24 jul 2016

Crónicas Universitarias: Secuelas Universitarias

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 Secuelas universitarias según wikipedia*:
Secuela (del latín sequēla "lo que sigue", "consecuencia"), en la universidad, es el cambio y/o transformación psíquica tras una excesiva acumulación de conocimientos.
Una secuela es la alteración de la mente y la forma de ver las cosas en el mundo, consecuencia del estudio, de rendir varios parciales en una semana o de dedicarte por completo a la universidad (tras tomarse en serio la carrera).1 Se considera secuela a partir del momento en que no se pueden resolver las consecuencias o la vuelta atrás hacia la ignorancia plena. Generalmente el/la estudiante suele precisar una adaptación física y/o psíquica a su nueva situación vital.2 Aparece después del primer o segundo cuatrimestre de la carrera.
Secuelas del 17/04/16

Creo que debería dejar de escribir sobre la universidad, ¿Pero cómo hacerlo si desde el año pasado se convirtió en una prioridad de mi vida?
Desde que empecé a estudiar no volví a ser la de antes y comencé a sentir la "sed de conocimientos" de querer saber más de lo que me decían los apuntes y, a partir del año pasado, las charlas que más disfruto son sobre lo aprendido académicamente: los debates con mis compañerxs sobre los temas estudiados es lo más genial que hay. En consecuencia, cuando voy a comprar al supermercado, camino por la calle, viajo en el transporte público o visito un shopping, comienzo a analizar la realidad con otros ojos.

Lo único feo de aprender todos los días algo nuevo es, como diría Sócrates, que sabés que nunca vas a saber nada, o por lo menos, nunca vas a saber lo suficiente.
Los meses pasan y las ojeras ya se te tatúan automáticamente. Pero no te preocupes, la gente que te rodea va a naturalizar tu cara masacrada y al corto plazo ya nadie se va a asustar. Tampoco van a tener problemas con verte despeinada o con la remera al revés, al poco tiempo entienden que ese es el precio de querer ser una futura profesional. Después de todo no fue casualidad cruzarme por los pasillos con gente en pantuflas en invierno y personas descalzas en verano.

Poco a poco, vas incorporando la costumbre de sentirte cómoda en tu segunda casa y a dedicar tus ingresos económicos solo para apuntes-libros-sube-comida-y-café. En tus cuadernos tu letra ya no es como en la secundaria. Si antes era prolija y bonita, ahora no te entendés ni vos. Después de todo terminás convirtiéndote en una anotadora de apuntes experta y aunque nadie te entienda la letra, te piden que se los pases.
Con el tiempo comienzan a importarte otras cosas y comenzás a desinteresarte por otras. Sociabilizás hasta en el baño de la facultad y todos los días conocés a alguien nuevx que tal vez no lx vuelvas a ver nunca más.


Secuelas del 25/06/16

Cuando empezás la carrera renegás más que en el CBC (o que el curso de ingreso). De repente caés en la realidad de aquel dicho "durante la carrera te vas a encontrar con materias que no te van a gustar" y te querés matar porque no te queda otra que fumártelas.

Comenzás a estudiar y a descubrir cosas nuevas: en mi caso este cuatrimestre fue sobre medios, derecho, radio, escritura y antropología. Desde entonces ya no me pude sentar a ver la televisión como antes, ya nada es igual. La universidad me convirtió en un monstruo que analiza programas de tv, publicidades, películas, series y noticieros. Ya no puedo consumir lo audiovisual como hace un par de semanas atrás, ¿En qué me han convertido? ¿Alguien puede devolverme mi hermosa y dulce ignorancia, por favor? Mi abuela diría que me lavaron la cabeza y un evolucionista diría que mientras toda esta acumulación de conocimientos sea ascendente, estaré más cerca del progreso intelectual.

Tuve un cuatrimestre de locos: horarios horribles, clases públicas en la calle con menos de diez grados centígrados, trabajos prácticos semanales, días completos dentro de la facultad, decepciones, días muy martes trece y una relación amor-odio con la comunicación. En este tiempo no solo escribí muchos textos académicos que me mandaron para taller de expresión, sino que también hice mi primer programa de radio y mi primera entrevista —en grupo, claro— a alguien dentro de los medios. 
¿Pueden creer que ese día estaba enferma y me quedé sin voz? Sí, hice la entrevista y el programa de radio SIN VOZ. Levante la mano quién tiene menos suerte que yo.

Podría continuar con el registro de secuelas negativas, pero es inevitable agregar también, que durante este período se abrieron puertas hacia caminos que actualmente estoy transitando y todo gracias a la universidad: conocí personas geniales, descubrí un poco más a qué me quiero dedicar y empecé a hacer lo que me gusta.

Cuando les escribo que ahora no soy alguien que sueña con hacer cosas sino que en cambio las hace, lo hago en serio. Si no estuve presente en el blog fue porque además de dedicarme a la facultad, estuve haciendo cosas por la sociedad. Porque cuando les digo que ya nada es como ayer y que no miro la televisión como hace algunos meses atrás es en serio. La universidad te saca de un lugar para llevarte a otro y no lo entendés hasta que te pasa. Te cambia la vida... te cambia todo. A veces creo reconocerme poco, pero la Aylén profesional que está surgiendo me gusta y bastante.

Estoy atravesando un gran cambio de paradigma en cuanto a mis objetivos de vida y aún no logro superar la crisis universitaria de la que les hablé una vez. Pensé en cambiarme de carrera pero todavía sigo acá, creyendo que no es mala idea ser comunicadora. También por un momento escuché a mi Aylén antropóloga interior, que está ahí desde que soy chiquita y que me susurra que deje todo y sea investigadora, que eso va mejor conmigo. Pero... no sé, no puedo. Estoy acá atrapada en otra parte que me gusta pero me tortura. Sí, hoy quiero declarar que Comunicación y yo tenemos una relación amor-odio, pero la estamos remando.
 "No eres tú, soy yo", le dije el otro día.


Secuelas del 14/07/16

¿Será que la crisis universitaria sigue en pie y nunca se fue? ¿Será que tanto estudio, lecturas nuevas y cursadas intensas te lavó el cerebro? ¿Será que llegar a dormirte en el teórico de Taller de expresión I te superó, cuando creíste que iba a ser tu materia favorita?
Suspirás, entrás a tu blog, intentás escribir algo pero no te sale nada. Releés tus entradas anteriores para buscar motivación y, en su lugar, tenés ganas de arrancarte los ojos al ver lo mal que escribías.
Entendiste que llegó la hora de aceptar que tu escritura no es tan buena como parece, que tenés errores de puntuación porque ponés las comas, donde no van y sufrís exceso de repeticiones de palabras palabras. Pero le ves el lado positivo: haber cursado taller te ayudó a mejorar, a detectar tus errores de redacción y a querer ser mejor en tu forma de expresión.

Y de repente te encontrás sola tomando mate amargo como lo hacés en la facultad con tus compañerxs y pensás en el CBC, en lo  lindo que sería volver a vivirlo solamente para sentir la ingenua ilusión de empezar Comunicación, sin saber realmente qué era lo que te estaba esperando o, para volver a ser esa Aylu del pasado, un poco más inmadura y soñadora. Al fin y al cabo, las secuelas universitarias te dejaron mucho más que ojeras y aprendizajes nuevos.

Nuevamente suspirás y te acordás cuando la semana pasada te quedaste dormida en la entrega de carpeta y tuviste que atravesar una odisea con el transporte público para poder llegar a la clase cuanto antes. Intentás reírte de vos misma pero solo te dan ganas de autopalmearte el hombro para decirte: Aylu, ni vos te entendés. Tu cabeza nunca antes había sido el quilombo que es hoy. Ya no tenés remedio, ya está, todo fue hecho.

Que los prácticos a la mañana, que los teóricos a la noche, que los parciales todos juntos, que las clases infumables, que lxs profesorxs copadxs y lxs forrxs, que tu falta de ganas y motivación para leer los textos, que los viajes horribles en el tren para llegar a cursar, que aquella vez que te quedaste sin voz el día que tenías que hacer una entrevista y un programa de radio, que un pibe que salió en las noticias por haberse recibido de abogado en dos años y medio y que tu familia te pregunte: ¿Tu carrera también se puede rendir libre?

¿Tanta suerte ibas a tener, Aylén?


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14 jul 2016

Crónicas universitarias: Entrevista a otros estudiantes universitarios (I)

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Los siglos pasaron y acá estoy nuevamente para traerles algo diferente. Hace un tiempo creí necesario cambiarlos de lugar a ustedes, que siempre comentan las crónicas universitarias, para convertirlos en nuevos protagonistas. Porque no soy la única estudiante que tiene algo para contar y porque está bueno cuando hay pluralidad de voces. "Un solo mundo, voces múltiples", así tal cual lo quería McBride.

Como me cansé de escribir solo sobre mí y sentí la necesidad de saber sobre sus experiencias, activé mi rol de comunicadora y entrevisté a algunos de los que usualmente comentan la sección. Dejé mis pies sobre la tierra y que mi cabeza volara hacia el pasado, para recordar qué me hubiera gustado leer sobre un estudiante universitario antes de comenzar mi propio camino por ahí; porque todos en algún momento tuvimos esa curiosidad e incertidumbre que nos carcome de nervios al momento de largarnos hacia algo nuevo.

En esta primer entrega les traigo a Julián de "Opiniones Marginales" y a Emi de "Random Vosa", compañeros blogueros con quienes comparto de vez en cuando algunas charlas por chat. Sin dudas creí que eran los indicados para que dejaran su voz en Crónicas Universitarias.

Julián estudia Letras en la Universidad de Buenos Aires (Facultad de Filosofía y Letras), su amor por las palabras y la literatura lo llevaron a elegir lo que actualmente le apasiona. Acá nos comparte una foto de su facultad, ¡Aguante Puan!

¿Qué es ser estudiante universitario?

-Ser estudiante universitario es un compromiso con nuestro propio destino. Es una decisión que transforma nuestra manera de ver el mundo y nos abre las puertas hacia nuevos horizontes en diferentes aspectos, tanto a nivel profesional como personal, tanto en el ámbito del conocimiento como en nuestra postura ante la vida, la sociedad y el mundo. Ser universitario es la realización de una experiencia que no se agota en la universidad. 

