5 dic 2015

Crónicas universitarias: Terminé el primer año

13 comentarios:
El miércoles veinticinco de noviembre, cuando fui a retirar mi última nota del cuatrimestre, salí feliz del aula porque había promocionado las tres materias que estaba cursando. Me senté en el pasillo y miré mi libreta... estaba feliz. Me sentí orgullosa de mí misma; ese triunfo lo había logrado yo sola y sin ayuda de nadie.
Ahí, en esa hoja doblada estaba plasmado todo mi esfuerzo y ganas de estudiar... lo había logrado después de todo.
En ese momento, mientras sonreía como tonta, un par de chicas se sentaron a mi lado y ambas tenían en la mano el cuadernillo de inscripción del CBC, el mismo que yo sostenía de la misma forma hace un año atrás. Me vi reflejada en ellas, no lo pude evitar.



Me acuerdo que en noviembre del año pasado, mi hermana mayor me había acompañado hasta la sede para inscribirme y cuando hice mi registro como estudiante de Comunicación Social en la UBA, no solo sentí felicidad, ansiedad y emoción; también sentí miedo. Ese típico miedo por desconocimiento, de "tengo miedo porque no sé cómo va a ser", "no sé si estoy eligiendo la universidad correcta y la carrera correcta"... La verdad es que los miedos se resuelven únicamente enfrentándolos y hoy ya no le temo a esas incertidumbres porque ya las enfrenté: esta universidad es para mí y la carrera, por ahora, es mi camino correcto.

Durante el año, conocí a muchas personas que no les pasó lo mismo. De hecho, algunos dejaron, otros se decepcionaron e incluso muchos cambiaron de carrera. Son cosas que pasan; pero me duele la gente que abandona este camino. También descubrí que la universidad es un mundo increíble, que todo el tiempo me sorprende y me hace crecer; y con respecto a esto, es triste saber que alguien prefiere trabajar en vez de estudiar algo que le gusta. Es eso que dije en un post anterior: hay gente a la que le hace falta conocerse para saber qué es lo que le gusta y qué es lo que realmente quiere. Se olvidan que la universidad es lo primero que deberían probar y que nos abre la cabeza, nos hace intelectuales. Y como dijo una vez mi profesor de Pensamiento Científico: "el conocimiento es poder" (en realidad lo dice todo el mundo pero citarlo a él es más interesante). La universidad es un mundo del que nadie debería privarse y hay quienes no les interesa o no logran engancharse y luego abandonan. No lo hagan jamás, se van a arrepentir. Pueden ir y probar con otra carrera o universidad pero no abandonen lo mejor que podemos tener en la vida. Y sí, también admito que hay gente que se declara inútil para el estudio, o como dijo una vez mi profesora de Semiología*: "la universidad no es para todos". Esto ocurre por ciertos temas sociológicos y culturales de los que no quiero explayarme exactamente hoy.



Por si no lo sabían, el primer cuatrimestre, para mí, fue una patada en el culo, una cachetada y un golpe contra la pared. Fue duro empezar y acostumbrarme a la movida. Para colmo, durante esos meses me tocó conocer a una profesora horrible* cuyas actitudes me hicieron sentir mal, incluso hasta dudar de mi capacidad de "comunicadora". Con ella entendí que no siempre estudiando te va a ir bien. Hay veces que te estudias la vida y viene alguien y te rebota —o porque no está de humor, o porque no le caes, o porque no te perdona que hayas hecho cinco puntos bien y uno mal—. Para los que no estaban enterados, la única materia que no di bien este año fue semiología; justo a mí, que me encanta el lenguaje, la escritura, los discursos y las imágenes.
Algo que no se va a borrar jamás de mi memoria fue cuando fui al recuperatorio con dos horas de sueño, ella corrigió mi parcial y me dijo: "Fuente, no, no... no te puedo aprobar. Una lástima eh, ¡nos vemos!" No entendí por qué tanto esfuerzo para nada. Tenía bronca. Pero sí, son cosas que pasan y que estoy segura que se me pueden volver a repetir en otra materia.

Pero mi comienzo fue duro, me sentí filtrada —he aquí la fama que posee el ciclo básico común de la Universidad de Buenos Aires—. Me sentí una tonta, una inútil, ¿Cómo podía ser que una materia elemental de la comunicación, a la que le puse tantas ganas, no haya funcionado conmigo? Después entendí que haberla reprobado no es la muerte y que tal vez necesita otro tiempo conmigo: otra oportunidad. Y bue, vamos a darle otra oportunidad a mi ex Semio (en verano seguro la doy). Creo que no fue el momento adecuado para darla y no culpo a la profesora —bueno, un poco sí porque era una forra y las prácticas no las explicaba bien— ni tampoco a la materia —me encanta—, solo creo que no fue el momento para darla.



Este primer año en la universidad fue hermosamente terrible: pasé horas estudiando, lloré, me indigné, dudé de mi, me sentí insegura, sentí cansancio, bronca, miedo y angustia. Pero también disfruté, reí, aprendí, triunfé y crecí.
La Aylu que todos ustedes leen ahora no es la misma Aylu que la del post "mi primer día en la universidad". Porque puedo decir que esa Aylu no tenía mucha idea de lo que era el mundo universitario, tampoco estudiar durante horas y mucho menos de lo que es el mundo en el que vivimos y la realidad que nos afecta a todos. Esa Aylu inocente y feliz por haber comenzado, es más ignorante que esta Aylu de ahora, la de este post (claro que sigo siendo ignorante y siempre lo voy a ser, pero lo soy mucho menos que antes).
A mi yo del pasado, tengo que agradecerle por haber hecho todo lo que hizo; por haberse inscripto, por haberse animado, por haber estudiado, por haber metido la pata mil veces... pero también por haber hecho bien todo eso, que me hizo crecer. La Aylu de antes no sabía estudiar, tampoco tomar apuntes o resumir. Esa Aylu no sabía casi nada y hoy sé más que ayer.

Este año lo terminé con cinco de seis materias promocionadas y estoy completamente orgullosa de mí. Sentí y conocí cosas que jamás imaginé y pensé. Sentí eso que se llama "sed de conocimiento", ganas de aprender, ganas de estudiar dos carreras a la vez... conocí personas geniales —otras no tanto, tuve una mala experiencia con un compañero; si alguien quiere saber sobre el tema podemos charlar en privado y nos reímos un rato, pero no creo contarlo por acá porque presiento que nos está observando a todos (?)—, me adentré un poquito en el mundo de la política y me encontré a mí misma: quién era, quién soy y quién quiero ser... qué es lo que quiero, qué es lo que hago y qué es lo que voy a hacer.
Hoy, gracias a la universidad, consigo, poco a poco, todas esas herramientas que necesito para lograr todo eso que siempre quise: escribir, viajar, estudiar a la sociedad, adentrarme en diversas culturas y cambiar el mundo.


