra lo que toca y atrapa, pero también devuelve y regala cosas que ya no necesita.


El otro día me senté sobre la arena en la orilla y lo contemplé. Pensé en lo hermoso que se sentía estar descalza y con los pelos al aire (esto va para Pupii), con arena hasta en los oídos. El ruido de las olas al romper me hizo sentir melancólica y la brisa salada que me rozó la cara provocó que sintiera nostalgia. Pensé que el mar es otra parte de la naturaleza incomprendida por el ser humano, o por lo menos, es otra de nuestras tantas víctimas. Le quitamos lo que tiene, lo alteramos y a cambio lo llenamos de plásticos y bolsas. ¿Qué hubiera pasado si nosotros no hubiésemos existido? ¿Existiría el mar? ¿Vendría hasta la orilla con fuerza o viviría sereno?


Durante algunos días que me quedé, mientras el sol se ponía, no podía evitar inclinarme y levantar los vasos, las bolsas y los plásticos que la gente que venía a vacacionar tiraba en la arena. Hasta vi más basura que caracoles y más cigarrillos que piedritas. Me pregunto qué pensará esa gente en el momento en que deja caer sus desechos a la arena, o entierra el pucho para que se apague.

A veces creo que soy la única que ve al mar sufrir cada vez que se lleva algo nuestro. Y pensar que si todos los seres humanos, en todo el mundo, fuésemos conscientes y responsables de lo que hacemos, tal vez él hoy estaría más azul y tal vez los animales marinos serían más felices.

Amanecer del 16 de enero.


Ver y escuchar al mar me hizo sentir bien y mal a la vez. Siento que admiro y aprecio lo bello que es y eso me hace sentir inspirada. Si creería en las reencarnaciones, estaría segura que en otra vida fui ballena o delfín, o capaz un lobo marino o quién sabe, capaz fui una almeja; y por eso siento que lo amo y que me encanta. El mar es majestuoso e increíble, siempre está en constante movimiento y dentro de sí lleva cantidades de sorpresas y tesoros que tal vez jamás nos animemos a encontrar.

El mar y su inestabilidad es otra muestra de que vivimos en un mundo increíble. Porque no hay nada más hermoso y único que la naturaleza.


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1 ene 2016

Inspiración: La fotografía y el arte urbano

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Si alguna vez entraron a mi galería de fotos o me conocen personalmente, sabrán que me apasiona la fotografía y en especial la urbana. Me encanta salir por la ciudad y sacarle fotos espontáneamente a la gente haciendo cosas. 


Nunca estudié fotografía, pero es una de las cosas que más me apasionan —junto con la escritura y los viajes—, y de hecho, creo que la fotografía urbana es de las mejores, más bonitas, espontáneas y desprolijas en el mejor sentido. No es fácil sacar buenas fotos urbanas y creo que yo no lo hago bien, en realidad soy un desastre haciéndolo porque nunca consigo capturar el momento que quiero o me da vergüenza pedirle permiso a la gente, entonces intento hacerlo media escondida para que no se enojen —una vez un chico me hizo fuck you, pero la mayoría cuando me ve, sonríe. Ah y una vez caminando por Palermo, un hombre que estaba con, al parecer su pareja, me pidió que los fotografiara (?)—.


Estudio y admiro a la sociedad, y me fascinan las ciudades, los edificios y todo lo que pasa por ahí en el espacio público. Pero si hay algo que me vuelve loca además de eso es el arte urbano. Hace unas semanas fui al barrio de San Telmo en la ciudad de Buenos Aires y me encontré con murales fantásticos.

Como estos.

¿Por qué tanta belleza en la ciudad?

El arte, junto con la música, son unas de las cosas más hermosas, puras y liberadoras que el ser humano pudo haber creado. Ciudades llenas de arte y música son ciudades que poseen sociedades que se expresan... sociedades libres.
Y la combinación de espacio público + gente + arte + fotografía es una de mis mezclas favoritas.



No me decidía sobre qué escribir un primero de enero, pero como tenía muchas ganas de compartir estas fotos que saqué hace unas semanas en San Telmo, pensé que sería ideal empezar el año con un poco de arte e inspiración.
Les deseo lo mejor para estos nuevos días que se viene y ah... ¡Me fui de vacaciones a la costa con mi amiga! Feliz año y felices vacaciones a todos... ¡A disfrutar!