Según tu experiencia, ¿Cuál sería la clave del éxito de todo estudiante universitario?

-Si la carrera que estás estudiando se corresponde verdaderamente con tu vocación, estás en el camino correcto. He conocido muchas personas muy disciplinadas y brillantes que a mitad del CBC o del primer año de carrera desaparecían del aula. Lo que no está mal porque descubrieron que ese no era su lugar. Estudiantes que aspiraban a ser especialistas en Letras, Artes o Filosofía se confrontan con una realidad muy distinta a la que ellos pensaban y terminan dedicándose a otras carreras que sí encajan con lo que realmente buscan. El éxito de cualquier estudiante no radica sólo en la cantidad de materias que pueda meter en un año, sino en comprender cuál es su posición como profesional dentro de nuestra sociedad y cómo a partir de los conocimientos del área en la que está trabajando puede contribuir a la comunidad. 

Emi estudia Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de Tucumán (Facultad de Filosofía y Letras) y le queda poquito para terminar la carrera. No podía perder la oportunidad de interrogar a una estudiante casi profesional, ¿no? 
Esta es Hocico, su gata siamés. Levante la mano quién no tiene un gato que se acuesta sobre los apuntes.

¿Cuál es tu mejor recuerdo de la universidad y cuál es el peor?

-Debo haber tenido varios, jaja, pero de los peores el que más me suena ahora (porque es el más reciente) es el de un final de Producción Periodística, en el que te dan tres temas de actualidad con los cuales producir una crónica, una columna de opinión, una noticia, etc; depende de lo que el profesor te asigne. Me pasó que llegue y no sabía nada sobre esos temas, no los había considerado TAN relevantes en la agenda temática, (mi) error, supongo. Me sentí horrible. (La anécdota termina con que pude salir de la situación sin un 1 apareciendo en el siu guaraní, pero de todas formas en la siguiente mesa me saqué un 3 y me había ido mejor, en teoría, no sé, el KARMA or something).
Otra fue cuando me pidieron leer algo en voz alta y me puse rojísima, es sumamente incómodo para el que lo está viviendo y a mí me frustra demasiado. Estoy tratando de manejarlo, no porque el rubor vaya a parar, sino para no sentirlo tan caótica y dramáticamente. 
En cuanto a una buena, no sé me ocurre ahora una en especial. 
Algunos lo odian, a mí me gusta mucho estar tirada en el suelo (porque la clase está llenísima y no quedan bancos) alrededor de tantos alumnos, viendo grupos pasarse un mate mientras escuchan la clase. No sé, ese interés por la carrera al punto de aguantar esas situaciones me parece muy lindo en cierta manera. 

De por si me gusta estar sentada en la Facultad, tirada en el suelo del aula, en el pasillo u otra parte. Hay un ambiente y un clima que se comparte entre alumno y alumno. Hay algo ahí flotando. No sé qué es, pero me agrada sentirlo. Es la experiencia de reconocerte como estudiante universitario compartida por todos.

 ¿Qué consejo le darías a quienes están por comenzar su camino universitario?

-Es difícil... Y supongo que depende de cada uno. De acuerdo a mi caso y experiencia, diré: estudia aquello que te gusta, que te llama la atención, a pesar que te dé miedo, que sea un desafío para vos por x razón, ya sea que no hagas una de matemáticas (como las divisiones, The horror) o que te cueste relacionarte con la gente y seas muy ansiosa y te interesa una carrera como comunicación, ETC, (hay tantas posibilidades), pero enfrenta la situación, esforzate y de alguna manera vas a adaptar lo que elegiste a vos, así como vos te adaptaras a tu elección. 
También, aprovecha y estudia ahora que podés, no porque cuando tengas 30 no puedas, pero sí es diferente y no siempre lo afrontas ni sentís de la misma manera. No es lo mismo empezar una carrera a  los 18 y otra a los 22, aunque parezca minúsculo el intervalo de tiempo; existe. No digo que te resultará imposible pero si lo enfrentarás y vivirás de otra forma, quizás no con las mismas ganas y tiempo. O quizás sí. Tal vez descubras que la Universidad no es lo tuyo, puede ser y no pienso que alguien debería sentirse presionado a acabar la carrera u horrible por querer dejar una y dedicarte a otra cosa, pero vale la pena hacer el intento y probar, quitando todos los esfuerzos, líos, paros, quejas, falta de bancos o de herramientas y un largo etc, la experiencia es muy bonita, solo si te permitís y detenes a verla.
Ser estudiante universitario es bello y estresante, satisfactorio y aterrador, emocionante e incierto.



Ahora toca la parte de entreponer respuestas distintas de una misma pregunta. 
Está comprobado que todos los estudiantes tenemos un método de estudio diferente y que no a todos nos funciona estudiar de la misma forma. Algunos utilizan el resumir-resumir-y-resumir, otros solo estudian de apuntes; la mayoría hace cuadros/redes conceptuales y unos pocos leen y releen sin descanso lo resaltado de los textos. Una de las preguntas que les hago continuamente a mis compañeros de la facultad es, "¿Cómo hacés para estudiar?" Porque me encanta descubrir nuevos métodos y maneras de hacerlo. Desde el año pasado hasta ahora, tuve la oportunidad de probar varias formas y de encontrar con cuáles me siento más cómoda y de qué modo se me hace más fácil aprenderme los textos. Veamos qué dicen Julián y Emi al respecto:


¿Cuál es tu método de estudio más efectivo?

-Julián: Uno de los métodos de estudio que he implementado es reescribir o pasar en limpio mis apuntes. En realidad, este es un hábito que creo que todo estudiante universitario incorpora. Lamentablemente, yo lo he incorporado a las patadas; en mi primer año de carrera, todo lo que había en mi cuaderno eran garabatos mezclados con palabras de profesores. De modo que ahora llego a casa, arranco las páginas que escribí en el día y las transcribo. Reescribir es una forma de organizar la información para aprehenderla con mayor facilidad, retener y "refrescar" todo lo visto en clase, en especial si se trata de materias prácticas como Gramática o Latín, que en el caso de mi carrera requieren mucha ejercitación. Organizar, redactar e interpretar correctamente los conceptos que la carrera nos exige que manejemos a lo largo de nuestra trayectoria académica es de vitalísima importancia, y por esta razón es importante leer, escribir y resumir.

-Emi: Soy bastante desorganizada, más ahora que  pasé/paso por unos momentos difíciles que menos ganas de estudiar me dieron. Pero sé de gente que se pone una cierta cantidad de tiempo cada día para estudiar, como metas a cumplir y en ese tiempo se dedica sólo a eso, casi religiosamente (aunque a veces se falte a la misa estudiantil) 
Yo trato, por lo menos, de ponerme cierta cantidad de páginas, jaja, un texto por ejemplo y me propongo leer al menos ese. Cuasi me torturo (?), leo eso y puedo dormir. Sigo hasta que ya no entiendo nada y se me cruzan las palabras. Sí, no soy el mejor ejemplo. (Si me dedico a ser una persona normal, consigo levantarme a la mañana y dedicarle al estudio luego de un rico desayuno y de sacar a Ramona, mi perra).
O si tengo que hacer un trabajo, como una monografía, me viene bien tener algo de música (quizás te distrae menos si es solo instrumental), que me mantiene despierta y me hace mover ligeramente el cuerpo mientras las ideas se arman en mi cabeza.
Escuché también que está bueno tomar mate mientras se estudia, porque esos pequeños movimientos te mantienen despierto y/o atento al trabajo. 


¡Muchísimas gracias a Julián y a Emi por compartir sus experiencias para Crónicas Universitarias! Fue un gusto chusmear con ustedes. ¡Toda la suerte del mundo para sus vidas estudiantiles!

Sé y soy consciente que no aparezco por acá desde hace rato. No significa que no estuve escribiendo, de hecho, es lo que más hice durante este tiempo; solo ocurre que me encuentro planificando nuevos proyectos que pronto se los voy a presentar. Ténganle paciencia a Aylu.
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15 abr 2016

Crónicas universitarias: ser estudiante de sociales

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La semana pasada, la profesora de Derecho a la Información, entró al aula y dijo: "saquen una hoja y escriban cómo se imaginan una sociedad sin Estado". Todos abrimos grandes los ojos e intercambiamos miradas de sorpresa. Nadie se lo esperaba, mucho menos alguno se sentó a imaginarse una sociedad sin Estado, ¿acaso alguien se pone a pensar sobre lo que no existe?

Al principio me quedé en blanco. Después pensé y se me ocurrieron dos tipos de sociedades: una con Estado, y la otra sin Estado. Me sentí insatisfecha cuando plasmé mis pensamientos sobre el papel, pensé que me iba a salir algo más que cuatro simples líneas. Lo entregué, si estaba mal no me iba a importar, total la consigna era "imaginar".
El martes, cuando ella volvió para darnos clase, dijo que había leído todas las respuestas y que quería hacer una devolución. "Quiero empezar con una persona... ¿quién es Aylén Fuente?" Dijo y miró al vacío, esperando una señal. En ese momento, insegura de mí misma, insegura de lo que me iba a decir y de lo que yo misma había escrito, levanto la mano y digo, aceptando el peor de mis pensamientos: "yo..."
La profesora me miró y sonrió, a mí me temblaban las manos como tonta. "Aylén, qué bien que escribís. Se sintió que lo hiciste sin miedo, de una manera directa y sin importar cuál es mi ideología" —ponele que me dijo algo parecido, porque estaba tan bloqueada que a penas recuerdo sus palabras—. Desde ese momento, me sentí menos tonta al escribir sobre nosotros... sobre la sociedad.

Y sí, a veces me siento de esa forma haciéndolo, a excepción de cuando me pongo a filosofar: en la parada del bondi, mientras viajo y escucho música, mientras viajo en el tren y leo los apuntes, cuando camino por la calle, cuando estoy en la facultad... cuando nos observo como sociedad.
¿Qué somos? ¿Qué nos pasa? ¿Por qué somos así? ¿Por qué tan iguales y tan distintos?
Pensar como nosotros en conjunto, no me da tanto miedo después de todo.


