16 mar 2016

Crónicas universitarias: Crisis universitaria

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Después de estar media desaparecida, acá estoy. Terminé el CBC y acá estoy. De repente me dieron ganas de no actualizar más el blog... pero acá estoy.
Acá estoy después de haber pasado por una "crisis universitaria" o una "crisis vocacional", como quieran llamarla. Quise escribir para esta sección mucho antes, pero estaba con la cabeza en otro lado y ya es un poco tarde subir lo que tenía pensado, ya que la mayoría empezó a cursar y no tendría sentido compartirles a esta altura lo que tenía planeado.

Pero bueno, acá estoy. Estuve rindiendo la última materia del Ciclo Básico Común de mi carrera por el curso de verano a distancia y sufrí un poquito (mucho). No fue muy divertido estudiar con el calor que hizo en febrero, tampoco fue divertido enfrentarme a una materia (por segunda vez) que me hace sentir insegura, y no solo de mí misma, sino de la carrera que elegí. Y es por eso que todo este tiempo estuve sobre el borde de un abismo. La pasé mal. De repente sentí que esta carrera no era para mi ni tampoco la indicada y estuve a punto de cambiarla; pero acá estoy, sigo siendo estudiante de Ciencias de la Comunicación y el 21 de marzo comienzo oficialmente la cursada del segundo año... o del primer año, sin contar el CBC. 
Después de todo, en la facultad de sociales se me acercan con una sonrisa y me preguntan con cariño: ¿Sos ingresante, no?
La Universidad de Buenos Aires hace que seas ingresante dos veces en tu carrera: primero cuando hacés el CBC y después cuando comenzás a cursar las materias comunes de tu carrera. Así que soy ingresante... otra vez.

La vida universitaria está llena de subidas y bajadas, también de piedras en el camino, problemas que resolver y miedos que enfrentar. Empezar y cursar es lo más hermoso y divertido (es la parte favorita de todos, porque es lo más fácil) pero estudiar, aprobar, sobrevivir y sobre todo RESISTIR, es otra cosa. En el camino te chocás con profesores (como me pasó a mí) que te hacen dudar de que la carrera es para vos. Jamás pero jamás dejen que un profesor los haga sentir mal. También en el camino te chocás con materias complejas y no tan "disfrutables"; o te chocás con un montón de papeles y trámites que te querés matar (por lo menos la UBA es así de burocrática), y lo peor... la oferta académica. Hace unos días viví en carne propia, el sufrimiento de todo estudiante: la tortura de la inscripción a las materias vía el Siu. Al ver la oferta, casi me muero.

Eso que ven ahí es mi intento de organizar los horarios para que me queden todos "seguidos".

Me tocó vivir lejos de la facultad y esa es una piedra más para la vida universitaria que muchos enfrentan, porque la oferta no ayuda mucho cuando hay clases teóricas solo a la noche, por ejemplo. De todas formas me las puedo arreglar, pero son nuevos desafíos que debo enfrentar y dependen de grandes sacrificios de mi parte.
Estoy por comenzar nuevamente otra etapa y me resulta difícil procesarlo todo... tal vez por eso estoy sufriendo una crisis universitaria: soy joven y tengo que tomar decisiones importantes para mi vida y tengo miedo de equivocarme... pero no tengo miedo de intentar y por eso llegué hasta acá. Acá estoy, en el mismísimo momento que siempre soñé vivir. Hace un par de años atrás moría por estar en la universidad y ser estudiante de la UBA... y acá estoy.

Creo que todos en algún momento somos inseguros de lo que elegimos y dudamos de ello y de nosotros mismos. La crisis universitaria es real y me pegó fuerte, pero acá estoy, lista para volver a empezar y lista para seguir formándome como profesional; aunque las inseguridades sigan existiendo.
El año estudiantil recién comienza y presiento que se vienen múltiples experiencias, nuevas anécdotas e historias para contar, nuevas personas para conocer y nuevos profesores a los que admirar/detestar. Por eso quiero pedirles que me sigan acompañando con esta sección, que las crónicas recién empiezan.