Esta es la sede del cbc a la cual asistí este año, ¡aguante Avellaneda!


Sábado a la mañana, con lluvia y frío esperando entrar a cursar psicología.

Mi mensaje, para todos aquellos que comienzan sus estudios universitarios el año que viene o los que le siguen, es que disfruten, se animen, pierdan los miedos, estudien todos los días para ser mejores y crecer, aprendan, ábranse hacia todo lo que venga, esfuércense por lo que quieren... lo van a lograr.
También me gustaría advertirles, que entrar al mundo universitario requiere de un esfuerzo independiente, de sacrificios y de ciertas responsabilidades nuevas que hay que asumir; hay que aprender a organizarse, a medir los tiempos, a estudiar mejor y no bajar los brazos. No hay que desanimarse jamás, no hay que dejar todo a mitad de camino. Si lo que estudiamos es lo que queremos y nos gusta, hay que seguir. Si la carrera no funciona con nosotros, de seguro hay otra que nos está esperando. Somos jóvenes y aún hay tiempo para conocernos y saber qué queremos y quiénes somos. Aprovechemos y utilicemos el arma más poderosa que es el conocimiento y el pensamiento. Piensen que no solo estamos estudiando para ser profesionales y tener un buen trabajo, sino porque la comunidad necesita de personas como nosotros. Imagínense, ¿qué sería de una sociedad sin médicos, sin profesores, sin ingenieros, sin apasionados..?
La universidad nos hace grandes.

Me apasiona escribir para esta sección y pretendo seguir haciéndolo en los próximos cuatro o cinco años que me quedan (veremos qué sale). Por el momento, siento que es lo mejor de El mundo de Aylu y que fue la mejor idea que tuve hasta ahora, esto de impulsar un proyecto distinto en Blogger, para que todos puedan acompañarme en la vida universitaria y aprender conmigo este camino nuevo, hermoso y difícil que estoy viviendo. El próximo post seguramente responderá a las preguntas que me hicieron anteriormente y los que le siguen, van a tocar temas que les recomiendo no perderse.


¡Atención!
Estoy impulsando una iniciativa junto con mi amiconocida Pupii Bundo del blog Tiritas de Alambre, en el que proponemos, a todos los blogueros que quieran, animarse a escribir una entrada distinta, con alguna reflexión filosófica. En este link pueden entrar a leer más información.

¡El mundo de Aylu fue reseñado!
Estoy más que contenta por este reconocimiento que tuvo el blog, con una hermosa y detallada reseña escrita por Julián de Opiniones Marginales. Están todos invitados a pasar a leerla y de paso seguirlo, que es un genio de las palabras.
Leer más...
Leer más...

2 dic 2015

Iniciativa: Blogueros filosóficos

31 comentarios:
Empezamos diciembre y se nos está terminando el año. Todo el mundo a esta altura además de estar cansados, se ponen medios cursis y sí, llegan las fiestas y nunca falta la típica de "el año se pasó volando".
Cada uno de nosotros durante estos meses del 2015 de seguro vivió cosas que no esperaba y que tal vez nos enseñó algo. Así que pensé que sería la excusa perfecta para hacerlos filosofar un poco y claro, para animarme por primera vez a impulsar una iniciativa junto con Pupii Bundo de Tiritas de Alambre, una amiconocida y futura licenciada en filosofía♥.
Los invito a que participen y disfruten, que escribir libremente sobre cualquier cosa es lo más.


Iniciativa
Blogueros Filosóficos


Objetivo

La iniciativa tiene como objetivo incentivar el libre pensamiento y las reflexiones profundas, el preguntarse y responderse; el estimular la libertad de expresión y la diversidad de ideas y pensamientos.

Propósito

La iniciativa de Blogueros Filosóficos quiere unir a blogueros de distintas temáticas y países a que se animen a escribir una entrada distinta, sobre cualquier cosa o tema que les guste, llame la atención, les genere curiosidad, tristeza, indiferencia o alegría; llevándolos a la libre reflexión y al libre pensamiento. Creemos que nuestra mente está constantemente activa, generando monólogos internos positivos y negativos que merecen ser compartidos, demostrando que todos somos seres que piensan, se preguntan y buscan respuestas.

¿Cómo participar?

Es muy fácil y lo puede hacer cualquiera y quien quiera. ¿Alguna vez te sentaste a pensar sobre la vida, quién sos, qué querés, qué es lo que te gusta y qué es lo que no, sobre lo malo y lo bueno, sobre el mundo, sobre qué pasaría si…? Seguramente sí y es porque el ser humano es un ser que piensa y se pregunta por absolutamente todo, porque necesitamos encontrar respuestas y volver coherente y racional todo lo que nos rodea. Para participar de esta iniciativa lo que tenés que hacer es:
1) Pensar sobre qué querés escribir en tu entrada filosófica, puede ser cualquier tema –la vida, lo que te gusta, tus hobbies, el mundo, o cualquier cosa que se te ocurra y no importa si suena absurda-; 
2) luego guardar la imagen representativa y comenzar a escribir la entrada. No te olvides que es libre y podes hablar sobre lo que quieras, sobre lo que te interese, te genere duda o curiosidad. La filosofía es reflexionar, es pensar y encontrar preguntas y respuestas. 
3) Por último, una vez que ya tenés tu entrada escrita, estaría bueno que al principio del texto, coloques la imagen representativa* que te guardaste, para ilustrar la entrada. A lo último, nos gustaría que compartas la iniciativa e invites a los demás blogueros a unirse, para crear una alternativa distinta en el mundo Blogger, y para que todos podamos leer y conocer diversas ideas y pensamientos sobre diferentes temas. No hay más reglas que eso.

*Guardar la imagen (click acá).     


Mi reflexión filosófica
La historia

¿Qué es la historia? ¿Es eso que nos enseñan en el colegio? ¿Es eso que nos cuentan nuestros padres o nuestros abuelos sobre una anécdota pasada? ¿La historia es el pasado? ¿La historia son los recuerdos?
Dicen que la historia nació cuando el ser humano comenzó a escribir, porque eso le permitió registrar sucesos importantes, ideas, secretos y todo tipo de cosas que alguna vez pasaron. Pero a ver, ¿por qué nos hacen estudiar historia? ¿Qué tiene de importante eso que pasó y que a muchos no les interesa? 