Y hay días en los que la paso mal viajando en hora pico en el bondi o en el tren para ir a la facultad, toda apretada al lado de uno que se está bajando una botella de cerveza y no deja de mirarme. Y hay días en los que entablo una conversación divertida con un viejito porteño en la parada del 60 y me hace creer que hablar con extraños no es tan malo después de todo; o hay días en los que le dejo mi paquete de galletitas a un señor que duerme en la calle, o hay días en los que un nene me sonríe y se esconde en las piernas de su abuelo. Hay días en los que leyendo los apuntes de antropología, sobre las igualdades y las diferencias entre seres humanos, mientras viajo en el 100, se sube un señor con nariz de payaso, nos hace reír a todos y nos regala un chupetín a cada uno. Sí... hay días en los que la paso mal y hay días en los que disfruto comunicarme con desconocidos.

La profesora tenía razón al decir que no tuve miedo al escribir. Es verdad, no tengo miedo de escribir,  tampoco de filosofar, de preguntarme ni de responderme, de observarnos como sociedad, de tratar de entendernos y de intentar encontrar la clave para que día a día seamos un poquito mejor. Quisiera viajar al pasado y decirle a la Aylu chiquita: "estoy tan orgullosa de vos... hacé eso que querés hacer, hacelo. Escribí. Escribí todos los cuentos, todos esos pensamientos, todas esas novelas y esos relatos y no tengas miedo de leerlos en voz alta en clase. Y seguí pensando así, yo sé que la gente, la sociedad en sí, te asusta; pero es lo que vos mañana vas a elegir para mejorar. No importa si ahora tenés miedo, porque te aseguro, que mañana ya no lo vas a tener".

Por algo hoy soy estudiante de sociales, por algo escribo todo esto... no sé; ni siquiera sé por qué estoy haciéndolo, fue algo que me nació de repente.
Hoy cuando les cuento a la gente que conozco, que voy a empezar a dar clases de apoyo a unos nenes de primaria  que asisten a un comedor comunitario y viven en las villas, me preguntan: "¿Eso no es peligroso? ¿No tenés miedo?"
Miedo me da no hacer nada, miedo me da que algún día en mi vida, la sociedad me deje de importar. Que nuestro bienestar, como comunidad, me deje de interesar. Y sí, a veces me siento desprotegida en el espacio público, a veces me siento insegura viajando entre tantos desconocidos... y aún peor es acordarme de las recomendaciones de mi familia: "Aylén cuidá tu celular, llevá la mochila adelante, no vayas por tal lugar, no camines sola por Constitución..." que me hacen sentir confundida al querer cuidarme de la sociedad y a la vez querer analizarla y cambiarla. 

Me tocó ser mujer, idealista y estudiante de sociales. Me tocó tenernos miedo (ya no), me tocó admirarnos y odiarnos, también desilusionarme de nosotros mismos. Me tocó querer mejorarnos.

¿Qué sería de mí si fuera alguien a la que no le importara nada? ¿Estaría escribiendo? ¿Estaría desobedeciendo a mamá cuando me dijo que no me meta en el proyecto de Barrio Adentro y que no estudiara esta carrera? ¿Tendría un blog? ¿Me habría imaginado a una sociedad sin Estado? ¿Qué me hubiera dicho la profesora de Derecho, si yo no hubiese escrito eso? ¿Sería estudiante de sociales?

A veces me pongo a pensar y llego a la conclusión de que ser estudiante de sociales no es leer cinco kilos de textos por día, que hablan sobre la sociedad, sobre la cultura y la política. Ser estudiante de sociales es muchísimo más que eso. Es el querer ver la realidad, el querer conocernos más, el querer cambiarnos. Porque nos interesa, porque lo elegimos y porque a pesar de ser tildados como los que estudiamos "lo más fácil", estamos acá enfrentando la más triste realidad que es el estudiar a la sociedad. Porque les aseguro que no hay nada más complejo que nosotros mismos en conjunto, tan inestables y desordenados, tan iguales, tan diversos y cambiantes.

Cuéntenme, ¿qué se siente ser estudiante de artes, de medicina, de económicas, de ciencias exactas, etc? Yo ya les conté que se siente ser estudiante de sociales.


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27 mar 2016

Crónicas Universitarias: Segundo primer día

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Después del gran éxito de "Mi primer día en la universidad" en la que les relaté mi experiencia en el primer día de cursada en el CBC, hoy les traigo una segundo entrega titulada: "Segundo primer día en la universidad". Y no, no es como el UPD (último primer día) que festejan los chicos de secundaria y tampoco les voy a traer un post así todos los años, solo que esta vez creí necesario hacerlo porque empecé a estudiar en la facultad de ciencias sociales y soy nuevamente "ingresante" —no me alcanzó con serlo solo el año pasado—. Además, en esta entrada, les está escribiendo una universitaria mucho más experimentada que aquel primer post que leyeron de la sección.


Déjenme decirles que ahora leo el primer post de Crónicas Universitarias y pienso: "what? ¿Esta era yo?" A penas estaba rompiendo el cascarón del huevo y era toda una novata. Una simple e inocente novata.
Cursé el CBC en Avellaneda y esta chica del conurbano que les está escribiendo, sintió que viajar al microcentro porteño para cursar el resto de la carrera, era un desafío nuevo. Vamos, todos saben y conocen del quilombo que les estoy hablando. No solo se trata del sacrificio de viajar de casa a la facultad, sino de los conflictos del tráfico que hay todos los días. Y peor aún, cuando viene Obama, el presidente de Estados Unidos, y vos sí o sí tenés que ir a cursar, y no andan los subtes y los colectivos tienen que meterse por otras calles que no conocés para avanzar.

El día que fui a inscribirme con una compañera, un chico del centro de estudiantes nos dio una mano y de paso, nos comentó cómo era ser estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UBA, cuáles materias eran las recomendables para empezar y nos acompañó a recorrer el edificio, que por cierto, todavía me cuesta orientarme ahí dentro. La facultad es bastante amplia y repleta de aulas y pisos; que planta baja, que primer piso, que segundo, que escaleras, que ascensor que anda mal y los bomberos tienen que venir a rescatarte, que bufet, que auditorio, que departamento de alumnos, que biblioteca, que patio...


El primer día llegué una hora antes y me encontré con una facultad vacía. Era a la mañana temprano y al parecer, no todos son tan ansiosos como yo. En mi mano estaba el papel con mis horarios y las aulas asignadas; entré y de repente ya no me acordaba ni sabía para dónde tenía que ir. Me acerqué al mapa y terminé doblemente confundida... ni siquiera logré encontrar los baños. Así que volví a salir del edificio y me senté en las escaleras de la entrada.
Me sentí perdida, desorientada y algo tonta; pensé que ocurrió así porque era el primer día y estaba algo nerviosa. También pensé que esto solo me iba a pasar en el CBC pero no, me sentí ingresante otra vez. Ahora que lo pienso, creo que voy a escribir un manual de "cómo ser ingresante otra vez".

Cuando llegó mi compañera Giuliana, quien cursó conmigo el año pasado —y pensar que la conocí en Sociología, una mañana de mayo en que la profesora de prácticos nos pidió que hiciéramos grupo. Yo estaba charlando con una compañera y nos faltaba alguien más, así que no lo dudé ni un segundo y sin saber quién teníamos al lado, le pregunté: ¿querés hacer grupo con nosotras? Y así es como la vida te hace conocer a una persona y después, cuando ni te das cuenta, sigue el camino al lado tuyo—, ambas decidimos deambular por la facultad hasta lograr encontrar nuestra aula. Obviamente terminamos preguntando.

El primer día me sentí rara, perdida y nerviosa... empezar algo no es muy de mi agrado; pero veámosle el lado bueno, esta vez no me choqué con ningún cartel al bajar del bondi como el año pasado, ¿se acuerdan?

Y ahí estaba yo, sentada en un aula, con un cuaderno y una lapicera en mano, esperando por aprender... esperando por continuar mi camino como estudiante y futura profesional. En ese mismo instante estaba cumpliendo lo que siempre quise, cuando dije que "cuando sea grande voy a ir a la universidad".

Hoy voy a la facultad y descubrí que la universidad no es un mundo, sino que es un universo en el que predominan los planetas denominados "facultades". Yo, por ejemplo, vivo en el Planeta Sociales.

La vida en sociales —abreviado fsoc—, por la mañana es escasa. Yo me inscribí a los prácticos en el turno mañana, pero por problemas de escasa oferta académica, tengo los teóricos a la noche. En un principio me resultó rara y algo incómoda la idea de cursar a la noche. Y ni hablar de mis conocidos y familiares que me insistieron que era la peor idea.
Hasta que cursé el primer día a la noche, mi impresión cambió por completo. Cursar a la noche en Sociales es genial. A partir de las siete de la tarde es cuando hay más vida en este planeta y la buena onda se siente por todos lados. Incluso, en el patio, hacen festivales o se juntan a comer algo y a tomar birra. Apa, mirá vos.

Todos van caminando por los pasillos de una manera despreocupada, van por ahí como si estuviesen en casa y transmiten algo que me hizo sentir bien. Yo el primer día estaba algo asustada hasta que sentí las buenas vibras de sociales. Y ahí es cuando me di cuenta de que estaba en mi segunda casa. En un lugar maravilloso en el que no solo se estudia y se crece, sino que se construye pensamiento crítico, conocimiento y futuro. Y qué lindo fue escuchar al profesor de Comu I decirnos: "Siéntanse orgullosos, ustedes son intelectuales. Utilicen las herramientas que poseen, para hacer un bien".

Dejando de lado todo lo bonito, mi primer día no fue todo color de rosas, también fue algo bajón.
Según algunos profesores, estudiar esta carrera es tener que enfrentarse a la peor era de la comunicación de la historia en la que estamos viviendo: periodistas berretas, programas basuras de televisión y medios masivos manipuladores. Después, el profesor de teórico de Derecho nos dio con un caño y el de Comu I nos avisó de ante mano que nuestra realidad es bastante triste. Lo único que rescato, es que nos pidió ser optimistas y ayudar a que esta era de la comunicación en la que estamos atravesando, cambie para bien. Aunque parece algo imposible, claro.
De igual forma, la vida de un estudiante de sociales no es muy colorida ni muy feliz. Después de todo, estudiamos a la sociedad, ¿qué más se puede esperar?

Me pregunto qué diría de mí, la pequeña Aylu de 10 años... o la Aylén de 16 años, que fue la que decidió qué era lo que quería para mi vida. También me pregunto qué diría mi futura yo, cuando vuelva a leer este post, en un par de años.

