
A principios de este año me fui un mes de viaje con mi familia por el centro y el noroeste de Argentina. Digo «viaje» y no «vacaciones», porque para mí fueron más que un par de días de descanso; para mí fueron días repletos de descubrimientos, felicidad, sorpresas y cosas hermosas. Conocí lugares de mi país que siempre quise conocer, me crucé con gente increíble a la que nunca voy a olvidar, y viví de todo un poco. Durante enero y algunos días de febrero, recorrimos lugares como Córdoba, Cosquín y sus alrededores, la Capital de La Rioja y los pueblos de la costa, un poco de Catamarca y un poco de Santa Fe -próximamente van a leer post sobre estos lugares con sus respectivas fotos-. Y algo que me llamó bastante la atención de todos estos viajes, es que en ellos, a demás de cruzarme con tanta gente, me crucé con muchos perros. Sí, de todos los colores y tamaños, de todas las razas, de todas las personalidades y actitudes.
Cuando salgo de mi casa me caracterizo por llevar mi cámara colgando del cuello porque me encanta sacar fotos. Y a todos los lugares a los que iba me cruzaba con amiguitos caninos bastante simpáticos; cuando me quise dar cuenta, al final de los viajes, tenía quinientas fotos de ellos y muchas anécdotas por contar. Me pareció que sería algo lindo y tierno compartirlo con ustedes.

Soy una gran amante de los animales (¡levante la mano quién también lo es!) Y desde chiquita siempre fui protectora de ellos, en especial de los callejeros. Todas mis mascotas vienen de la calle (incluyendo los gatos, menos el hamster y la cobaya). Nunca hice diferencia por si un perro era de raza o no, por si era más peludo o tenía tal color; siempre me gustaron todos y más si eran simpáticos conmigo. Tuve la suerte (hasta ahora) de no cruzarme con alguno mala onda que solo quiera morderme o correrme, yo creo que eso a veces es una cuestión de actitud hacia ellos. Porque los perros sienten la energía que les trasmitimos: si lo vemos y nos parece lindo, si lo vemos y nos dan ganas de tocarlo, si lo vemos y nos parece tierno; o si lo vemos y no nos gusta, si lo vemos y nos da miedo... ellos sienten y saben eso. Por eso cada vez que me encuentro con uno, trato de demostrarle que vengo en son de paz y amistad. Bueno, en realidad yo soy así con los perros, siempre trato de darles confianza y demostrarles que me encantan.
¿Y saben? Eso provocó que hiciera amigos perrunos a lo largo de todo el camino. Desde los más chiquitos hasta los más grandes (incluso con los que la gente no quiere y dice que son asesinos).
Vamos a conocerlos:
Algo que noté de los perros, es que todos tienen una personalidad diferente: no hay ni uno solo igual. Esto también afecta según en donde vivan y con quién.
Los perros cordobeses no se parecen en nada a los perros riojanos, tienen una forma de ser distinta: los cordobeses son más simpáticos, afectuosos y abiertos a la gente. Los riojanos son un poco más curiosos, entrometidos, compañeros y a veces algo desconfiados.
Conozcamos a Cartucho (el favorito de Agustina). Hijo de un siberiano y una pepé de la calle, ¿no es hermoso? Tiene rasgos muy similares a los siberianos y unos ojos impresionantes. Vive en Sanagasta, La Rioja, en la casa de unos amigos de mi papá. Cartucho es muy cariñoso, respetuoso, reservado y fotogénico. La cámara lo amaba.

Miren cómo cruzó los bracitos para la foto.

Cuando fuimos a Ismiango, un pueblo de La Rioja en donde solo hay siete casas y siete familias, conocí a un perro bastante chillón e inquieto. A penas me vio empezó a ladrar y a mover la cola ¡ni se imaginan cuando saqué la cámara y la vio! Definitivamente era la primera vez que veía una y desconfiaba de ella. No dejaba de ladrar y correr para todos lados; claro, qué iba a saber él que esa cosa negra y grande era una cámara si jamás en su vida había visto una. Cuando la guardé y se tranquilizó, él me perseguía por detrás para oler mis pies; y cada vez que me daba vuelta, retrocedía y me movía la cola. El travieso solo me dejó tocarlo por un segundo, después se dedicó a correr por todos lados hasta que me fui. Y estas fueron las fotos que pude sacarle:


¿Alguien le tiene miedo a los rottweiler? Bueno, miren a este: viejito pero cariñoso. Le salvó la vida a su dueña más de una vez y es súper guardián y compañero. También un poco malcriado y chiquilín. Miren cómo reaccionó cuando vio la cámara. Fue pura ternura y cariños, este grandote se ganó mi amistad enseguida con esas caritas que me puso. No recuerdo su nombre, pero vive en la casa de mi tía en el pueblo Ismiango, de La Rioja.