Cuando iba a la secundaria, me cansaba de estudiar fechas y nombres; incluso cosas que ni siquiera entendía, pero que me las tenía que aprender igual. Nos hacían leer libros aburridísimos y grises, donde explicaban cosas que a penas lograba entender. Porque claro, un capítulo comenzaba hablándome de Perón y sus políticas pero nunca me explicaba cómo y por qué surgió Perón y el peronismo; y así no entendía nada. Esto llevó a muchos compañeros a "odiar" la historia, sin saber realmente lo que era. 
Pasé mucho tiempo preguntándome qué era, para qué y por qué existía. Hoy puedo decir que encontré un montón de respuestas.

Esta foto la saqué a principio de año durante mis vacaciones en La Rioja. Viajé y conocí muchos pueblitos y me enamoré de las ruinas y las cosas arqueológicas.

En un principio, yo creía que la historia nació con el lenguaje y estaba equivocada; hablar no es hacer historia, pero sí contar y transmitir, cosa que se hacía en un principio mucho antes de que el ser humano encontrara la forma de plasmar signos, dibujos y letras sobre piedras.
No tuve en cuenta que lo oral eran los mitos y no la historia, porque una vez que se deja de hablar de eso, ya no existe. En cambio la historia siempre existe y siempre está. Ella nos dice lo que somos, cómo somos y por qué. La historia es testigo de nuestros actos, de nuestra vida y formación como sociedad. Porque yo sé que provengo de una familia italiana-española-diaguita porque mi abuelo y mis bisabuelos maternos llegaron de la inmigración italiana, cuando se necesitó mano de obra extranjera para que nuestras industrias pudieran funcionar. Porque yo sé que durante la colonización española, los pueblos originarios, dueños natos de estas tierras donde vivo, fueron invadidos, manipulados y utilizados por personas extrañas. Porque todo eso que pasó, a lo largo del tiempo, se fue uniendo y transformando para que nosotros los argentinos habláramos su idioma y adoptáramos estas costumbres e incluso rasgos europeos. Todo esto lo sé porque pasó y una vez fue escrito, para que nadie lo olvidara.

La historia son hechos, son recuerdos, son pasados... la historia es memoria, es escritura.
Tu historia sos vos, todo eso que viviste y vivís. Tu historia son tus padres, tus abuelos y tus antecesores. Tu historia es todo eso que sos y vas a ser, o tal vez que tus hijos serán, seguramente. Todos estamos hechos de historias. Incluso la computadora o el celular con el que estás leyendo esto. 
Los lugares, las casas, las playas, las montañas, los paisajes, las recetas de cocina de tu abuela, tus mascotas, tu ropa, tu mochila, tus cuadernos de primaria, tus dibujos, esa gente desconocida que ves cuando vas caminando por la calle... ¿Por qué existen los edificios, las televisiones y los teléfonos celulares? Todo eso tiene una explicación, porque siempre hay una historia detrás de cada cosa. Yo por ejemplo, me pongo a escribir sobre historia... no sé ustedes.

Más reflexiones filosóficas acá.

Muchas gracias a Pupii por acompañarme con esta iniciativa♥. Los invito a que visiten su blog y lean su reflexión filosófica (yo que ustedes entraría, es una gran filósofa).
Leer más...
Leer más...

25 nov 2015

Películas: Los juegos del hambre: Sinsajo Parte 2

6 comentarios:
Esta es una crítica sin spoilers, así que a no preocuparse.


Luego de terminar una larga cursada, nada mejor que ir con unos amigos al cine. Y como todos los años, para noviembre, yo estoy ahí para seguir las adaptaciones cinematográficas de una trilogía que leí hace tiempo y que por supuesto, captó mi atención al igual que a muchos adolescentes en todo el mundo.

Después de haber salido medio aburrida y decepcionada del cine con Sinsajo Parte 1, hoy puedo decir que salí bien satisfecha con esta última.
Además de haberle sido bastante fiel a los guiones literarios de Suzanne Collins, no dejó nada para reclamarle a su adaptación, salvo que fue algo inútil y tedioso haber partido en dos lo que podría haber sido uno; pero todos ya sabemos que fue puro interés comercial.
En su totalidad, creo yo, Sinsajo parte dos fue una película impecable. Superó mis expectativas y de hecho no puedo criticarle negativamente sus efectos especiales, poco exagerados y hasta diría yo creíbles. La trama mantuvo su nivel de tensión-acción-suspenso y la disfruté en todo momento. Salvo un par de veces que sentí la necesidad de hacer puchero y respirar hondo para que el agüita no salga por los ojos. Pero eso está de más, ya todos sabemos qué pasa en el final de la historia.



Me gustó la transformación y la Katniss que nos encontramos en esta última película: alguien que sabe lo que quiere y cómo hacerlo, sin vueltas ni dudas... ni miedos. El símbolo de la rebelión se vio más rebelde y fuerte que nunca: "Esta noche, dirijan sus armas al Capitolio, dirijan sus armas hacia Snow..."
Y en todo momento, nuestro Sinsajo, hace que se nos ponga la piel de gallina no solo porque vemos lo que ella ve y la acompañamos en su lucha contra el presidente Snow y la conquista del Capitolio, sino porque vivimos con nuestros propios ojos la lucha de los de abajo contra los de arriba. Un ejemplo de revolución... una guerra.
La película y la historia lograron reflejar una realidad —dentro de una ficción distópica— actual: hambre, pobreza, niños y personas inocentes muriendo a causa de la guerra y los medios masivos de comunicación pisando fuerte en la sociedad.



Dentro de la trama romántica, podría decirse que me dio igual; no sentí una química entre Katniss y Peeta. Tampoco la había sentido antes y creo que nunca lo hice. Para mí, el romance actuado de ambos actores nunca fue muy creíble; o por lo menos yo nunca me lo creí del todo. La disputa entre quién se quedaba Katniss: si con Peeta o con Gale, quiso asomarse en la película pero por suerte (por suerte) no intervino demasiado en la historia. Básicamente mi atención se basó en lo que realmente estaba sucediendo entre Panem y el Capitolio y creo que eso fue lo más importante en la trama: la revolución.

En resumen, Sinsajo Parte 2 fue el bocado más jugoso —que todos esperábamos— en el que se nos presenta cinematográficamente una buena peli y una buena adaptación. A mí me gustó, yo la recomiendo. Así que cuando tengan un tiempo, vayan a verla que vale la pena pagar la entrada.


Calificación:

Sí, hoy estoy buenita.
Leer más...
Leer más...

23 nov 2015

Reflexiones filosóficas: Cambiar el mundo no es solo idealismo

No hay comentarios.:
Cuando era chiquita siempre me dijeron que tenga cuidado con la gente y el mundo, porque todos son muy malos. "La gente es mala y egoísta, solo quiere hacer daño", me decían.