No sé qué es lo que va a pasar de acá a fin del cuatrimestre o de acá a fin de año, solo sé que es el principio de muchas cosas grandiosas.

Cualquiera que esté por comenzar a vivir esta hermosa etapa de la universidad, haya comenzado o todavía le quede tiempo, puede charlar por privado conmigo si es que lo desea. Si tenés dudas, algunos miedos o querés saber más sobre el mundo universitario, estoy en twitter y en facebook, ¡no dudes en mandarme un mensaje!

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19 mar 2016

Crónicas universitarias: Preguntas y respuestas (I)

11 comentarios:
Hace tiempo, en crónicas universitarias, les había dedicado un post a todos los que leen la sección y lo finalicé pidiéndoles que me hagan preguntas con respecto a la universidad, así nos volvíamos más interactivos. Estas preguntas puede que les sirvan de algo y si así no lo hicieran, los invito a que me interroguen en este post así para la próxima hago otro "Preguntas y respuestas" y armamos una serie.

Lamentablemente yo no tengo letra linda como todas las chicas, por eso prefiero escribir en cursiva, pero es inentendible.

¿Cómo haces para que te entren ganas de estudiar o que no te aburras en el proceso?

Muy pocas veces tengo ganas de estudiar, la mayoría de las veces que me senté a estudiar lo hice por responsabilidad y no porque quisiera o tenga ganas. Sin embargo, me propuse ver al estudio como algo positivo y no como una tortura. Siempre intento sacarle lo mejor a todo y la verdad, si no miro con ojos claros el momento de sentarme a estudiar, le voy a escapar a toda costa y eso perjudica a mi meta: ser una profesional. Por eso pienso en mi elección: yo elegí estudiar. Luego pienso en mi responsabilidad: elegí ser profesional y tengo que estudiar para serlo; después de todo, lo que estudio se supone que tiene que ver con lo que me gusta (algunas cosas no del todo), a menos que sea una clase de química o matemática de lo cual soy malísima (por suerte no tengo materias como esas) y ahí sí sería una tortura sentarme a estudiar.
Durante el proceso, es imposible no aburrirse. De hecho, casi siempre, con tan solo leer el título, ya estoy bostezando y se me caen las lágrimas del sueño (?). Por eso, cuando me aburro, busco algo para despejarme por un momento y luego cuando vuelvo a sentarme a leer los apuntes, ya no es lo mismo.
La verdad es que me cuesta mucho hacerlo, pero lo intento todos los días para formar un hábito de unas poquitas horas por día. Así me acostumbro, aprendo algo nuevo cada veinticuatro horas y no me atraso con las materias jamás.


¿Te resulta difícil no distraerte con boludeces como la computadora, televisión, celular, etc.?

La distracción es inevitable. Yo creo que todos nos distraemos e incluso cuando estamos por comenzar a leer el libro, buscamos inconscientemente cualquier excusa o cosa para distraernos. Todo es más interesante que leer eso que debemos. Nos pasó y nos pasa a todos. El celular, la compu y la tv son nuestras mayores tentaciones y yo creo que a la hora de evitarlos hay que tomarse las cosas en serio y alejarnos lo más que podamos de ellos durante la hora de estudio. Por ejemplo, yo cuando estudio me siento en una mesa alejada de la televisión y dejo mi celular en mi pieza —apagado o en silencio—. La computadora es algo inevitable de dejar porque siempre la utilizo para buscar información sobre lo que leo o me genere curiosidad, pero siempre caigo en la tentación de revisar twitter y facebook cada cinco minutos. Yo creo que todo eso depende de nuestro autocontrol y de tomarnos en serio lo que estamos haciendo.
Si estudiamos bien y sin distracciones absurdas durante el tiempo que nos propusimos, después vamos a poder descansar y distraernos todo lo que queramos. Yo prefiero pensarlo así: primero obligaciones y luego el ocio, para disfrutarlo mas. Eso sí, siempre me permito una pausa-descanso para despejarme mientras estudio. En ese momento miro un rato la tele o reviso el celu. De esta manera manejo mejor mis tiempos y mi concentración mejora, porque mi cabeza se despeja de vez en cuando.
La clave es despejar la mente de vez en cuando para no saturarse, tomarse las cosas con responsabilidad y pensar que el estudio es algo positivo y constructivo, no una tortura.


¿Tenés algún horario de estudio que implementes día a día?

Soy enemiga de las rutinas, no puedo tener horarios fijos y repetitivos, no puedo tener agendas estrictas que me obliguen a hacer tal cosa en tal día y en tal horario, todos los días. Todo eso, siento que me destruye de alguna forma. Prefiero la espontaneidad y la auto-organización. Por jemplo, cuando llego de la facu tomo algo y descanso o duermo para recuperar energía (esto era cuando volvía a la mañana porque cursaba muy temprano, imagínense que me levantaba a las cuatro, entraba a las siete y salía a las nueve). Luego hago alguna que otra cosa en casa o salgo. Cuando ya me siento con energías, me pongo a estudiar. También es depende de cómo se den las cosas o cómo me siento emocionalmente (?). Hubo días que llegaba de la facu con muchas pilas y me ponía a estudiar y no me importaba la hora, aunque eso sí, no recomiendo estudiar a la noche y no dormir. Es lo peor que pueden hacer. Un estudiante exitoso duerme y come bien, se mantiene activo y estudia un poquito todos los días. Eviten las rutinas, se van a sentir mejor. Aunque hay personas que las prefieren o estudian toda la noche porque se concentran mejor. Yo, por lo menos, intento evitar esas opciones y estudiar se me hace mejor desde que dejé de hacer eso.
La clave está en estudiar un poquito todos los días, pero en el momento que quieras.


¿Qué materia es la que más te gusta hasta ahora?

Creo que algunos ya lo saben y de hecho se notó bastante durante el año pasado. En el Ciclo Básico Común cursé 6 materias y estudié un poco de todo: Pensamiento Científico, Sociología, Semiología, Economía, Sociedad y Estado, y Piscología. La materia que más me gustó en cuanto a contenidos, profesores y cursada fue Sociología, una materia odiada por muchos, incluso por los estudiantes de ciencias económicas. Sociología es pesada, puramente teórica en la que lees como nunca: autores como Carlitos Marx, Weber, Durkheim, Foucault, Hegel, entre otros. Estudias al capitalismo, datos históricos y distintos conceptos sociológicos como esfera pública y privada, la "mcdonalización", el eurocentrismo, el imperialismo, la cultura de masas, los campos culturales en la sociedad, los medios masivos de comunicación, los usos de la inseguridad, entre otros. Casi todas las cátedras de sociología, por lo menos en la universidad a la que voy, la mayoría son marxistas. Así que salís medio por la puerta izquierda.
Todos los contenidos se ven como forma y transformación o manipulación de la sociedad. En sociología, estudié ciertos aspectos, procesos, sucesos y conceptos que modificaron o impactaron a la sociedad a lo largo de todo este tiempo. Es decir, con esa materia estudias a la sociedad científicamente y yo amé todo eso.
Este año me anoté a materias que seguramente amaré mucho más, así que en un par de meses les cuento qué tal.


En fin, ahora los dejo para que ustedes contesten las mismas preguntas, y de paso que me interroguen nuevamente para el próximo "Preguntas y respuestas" de Crónicas Universitarias.
Saludos.
¡Maratón de Crónicas Universitarias! ¡Estén atentos que el próximo post se viene con algo que les va a gustar!
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16 mar 2016

Crónicas universitarias: Crisis universitaria

16 comentarios:
Después de estar media desaparecida, acá estoy. Terminé el CBC y acá estoy. De repente me dieron ganas de no actualizar más el blog... pero acá estoy.
Acá estoy después de haber pasado por una "crisis universitaria" o una "crisis vocacional", como quieran llamarla. Quise escribir para esta sección mucho antes, pero estaba con la cabeza en otro lado y ya es un poco tarde subir lo que tenía pensado, ya que la mayoría empezó a cursar y no tendría sentido compartirles a esta altura lo que tenía planeado.

Pero bueno, acá estoy. Estuve rindiendo la última materia del Ciclo Básico Común de mi carrera por el curso de verano a distancia y sufrí un poquito (mucho). No fue muy divertido estudiar con el calor que hizo en febrero, tampoco fue divertido enfrentarme a una materia (por segunda vez) que me hace sentir insegura, y no solo de mí misma, sino de la carrera que elegí. Y es por eso que todo este tiempo estuve sobre el borde de un abismo. La pasé mal. De repente sentí que esta carrera no era para mi ni tampoco la indicada y estuve a punto de cambiarla; pero acá estoy, sigo siendo estudiante de Ciencias de la Comunicación y el 21 de marzo comienzo oficialmente la cursada del segundo año... o del primer año, sin contar el CBC. 
Después de todo, en la facultad de sociales se me acercan con una sonrisa y me preguntan con cariño: ¿Sos ingresante, no?
La Universidad de Buenos Aires hace que seas ingresante dos veces en tu carrera: primero cuando hacés el CBC y después cuando comenzás a cursar las materias comunes de tu carrera. Así que soy ingresante... otra vez.

La vida universitaria está llena de subidas y bajadas, también de piedras en el camino, problemas que resolver y miedos que enfrentar. Empezar y cursar es lo más hermoso y divertido (es la parte favorita de todos, porque es lo más fácil) pero estudiar, aprobar, sobrevivir y sobre todo RESISTIR, es otra cosa. En el camino te chocás con profesores (como me pasó a mí) que te hacen dudar de que la carrera es para vos. Jamás pero jamás dejen que un profesor los haga sentir mal. También en el camino te chocás con materias complejas y no tan "disfrutables"; o te chocás con un montón de papeles y trámites que te querés matar (por lo menos la UBA es así de burocrática), y lo peor... la oferta académica. Hace unos días viví en carne propia, el sufrimiento de todo estudiante: la tortura de la inscripción a las materias vía el Siu. Al ver la oferta, casi me muero.

Eso que ven ahí es mi intento de organizar los horarios para que me queden todos "seguidos".