Estoy pensando realizar una maratón de crónicas universitarias, tal vez suba varios post de la misma sección durante estas semanas y el mes de abril, en donde voy a exponer varios temas y experiencias nuevas; también voy a compartir el post que les debo sobre las preguntas y respuestas. Estén atentos al blog en estos días y de paso cuenten qué tal fue su primer día en la universidad. Ustedes ya saben cómo fue el mío :)

Quiero agradecerle a Nati Beroiz (estudiante de Comunicación y de Edición) del blog Khaleesi Geek por haber sido mi tutora (sin querer) desde mucho antes de empezar la universidad. Ella fue un gran soporte y apoyo a lo largo de todo este proceso que fui llevando desde el año pasado. No solo respondió todas mis dudas (hasta las más ridículas jaja) sino que compartió conmigo muchas experiencias y opiniones que me enriquecieron. También hizo que mantuviera la calma y no entrara en pánico en mis peores momentos del CBC. Gracias Natu, sos una genia.
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19 feb 2016

Reflexiones filosóficas: Los efectos del ser humano en el mundo

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Somos seres humanos. Buscamos la razón pero somos irracionales, queremos vivir bien pero le hacemos daño al otro, no queremos más inundaciones pero seguimos cortando árboles; no queremos más guerras y muertes, pero queremos poder y dinero. No queremos más hambre y pobreza pero solo pensamos en nosotros mismos —o por lo menos, gran parte de la sociedad lo hace—. Así somos.

El mes pasado escribí sobre el mar cuando me fui un par de semanas de vacaciones a la costa y les comenté la gran contaminación que produce la gente que va a vacacionar allí. Y hace unas semanas, el país entero y hasta el mundo, se indignó con la foto de un delfín en manos de turistas, en la costa atlántica de Buenos Aires. Este animal, según lo contado y lo ocurrido, murió cuando lo sacaron del agua para fotografiarlo. La reacción de los que vieron las fotos fue negativa, por supuesto, ¿quién se pondría feliz al verlas y saber que después de eso el delfín murió? La gente insultó, se molestó y hasta incluso se indignó. Todos culparon a aquellos presentes y los calificaron como "gente estúpida". Sí, por supuesto, es gente estúpida. Pero es gente estúpida porque la sociedad está estúpida.


Las sociedades actuales vivimos en plena era de la comunicación y somos consumidos, poco a poco, por el capitalismo en exceso que se va expandiendo a medida que pasa el tiempo. Los días son más cortos y el año pasa más rápido porque vivimos demasiados ocupados con las nuevas tecnologías, en el entretenimiento, en el trabajo y en nuestras obligaciones. No hay tiempo para más nada que eso.
Esta era de la comunicación y el consumismo, generó humanos mal informados, humanos inconscientes y ajenos a ciertas realidades. Desconocemos la naturaleza y convertimos a todo lo nuevo en novedoso, atractivo y comerciable. Si estamos en un lugar nuevo queremos presumirlo, si nos compramos algo nuevo también. Nos alimentamos con felicidad artificial y material, y ampliamos nuestro ego con posesiones. 

Somos inconscientes e irresponsables, no conocemos nuestro mundo y cada vez nos desconocemos más a nosotros mismos. La gente que agarró al delfín fue inconsciente, no tenía idea de lo que hacía —o por lo menos, de las consecuencias—. Sus mentes estaban demasiado ocupadas en el ocio, en la diversión, en las "vacaciones", en aumentar sus egos, en sacarle una foto para subirla al facebook y que todos sus amigos lo vean.