Crecí sobreprotegida y bajo una religión a la que fue sometida mi familia mucho antes de que yo naciera. Por lo tanto, crecí en una burbuja, creyendo que el mundo y la gente era eso que me enseñaban.
Mis intereses intelectuales siempre me fueron reprimidos, sobre todo mi gusto por la filosofía, lo que casi era un tabú para mi y me la prohibían.
Tiempo después, cuando todo eso dejó de pasar y mi familia ya no fue más de esa religión, yo comencé a conocer el mundo: el mundo real, el de verdad. Y junto a ello, también comencé a conocer a la sociedad. Y de repente, pude leer sobre filosofía sin miedo, pude ampliar mis gustos, mis pensamientos y mis pasiones sin un límite absurdo que se me interpusiera y no me dejara ser feliz. De repente pude ser yo y animarme a pensar y a experimentar libremente en el mundo. Por supuesto que reafirmé que la gente es mala y que el mundo es una mierda. Pero descubrí que no todo es así. Que afuera de esa burbuja también existía gente buena, personas capaz de ayudar. Que es posible cambiar el mundo más allá de todo lo malo que existe.


Siempre me escondí bajo las palabras y la escritura. Nunca me hacía ver, me daba miedo pensar más allá de todo lo que me mostraban. Como cuando tenía diez años y me cambiaron de colegio: la maestra de lengua nos pidió que escribiéramos un cuento y luego preguntó de quién era el relato del "Conejo-caballo que viajaba por el mundo", porque estaba hermoso. Yo había levantado la mano tímidamente y todos mis compañeros nuevos, que nunca me habían prestado atención, ahora me estaban viendo. La maestra me felicitó y luego lo leyó en voz alta, prometiéndome que ese fin de semana lo iba a publicar en una revista. En realidad nunca supe si lo publicó o no, pero ese día entendí algo: la clave está en la acción, en el hacer.


Siempre pensé, siempre escribí, siempre soñé, siempre quise... hoy me animo a hacer.
Porque después de conocer cómo es el mundo en realidad, cómo son las guerras, cómo es la sociedad, cómo es la maldad, cómo son los amigos falsos, cómo es el individualismo, cómo es el lado más oscuro de todas las cosas; también conocí todo lo contrario. Es darme cuenta de que si existe lo malo se lo puede cambiar o mejorar, de que hay posibilidades de hacer un mundo mejor. Y entendí que vale la pena hacer cosas por los demás, que vale la pena la sonrisa del otro, la amabilidad, la honestidad y la sinceridad; el "te doy una mano", el "te acompaño en la lucha", el "no estás solo/a", el "se puede". El darle una moneda al señor del subte que canta lindo, el ayudar a un viejito a cruzar la calle, el acompañar a la gente del Famatina con su lucha contra la megaminería; el formar parte de Ni una menos. Todo eso, antes estaba fuera de mi burbuja, y hoy no me da miedo la gente y tampoco el mundo. De hecho, hoy estudio a la sociedad y entendí que estoy en el lugar indicado.






El cambio no solo está interiormente, con las ganas, los sueños o escribiendo... el cambio está en la acción y hoy me veo capaz de hacer muchas cosas. Ya no hay burbuja que me encierre desde hace mucho, ya no hay más miedo. Ahora hay ganas y buenas intenciones. Creo en la posibilidad de hacer este mundo un lugar mejor, a pesar de que todo lo malo siempre está ahí. No me importa, la gente buena siempre está. Y si vos les compartís una sonrisa, tarde o temprano te la van a devolver.
Siempre fui idealista y de hecho sé lo que es el idealismo; el idealismo se puede convertir en una acción y en una realidad. Cambiar el mundo comienza desde una sonrisa, en dejar de pensar solo en uno mismo, de conocer a la gente y sus necesidades; de respetar, de escuchar... de hacer.
Escribo esto y se me viene a la mente varios momentos lindos que viví con desconocidos, sobre todo en el transporte público, cuando un día alguien me dijo: "yo creo en la sociedad y su solidaridad y sé que gracias a la gente buena yo voy a poder salir adelante".

Hoy más que nunca sé qué es lo que quiero hacer en este mundo y que ser estudiante de ciencias sociales es el golazo de mi vida. Voy por el camino indicado y sé que mis intenciones jamás son o serían individuales, sino colectivas.
Leer más...
Leer más...

20 nov 2015

Inspiración: La creatividad nace con lo varieté

2 comentarios:
Soy partidaria de lo misceláneo y me encanta leer y escribir sobre varios temas. Lo igual y repetitivo siempre me aburrió y creo que por eso siempre fui una chica llena de ideas, propuestas y proyectos. Me encanta probar cosas nuevas y descubrir, explorar y encontrar todo aquello que me rodea. Por eso, la rutina diaria siempre fue destructiva para mí. La homogeneidad me hace mal y me vuelve un ser concreto, formal y aburrido.

Este mural lo encontré en la ciudad de La Rioja, justo al lado del centro cultural, lo que antes fue la escuela secundaria de mi papá.

Cuando entré a la universidad, por un momento sentí que mi creatividad se estaba muriendo y sí, la rutina y el cansancio provocaron que mis ideas, mi imaginación, mi inspiración y mis ganas de escribir se apagaran un poco. De pronto ya no sentía ganas de dibujar, pintar, leer por placer o escribir pensamientos y poemas —de hecho no lo hago hace varios meses—. Por eso creo que trabajar en una oficina sería estar matándome metafóricamente —y podríamos decir que literalmente también—.
Creo que las personas creativas nacimos para otro tipo de vida y la rutina impuesta no es lo nuestro. Necesitamos de ciertas estimulaciones artísticas que se activan con ciertos cambios de aire, cambios de caminos, cambios de lectura y cambios de ambiente que logren afectar positivamente nuestra sensibilidad.
Creo que este mundo impuesto socialmente nos hace daño a todos. Las obligaciones siempre están superpuestas sobre nuestras pasiones o hobbies y eso, creo yo, nos hace humanos más tristes en un mundo rutinario y aburrido.

La Feria del libro en La Rural, Buenos Aires.

Propongo salir de la esfera y apartarse de la homogeneidad rutinaria. Encontrar y perderse en lo que más nos gusta hacer... animarse a probar algo distinto o salir a caminar por otro lugar.
Los gustos populares, la moda y todo aquello que nos acumula al montón, maquilla quien realmente somos. Por eso mucha gente aún no sabe qué es lo que le gusta, qué es lo que le interesa, qué es lo que quiere estudiar, quién quiere ser o cuál es su talento. Están perdidos en lo mismo, en lo homogéneo.

Esas dos tortugas siempre están ahí, en el Parque Centenario, Buenos Aires.

