Córdoba es la tierra del cuarteto, del mejor humor argentino y de la mejor tonada... dicen. Tienen razón, generalizar estas descripciones hacia las personas que viven en la provincia de Córdoba no es un caso muy errado, ya que me tocó comprobarlo en el mes de enero del 2015.
En realidad era mi segunda vez en Córdoba; la primera vez fue cuando cumplí cuatro años y la segunda cuando cumplí los dieciocho. El problema era que a penas tenía recuerdos borrosos sobre mis vacaciones en la provincia cuando era chiquita y no me quedaba otra que volver a conocerla... o conocerla por primera vez, da igual.
En realidad yo le insistí a mamá que quería ir a Córdoba, que quería conocer Cosquín. Ella no me lo negó, ya que tiene una amiga allá que no la veía hace años y era la excusa perfecta para visitarla y de paso cumplirme el
La ciudad de Cosquín es conocida por el festival nacional de folklore que se hace anualmente y se transmite por televisión para todo el país y por supuesto, también por el famoso Cosquín Rock. Los mejores artistas nacionales se presentan durante varios días en la ciudad y la gente va a disfrutar de la música, de la cultura y de las tradiciones argentinas. Si tienen la oportunidad de presenciar el show algún día, háganlo.
Si bien el mes de enero es la temporada más calurosa para la mayoría del país, en Cosquín la temperatura no supera los 37° pero el sol pica fuerte. Estar entre sierras y a una altura superior que Buenos Aires hace que todo sea más pesado (los oídos se me taparon), más caluroso y cansador. El viaje fue realmente agotador y necesité de un par de horas de más de sueño para lograr recomponerme. Después enseguida le agarré la mano y esa misma mañana al llegar, salimos a caminar para conocer la ciudad.
"No te preocupes que acá no existen los mosquitos como en Buenos Aires", me dijeron... ¡JA! Me picó cada bicho que ni te cuento... y los mosquitos eran dos veces más grandes.
Mi primera impresión cuando comencé a recorrer Cosquín, fue el sentir un aroma a yuyo, a silvestres frescos... no sé, la ciudad olía muy bien y la vista era hermosa. Yo había llevado mi cámara colgando del cuello y le saqué fotos a absolutamente todo; incluyendo un puesto de diarios y un perro que había cavado en la tierra para luego acostarse ahí y aprovechar del fresquito (hacía calor).
Si hay algo que amé de Cosquín, fue su arte urbano y sus artistas callejeros que aparecían en la tarde: cantantes, bailarines, hippies vendiendo pulseras artesanales, mimos, animadores, acróbatas y mochileros que hacían cualquier cosa con tal de ganar unos pesos para seguir viajando.
Las calles estaban decoradas con ese toque tradicional y folklórico; y las paredes estaban repletas de murales artísticos que decían mucho sobre la ciudad y las tierras cordobesas.
Cosquín está llena de música, arte, cultura e historia... lugares así son de los que yo me nutro e inspiro; sobre todo si hay arte e historia. Cosquín está llena de vida.



Viernes 9 de enero del 2015:
"Cosquín de noche es hermoso. Cada vez viene más gente por la temporada y las calles se llenan... tanto, que el centro se transforma en peatonal y en vez de autos hay artistas callejeros, vendedores, shows, chicos andando en skate y gente cenando afuera. Me encanta".
Córdoba es una de las provincias más visitadas por mochileros y viajeros, también por argentinos y turistas. Es que Córdoba tiene de todo: ciudad, pueblo, tranquilidad, fiesta, ríos, sierras, música y gente buena onda. Eso sí, le pedís a alguien alguna instrucción para llegar a algún lado y terminás perdido en medio de los montes.
También están los colectivos urbanos que vienen cada muerte de obispo pero que valen la pena tomarlos, ya que recorren lugares claves que vale la pena conocer.
Por la mañana siempre está algo fresco, luego el sol sale con fuerza al mediodía y no te deja respirar hasta el atardecer... eso sí, los mejores atardeceres los vas a vivir ahí: entre las sierras, observando cómo se esconde el sol. Después, la noche se convierte en la parte favorita de los cordobeses: ya no hace mucho calor y hay música y alegría por todos lados. La gente se junta a comer asado o pizza a la parrilla, toma vino y se arma la guitarreada entre amigos y familia.
Una de las noches del festival, fuimos a recorrer la plaza y el centro principal. Por allá estaban las ferias artesanales con emprendedores independientes que exponían sus obras. Por mi parte, me acerqué al de bebidas y me hicieron probar gratis un licor de quinoto (?) y en un puestito me regalaron caramelos artesanales con carita feliz (las cosas gratis son lo mejor que hay).
Córdoba es sinónimo de alegría y sí, esa semana y media que estuve en esa provincia fue pura alegría para mí. Viajar y cambiar de ambiente, conocer gente y estar en lugares desconocidos es una de las cosas que más disfruto en la vida después de escribir. Y Córdoba me hizo feliz con sus paisajes, con su Cosquín y Villa Carlos Paz; con su capital y con sus pueblitos del oeste.
La gente es agradable, simpática y amigable. Más acogedora y menos fría que la que vive en Buenos Aires. Es otra movida, es otra vida... es otra tranquilidad.
Por el lado económico, Córdoba no es una provincia muy barata, ya que es uno de los puntos turísticos más visitados y peor aún en época de vacaciones (los precios pueden subir de un día para el otro). Sin embargo, los mochileros y los gasoleros predominan en todo momento demostrando que se puede viajar sin tanto dinero y sin tantas preocupaciones.
Si conocieron o conocen la provincia, de seguro estarán entendiendo este post. Y si así no lo hicieron, dense la oportunidad de ir algún día y recorrer un poquito de Córdoba. Seguro a más de a uno se le pegó la tonada.
PD: mi periodista de viajes interior acaba de despertar... ¡Hola!