Me tocó vivir lejos de la facultad y esa es una piedra más para la vida universitaria que muchos enfrentan, porque la oferta no ayuda mucho cuando hay clases teóricas solo a la noche, por ejemplo. De todas formas me las puedo arreglar, pero son nuevos desafíos que debo enfrentar y dependen de grandes sacrificios de mi parte.
Estoy por comenzar nuevamente otra etapa y me resulta difícil procesarlo todo... tal vez por eso estoy sufriendo una crisis universitaria: soy joven y tengo que tomar decisiones importantes para mi vida y tengo miedo de equivocarme... pero no tengo miedo de intentar y por eso llegué hasta acá. Acá estoy, en el mismísimo momento que siempre soñé vivir. Hace un par de años atrás moría por estar en la universidad y ser estudiante de la UBA... y acá estoy.

Creo que todos en algún momento somos inseguros de lo que elegimos y dudamos de ello y de nosotros mismos. La crisis universitaria es real y me pegó fuerte, pero acá estoy, lista para volver a empezar y lista para seguir formándome como profesional; aunque las inseguridades sigan existiendo.
El año estudiantil recién comienza y presiento que se vienen múltiples experiencias, nuevas anécdotas e historias para contar, nuevas personas para conocer y nuevos profesores a los que admirar/detestar. Por eso quiero pedirles que me sigan acompañando con esta sección, que las crónicas recién empiezan.

Estoy pensando realizar una maratón de crónicas universitarias, tal vez suba varios post de la misma sección durante estas semanas y el mes de abril, en donde voy a exponer varios temas y experiencias nuevas; también voy a compartir el post que les debo sobre las preguntas y respuestas. Estén atentos al blog en estos días y de paso cuenten qué tal fue su primer día en la universidad. Ustedes ya saben cómo fue el mío :)

Quiero agradecerle a Nati Beroiz (estudiante de Comunicación y de Edición) del blog Khaleesi Geek por haber sido mi tutora (sin querer) desde mucho antes de empezar la universidad. Ella fue un gran soporte y apoyo a lo largo de todo este proceso que fui llevando desde el año pasado. No solo respondió todas mis dudas (hasta las más ridículas jaja) sino que compartió conmigo muchas experiencias y opiniones que me enriquecieron. También hizo que mantuviera la calma y no entrara en pánico en mis peores momentos del CBC. Gracias Natu, sos una genia.
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5 dic 2015

Crónicas universitarias: Terminé el primer año

13 comentarios:
El miércoles veinticinco de noviembre, cuando fui a retirar mi última nota del cuatrimestre, salí feliz del aula porque había promocionado las tres materias que estaba cursando. Me senté en el pasillo y miré mi libreta... estaba feliz. Me sentí orgullosa de mí misma; ese triunfo lo había logrado yo sola y sin ayuda de nadie.
Ahí, en esa hoja doblada estaba plasmado todo mi esfuerzo y ganas de estudiar... lo había logrado después de todo.
En ese momento, mientras sonreía como tonta, un par de chicas se sentaron a mi lado y ambas tenían en la mano el cuadernillo de inscripción del CBC, el mismo que yo sostenía de la misma forma hace un año atrás. Me vi reflejada en ellas, no lo pude evitar.



Me acuerdo que en noviembre del año pasado, mi hermana mayor me había acompañado hasta la sede para inscribirme y cuando hice mi registro como estudiante de Comunicación Social en la UBA, no solo sentí felicidad, ansiedad y emoción; también sentí miedo. Ese típico miedo por desconocimiento, de "tengo miedo porque no sé cómo va a ser", "no sé si estoy eligiendo la universidad correcta y la carrera correcta"... La verdad es que los miedos se resuelven únicamente enfrentándolos y hoy ya no le temo a esas incertidumbres porque ya las enfrenté: esta universidad es para mí y la carrera, por ahora, es mi camino correcto.

Durante el año, conocí a muchas personas que no les pasó lo mismo. De hecho, algunos dejaron, otros se decepcionaron e incluso muchos cambiaron de carrera. Son cosas que pasan; pero me duele la gente que abandona este camino. También descubrí que la universidad es un mundo increíble, que todo el tiempo me sorprende y me hace crecer; y con respecto a esto, es triste saber que alguien prefiere trabajar en vez de estudiar algo que le gusta. Es eso que dije en un post anterior: hay gente a la que le hace falta conocerse para saber qué es lo que le gusta y qué es lo que realmente quiere. Se olvidan que la universidad es lo primero que deberían probar y que nos abre la cabeza, nos hace intelectuales. Y como dijo una vez mi profesor de Pensamiento Científico: "el conocimiento es poder" (en realidad lo dice todo el mundo pero citarlo a él es más interesante). La universidad es un mundo del que nadie debería privarse y hay quienes no les interesa o no logran engancharse y luego abandonan. No lo hagan jamás, se van a arrepentir. Pueden ir y probar con otra carrera o universidad pero no abandonen lo mejor que podemos tener en la vida. Y sí, también admito que hay gente que se declara inútil para el estudio, o como dijo una vez mi profesora de Semiología*: "la universidad no es para todos". Esto ocurre por ciertos temas sociológicos y culturales de los que no quiero explayarme exactamente hoy.



Por si no lo sabían, el primer cuatrimestre, para mí, fue una patada en el culo, una cachetada y un golpe contra la pared. Fue duro empezar y acostumbrarme a la movida. Para colmo, durante esos meses me tocó conocer a una profesora horrible* cuyas actitudes me hicieron sentir mal, incluso hasta dudar de mi capacidad de "comunicadora". Con ella entendí que no siempre estudiando te va a ir bien. Hay veces que te estudias la vida y viene alguien y te rebota —o porque no está de humor, o porque no le caes, o porque no te perdona que hayas hecho cinco puntos bien y uno mal—. Para los que no estaban enterados, la única materia que no di bien este año fue semiología; justo a mí, que me encanta el lenguaje, la escritura, los discursos y las imágenes.
Algo que no se va a borrar jamás de mi memoria fue cuando fui al recuperatorio con dos horas de sueño, ella corrigió mi parcial y me dijo: "Fuente, no, no... no te puedo aprobar. Una lástima eh, ¡nos vemos!" No entendí por qué tanto esfuerzo para nada. Tenía bronca. Pero sí, son cosas que pasan y que estoy segura que se me pueden volver a repetir en otra materia.

Pero mi comienzo fue duro, me sentí filtrada —he aquí la fama que posee el ciclo básico común de la Universidad de Buenos Aires—. Me sentí una tonta, una inútil, ¿Cómo podía ser que una materia elemental de la comunicación, a la que le puse tantas ganas, no haya funcionado conmigo? Después entendí que haberla reprobado no es la muerte y que tal vez necesita otro tiempo conmigo: otra oportunidad. Y bue, vamos a darle otra oportunidad a mi ex Semio (en verano seguro la doy). Creo que no fue el momento adecuado para darla y no culpo a la profesora —bueno, un poco sí porque era una forra y las prácticas no las explicaba bien— ni tampoco a la materia —me encanta—, solo creo que no fue el momento para darla.



Este primer año en la universidad fue hermosamente terrible: pasé horas estudiando, lloré, me indigné, dudé de mi, me sentí insegura, sentí cansancio, bronca, miedo y angustia. Pero también disfruté, reí, aprendí, triunfé y crecí.
La Aylu que todos ustedes leen ahora no es la misma Aylu que la del post "mi primer día en la universidad". Porque puedo decir que esa Aylu no tenía mucha idea de lo que era el mundo universitario, tampoco estudiar durante horas y mucho menos de lo que es el mundo en el que vivimos y la realidad que nos afecta a todos. Esa Aylu inocente y feliz por haber comenzado, es más ignorante que esta Aylu de ahora, la de este post (claro que sigo siendo ignorante y siempre lo voy a ser, pero lo soy mucho menos que antes).
A mi yo del pasado, tengo que agradecerle por haber hecho todo lo que hizo; por haberse inscripto, por haberse animado, por haber estudiado, por haber metido la pata mil veces... pero también por haber hecho bien todo eso, que me hizo crecer. La Aylu de antes no sabía estudiar, tampoco tomar apuntes o resumir. Esa Aylu no sabía casi nada y hoy sé más que ayer.

Este año lo terminé con cinco de seis materias promocionadas y estoy completamente orgullosa de mí. Sentí y conocí cosas que jamás imaginé y pensé. Sentí eso que se llama "sed de conocimiento", ganas de aprender, ganas de estudiar dos carreras a la vez... conocí personas geniales —otras no tanto, tuve una mala experiencia con un compañero; si alguien quiere saber sobre el tema podemos charlar en privado y nos reímos un rato, pero no creo contarlo por acá porque presiento que nos está observando a todos (?)—, me adentré un poquito en el mundo de la política y me encontré a mí misma: quién era, quién soy y quién quiero ser... qué es lo que quiero, qué es lo que hago y qué es lo que voy a hacer.
Hoy, gracias a la universidad, consigo, poco a poco, todas esas herramientas que necesito para lograr todo eso que siempre quise: escribir, viajar, estudiar a la sociedad, adentrarme en diversas culturas y cambiar el mundo.


Esta es la sede del cbc a la cual asistí este año, ¡aguante Avellaneda!


Sábado a la mañana, con lluvia y frío esperando entrar a cursar psicología.

Mi mensaje, para todos aquellos que comienzan sus estudios universitarios el año que viene o los que le siguen, es que disfruten, se animen, pierdan los miedos, estudien todos los días para ser mejores y crecer, aprendan, ábranse hacia todo lo que venga, esfuércense por lo que quieren... lo van a lograr.
También me gustaría advertirles, que entrar al mundo universitario requiere de un esfuerzo independiente, de sacrificios y de ciertas responsabilidades nuevas que hay que asumir; hay que aprender a organizarse, a medir los tiempos, a estudiar mejor y no bajar los brazos. No hay que desanimarse jamás, no hay que dejar todo a mitad de camino. Si lo que estudiamos es lo que queremos y nos gusta, hay que seguir. Si la carrera no funciona con nosotros, de seguro hay otra que nos está esperando. Somos jóvenes y aún hay tiempo para conocernos y saber qué queremos y quiénes somos. Aprovechemos y utilicemos el arma más poderosa que es el conocimiento y el pensamiento. Piensen que no solo estamos estudiando para ser profesionales y tener un buen trabajo, sino porque la comunidad necesita de personas como nosotros. Imagínense, ¿qué sería de una sociedad sin médicos, sin profesores, sin ingenieros, sin apasionados..?
La universidad nos hace grandes.