Creo que todos nacimos con habilidades y gustos distintos, capaces de diferenciarse de los demás para poder especializarse en algo y aportarlo a la comunidad y al mundo. Sentirse inútil es solo un efecto de estar siempre en el mismo lugar y no atreverse a descubrirse a uno/a mismo/a. Volvámonos antirutinarios/as.

Este perro vive en Caminito, La Boca y cada vez que alguien se le acerca se hace el lindo.

Leer más...
Leer más...

18 nov 2015

Viajes: Conociendo Cosquín y otras tierras cordobesas

11 comentarios:

Córdoba es la tierra del cuarteto, del mejor humor argentino y de la mejor tonada... dicen. Tienen razón, generalizar estas descripciones hacia las personas que viven en la provincia de Córdoba no es un caso muy errado, ya que me tocó comprobarlo en el mes de enero del 2015.
En realidad era mi segunda vez en Córdoba; la primera vez fue cuando cumplí cuatro años y la segunda cuando cumplí los dieciocho. El problema era que a penas tenía recuerdos borrosos sobre mis vacaciones en la provincia cuando era chiquita y no me quedaba otra que volver a conocerla... o conocerla por primera vez, da igual.
En realidad yo le insistí a mamá que quería ir a Córdoba, que quería conocer Cosquín. Ella no me lo negó, ya que tiene una amiga allá que no la veía hace años y era la excusa perfecta para visitarla y de paso cumplirme el capricho sueño. Tuve el honor de comprar yo misma, los pasajes vía online con la tarjeta de mamá y el cuatro de enero ya estábamos arriba del micro festejando los cincuenta de mamá. Llegamos el cinco de enero en plena luna llena y tuve la suerte de apreciar uno de los primeros amaneceres del 2015 entre las sierras cordobesas.




La ciudad de Cosquín es conocida por el festival nacional de folklore que se hace anualmente y se transmite por televisión para todo el país y por supuesto, también por el famoso Cosquín Rock. Los mejores artistas nacionales se presentan durante varios días en la ciudad y la gente va a disfrutar de la música, de la cultura y de las tradiciones argentinas. Si tienen la oportunidad de presenciar el show algún día, háganlo.

Si bien el mes de enero es la temporada más calurosa para la mayoría del país, en Cosquín la temperatura no supera los 37° pero el sol pica fuerte. Estar entre sierras y a una altura superior que Buenos Aires hace que todo sea más pesado (los oídos se me taparon), más caluroso y cansador. El viaje fue realmente agotador y necesité de un par de horas de más de sueño para lograr recomponerme. Después enseguida le agarré la mano y esa misma mañana al llegar, salimos a caminar para conocer la ciudad.

"No te preocupes que acá no existen los mosquitos como en Buenos Aires", me dijeron... ¡JA! Me picó cada bicho que ni te cuento... y los mosquitos eran dos veces más grandes.
Mi primera impresión cuando comencé a recorrer Cosquín, fue el sentir un aroma a yuyo, a silvestres frescos... no sé, la ciudad olía muy bien y la vista era hermosa. Yo había llevado mi cámara colgando del cuello y le saqué fotos a absolutamente todo; incluyendo un puesto de diarios y un perro que había cavado en la tierra para luego acostarse ahí y aprovechar del fresquito (hacía calor).


Si hay algo que amé de Cosquín, fue su arte urbano y sus artistas callejeros que aparecían en la tarde: cantantes, bailarines, hippies vendiendo pulseras artesanales, mimos, animadores, acróbatas y mochileros que hacían cualquier cosa con tal de ganar unos pesos para seguir viajando.
Las calles estaban decoradas con ese toque tradicional y folklórico; y las paredes estaban repletas de murales artísticos que decían mucho sobre la ciudad y las tierras cordobesas.
Cosquín está llena de música, arte, cultura e historia... lugares así son de los que yo me nutro e inspiro; sobre todo si hay arte e historia. Cosquín está llena de vida.





Viernes 9 de enero del 2015:

"Cosquín de noche es hermoso. Cada vez viene más gente por la temporada y las calles se llenan... tanto, que el centro se transforma en peatonal y en vez de autos hay artistas callejeros, vendedores, shows, chicos andando en skate y gente cenando afuera. Me encanta".


Córdoba es una de las provincias más visitadas por mochileros y viajeros, también por argentinos y turistas. Es que Córdoba tiene de todo: ciudad, pueblo, tranquilidad, fiesta, ríos, sierras, música y gente buena onda. Eso sí, le pedís a alguien alguna instrucción para llegar a algún lado y terminás perdido en medio de los montes.
También están los colectivos urbanos que vienen cada muerte de obispo pero que valen la pena tomarlos, ya que recorren lugares claves que vale la pena conocer.

Por la mañana siempre está algo fresco, luego el sol sale con fuerza al mediodía y no te deja respirar hasta el atardecer... eso sí, los mejores atardeceres los vas a vivir ahí: entre las sierras, observando cómo se esconde el sol. Después, la noche se convierte en la parte favorita de los cordobeses: ya no hace mucho calor y hay música y alegría por todos lados. La gente se junta a comer asado o pizza a la parrilla, toma vino y se arma la guitarreada entre amigos y familia.
Una de las noches del festival, fuimos a recorrer la plaza y el centro principal. Por allá estaban las ferias artesanales con emprendedores independientes que exponían sus obras. Por mi parte, me acerqué al de bebidas y me hicieron probar gratis un licor de quinoto (?) y en un puestito me regalaron caramelos artesanales con carita feliz (las cosas gratis son lo mejor que hay).


Córdoba es sinónimo de alegría y sí, esa semana y media que estuve en esa provincia fue pura alegría para mí. Viajar y cambiar de ambiente, conocer gente y estar en lugares desconocidos es una de las cosas que más disfruto en la vida después de escribir. Y Córdoba me hizo feliz con sus paisajes, con su Cosquín y Villa Carlos Paz; con su capital y con sus pueblitos del oeste.
La gente es agradable, simpática y amigable. Más acogedora y menos fría que la que vive en Buenos Aires. Es otra movida, es otra vida... es otra tranquilidad.




Por el lado económico, Córdoba no es una provincia muy barata, ya que es uno de los puntos turísticos más visitados y peor aún en época de vacaciones (los precios pueden subir de un día para el otro). Sin embargo, los mochileros y los gasoleros predominan en todo momento demostrando que se puede viajar sin tanto dinero y sin tantas preocupaciones.

Si conocieron o conocen la provincia, de seguro estarán entendiendo este post. Y si así no lo hicieron, dense la oportunidad de ir algún día y recorrer un poquito de Córdoba. Seguro a más de a uno se le pegó la tonada.