El perro con el sombrero: otro compinche que vive en casa de otra tía en Ismiango. Él no fue como los demás, a penas me vio ladraba y no quería que se le acercara. Bastante desconfiado y chillón, peor que el marroncito de arriba. ¡Pero miren el sombrero que llevaba sobre su hombro! Para mí que pensaba que se lo quería sacar, por eso no tomó confianza *risas*.

Una de las perras más cariñosas, fieles y compañeras que conocí en el viaje fue ella: Bicha (sí, así se llama). Vive en el pueblo Pinchas, en La Rioja. Y si se preguntan si yo la llamé así, mi respuesta es no. Es la mascota de unos vecinos en donde nos estábamos hospedando. El primer día que llegamos, entró por las rejas de alambre y nos chusmeó todo. Así comenzaron a hacerse bastantes frecuentes sus visitas: primero eran solo por las tardes, luego por las mañanas y las noches, después durante todo el día. Terminamos "adoptándola" como nuestra compañera de hospedaje y terminaba comiendo con nosotros.
Ah, y si se preguntan cómo supimos su nombre, es porque sus dueños la vivían llamando para que regresara a su casa (la insolente se quedaba siempre con nosotros). Y bueno, supusimos que le pusieron ese nombre porque le gustaba comerse unos cuántos bichos que cazaba por ahí... ¡ah, y también comía nueces! Rarísimo.


Ahora les voy a presentar a mi favorito: un chocolate cordobés que me encontré en Villa María, Córdoba. Habíamos hecho una parada para tomar algo y descansar, y fuimos a estirar piernas caminando un poco. Yo estaba algo triste y malhumorada (aún así mi cámara seguía colgaba de mi cuello) y cuando vi que se me acercó corriendo y moviendo la cola, me sacó una sonrisa. No saben lo simpático, expresivo, cariñoso y buena onda que fue conmigo. Me trató como si fuese su dueña... como si nos conociéramos de toda la vida. Entre mimos, risas, caricias y jugueteadas, antes de irme le dejé un par de galletitas para que comiera.
Cuando vio la cámara, no hizo más que posar cual perro de publicidad y la cámara lo amó. Miren lo hermoso que es, ¿no parece demasiado fotogénico? Hasta miren las caras que me ponía. Este perro definitivamente nació para ser actor. Nunca lo voy a olvidar<3.

Miren esa hermosa sonrisa<3.
Y ahora miren las caras que puso para la cámara:

Triste y...

¡Feliz!
Ellos no fueron los únicos que me encontré viajando, también me crucé con muchos más como:

Este cordobés que se preparó la cama en la plaza de Cosquín para darse una buena siesta fresca en pleno verano de enero con unos 30°

Este ovejero alemán cachorro, que fue uno de los más juguetones y tiernos que conocí.