Me apasiona escribir para esta sección y pretendo seguir haciéndolo en los próximos cuatro o cinco años que me quedan (veremos qué sale). Por el momento, siento que es lo mejor de El mundo de Aylu y que fue la mejor idea que tuve hasta ahora, esto de impulsar un proyecto distinto en Blogger, para que todos puedan acompañarme en la vida universitaria y aprender conmigo este camino nuevo, hermoso y difícil que estoy viviendo. El próximo post seguramente responderá a las preguntas que me hicieron anteriormente y los que le siguen, van a tocar temas que les recomiendo no perderse.


¡Atención!
Estoy impulsando una iniciativa junto con mi amiconocida Pupii Bundo del blog Tiritas de Alambre, en el que proponemos, a todos los blogueros que quieran, animarse a escribir una entrada distinta, con alguna reflexión filosófica. En este link pueden entrar a leer más información.

¡El mundo de Aylu fue reseñado!
Estoy más que contenta por este reconocimiento que tuvo el blog, con una hermosa y detallada reseña escrita por Julián de Opiniones Marginales. Están todos invitados a pasar a leerla y de paso seguirlo, que es un genio de las palabras.
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1 nov 2015

Crónicas Universitarias: Este post es para ustedes

13 comentarios:
El otro día me levanté con las ganas de repetir la sección de crónicas universitarias con el fin de escribir algo más objetivo para ustedes.

Si hay algo que me encanta además de escribir para esta sección, es leer sus comentarios. Si se ponen a observar, crónicas universitarias es lo más leído, comentado y alabado de mi blog *salta y tira papelitos de colores*. No sé qué es lo que tendrá o qué es lo que tanto les gusta, pero ya que estamos, vamos a exprimir un poco más la fruta; eso sí, sin exagerar.

Siempre que puedo, contesto sus comentarios en cada entrada y noto que al final, crónicas universitarias es una relación mutua entre yo —que estudio y escribo mis experiencias— y ustedes —que la mayoría estudia o estudió y comparte de igual forma sus experiencias conmigo—. Todos ganamos.


Para cambiar de tema, octubre para mí, fue un mes de mucho aprendizaje. Podrán notar que no estoy escribiendo mucho por acá y no, quiero decirles que la facultad no es la única que me quita el tiempo. Tengo tiempo, pero a veces no me sale escribir todo eso que quiero compartir. Hay un par de entradas que quiero subir sobre viajes y fotografía, también sobre política y filosofía... pero no me da la cabeza (para los que esperan volver a leer una reseña literaria en este blog, creo que van a tener que ser pacientes. Lo único que leo desde abril son libros y más libros sobre la universidad y no me dan ganas para otra cosa). A lo que quiero ir, es que octubre fue un mes de práctica para todo lo que aprendí a lo largo del año. Me refiero a que todo lo teórico que me enseñaron en la universidad hoy en día lo estoy aplicando en la vida cotidiana y que mis intereses se están ampliando más de lo que esperaba. Nunca creí que empezar a estudiar iba a sacar lo mejor de mí, se los juro, estoy sorprendida de mí misma. Pasé de ser una chica que poco sabía y mucho quería, a ser una chica que cada vez sabe más, mucho quiere y mucho hace.

Desde chica siempre fui una persona idealista, de esas que quieren cambiar el mundo y ayudar a la gente; no por simple interés individual, sino por un interés puramente colectivo. Hoy siento que sigo siendo la misma persona pero con más herramientas y con la capacidad de poder hacerlo desde ahora mismo.
No voy a decir que entrar a la universidad te hace mejor persona, pero tal vez te haga menos mediocre y menos ignorante; más pensante y más realista. Mucho más si sos un estudiante de sociales o humanidades.
No me quiero explayar tanto en esta pavada; más adelante voy a contarles bien sobre este tema que tanto me está inquietando y que me hace feliz.


A lo que quiero llegar con este post, es que ustedes me están demostrando que la carrera que elegí, por el momento, es la correcta. A veces me dan ganas de abrazarlos a todos y decirles graciasx100 por venir, leerme y comentar. Sobre todo me fascina saber que logran entender lo que les quiero decir y no hay mejor satisfacción que eso para una futura comunicadora.

Veo que algunos se asustan cuando cuento la parte real de la universidad; y sí, no les voy a mentir. La universidad es así y mucho más a como yo se las muestro. Pero no hay que espantarse ni tampoco tomarse tan en serio lo que digo; después de todo, nadie tiene las mismas experiencias, yo solo cuento las mías y espero poder ayudarlos. Ser un apoyo para ustedes, para que elijan qué quieren estudiar y qué quieren ser, para que no bajen los brazos y sigan el camino a pesar de que a veces la universidad es un bajón. Pero como dije en mi post anterior: vale la pena el esfuerzo, vale la pena estudiar.

No tienen idea de lo mucho que crecí estos meses (sí, crecí *escucha llorar a su abuela*) y lo mucho que empecé a entender este mundo. Hoy más que nunca estoy segura de quién soy y quién quiero ser y sí, todo gracias a mi decisión de empezar a estudiar. La universidad te cambia la vida y sinceramente, yo creo que es en el mejor sentido.
Chicos, si tienen la oportunidad de empezar una carrera o estudiar LO QUE SEA que les gusta, háganlo. La vida universitaria no es color rosa pero es la mejor, se los juro que es la mejor.
Durante estos meses conocí personas geniales, profesores únicos (y otros no tanto); sin querer me nutrí de los pasillos charlando con estudiantes de otros cursos y carreras, y sin querer descubrí y afirmé que si hay otra cosa que me gusta es la política y que el día de mañana voy a utilizar estas habilidades que encontré para un bien social.
Ahora yo me pregunto: si este año no hubiese empezado a estudiar, ¿qué sería de mí en este momento? No me gustaría imaginarlo.

No me voy a cansar de decirles que entrar a la universidad es algo hermoso y que si tienen la oportunidad de estudiar, tienen que aprovecharlo. Puede que no a todos les pase lo mismo que a mí, tal vez yo esté loca y sea una optimista entusiasta que le encanta todo y que se vuelve loca por utilizar sus intereses para cambiar el mundo y ayudar a la gente (bueno sí, un poquito lo estoy), pero por lo general es así: aprendés un montón, reís y llorás, te levantás y te caés... algo así como la vida.

Para no seguir aburriéndolos, voy a llegar al final de este post con un último pedido: que me hagan preguntas sobre lo que sea que esté relacionado con el mundo universitario. Así la próxima vez que escriba (o cuando pueda), les voy a contestar en una entrada como esta. Vamos a intentar hacer algo más comunitario y didáctico. Esta vez ustedes van a preguntar o pedirme que hable sobre tal tema o cosa, así que siéntanse libres de hacerlo y anímense que acá estoy esperando ansiosa por sus comentarios.

Los leo.
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11 oct 2015

Crónicas universitarias: Cuando el estudio da sus frutos...

27 comentarios:
Cuando se acerca la época de parciales no queda otra que estudiar e intentar sobrevivir a esos cuatro que te cayeron todos juntos en una semana: el método para lograr aprobarlos a todos es internarse. Internarse en un espacio cómodo —preferentemente donde no haya una cama cerca— de cuatro paredes con los apuntes y libros encarnados al cuerpo.

O con tu gato aplastando el traste sobre el libro para que no estudies.

A veces te pones a pensar, "¿por qué estoy haciendo esto? Hace un año atrás estaba en mi viaje de egresados pasándola bomba y ahora estoy acá sufriendo con 5kgs de apuntes que esperan ser estudiados". Pensás en la opción de tirar todo a la mier*a pero te abstenés, sabés que estás estudiando sufriendo porque vos lo elegiste y así lo quisiste, nadie te mandó a que lo hicieras. Más bien, diría Marx, este sistema te obligó a que tomaras la decisión de estudiar sufrir.
Te acordás del cuatrimestre pasado y te preguntás cómo hiciste para estudiar tanto y sobrevivir. Después te das cuenta que la universidad produjo que comieras mucho chocolate y que por cada apunte nuevo te saliera un grano más y pum, el acné ataca y no le importa que ya tengas dieciocho años.

Ves que las agujas del reloj avanzan con rapidez, menos la cantidad de hojas leídas y ya te da sueño. Lees el título y ya bostezás; luego lees el primer párrafo y ya estás llorando de tanto bostezar. El tiempo avanza, menos vos; y en realidad te cansás más intentando estudiar que estudiando.
Hacés una pausa y te acordás de aquellos tiempos cuando veías a tu hermana mayor estudiando, yendo a la facultad y pareciendo grande, que ya querías ser como ella o mejor: crecer para vivir lo mismo que ella, para estudiar lo que te gusta y ser "independiente". Y ahoras enfrentás esta realidad de tener que leer una docena de capítulos sobre el pensamiento económico clásico y decís: "ah no, pero yo no me refería a esto, se supone que era más cool".

De repente te dieron ganas de hacer una maratón de sueño en la cama y te justificás con un "descanso para después poder estudiar mejor". Y en realidad te la pasás durmiendo.
Al otro día te juntás con tus compañeras de la facultad para estudiar —esto de estudiar en grupo no me funciona muy bien— y en un abrir y cerrar de ojos estás en el cine con ellas a punto de ver El Clan. Después te sentís culpable, pero mientras tanto disfrutás.

El momento de comenzar a organizarse para estudiar es un proceso de vueltas, indecisión y sufrimiento. Sufrís, pero te das cuenta de que después de tanto estudio tenés una idea realista y factible del mundo en el que vivís, y en donde estás parada; después de todo, la sociología, la economía y la psicología me enseñaron más que mis padres.


La "crisis intelectual"

Antes y después del estudio no solo me agarra estrés y cansancio, sino que me agarra una crisis —no a todos les pasa, pero yo soy un caso especial—. Podría llamarla una "crisis intelectual" que hace que me sienta vacía, inútil y poco inteligente.
A veces siento que no sé nada... sí, como dijo una vez Sócrates: "yo solo sé que no sé nada" y pienso exactamente lo mismo y es horrible. Mientras más estudio, menos inteligente me siento y no entiendo por qué; pero es una crisis que me viene agarrando antes y después de los parciales. Porque por más que me sepa todo, haya leído y estudiado la bibliografía completa, siento que no se nada. Y nunca voy a saber nada y siempre voy a sentirme insuficiente intelectualmente.