Cuando una sociedad se concentra demasiado en tener y no en conocer o saber, ocurre esto. Esa gente no sabía porque sus mentes estaban nubladas, porque no fueron educados correctamente, porque DESCONOCÍAN la propia naturaleza que nos rodea.
Así pasa como cuando dejamos la tele prendida y no la miramos, o cuando usamos el aire acondicionado y no lo necesitamos. Somos inconscientes, estamos perdidos en la tecnología, en los excesos, en los placeres de las comodidades del capitalismo, en nuestras obligaciones... en nosotros mismos. Y a veces, no nos damos cuenta, de que estamos así por culpa nuestra; de que el mundo es así por nosotros, de que las guerras, el hambre y la pobreza existe porque nosotros las ocasionamos. Todo es culpa nuestra. Nosotros hacemos todas estas cosas en el mundo pero porque lo desconocemos, porque somos inconscientes. Solo hacemos mal las cosas.

"Solo hasta que se haya talado el último árbol, contaminado el último mar y muerto el último pez, el humano entenderá que no se puede comer dinero". 
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14 feb 2016

Películas: El Renacido

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Obvio que acá no hay spoilers.

Inspirada en hechos reales, dirigida por Iñárritu —quien el año pasado se llevó el Oscar como mejor director gracias a Birdman— y protagonizada por Di Caprio, esta película está en boca de los mejores críticos de cine y espera romperla en la próxima entrega de los premios más famosos de la industria cinematográfica.

El Renacido es una adaptación de la novela The Revenant escrita por Michael Punke y cuenta lo que le sucedió al verdadero Hugh Glass, un hombre estadounidense del siglo XIX, trampero y explorador que fue brutalmente atacado por un oso y logró sobrevivir... solo, por supuesto.


El Renacido no es una película para disfrutar, es una historia para sufrir y sentir. Se te tensan hasta las pestañas por tan fuerte impacto emocional que provoca la trama y la impecable actuación de Di Caprio. Podés agarrarte la cabeza, hacer muecas de dolor, quedar boquiabierto y hasta taparte los ojos mientras la ves. No es una película para cualquiera, pero es excelente.

Con una escenografía natural, de tonos azules, blancos y verdes; con una historia real y fuerte, en la que se dividen sociedades y culturas distintas; con guiones que tienen mucho que envidiar, con tomas realistas y sobresalientes —me gusta demasiado como Iñárritu utiliza las cámaras—, con interpretaciones impecables y efectos —maquillajes— excelentes; El Renacido se prepara para triunfar en los premios de este año. 
Estoy segura —y acuérdense de lo que les digo— que Di Caprio este año lo va a lograr. Sí, Leo, este año te lo llevás, confiamos en vos. Además miralo al pobre... agonizó dos horas y media en la pantalla, ¿cómo no se lo va a merecer?


La película nos presenta, ante todo, una realidad que viene ocurriendo desde hace muchísimos años atrás: enfrentamientos y usurpaciones a las comunidades indígenas. Guerras entre flechas y armas de fuego; por tierras, riquezas y poder. También se nos presenta el lado más oscuro de la naturaleza y el lado más crudo del ser humano. 

Hugh Glass, nuestro protagonista, al encontrar a dos osos bebés en el bosque, intentó cazarlos hasta que su madre lo descubrió y lo atacó hasta casi matarlo. Él intentó dispararle y eso empeoró todo.
Recuerdo, cuando salí del cine, decirle a mi hermana que él tuvo la culpa principalmente porque se acercó y quiso matar a los hijtos de la osa. Mi hermana me contestó que hubo culpabilidad de ambos lados, ya que lo natural del ser humano es querer cazar lo que ve y lo natural de una madre es defender a sus hijos: los dos actuaron de manera violenta y por más que él no haya querido matarlos, la osa lo iba a atacar de todas formas porque lo vio cerca.



Cuando sus compañeros lo encontraron en un estado inhumano y notaron que ya no tenía esperanzas, intentaron hacer lo posible para salvarlo, pero los que se quedaron con él para cuidarlo, lo terminaron abandonando. Y en el mismísimo borde de la muerte, Glass luchó por su vida. Pasó días y noches solo, en medio del crudo invierno y los bosques nevados, hambriento y gravemente herido. Incluso escapó de los peligros que lo acechaban y no se dio por vencido.