PD: mi periodista de viajes interior acaba de despertar... ¡Hola!
Leer más...
Leer más...

1 nov 2015

Crónicas Universitarias: Este post es para ustedes

13 comentarios:
El otro día me levanté con las ganas de repetir la sección de crónicas universitarias con el fin de escribir algo más objetivo para ustedes.

Si hay algo que me encanta además de escribir para esta sección, es leer sus comentarios. Si se ponen a observar, crónicas universitarias es lo más leído, comentado y alabado de mi blog *salta y tira papelitos de colores*. No sé qué es lo que tendrá o qué es lo que tanto les gusta, pero ya que estamos, vamos a exprimir un poco más la fruta; eso sí, sin exagerar.

Siempre que puedo, contesto sus comentarios en cada entrada y noto que al final, crónicas universitarias es una relación mutua entre yo —que estudio y escribo mis experiencias y ustedes que la mayoría estudia o estudió y comparte de igual forma sus experiencias conmigo. Todos ganamos.


Para cambiar de tema, octubre para mí, fue un mes de mucho aprendizaje. Podrán notar que no estoy escribiendo mucho por acá y no, quiero decirles que la facultad no es la única que me quita el tiempo. Tengo tiempo, pero a veces no me sale escribir todo eso que quiero compartir. Hay un par de entradas que quiero subir sobre viajes y fotografía, también sobre política y filosofía... pero no me da la cabeza (para los que esperan volver a leer una reseña literaria en este blog, creo que van a tener que ser pacientes. Lo único que leo desde abril son libros y más libros sobre la universidad y no me dan ganas para otra cosa). A lo que quiero ir, es que octubre fue un mes de práctica para todo lo que aprendí a lo largo del año. Me refiero a que todo lo teórico que me enseñaron en la universidad hoy en día lo estoy aplicando en la vida cotidiana y que mis intereses se están ampliando más de lo que esperaba. Nunca creí que empezar a estudiar iba a sacar lo mejor de mí, se los juro, estoy sorprendida de mí misma. Pasé de ser una chica que poco sabía y mucho quería, a ser una chica que cada vez sabe más, mucho quiere y mucho hace.

Desde chica siempre fui una persona idealista, de esas que quieren cambiar el mundo y ayudar a la gente; no por simple interés individual, sino por un interés puramente colectivo. Hoy siento que sigo siendo la misma persona pero con más herramientas y con la capacidad de poder hacerlo desde ahora mismo.
No voy a decir que entrar a la universidad te hace mejor persona, pero tal vez te haga menos mediocre y menos ignorante; más pensante y más realista. Mucho más si sos un estudiante de sociales o humanidades.
No me quiero explayar tanto en esta pavada; más adelante voy a contarles bien sobre este tema que tanto me está inquietando y que me hace feliz.


A lo que quiero llegar con este post, es que ustedes me están demostrando que la carrera que elegí, por el momento, es la correcta. A veces me dan ganas de abrazarlos a todos y decirles graciasx100 por venir, leerme y comentar. Sobre todo me fascina saber que logran entender lo que les quiero decir y no hay mejor satisfacción que eso para una futura comunicadora.

Veo que algunos se asustan cuando cuento la parte real de la universidad; y sí, no les voy a mentir. La universidad es así y mucho más a como yo se las muestro. Pero no hay que espantarse ni tampoco tomarse tan en serio lo que digo; después de todo, nadie tiene las mismas experiencias, yo solo cuento las mías y espero poder ayudarlos. Ser un apoyo para ustedes, para que elijan qué quieren estudiar y qué quieren ser, para que no bajen los brazos y sigan el camino a pesar de que a veces la universidad es un bajón. Pero como dije en mi post anterior: vale la pena el esfuerzo, vale la pena estudiar.

No tienen idea de lo mucho que crecí estos meses (sí, crecí *escucha llorar a su abuela*) y lo mucho que empecé a entender este mundo. Hoy más que nunca estoy segura de quién soy y quién quiero ser y sí, todo gracias a mi decisión de empezar a estudiar. La universidad te cambia la vida y sinceramente, yo creo que es en el mejor sentido.
Chicos, si tienen la oportunidad de empezar una carrera o estudiar LO QUE SEA que les gusta, háganlo. La vida universitaria no es color rosa pero es la mejor, se los juro que es la mejor.
Durante estos meses conocí personas geniales, profesores únicos (y otros no tanto); sin querer me nutrí de los pasillos charlando con estudiantes de otros cursos y carreras, y sin querer descubrí y afirmé que si hay otra cosa que me gusta es la política y que el día de mañana voy a utilizar estas habilidades que encontré para un bien social.
Ahora yo me pregunto: si este año no hubiese empezado a estudiar, ¿qué sería de mí en este momento? No me gustaría imaginarlo.

No me voy a cansar de decirles que entrar a la universidad es algo hermoso y que si tienen la oportunidad de estudiar, tienen que aprovecharlo. Puede que no a todos les pase lo mismo que a mí, tal vez yo esté loca y sea una optimista entusiasta que le encanta todo y que se vuelve loca por utilizar sus intereses para cambiar el mundo y ayudar a la gente (bueno sí, un poquito lo estoy), pero por lo general es así: aprendés un montón, reís y llorás, te levantás y te caés... algo así como la vida.

Para no seguir aburriéndolos, voy a llegar al final de este post con un último pedido: que me hagan preguntas sobre lo que sea que esté relacionado con el mundo universitario. Así la próxima vez que escriba (o cuando pueda), les voy a contestar en una entrada como esta. Vamos a intentar hacer algo más comunitario y didáctico. Esta vez ustedes van a preguntar o pedirme que hable sobre tal tema o cosa, así que siéntanse libres de hacerlo y anímense que acá estoy esperando ansiosa por sus comentarios.

Los leo.
Leer más...
Leer más...

11 oct 2015

Crónicas universitarias: Cuando el estudio da sus frutos...

27 comentarios:
Cuando se acerca la época de parciales no queda otra que estudiar e intentar sobrevivir a esos cuatro que te cayeron todos juntos en una semana: el método para lograr aprobarlos a todos es internarse. Internarse en un espacio cómodo —preferentemente donde no haya una cama cerca— de cuatro paredes con los apuntes y libros encarnados al cuerpo.

O con tu gato aplastando el traste sobre el libro para que no estudies.