Por unas semanas tal vez no ande mucho por acá, pero sí voy a estar siempre en twitter así que para los que quieren leer mis boludeces, los invito a que nos sigamos (@bosquenevado).
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20 nov 2015

Inspiración: La creatividad nace con lo varieté

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Soy partidaria de lo misceláneo y me encanta leer y escribir sobre varios temas. Lo igual y repetitivo siempre me aburrió y creo que por eso siempre fui una chica llena de ideas, propuestas y proyectos. Me encanta probar cosas nuevas y descubrir, explorar y encontrar todo aquello que me rodea. Por eso, la rutina diaria siempre fue destructiva para mí. La homogeneidad me hace mal y me vuelve un ser concreto, formal y aburrido.

Este mural lo encontré en la ciudad de La Rioja, justo al lado del centro cultural, lo que antes fue la escuela secundaria de mi papá.

Cuando entré a la universidad, por un momento sentí que mi creatividad se estaba muriendo y sí, la rutina y el cansancio provocaron que mis ideas, mi imaginación, mi inspiración y mis ganas de escribir se apagaran un poco. De pronto ya no sentía ganas de dibujar, pintar, leer por placer o escribir pensamientos y poemas —de hecho no lo hago hace varios meses—. Por eso creo que trabajar en una oficina sería estar matándome metafóricamente —y podríamos decir que literalmente también—.
Creo que las personas creativas nacimos para otro tipo de vida y la rutina impuesta no es lo nuestro. Necesitamos de ciertas estimulaciones artísticas que se activan con ciertos cambios de aire, cambios de caminos, cambios de lectura y cambios de ambiente que logren afectar positivamente nuestra sensibilidad.
Creo que este mundo impuesto socialmente nos hace daño a todos. Las obligaciones siempre están superpuestas sobre nuestras pasiones o hobbies y eso, creo yo, nos hace humanos más tristes en un mundo rutinario y aburrido.

La Feria del libro en La Rural, Buenos Aires.

Propongo salir de la esfera y apartarse de la homogeneidad rutinaria. Encontrar y perderse en lo que más nos gusta hacer... animarse a probar algo distinto o salir a caminar por otro lugar.
Los gustos populares, la moda y todo aquello que nos acumula al montón, maquilla quien realmente somos. Por eso mucha gente aún no sabe qué es lo que le gusta, qué es lo que le interesa, qué es lo que quiere estudiar, quién quiere ser o cuál es su talento. Están perdidos en lo mismo, en lo homogéneo.

Esas dos tortugas siempre están ahí, en el Parque Centenario, Buenos Aires.

Creo que todos nacimos con habilidades y gustos distintos, capaces de diferenciarse de los demás para poder especializarse en algo y aportarlo a la comunidad y al mundo. Sentirse inútil es solo un efecto de estar siempre en el mismo lugar y no atreverse a descubrirse a uno/a mismo/a. Volvámonos antirutinarios/as.

Este perro vive en Caminito, La Boca y cada vez que alguien se le acerca se hace el lindo.

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1 abr 2015

Inspiración: 5 Cosas que me inspiran + Mini E-book gratis: "Encontrá eso que te inspira"

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http://c--o-l-a.tumblr.com/

Hoy miércoles, empezando abril y el fin de semana largo de pascuas y semana santa, se me dio por escribir algo que comparta inspiración (también les traje un regalito para que lo lean en este hermoso fin de semana largo que se nos viene), ¿y cómo mejor que mostrándoles todo lo que me inspira? Hice una recopilación de un poco de todo lo que me motiva, inspira e impulsa a escribir y a sentirme bien; sobre todo a crecer mi creatividad.
Capaz que no es lo que estén buscando, pero puede que algo de todo esto les venga bien a ustedes y podamos contagiarnos un poco de buena onda.