Básicamente, podríamos decir que durante los 157 minutos que dura la película, podemos ver a Di Caprio agonizar como nunca. Y no, si no la vieron no se lo pueden imaginar. Yo les advierto, es bastante fuerte. Pero es la primera vez que soy capaz de decir que sufrí mucho pero la película me gustó. Es muy buena.


Sí, es muy buena. No podrían haberla hecho mejor y sinceramente se lucieron. Hicieron un buen trabajo con ella y creo que es una película que se merece muchos reconocimientos. No tengo más palabras para explicar el gran trabajo cinematográfico que realizaron. Me levanto y los aplaudo de pie, a todos. Y a Leo, por supuesto, que este año se nos lleva su deseado Oscar, que bien merecido lo tiene.
Véanla y sufran, vale la pena.


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8 feb 2016

Series: Jessica Jones

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Hoy les traigo algo diferente —ya que hace mucho tiempo no escribía sobre series— para ir cambiando un poco los aires en el blog. Tengo muchos posts sobre filosofía y crónicas universitarias que están en proceso y alguna que otra cosa que tengo ganas de compartirles, pero últimamente estoy escribiendo para mí y tengo la cabeza en otro lado. Además, estoy estudiando desde el 25 de enero para rendir una materia que me quedó pendiente y estoy media agotada mentalmente —y eso que hace unas semanas volví de mis vacaciones—, pero bueno, qué se le va a hacer.
Pensé que sería ideal —ya que aun la mayoría sigue de vacaciones— traerles una recomendación de una serie que podrían ver en estos días; y como no, para aprovechar el fin de semana largo con lluvia.
No es que la acabo de terminar y quiero reseñarla —de hecho, la vi el año pasado a penas salió—, sino que quiero recomendarla y necesito que la vean o por lo menos que le den una oportunidad a esta serie. Ahora les voy a contar por qué.


Jessica Jones es una serie de Netflix basada en los cómics de Marvel del personaje Jessica Jones (Krysten Ritter) —valga la redundancia—, una detective heroína independiente con un pasado novedoso y un trauma que cambió su vida y su forma de ser por completo. Posee una fuerza supernatural a causa de un accidente que sufrió cuando era adolescente y la valentía, la seriedad y el humor podrido la caracterizan. Su adicción a las bebidas alcohólicas no solo no solucionan sus problemas y angustias, sino que la vuelven más descuidada con su entorno y con ella misma.

Dicen que para ser un superhéroe no hace falta tener superpoderes, sino realizar acciones buenas y justas. Es por eso que la especialidad de Jessica Jones es ser detective. Con su agudo sentido de justicia y una personalidad fuerte, ¿quién podría resolver mejor los casos?



Durante el desarrollo de la trama, la persona que le provocó graves traumas y la atormentó por mucho tiempo, reapareció en su vida: volvía a por ella. He aquí, chicos, el mejor villano de todos para mi gusto. Un hombre con una extraña anomalía que controla mentes y conductas de cualquier persona sin necesidad de consenso. Nadie puede resistirse a sus órdenes, nadie puede negársele. Jessica fue su esclava por un tiempo hasta que logró escapar. Pero este villano, que se hace llamar Killgrave (David Tennant), parece invencible y no se va a detener hasta conseguir lo que quiere: que Jessica se enamore de él.


Da miedito, ¿no?

Más o menos me morfé los 13 capítulos como si fueran un kilo de helado. Creo que es una serie que vale la pena ver, ya que a pesar de que su historia provenga de un cómic —yo amo todo lo relacionado con los superhéroes, pero si no acostumbran a ver cosas como esta, tienen que probarlo—, no está sobrecargada de efectos especiales y los pocos que hay, son excelentes. Además el ambiente oscuro y frío de las calles de Nueva York, nos hacen sentir que estamos ahí mismo y nos atrapan en todo momento —o por lo menos, a mí me pasó—. Los personajes, fuertemente caracterizados por sus distintas personalidades y aspectos físicos, —por ejemplo, a Jessica siempre la vemos con una campera de cuero negra y un jean claro—, están positivamente acertados en conjunto con la trama y los guiones. De hecho, la combinación de acción, suspenso y el mundo de Marvel, cada vez quedan mejor en la tv.