Los nervios antes, durante y después del parcial

Y están los nervios pre-parcial, esos dos o tres días antes en los que dormís pero no dormís porque pensás solo en estudiar-comer-dormir —el combo diario de un estudiante universitario— y que tendrías que estar organizándote mejor y que tenés que aprobar todos los parciales y evitar cometer los errores del cuatrimestre anterior.

Y están los nervios en el momento del parcial, esos segundos en el que te entregan la hoja con las cuatro preguntas a desarrollar y se te corta la respiración cuando las lees. Después lográs respirar y tratás de tranquilizarte, pero hay mucha tensión y querés escribir todo lo que sabés e irte lo más rápido posible a casa para llegar y dormir —y comer-dormir-comer-dormir—. DORMIR.
Cuando estás volviendo a casa en el bondi revisás mentalmente todo lo que escribiste en tu parcial y "ay no, me equivoqué en algo... nono, ojalá la profesora no se de cuenta". Y qué disparate desear eso cuando la profesora conoce los textos más que la palma de su mano.

Reflexión


Cuando empecé la universidad no tenía la más remota idea de lo que era ESTUDIAR, leer cientos de textos y aprender cosas de a montones en un lapso corto de tiempo. Me costó arrancar, me costó calentar el motor y largarme, me costó adaptarme al ritmo de estudio; me costó resumir 200 páginas en 7 hojas, me costó acostumbrarme a leer todos los días algo para las clases. Me costó aprender a ser universitaria y sí, sufrí un poco pero hoy puedo decir que logré resistir y adaptarme por completo. Hoy todas mis horas de estudio invertidas están dando frutos, porque se podría decir que aprobé los cuatro parciales —que tuve en una misma semana, todos seguidos (cosa que aprobarlos era una meta casi imposible)— con notas que yo no esperaba y por primera vez me siento a gusto con mi esfuerzo y conmigo misma como universitaria. Porque todo valió la pena y porque estoy en camino de terminar el CBC en unos meses.

Al principio cuesta, a algunos más que otros, pero se puede. La universidad es lo más hermoso y lo más horrible que me está pasando y creo que estoy amando esta etapa, porque estoy aprendiendo más que nunca y me siento realmente afortunada de poder estudiar, de poder formarme como comunicadora: lo que yo elegí. El estudio en la universidad es totalmente distinto al de la secundaria y lo digo en serio; este requiere de mucho esfuerzo y sacrificio de nuestra parte. Pero créanme, vale la pena. No sólo por la satisfacción de aprobar los parciales y las materias, sino porque el estudio te vuelve una persona cada vez más accesible a la comunidad y más abierta de mente: te cambia la forma de pensar, ves la cosas con más claridad y de repente ya podes analizar un discurso político sin copiarle los comentarios a tus abuelos. La universidad te hace pensar por vos mismo y esa es una virtud que muy pocos valoran.

La vida universitaria es un quilombo, pero es la mejor.
Viva todo.
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17 ago 2015

Crónicas Universitarias: Lo bueno y lo malo de la universidad

23 comentarios:
Tuve más de un mes de vacaciones de invierno (sí, les doy permiso de envidiarme) bien merecidas después de tanto estudio. A mí el primer cuatrimestre me pegó duro porque se me vino todo de golpe y mi coco no funcionó tan bien como algunos creen. Así que en estas semanas de descanso logré "rehabilitarme" un 55% para volver a empezar mañana y... no quiero. Bueno, en realidad sí porque me encanta, pero por otro lado no porque tengo miedo. No tengo ganas de enfrentarme a estas tres materias nuevas porque eso implica conocer profesores nuevos y leer kilos y kilos de apuntes (porque mis materias son puramente teóricas) y viajar dos horas y media por día, y levantarme a las 4 am para tomar el tren y PEOR aún, ir a cursar LOS SÁBADOS. Sí chicos, me tocó cursar los sábados *suena el violín de fondo* hasta las 13hs y no saben lo mucho que estoy sufriendo desde ya, ¿acaso los fines de semana no son para descansar, dormir, mirar pelis y series o salir? Pero no, me vienen a asignar un sábado. La vida está siendo demasiado injusta conmigo o estoy meada por un dinosaurio... capaz que las dos cosas. En fin, vayamos a nuestro tema.

Lo bueno y lo malo de la universidad: todos sabemos que cualquier cosa existente en este mundo tiene algo bueno y algo malo, ¿no? Hoy voy a hablar sobre esas cosas, pero que posee la universidad. Claro, desde mi punto de vista y de acuerdo a mis vivencias. Veamos:

Bueno: En la universidad aprendemos, crecemos y nos formamos


Empecemos con algo bueno: vamos a la universidad para aprender, en su mayoría (se supone) cosas que nos gustan y que nos ayudan a formarnos a eso que queremos ser; en mi caso, una comunicóloga. En resumen, la universidad te hace crecer y te convierte en un profesional (o eso también se supone).

Malo: La universidad produce cansancio y sueño


Para equilibrar, este es el primer punto negativo a resaltar. Te la pasás teniendo sueño. Tanto, que en los teóricos empezás a cabecear mientras el profesor habla y habla y en un intento de mantenerse despierta/o bostezás y terminás llorando del sueño (cuando se te caen las lágrimas de tanto bostezar). Pasa que seguro te quedaste estudiando hasta tarde o te quedaste viendo una peli genial que enganchaste haciendo zapping a las tres de la madrugada.

Bueno: En la universidad conocés gente nueva y profesores copados

Vayamos a lo mejor de lo mejor de la universidad: conocer gente nueva y profesores copados.
¿Se acuerdan cuando en el segundo post de crónicas universitarias hablamos sobre sociabilizar?
Bueno, al principio cuesta, pero después es re común hablarse con cualquiera y conocer a mucha gente en un día. Capaz que hablás dos palabras con alguien esperando entrar al aula y después no hablan más, tampoco terminás sabiendo ni cómo se llama, pero hablaron re bien. Bueno, en la universidad pasa eso todo el tiempo y hasta en el baño.
Me pasó que en este cuatrimestre me hice un grupete de chicas que estudian lo mismo que yo y otro en semiología de los cuales, la mayoría de los chicos van para psicología -uno para bibliotecología y otro para letras-. Todos ellos me hicieron la cursada más liviana y divertida y creo que valió la pena conocerlos y juntarme con ellos. Obvio que el premio de compañía se lo llevan mis chicas comunicadoras (Giuly, Hebe, Mari y Yesi) que además de compañeras de curso y carrera, se convirtieron en compañeras de risas y lágrimas, de apoyo y fuerzas. No hay nada mejor que juntarse con gente que se ríe con vos, que entiende tus chistes y comparte el sufrimiento/ganas de estudiar.


Voy a contar una anécdota que la voy a llevar siempre en mi cabeza, porque es muy graciosa y bizarra, que viví con Giuliana y Yesica una tarde de un viernes. Las tres nos juntamos a estudiar para el parcial de semiología y nos fuimos a almorzar al Alto Avellaneda. Horas antes, mientras cursábamos sociología, entró un señor a darnos una "charla concientizadora sobre el VIH" y después pidió "una ayuda para darle de comer a sus hijos" (más de la mitad del curso le dio algo). Eramos como cien.Volviendo a la escena en la que las tres estábamos en el patio de comidas "estudiando", se nos dio por mirar para un lado y nos llevamos la sopresa de que el mismo señor estaba sentado por ahí, con un pote de helado de Freddo, un libro recién comprado en Yenni y un celular mejor que el mio.Era claro que había usado el dinero que le habían dado nuestros compañeros para hacerse la tarde y después dormir una siesta mientras nosotras estudiábamos. No nos quedamos ahí y le sacamos una foto. Bah, en realidad le saqué una foto (ah, re osada era la Aylu) y nos reímos un rato. A los segundos, detrás de mí, se sienta un señor vestido casi de la misma forma que él y nos empezó a mirar de una manera sospechoza a la vez que lo miraba a él. A los minuos, ambos desaparecieron al mismo tiempo y llegamos a la conclusión de que trabajaban juntos y nos habían descubierto que los habíamos descubierto (?). Fue re loco.

Malo: No hay muchas probabilidades de que tengas vida social fuera de la universidad

Y sí, una de las cosas malas que tiene la universidad es que te arrebata el tiempo para tus amistades. Tu vida social fuera de la facultad nunca antes había sido tan escasa desde que los parciales atacan. Así que vas a sociabilizar en la universidad como nunca. Aunque no te alarmes, vas a encontrar juntarte con tus amigos, pero de vez en cuando, ya no es como antes.

Bueno: Ese momento en el que te enamorás de tu profesor/a

Quiero hablar de algo que jamás pensé que lo iba a hacer ni mucho menos vivir, pero, ¿no les pasó que se enamoraron de un/a profesor/a?
Quiero contarles mi experiencia, aunque bueno, no se le podría decir "enamorar"", pero exagerar es más divertido.
En la primer clase de sociología (en el teórico) entró un profesor canchero de aspecto ganador-nerd-sencillo-mediohippie, rubio, con anteojos y barba. Empieza a hablar, te dice que es licenciado en Comunicación Social y ¡¡PUM!! Corazones por todos lados.
Con mis chicas comunicadoras nos la pasábamos hablando de él; de lo atractivo, inteligente y gracioso que es. Mi profesor de sociología era la combinación perfecta: belleza, inteligencia y buen sentido del humor. Cada vez que explicaba los textos, todas quedábamos más o menos así:


De vez en cuando alguna se tenía que sorber el hilo de baba o intentar no sonreír como tonta cuando hacía una pausa y tomaba un sorbo de agua de su sexy botella ecológica *suspira*. Y después llegar a casa y googlearlo, enterarse de que salió en la tele y escribió un libro y enamorarse más... bueno me calmo.
Lo mejor de todo es que el sentimiento con las chicas era en común y todas soñábamos con él. Después caés en la realidad y entendés que siempre va a ser tu profesor y nada más que eso aunque te sientas todas las clases en la primera fila y le des charla.