Acá vamos:

1. Una persona:
Aniko Villalba

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Aniko Villalba es una escritora y viajera argentina de 29 años que estudió Comunicación Social y durante toda su vida siempre tuvo un sueño: viajar por el mundo. A sus 22 años cuando dio su último final en la facultad, agarró una mochila, los ahorros de toda su vida y se largó a viajar -con miedo, por supuesto-, pero desde ahí no pudo parar. Al poco tiempo pudo combinar los viajes con la escritura (sus pasiones) y hoy se dedica y vive de eso. Sí, escribe y viaja y ese es su trabajo y estilo de vida.
La conocí el año pasado mediante su blog Viajandoporahí, y déjenme decirles que me enamoré de su forma de escribir. Esta mujer es realmente inspiradora y la admiro demasiado. Es una modelo a seguir para mí, porque gracias a ella descubrí que lo que amo sí es posible.

Foto: gigigriffis.com

Aniko recorrió parte de América, gran parte de Asia y Europa y actualmente está viviendo en Francia. Para Julio vuelve a Buenos Aires y no puedo esperar por conocerla en persona y decirle lo mucho que la admiro y lo mucho que me inspira; ya sea con sus relatos, sus fotografías, sus experiencias, sus blogs y su forma de ser. Aniko es única y la adoro demasiado.
Escribió un libro sobre viajes y pueden comprarlo en su tienda. Yo diría que ya mismo entren a su blog y la conozcan, no se van a arrepentir.

Acá está, posando para la foto.

2. Música:
The Nights - Avicii





Desde que lo conocí que no puedo dejar de escucharlo. Sobre todo de mirar el video. Mírenlo, ¿no es perfecto? El tema, la letra, el video, todo. Me gusta la electrónica y Avicii tiene muy buenos temas, pero este superó a todos. Cada vez que lo escucho no puedo evitar sentirme bien, lo que me transmite esta canción es pura alegría, inspiración y optimismo. Además, ¿conocen al chico del video? Es Rory Kramer, no se sabe muy bien quién es o qué hace, pero el tipo tiene las cosas muy bien claras: vivir, soñar, inspirar, crear y disfrutar la vida. Pasen por su canal de youtube que tiene muy buenos videos, además, te hace reír, ¿algo mejor? Yo me quiero casar con él (?).



3. Grupo de personas:
viajeros, músicos, artistas, escritores y comediantes



Cuando conocía a Aniko, también conocí a muchísimos otros viajeros argentinos que lograron ganarse una parte de mi corazón. Algunos de ellos conocidos, otros no tan conocidos: pero todos viajan. Y lo hacen porque es su pasión y siempre fue su sueño. Todos ellos están en La Comunidad Viajera y en Mochileros Argentina, aunque también está el blog de Nelson Mochilero. Ahí sí que te dan ganas de agarrar una mochila y no volver más.

Además de viajeros, me inspiran los músicos callejeros. ¿A nadie le pasó que andaba medio triste viajando por la vía pública y de repente se cruzó con alguien cantando o tocando algo y sonrió? Bueno, a mi me pasa de vez en cuando, cuando viajo en tren o subte. Realmente pienso que estas personas son una fuente de inspiración con tan solo compartir con gente desconocida su talento. Capaz que por unas monedas o capaz que por nada, pero ellos siempre están ahí para musicalizar el ambiente repleto de pokers faces.

Fran Meneses, ilustradora chilena.

También están los artistas (en realidad todos los que mencioné en este subtítulo son artistas, pero si no lo escribía así nos los íbamos a diferenciar). Los artistas de la pintura, del dibujo, del arte visual y audiovisual... esos me llenan el alma y siempre me sacan una sonrisa. No hay nada mejor que el arte.

Acá algo de ellos:


Amo las ilustraciones de Sarah Andersen, me identifican mucho y a demás me hacen reír.



Y acá tenemos devuelta a Fran, que la recontra quiero<3.



Una de las tantas ilustraciones que amo de Sara Fratini<3.


Y bueno, acá también está presente el genio de Y, viste como es.

Escritores, oh, cuánto nos amo (?). Me encanta husmear por ahí y encontrar escritores de distintos géneros y sus blogs, capaz que aún no publicaron un libro, pero ellos escriben porque les gusta y aman hacerlo. Con eso ya son escritores. En mi lista están Aniko (ya mencionada) y Lorena del blog Thedailyprosumer.