A veces te pones a pensar, "¿por qué estoy haciendo esto? Hace un año atrás estaba en mi viaje de egresados pasándola bomba y ahora estoy acá sufriendo con 5kgs de apuntes que esperan ser estudiados". Pensás en la opción de tirar todo a la mier*a pero te abstenés, sabés que estás estudiando sufriendo porque vos lo elegiste y así lo quisiste, nadie te mandó a que lo hicieras. Más bien, diría Marx, este sistema te obligó a que tomaras la decisión de estudiar sufrir.
Te acordás del cuatrimestre pasado y te preguntás cómo hiciste para estudiar tanto y sobrevivir. Después te das cuenta que la universidad produjo que comieras mucho chocolate y que por cada apunte nuevo te saliera un grano más y pum, el acné ataca y no le importa que ya tengas dieciocho años.

Ves que las agujas del reloj avanzan con rapidez, menos la cantidad de hojas leídas y ya te da sueño. Lees el título y ya bostezás; luego lees el primer párrafo y ya estás llorando de tanto bostezar. El tiempo avanza, menos vos; y en realidad te cansás más intentando estudiar que estudiando.
Hacés una pausa y te acordás de aquellos tiempos cuando veías a tu hermana mayor estudiando, yendo a la facultad y pareciendo grande, que ya querías ser como ella o mejor: crecer para vivir lo mismo que ella, para estudiar lo que te gusta y ser "independiente". Y ahoras enfrentás esta realidad de tener que leer una docena de capítulos sobre el pensamiento económico clásico y decís: "ah no, pero yo no me refería a esto, se supone que era más cool".

De repente te dieron ganas de hacer una maratón de sueño en la cama y te justificás con un "descanso para después poder estudiar mejor". Y en realidad te la pasás durmiendo.
Al otro día te juntás con tus compañeras de la facultad para estudiar —esto de estudiar en grupo no me funciona muy bien— y en un abrir y cerrar de ojos estás en el cine con ellas a punto de ver El Clan. Después te sentís culpable, pero mientras tanto disfrutás.

El momento de comenzar a organizarse para estudiar es un proceso de vueltas, indecisión y sufrimiento. Sufrís, pero te das cuenta de que después de tanto estudio tenés una idea realista y factible del mundo en el que vivís, y en donde estás parada; después de todo, la sociología, la economía y la psicología me enseñaron más que mis padres.


La "crisis intelectual"

Antes y después del estudio no solo me agarra estrés y cansancio, sino que me agarra una crisis —no a todos les pasa, pero yo soy un caso especial—. Podría llamarla una "crisis intelectual" que hace que me sienta vacía, inútil y poco inteligente.
A veces siento que no sé nada... sí, como dijo una vez Sócrates: "yo solo sé que no sé nada" y pienso exactamente lo mismo y es horrible. Mientras más estudio, menos inteligente me siento y no entiendo por qué; pero es una crisis que me viene agarrando antes y después de los parciales. Porque por más que me sepa todo, haya leído y estudiado la bibliografía completa, siento que no se nada. Y nunca voy a saber nada y siempre voy a sentirme insuficiente intelectualmente.

Los nervios antes, durante y después del parcial

Y están los nervios pre-parcial, esos dos o tres días antes en los que dormís pero no dormís porque pensás solo en estudiar-comer-dormir —el combo diario de un estudiante universitario— y que tendrías que estar organizándote mejor y que tenés que aprobar todos los parciales y evitar cometer los errores del cuatrimestre anterior.

Y están los nervios en el momento del parcial, esos segundos en el que te entregan la hoja con las cuatro preguntas a desarrollar y se te corta la respiración cuando las lees. Después lográs respirar y tratás de tranquilizarte, pero hay mucha tensión y querés escribir todo lo que sabés e irte lo más rápido posible a casa para llegar y dormir —y comer-dormir-comer-dormir—. DORMIR.
Cuando estás volviendo a casa en el bondi revisás mentalmente todo lo que escribiste en tu parcial y "ay no, me equivoqué en algo... nono, ojalá la profesora no se de cuenta". Y qué disparate desear eso cuando la profesora conoce los textos más que la palma de su mano.

Reflexión


Cuando empecé la universidad no tenía la más remota idea de lo que era ESTUDIAR, leer cientos de textos y aprender cosas de a montones en un lapso corto de tiempo. Me costó arrancar, me costó calentar el motor y largarme, me costó adaptarme al ritmo de estudio; me costó resumir 200 páginas en 7 hojas, me costó acostumbrarme a leer todos los días algo para las clases. Me costó aprender a ser universitaria y sí, sufrí un poco pero hoy puedo decir que logré resistir y adaptarme por completo. Hoy todas mis horas de estudio invertidas están dando frutos, porque se podría decir que aprobé los cuatro parciales —que tuve en una misma semana, todos seguidos (cosa que aprobarlos era una meta casi imposible)— con notas que yo no esperaba y por primera vez me siento a gusto con mi esfuerzo y conmigo misma como universitaria. Porque todo valió la pena y porque estoy en camino de terminar el CBC en unos meses.

Al principio cuesta, a algunos más que otros, pero se puede. La universidad es lo más hermoso y lo más horrible que me está pasando y creo que estoy amando esta etapa, porque estoy aprendiendo más que nunca y me siento realmente afortunada de poder estudiar, de poder formarme como comunicadora: lo que yo elegí. El estudio en la universidad es totalmente distinto al de la secundaria y lo digo en serio; este requiere de mucho esfuerzo y sacrificio de nuestra parte. Pero créanme, vale la pena. No sólo por la satisfacción de aprobar los parciales y las materias, sino porque el estudio te vuelve una persona cada vez más accesible a la comunidad y más abierta de mente: te cambia la forma de pensar, ves la cosas con más claridad y de repente ya podes analizar un discurso político sin copiarle los comentarios a tus abuelos. La universidad te hace pensar por vos mismo y esa es una virtud que muy pocos valoran.

La vida universitaria es un quilombo, pero es la mejor.
Viva todo.
Leer más...
Leer más...

24 sept 2015

Reflexiones filosóficas: La sociedad

4 comentarios:
Tuve que dejar de estudiar porque me dolía la cabeza así que me puse a escribir. Hace bastante no lo hago acá y no es que haya abandonado el blog; más bien creo que las ganas de escribir me abandonaron a mí hasta hoy, que me volvieron a encontrar.
Entre las ganas de hacerlo, se me vino a la mente una de las cosas más hermosas y horrorosas que existe en este planeta. Por eso decidí que el tema debería pertenecer a esta sección para hacerme un poco la Sócrates (en realidad si fuera así no estaría escribiendo).

Sociedad. Yo también, cuando era chiquita, decía que la sociedad es un asco. Es así, pero es una visión bastante pobre de un sujeto tristemente perdido en la ignorancia (y sigo en ella, claramente). Ya sé, de seguro me deben odiar. Siempre hablo de la sociedad y la realidad es que a nadie le importa, ¿o sí?