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25 ene 2016

Viajes: El mar

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Mientras espero a que se me sequen las acuarelas que pinté en mi cuaderno, me pongo a escribir algo para ustedes. En realidad estoy escribiendo lo que en un momento fue solo mío y que solo podía oír en mi cabeza.
Me fui veinte días a la costa con una amiga, mi hermana y su familia y me reencontré una vez más con uno de mis mejores amigos: el mar. ¿Sabían que amo nadar, sobre todo en el mar? ¿Y que una vez casi pierdo la vida ahí? Si no fuera porque luché contra la corriente hasta el cansancio, hoy no estaría acá escribiendo esto.



Cuando era chiquita intentaba observar a lo lejos, a ver si más allá de esa perfecta línea horizontal que parece infinita y parte el agua del cielo, llegaba a percibir algún país como China, Australia o el continente africano. Siempre me preguntaba qué pasaría si nadaba hasta el otro lado, ¿llegaría a alguno de esos destinos o llegaría a una isla desconocida? ¿Qué haría si hay tiburones, o hay tormenta, o se hace de noche? ¿Podría ver a los delfines de cerca? Mamá me dijo que nunca lo hiciera porque según ella me iba a ahogar. Yo nunca le tuve miedo, y por más que insistiera en que no me metiera muy al fondo y le tuviera respeto, yo sentía al mar como un amigo. Un día me confié demasiado de él y la cosa no terminó muy bien.

Siempre vi al mar como símbolo de rebeldía y libertad. Inestable y dudoso; no se sabe cómo va a amanecer al día siguiente, pero de seguro que de una forma distinta. Incluso puede cambiar y revertir su estado de ánimo y sus movimientos en pocos minutos. Sus dos compañeros son el viento y la arena y posee grandes y pequeños huéspedes dentro de sí. A veces revoltoso y gris, a veces sereno y azul, se arrastra hacia la orilla con fuerza. Se podría pensar que de vez en cuando tiene ganas de vengarse de quien lo contamina, o que quiere llegar a la orilla para tocar nuestros pies y conocernos mejor.
Tal vez quiera hacer un poco de las dos cosas, tiene sus razones.
Salado, fresco, espumoso y peligroso. Intenta llevarse todo y arrastra lo que toca y atrapa, pero también devuelve y regala cosas que ya no necesita.


El otro día me senté sobre la arena en la orilla y lo contemplé. Pensé en lo hermoso que se sentía estar descalza y con los pelos al aire (esto va para Pupii), con arena hasta en los oídos. El ruido de las olas al romper me hizo sentir melancólica y la brisa salada que me rozó la cara provocó que sintiera nostalgia. Pensé que el mar es otra parte de la naturaleza incomprendida por el ser humano, o por lo menos, es otra de nuestras tantas víctimas. Le quitamos lo que tiene, lo alteramos y a cambio lo llenamos de plásticos y bolsas. ¿Qué hubiera pasado si nosotros no hubiésemos existido? ¿Existiría el mar? ¿Vendría hasta la orilla con fuerza o viviría sereno?


Durante algunos días que me quedé, mientras el sol se ponía, no podía evitar inclinarme y levantar los vasos, las bolsas y los plásticos que la gente que venía a vacacionar tiraba en la arena. Hasta vi más basura que caracoles y más cigarrillos que piedritas. Me pregunto qué pensará esa gente en el momento en que deja caer sus desechos a la arena, o entierra el pucho para que se apague.