Y esta cabra que se creía perro. Vamos a darle participación a ella también y cumplamos su sueño de ser perro.
Viajar y conocer canes como estos, fue una de las cosas más lindas que me pasó. Todos ellos se portaron muy bien conmigo (algunos con confianza, otros algo desconfiados), pero todos me hicieron sentir que los perros son grandes seres y compañeros. Me enamoré de cada uno de ellos y pensé que sería una linda oportunidad para mostrárselos a ustedes. Muy pronto van a poder leer sobre los viajes que hice en mis vacaciones, así que van a conocer los lugares en los que ellos viven.
PD: En La Rioja me encontré a una chihuahua de color negro que tenía collar (entró a la casa en donde estábamos y empezó a olfatear todo). Cuando me acerqué a ella empezó a gritar de miedo, ¡de miedo! Se asustó tanto que salió corriendo y después me ladraba desde lejos como diciendo: ¡já, no me atrapaste! Nunca pude tocarla, pero la mocosa entró varias veces a la casa y salía corriendo cada vez que la descubría. Me quedé con las ganas de estrujarla<3.
¿Cuál fue el que más les gustó? ¿Qué experiencias tienen con los perros cuando se van de vacaciones y se cruzan con alguno?
Buen fin de semana :)
Faltan los otros hermanitos que nos acompañaban siempre hasta el centro de Cosquín, esos fueron mis favoritos de Córdoba :p pero Cartuuuuuuuuuucho (micosabonitateamoteadoromeenamoré) es el más hermoso de todos (?
ResponderBorrarEsa cabra era un perro, no jodan.
Me dan ganas de volver hasta allá y acariciar a cualquier perro con el que cruzaba y escuchar los "uuuh nooo" de papá y mamá. JAJAJAJAJA
Tipa out-
JAJAJAJAJA pero a esos no les saqué fotos :( ¡no los olvido más! *-*
Borrar¡Hola! Que entrada tan preciosa, me ha sacado más de una sonrisa. Mis favoritas han sido las dos cachorritas que viven en la plaza de Anillaco, aunque todos los perros que has mostrado están muy hermosos <3 Nunca he tenido experiencias con canes, pero me encantaría tenerlas pues son animales muy fieles, juguetones, y definitivamente le alegran la vida a uno.
ResponderBorrarGracias por compartir las fotos. Un abrazo ^^
Aaay muchas gracias :')<3.
BorrarQue hermosa entrada! Mis perros tampoco son de raza, y es mas, son iguales al blanco con manchas marrones (el cordobes) y a la cachorra de la plaza, la marron, no la negra, muy buena entrada, besos y te espero en mi blog!
ResponderBorrarDeben ser hermosos :) ¡muchas gracias!
BorrarYo también soy super animalera me encantan las mascotas y las protejo mucho! Son hermosos los perros! Saludos
ResponderBorrarSaludos :)
BorrarYo también soy super animalera me encantan las mascotas y las protejo mucho! Son hermosos los perros! Saludos
ResponderBorrarMe ha encantado la entrada!! Que bonitas fotos y que bonitos perros, yo por desgracia no tengo porque vivo en un piso.. Un beso!!
ResponderBorrarAwwww, amo los perros!... Me encantan. son los seres mas hermosos que puedan existir. Cada imagen que pasaba e iba bajando era como un "Awww" constante... Me los quiero comer a todos!... Me mato el que se hizo su propia cama, es muy tierno!
ResponderBorrarMe gusta mucho tu blog, ya te sigo!
Saludos de The Crazy Obsession Of Micah
Gracias, ahora te visito :)
BorrarMuero de amor!!! Que bellezas (incluida la cabrita jajaja)
ResponderBorrarMe encantaron las fotos ♥ estan preciosas!
Amo los perritos *-* son todos tan hermosos y mas cuando te ponen esas caritas de "yo no hice nada" jajajaja
Jajaja la cabra es hermosa, era super cariñosa.
Borrar:O
ResponderBorrarHermosos! todos :D re simpáticos, muy linda entrada. Especialmente porque me hizo recordar a mis perros que están lejos :(
Besos!
ay, espero no haberte entristecido (?) :(
BorrarLo de la cabra no me lo vi venir.
ResponderBorrarAguante los perritos! Y si son peludos mas!
Perros<3
BorrarMe encantó la entrada! Adoro a los perros, son taaan monos :3 y dan ganas de apretujarlos todos (?
ResponderBorrarCuando vi a la cabra dije "¿qué onda la boca de ese perro?" pero después leí que no era uno xD
Eso de tenerle miedo a los rottweiler, pitbull o demás perros me parece una tontería. El trato que le da su dueño interfiere mucho en cómo va a ser la personalidad del animal.
Hay pitbulls que son un amor, como también hay mestizos que te ven y te quieren morfar D:
Besos!
Vos lo dijiste! :)
BorrarAylú: Tu entrada es preciosa. También soy re perrera, amo a todos los animales. Sos muy buena relatando crónica. Un beso grandote.
ResponderBorrarLaura<3, gracias, nunca nadie me dijo eso jajaja. Me encanta relatar cosas así :) ¡besos genia!
BorrarAy los perros son tan hermosos, debo decir que la cabra me dio gracias jajjjaj! un Saludo ❤
ResponderBorrarla cabra esa es lo más jajaja
BorrarAAWWWW ME MUERO!!!! me encantó mucho, amo a los perros :3
ResponderBorrarMe quedo en tu blog, parece muy original!!
te pasás por el mio? Ya me suscribí al tuyo.
Te dejo mi link: http://nevergrowup2015.blogspot.com.ar/
espero que te gusté, si es así suscribite! Nos vemos en los comentarios!!!
Gracias! Dale, ahora paso.
BorrarGracias, ahora paso y me fijo :)
ResponderBorrarHola, una entrada hermosa. A mi me encantan los perros y escucho los "Uhh nooo" cada vez que veo uno y me acerco para acariciarlo. No hago preferencia (si es de raza o no lo es) pero tengo una locura importante con los dalmatas.
ResponderBorrarUn beso, te sigo..