¿Qué es la sociedad? ¿Es un todo que está conformada por seres humanos que habitan en el planeta Tierra? ¿Es un cierto grupo de personas que viven en un territorio determinado? ¿Son muchos individuos agrupados que forman espacio, cultura, lenguaje, pueblo o ciudad? ¿La sociedad es la historia? ¿La sociedad es lo malo que pasa cuando salimos a la calle? ¿La sociedad mata gente? ¿La sociedad es la culpable de esta realidad actual? ¿La sociedad es culpable del capitalismo, de las guerras, de las muertes, el hambre y la pobreza?

A veces me dedico a observarla objetivamente, apartándome de todos mis prejuicios y alejándome del mismo campo en la que está. Me alejo de todo y la miro, la pienso y la investigo. Llegué a la conclusión de que no hay que culparla de todo. No la conocemos del todo; en realidad no sabemos apreciarla, en realidad miramos todo lo malo que tiene.


La sociedad es un espacio inestable conjugado por una gran diversidad de individuos que producen historia, lenguaje, cultura, arte, política, comunicación, urbanismo, homogeneidad y heterogeneidad, leyes y normas, relaciones e interacciones.

La sociedad como productora de otros espacios, públicos y privados. La sociedad como productora de sí misma.

La sociedad es un todo que una vez fue uno y después dos y más tarde un sin fin de sujetos nutridos de emociones, sentimientos, necesidades, búsquedas, experiencias, deseos, pasados, buenas y malas intenciones, conocimientos y curiosidades; que se unificaron y formaron una masa heterogénea.
La sociedad es blanco, gris y negro. La sociedad son todos los colores, incluso los que no vemos.
La sociedad forma, deforma, ordena y desordena lo que está a su alrededor; rechaza y acepta. La sociedad es una gran transformadora de la naturaleza. Altera todo lo natural y lo vuelve inestable.

La sociedad es una totalidad que está en constante movimiento, que crece y crece, crea y destruye y vuelve a crear. La sociedad es destructora y creadora de su propio espacio, modifica lo que toca e intenta volverse homogénea.
La sociedad es insegura, miedosa, ignorante de su propia naturaleza. La sociedad se vuelve auto-protectora cuando siente que se expande, cuando mira hacia arriba o hacia abajo o cuando sus barreras impermeables se desgastan a causa de conflictos y luchas internas.
La sociedad es un cuerpo herido, a veces muy frío y a veces muy caliente; depende de cómo se la toque. La sociedad es alguien a la que se le podría temer; es cruel y fría, es hipócrita y deshonesta. La sociedad es auto-destructiva, desconfiada y conflictiva, no se quiere a sí misma. Se ignora, se lastima e incluso se odia. Todo el tiempo escucha decirse que no se importa y que no tiene esperanzas en sí misma.
La sociedad tiene partes en donde se ve mejor y otras en las que se ve peor; por momentos se achica y por momentos se agranda. Hay veces que está iluminada y veces en la que está oscura. Tiene sus días, pero por lo general hace todo mal.


Nunca está del todo bien, nunca se siente completa.
¿Cómo culparla de todo el mal que hace, después de saber lo que es?
La sociedad es una abstracción, no tiene forma ni un solo color; busca identificarse, buscar verse, busca encontrarse, busca ser, busca pertenecer, busca sobrevivir, busca crecer, busca superar, busca ser alguien imposible. Se pierde, no encuentra el camino, nunca se pone de acuerdo.
La sociedad no tiene diagnóstico por sus graves síntomas; eso que tiene es incurable. Está demasiado toqueteada y lastimada.


La sociedad es una construcción, un conjunto, un agrupamiento, un volcán, una tormenta, un espacio cuasi infinito que construye su propio finito. La sociedad no se mira ni se toca. La sociedad se es. La sociedad se vive.
La sociedad es la única inocente y la única culpable de todo.

Una vez se me ocurrió pensar todo esto, cuando un desconocido me dijo: "creo en la sociedad".


Ustedes, filosóficamente, ¿cómo definirían a la sociedad?
Leer más...
Leer más...

29 ago 2015

Película: Los 4 fantásticos (2015)

6 comentarios:

Después de diez años del estreno de la nueva película de los 4 Fantásticos —con la primera ya en 1994—, Marvel nos trae nuevamente al cine la historia de estos cuatro superhéroes por accidente.




Para empezar, la película y los personajes —mucho menos la historia—, no se parecen en nada a la del 2005. Marvel nos trae una trama configurada, más introductoria (podría decirse explicativa) del origen (la película comienza con Reed —Mr. Fantastic— y Ben —La Cosa— en su niñez, así que podría decirse del origen del origen) de sus poderes, y la causa y la razón por la que terminaron siendo lo que son. Es decir que lograron una trama bastante procesada y acentuada en el pasado de los personajes y durante el momento en que se conocieron, algo que para mi gusto estuvo bien presentada, y que no se centraron en la acción o la lucha por "salvar el mundo", que en consecuencia provocó que terminara siendo un desastre.




Los efectos estaban bien, los actores no me molestaron para nada (algunos se escandalizaron con el color de piel del actor de Antorcha Humana, por ejemplo) —incluso me gustó más esta Mole que la anterior. Por sus efectos, digo—, aunque en un principio sí me retumbaron en la cabeza, ya que se me hace difícil no ver a Ioan Gruffudd como Mr. Fantastic. Sin embargo, con el correr del tiempo lograron convencerme que sus papeles estaban bien puestos y así y todo la trama alterada me gustó; y aún creo que la película podría haber sido mejor. 

Es como cuando preparás una torta de chocolate y alguien le mete el dedo. O cuando masticás chicle, hacés un globo y alguien te lo explota con la mano sucia: todo venía bien hasta que meten la pata en el final.
Y fue el final más flojo y decepcionante de todos. Esperaba más de Doom —el villano—, esperaba más de los 4 fantásticos y sus poderes, que casi ni los lucieron y que ni tu abuela se la creyó que juntos pudieron salvar al mundo unificando sus anomalías.





Como dije anteriormente, podría haber sido mejor. Lo tenían todo para que fuera una película excelente, pero terminaron arruinando a los 4 fantásticos. Bueno, al fin y al cabo no eran los favoritos de nadie... ¡Pero los míos sí y me duele esto!
Creo que voy a seguir prefiriendo a las dos anteriores, que por lo menos los personajes entran en contacto directo con la sociedad, salen a la calle y hasta aparecen en las noticias (cosa que es más divertido); y que al menos usan sus poderes de una forma más práctica.

Esta película lo tenía todo hasta que llegaron al final y... bueno, salió lo que salió.
Me podría haber gustado más, pero sinceramente no me terminaron de convencer.

Calificación:
Leer más...
Leer más...