Y claro, acá también hay espacio para los comediantes y déjenme decirles que AMO a estas personas con toda mi alma. La gente que hace reír y le gusta hacerlo, es lo mejor que puede haber en el mundo. Reír, sonreír, ¿qué cosa hermosa, no?
Decidí poner a una sola persona acá, en esta parte. En realidad es youtuber, aunque no sé si él se considera como tal, según él es "el boludo que hace videos en youtube". Para mí es un genio que hace reír a la gente, y por eso creo que se merece esta partecita del post. ¿Alguien conoce a Alfredito?




4. Mi agenda y un libro:
El mundo de Sofía

Primero que nada déjenme presentarles a mi hermosa agenta 2015 que me compré en Bariloche durante mi viaje de egresados, ¿no es hermosa? Vengo escribiendo en ella todos los días desde que empezó el año y no me canso. Realmente me enamoré de ella.


Y bueno, a mí los libros también me inspiran, ¿a quién no? En este caso actualmente hay uno en particular y trata sobre la historia de la filosofía (qué aburrido, pensarán). El mundo de Sofía es un libro increíble, repleto de pensamientos, preguntas y respuestas, ideas, inspiración, reflexiones y mucha pero mucha filosofía e historia. Muy pronto van a poder leer la reseña acá en mi blog.



5. Redes sociales:
Tumblr y Weheartit



Seguramente las conozcan, estoy en estas redes sociales desde 2011/2012 más o menos cuando fueron el boom. Y desde ese día no pude parar. Soy una persona que le encanta la fotografía, el arte, las frases y todas esas cosas que solo podes encontrar en Tumblr o Wehearit. Todos los días las uso, son como mi dosis diaria de inspiración y motivación.


Mini e-book: "Encontrá eso que te inspira"


Y llegando al final, les dejo mi primer "mini" E-book sobre inspiración: "Encontrá eso que te inspira". Lo van a poder descargar a cambio de un tuit suyo (soy re mala ya sé). Pero es un regalito que preparé solamente para ustedes y que espero que les venga bien. Últimamente anduve muy inspirada y necesitaba escribir mucho. Así que nada mejor como traerles esto, espero que les guste. Después me dicen qué tal (?)



 Por último, quería comentarles que fui entrevistada (todavía no lo creo, es demasiado para mí) y que acá pueden pasar a leer la entrevista. Ahí hablo sobre un poco de mis ideas, creatividad, novelas y lo que escribo y me interesa. Me sentí super contenta por saber que me tienen en cuenta, en serio *llora de emoción*.

Y bueno, eso es todo. Espero que tengan un buen fin de semana largo, que coman mucho chocolate y sean felices.

PD: este post me hizo laburar como nunca.


Viva ser blogger.
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20 mar 2015

Perros simpáticos que me crucé viajando

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A principios de este año me fui un mes de viaje con mi familia por el centro y el noroeste de Argentina. Digo «viaje» y no «vacaciones», porque para mí fueron más que un par de días de descanso; para mí fueron días repletos de descubrimientos, felicidad, sorpresas y cosas hermosas. Conocí lugares de mi país que siempre quise conocer, me crucé con gente increíble a la que nunca voy a olvidar, y viví de todo un poco. Durante enero y algunos días de febrero, recorrimos lugares como Córdoba, Cosquín y sus alrededores, la Capital de La Rioja y los pueblos de la costa, un poco de Catamarca y un poco de Santa Fe -próximamente van a leer post sobre estos lugares con sus respectivas fotos-. Y algo que me llamó bastante la atención de todos estos viajes, es que en ellos, a demás de cruzarme con tanta gente, me crucé con muchos perros. Sí, de todos los colores y tamaños, de todas las razas, de todas las personalidades y actitudes.

Cuando salgo de mi casa me caracterizo por llevar mi cámara colgando del cuello porque me encanta sacar fotos. Y a todos los lugares a los que iba me cruzaba con amiguitos caninos bastante simpáticos; cuando me quise dar cuenta, al final de los viajes, tenía quinientas fotos de ellos y muchas anécdotas por contar. Me pareció que sería algo lindo y tierno compartirlo con ustedes.