También están los profesores (más grandes, por ejemplo) que te dan ganas de que sea tu tío o tu abuelo para pasar tardes tomando café con facturas y hablando sobre la psicología social y cómo salvar el mundo (only para los que estudian humanidades).
O están esos o esas que te terminan cayendo mal por actitudes desubicadas y hostiles para con los estudiantes. Siempre son los que te desalientan. Créanme, se van a encontrar con todo tipo de profesores... y compañeros, claro.

Malo: La universidad produce estrés 

Este punto viene de la mano con el de cansancio y sueño, y yo creo que este es mucho peor. La facultad es estresante y te la pasás sintiendo cansancio, o por lo menos es al principio, o por lo menos es durante la época de parciales. Pero nadie se salva de esto. También suele pasar que no todo te va a gustar y no en todo te va a ir bien. Pero si te esforzás puede que lo logres todo o por lo menos a la mayoría.




Bueno: Ser universitario es ser cool

Por último, no hay nada más cool que ser universitario y sentirse intelectual (?). Porque "faa Aylén empezó la universidad, qué grande está" y en la mesa familiar todos lo comentan y de repente te sentís superior a tus primos(?).




Como dije anteriormente y les contesté a muchos de ustedes, la universidad es la vida: tiene cosas buenas y malas, la pasás bien y mal, llorás y reís... vivís de todo y te hace crecer. Hay que aprovecharla y disfrutarla a pesar de todo lo negativo que tenga, porque después de todo, tiene cosas positivas también. Así que a vivirla.

Qué ganas de volver a Bariloche, che.


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8 jul 2015

Crónicas universitarias: Época de parciales

19 comentarios:
La foto tiene un efecto, pero a ver si descubren dónde está la mancha de café...

Los días entusiastas de cursada comienzan a tornarse tensos, las fechas asignadas de los primeros parciales cada vez están más cerca y llegó la hora de ponerse a prueba.

Hoy en Crónicas Universitarias vamos a hablar sobre la peor y más temida faceta de la universidad: los parciales. Esos seres oscuros que dan miedo, que producen estrés, cansancio, sueño, inseguridad, nervios, ansiedad y caos.

Llegó la hora de poner a prueba todos tus conocimientos sobre las materias y estás solo/a, ¿querías ser independiente? Jamás lo vas a ser tanto como en la universidad.
Todo comienza con ciertas expectativas: buenas o malas, depende de qué tanto te guste la materia o qué tan bien te caigan los profesores; también si entendés los contenidos o no... todo está en juego. Hay que leer mucho, resaltar lo más importante, resumir, resumir y... hacer trabajos prácticos, para variar. También hay que releer los apuntes en clase a ver si cachás algo o si en realidad ese es el tema central de todo el choclo de texto que había que leer. Ay pero dios mio, ¿qué es esto?

Recuerdo de una noche de estudio duro. No le den bola al corazoncito que está por ahí en mi agenda.

Cuando se comienza la vida universitaria, todo es lo más. Ya no más colegio, ya no más esto ni lo otro que tanto no nos gustaba. Ahora sos "grande" y te independizás. Estudiás lo que te gusta.
Empezás a cursar y todo es divertido: conocés gente copada, gente no muy copada, hacés los trámites necesarios de tu carrera e inscripción en el departamento de alumnos −y te bancás que te atiendan con cara de traste−, hacés apuntes de absolutamente todo lo que habla el profesor −hasta los chistes y refranes−, comprás café con sabor a agua sucia en el bufet −y cuando preguntás si ese tarro es el del azúcar te contestan con sarcasmo y mala onda que no, que es el de sal−, viajás menos o más de una hora para llegar a la facultad −que el tren anda mal o que el bondi no te para o abre la puerta porque está lleno o te vio cara de tarada−, que el café se te vuelca sobre los libros y apuntes −incluso en la remera− cuando estás repasando para el parcial justo 30 minutos antes de rendir; que esa profesora que en un principio te divertía y te calló bien, al final te demostró con sus actitudes que es una forra que no vale la pena; que cuando se acercan los parciales, el ambiente tenso dentro de la facultad es contagioso, y esas caras ojerosas, asustadas, cansadas y tristes te desesperan...
En realidad lo único divertido de la universidad es el primer día, cuando te reís de algún chiste del profesor o cuando te reís con tus compañeros. Después, agarrate Catalina.

Comenzar el primer cuatrimestre cursando solamente tres materias, parece una pavada, claro. Hasta que la época de parciales se acerca y tenés que estudiar. Pero estudiar de verdad, posta, no como en el colegio.
Hay que empezar a organizarse −realmente recomiendo y aconsejo mucho hacer esto, pero bien−, empezar a dormir un poquito menos −y a veces más−, y sobre todo, comenzar a hacer valioso el tiempo. Hay que empezar a tomarse más en serio las cosas y afrontar la realidad: tenés que estudiar un montón y estás hasta las manos.
Lo que yo hacía, para organizarme, era dividir la cantidad de textos para leer por día. Es decir, leía y estudiaba, como mínimo, un texto por día −a veces dos o tres−, y así llegué a estudiar todo para las tres materias.
Otra cosa importantísima a saber, es que todos debemos descubrir y usar nuestra técnica de estudio ideal. Muchos lo que hacen es solo resaltar lo más importante de los textos y estudiar de ahí, otros los resumen, otros hacen cuadros y redes conceptuales, otro no hacen un pepino, peo todos se las ingenian de alguna u otra forma para que esa enorme e infinita cantidad de información les quede acumulada en el coco. Vos buscá la tuya, nadie tiene la misma técnica porque nuestros cerebros funcionan distinto.
Yo me pasé la cursada preguntándole a varios compañeros cómo estudiaban, y todos me contestaron algo diferente.
Así que bien, a la hora de comenzar a prepararse para los parciales, hay que tener en cuenta que:

  • Hay que leer todos los días.
  • Organizarse bien.
  • Dormir bien (nunca vayan a rendir sin dormir o con una o dos horas de sueño, yo sé por qué se los digo).
  • Estudiar, pero en serio.
  • No dejarse estar.
  • Tomar buenos apuntes en clase. Por lo menos, a mí me sirvieron un montón.
  • Sacarse todas las dudas posibles, ya sea con compañeros del curso o con profesores (si te tocó uno que contesta mal, te compadezco).
  • Sobreponer el estudio sobre tu vida social, ocio y salidas. Olvidate de tu vida anterior.
  • Después de los primeros parciales, no vas a ser la misma persona de antes.
Noche anterior al primer parcial de IPC, intentando memorizar un par de cosas utilizando mi mano (no pregunten por qué). La pomadita del fondo me hacía compañía en el resfrío pedorro que tuve. Ah, y el café siempre presente, claro.

Eso de "si estudiás te va a ir bien" no lo creo mucho; por lo menos a mi no me funcionó en todas las veces. Eso de que te vaya bien no sólo depende de vos y todo lo que hayas estudiado, también depende de cómo te hayas levantado ese día −ojalá que no con el pie izquierdo−, depende de cuánto hayas dormido −recomiendo que lo hagas bien−, de cuán seguro/a y confiado/a estés, de la tranquilidad o nervios que tengas y de los temas que te toquen en el parcial −puede que te toque lo que más sabés o lo que menos estudiaste−. Lo importante es que te prepares bien, que te organices bien y logres aprenderlo todo. Porque eso que se estudia ahora son las herramientas que la universidad te está dando para que vos te formes como ese profesional que querés ser. Todo lo que se estudia puede ser un bajón, pero yo me lo tomo como un perfeccionamiento y una formación a lo que soy y quiero ser.
No siempre nos va a ir bien en todo. Por ejemplo, a mi me fue muy bien en dos materias y mal en una; pero aunque duela haberse esforzado demasiado para resultados tan escasos, vale la pena seguir resistiendo.
También es un bajón ver cómo algunos compañeros se van y abandonan, todo así a mitad de camino. También es duro ver lo desorientados y perdidos que podemos llegar a estar todos, o la competencia que se puede generar dentro del curso. Es molesto descubrir que en la universidad también hay chupamedias y gente que se copia en los parciales −o se machetea, para entenderlo mejor−.
Es feo tener que cursar con profesores cuyas actitudes son de lo más incorrectas y no se cansan de hacerte sentir mal. Es un bajón conocer gente mala onda o gente fuera de la facultad que te tira chocolates con púas para desanimarte.

"DEJÁ DE ESTUDIAR Y DAME BOLA, NO AGUANTO MÁS".

Sobrevivir a época de parciales fue bastante duro, agotador y estresante. No sólo por todo el esfuerzo que me implicó empezar −y aprender− a estudiar desde cero, sino porque esta época se me combinó con problemas familiares y de salud, que provocaron que terminara casi como Emily Rose.
El caso es, que empezar siempre cuesta. Después con el tiempo le agarrás la mano y te canchereás.
Así como aprendemos a vivir la vida, aprendemos a vivir la universidad y siempre cuesta un poquito al principio, porque es cuando más errores se comete y más veces te chocás contra la pared. Después la vivís esquivando o diciéndole olee, porque ya sabés que la forra está ahí esperando a que tu cara se estrelle contra su cuerpo sólido.

En resumen, esta época, a pesar de que sea la más dura, decepcionante o alegre o bajón, es la que más nos enseña. Un parcial es sinónimo a el momento en que ponés a prueba todos tus conocimientos aprendidos previamente. Por eso siempre hay que aprovechar esa hora y media o dos y dar lo mejor de uno. Dejar todo en la cancha, así como decimos nosotros los argentinos. "Hoy te convertís en héroe", te susurra Mascherano al oído, que está sentado al lado tuyo. "Hoy das todo lo mejor de vos en esos parciales, porque la universidad no es solo para inteligentes, como dicen, es más que nada para resistentes".

En las próximas Crónicas Universitarias seguro te vas a encontrar con...
  • Lo bueno y lo malo de la universidad.
  • Anécdotas bizarras.




No fue un post como pretendía que fuera (quería hacerlo menos en prosa y más como las crónicas anteriores, pero salió lo que salió). No me explayé como suelo hacerlo, por eso voy a pedirles obligarlos a que me cuenten sus experiencias en su primera época de parciales. Apuesto a que más de uno la pasó mal, se puso nervioso/a o no durmió la noche anterior. Espero sus comentarios así nos reímos un rato de nosotros y cumplimos con el objetivo que tiene esta sección, de nutrirse de la interacción recíproca.
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