Soy una gran amante de los animales (¡levante la mano quién también lo es!) Y desde chiquita siempre fui protectora de ellos, en especial de los callejeros. Todas mis mascotas vienen de la calle (incluyendo los gatos, menos el hamster y la cobaya). Nunca hice diferencia por si un perro era de raza o no, por si era más peludo o tenía tal color; siempre me gustaron todos y más si eran simpáticos conmigo. Tuve la suerte (hasta ahora) de no cruzarme con alguno mala onda que solo quiera morderme o correrme, yo creo que eso a veces es una cuestión de actitud hacia ellos. Porque los perros sienten la energía que les trasmitimos: si lo vemos y nos parece lindo, si lo vemos y nos dan ganas de tocarlo, si lo vemos y nos parece tierno; o si lo vemos y no nos gusta, si lo vemos y nos da miedo... ellos sienten y saben eso. Por eso cada vez que me encuentro con uno, trato de demostrarle que vengo en son de paz y amistad. Bueno, en realidad yo soy así con los perros, siempre trato de darles confianza y demostrarles que me encantan.

¿Y saben? Eso provocó que hiciera amigos perrunos a lo largo de todo el camino. Desde los más chiquitos hasta los más grandes (incluso con los que la gente no quiere y dice que son asesinos).

Vamos a conocerlos:

Algo que noté de los perros, es que todos tienen una personalidad diferente: no hay ni uno solo igual. Esto también afecta según en donde vivan y con quién.
Los perros cordobeses no se parecen en nada a los perros riojanos, tienen una forma de ser distinta: los cordobeses son más simpáticos, afectuosos y abiertos a la gente. Los riojanos son un poco más curiosos, entrometidos, compañeros y a veces algo desconfiados.

Conozcamos a Cartucho (el favorito de Agustina). Hijo de un siberiano y una pepé de la calle, ¿no es hermoso? Tiene rasgos muy similares a los siberianos y unos ojos impresionantes. Vive en Sanagasta, La Rioja, en la casa de unos amigos de mi papá. Cartucho es muy cariñoso, respetuoso, reservado y fotogénico. La cámara lo amaba.


Miren cómo cruzó los bracitos para la foto.

Conozcamos ahora a dos cachorras riojanas que viven en la plaza de Anillaco, en un pueblo de la costa de La Rioja. Una tarde estábamos con mi hermana sacando fotos al paisaje, y de repente, se nos acercaron estas dos hermosuras para jugar. Por un momento creímos que tenían dueño, pero cuando las seguimos, descubrimos que tenían su propia casa de cartón ahí mismo: en la plaza. Por suerte tenían agua y comida... ¿pero quién las habrá abandonado ahí? Por lo visto no lo estaban del todo y tenían qué comer, tal vez nacieron para ser guardianas de la plaza y jugar con los niños que vendrían a visitar el lugar. Pero no supimos cómo y por qué las dejaron ahí. Deseé poder llevármelas, pero lamentablemente no pude. Solamente pude estar un rato con ellas, conocerlas y hacerlas jugar.


Cuando fuimos a Ismiango, un pueblo de La Rioja en donde solo hay siete casas y siete familias, conocí a un perro bastante chillón e inquieto. A penas me vio empezó a ladrar y a mover la cola ¡ni se imaginan cuando saqué la cámara y la vio! Definitivamente era la primera vez que veía una y desconfiaba de ella. No dejaba de ladrar y correr para todos lados; claro, qué iba a saber él que esa cosa negra y grande era una cámara si jamás en su vida había visto una. Cuando la guardé y se tranquilizó, él me perseguía por detrás para oler mis pies; y cada vez que me daba vuelta, retrocedía y me movía la cola. El travieso solo me dejó tocarlo por un segundo, después se dedicó a correr por todos lados hasta que me fui. Y estas fueron las fotos que pude sacarle:



¿Alguien le tiene miedo a los rottweiler? Bueno, miren a este: viejito pero cariñoso. Le salvó la vida a su dueña más de una vez y es súper guardián y compañero. También un poco malcriado y chiquilín. Miren cómo reaccionó cuando vio la cámara. Fue pura ternura y cariños, este grandote se ganó mi amistad enseguida con esas caritas que me puso. No recuerdo su nombre, pero vive en la casa de mi tía en el pueblo Ismiango, de La Rioja.



El perro con el sombrero: otro compinche que vive en casa de otra tía en Ismiango. Él no fue como los demás, a penas me vio ladraba y no quería que se le acercara. Bastante desconfiado y chillón, peor que el marroncito de arriba. ¡Pero miren el sombrero que llevaba sobre su hombro! Para mí que pensaba que se lo quería sacar, por eso no tomó confianza *risas*.


Una de las perras más cariñosas, fieles y compañeras que conocí en el viaje fue ella: Bicha (sí, así se llama). Vive en el pueblo Pinchas, en La Rioja. Y si se preguntan si yo la llamé así, mi respuesta es no. Es la mascota de unos vecinos en donde nos estábamos hospedando. El primer día que llegamos, entró por las rejas de alambre y nos chusmeó todo. Así comenzaron a hacerse bastantes frecuentes sus visitas: primero eran solo por las tardes, luego por las mañanas y las noches, después durante todo el día. Terminamos "adoptándola" como nuestra compañera de hospedaje y terminaba comiendo con nosotros.
Ah, y si se preguntan cómo supimos su nombre, es porque sus dueños la vivían llamando para que regresara a su casa (la insolente se quedaba siempre con nosotros). Y bueno, supusimos que le pusieron ese nombre porque le gustaba comerse unos cuántos bichos que cazaba por ahí... ¡ah, y también comía nueces! Rarísimo.



Ahora les voy a presentar a mi favorito: un chocolate cordobés que me encontré en Villa María, Córdoba. Habíamos hecho una parada para tomar algo y descansar, y fuimos a estirar piernas caminando un poco. Yo estaba algo triste y malhumorada (aún así mi cámara seguía colgaba de mi cuello) y cuando vi que se me acercó corriendo y moviendo la cola, me sacó una sonrisa. No saben lo simpático, expresivo, cariñoso y buena onda que fue conmigo. Me trató como si fuese su dueña... como si nos conociéramos de toda la vida. Entre mimos, risas, caricias y jugueteadas, antes de irme le dejé un par de galletitas para que comiera.
Cuando vio la cámara, no hizo más que posar cual perro de publicidad y la cámara lo amó. Miren lo hermoso que es, ¿no parece demasiado fotogénico? Hasta miren las caras que me ponía. Este perro definitivamente nació para ser actor. Nunca lo voy a olvidar<3.


Miren esa hermosa sonrisa<3.

Y ahora miren las caras que puso para la cámara:


Triste y...


¡Feliz!

Ellos no fueron los únicos que me encontré viajando, también me crucé con muchos más como:


Este cordobés que se preparó la cama en la plaza de Cosquín para darse una buena siesta fresca en pleno verano de enero con unos 30°


Este ovejero alemán cachorro, que fue uno de los más juguetones y tiernos que conocí.


Y esta cabra que se creía perro. Vamos a darle participación a ella también y cumplamos su sueño de ser perro.

Viajar y conocer canes como estos, fue una de las cosas más lindas que me pasó. Todos ellos se portaron muy bien conmigo (algunos con confianza, otros algo desconfiados), pero todos me hicieron sentir que los perros son grandes seres y compañeros. Me enamoré de cada uno de ellos y pensé que sería una linda oportunidad para mostrárselos a ustedes. Muy pronto van a poder leer sobre los viajes que hice en mis vacaciones, así que van a conocer los lugares en los que ellos viven.


PD: En La Rioja me encontré a una chihuahua de color negro que tenía collar (entró a la casa en donde estábamos y empezó a olfatear todo). Cuando me acerqué a ella empezó a gritar de miedo, ¡de miedo! Se asustó tanto que salió corriendo y después me ladraba desde lejos como diciendo: ¡já, no me atrapaste! Nunca pude tocarla, pero la mocosa entró varias veces a la casa y salía corriendo cada vez que la descubría. Me quedé con las ganas de estrujarla<3.

¿Cuál fue el que más les gustó? ¿Qué experiencias tienen con los perros cuando se van de vacaciones y se cruzan con alguno?

Buen fin de semana :)
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