A veces creo que soy la única que ve al mar sufrir cada vez que se lleva algo nuestro. Y pensar que si todos los seres humanos, en todo el mundo, fuésemos conscientes y responsables de lo que hacemos, tal vez él hoy estaría más azul y tal vez los animales marinos serían más felices.

Amanecer del 16 de enero.


Ver y escuchar al mar me hizo sentir bien y mal a la vez. Siento que admiro y aprecio lo bello que es y eso me hace sentir inspirada. Si creería en las reencarnaciones, estaría segura que en otra vida fui ballena o delfín, o capaz un lobo marino o quién sabe, capaz fui una almeja; y por eso siento que lo amo y que me encanta. El mar es majestuoso e increíble, siempre está en constante movimiento y dentro de sí lleva cantidades de sorpresas y tesoros que tal vez jamás nos animemos a encontrar.

El mar y su inestabilidad es otra muestra de que vivimos en un mundo increíble. Porque no hay nada más hermoso y único que la naturaleza.


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1 ene 2016

Inspiración: La fotografía y el arte urbano

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Si alguna vez entraron a mi galería de fotos o me conocen personalmente, sabrán que me apasiona la fotografía y en especial la urbana. Me encanta salir por la ciudad y sacarle fotos espontáneamente a la gente haciendo cosas. 


Nunca estudié fotografía, pero es una de las cosas que más me apasionan —junto con la escritura y los viajes—, y de hecho, creo que la fotografía urbana es de las mejores, más bonitas, espontáneas y desprolijas en el mejor sentido. No es fácil sacar buenas fotos urbanas y creo que yo no lo hago bien, en realidad soy un desastre haciéndolo porque nunca consigo capturar el momento que quiero o me da vergüenza pedirle permiso a la gente, entonces intento hacerlo media escondida para que no se enojen —una vez un chico me hizo fuck you, pero la mayoría cuando me ve, sonríe. Ah y una vez caminando por Palermo, un hombre que estaba con, al parecer su pareja, me pidió que los fotografiara (?)—.


Estudio y admiro a la sociedad, y me fascinan las ciudades, los edificios y todo lo que pasa por ahí en el espacio público. Pero si hay algo que me vuelve loca además de eso es el arte urbano. Hace unas semanas fui al barrio de San Telmo en la ciudad de Buenos Aires y me encontré con murales fantásticos.

Como estos.

¿Por qué tanta belleza en la ciudad?

El arte, junto con la música, son unas de las cosas más hermosas, puras y liberadoras que el ser humano pudo haber creado. Ciudades llenas de arte y música son ciudades que poseen sociedades que se expresan... sociedades libres.
Y la combinación de espacio público + gente + arte + fotografía es una de mis mezclas favoritas.



No me decidía sobre qué escribir un primero de enero, pero como tenía muchas ganas de compartir estas fotos que saqué hace unas semanas en San Telmo, pensé que sería ideal empezar el año con un poco de arte e inspiración.
Les deseo lo mejor para estos nuevos días que se viene y ah... ¡Me fui de vacaciones a la costa con mi amiga! Feliz año y felices vacaciones a todos... ¡A disfrutar!


Por unas semanas tal vez no ande mucho por acá, pero sí voy a estar siempre en twitter así que para los que quieren leer mis boludeces, los invito a que nos sigamos (@bosquenevado).
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24 dic 2015

Felices fiestas

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Hace un mes que estoy de vacaciones y se nota por mi constancia en el blog. No paro de sentir ganas de escribir y tengo decenas de ideas y post que están casi al dente para ser compartidos para ustedes. Tengo muchas ganas de contarles todas las cosas que tengo pensadas para el año que viene y ¡AHHH va a ser lo más! Aunque claro, no paro de reflexionar y ponerme a filosofar un poco sobre lo que fue este año, ¿ustedes ya lo hicieron? No me digan que no.

En diciembre del año pasado ya debatimos un poco sobre el significado de la navidad y el sentimiento de despedir un año y hoy, después de vivir 365 días distintos llenos de nuevos aprendizajes, tengo algo nuevo para decirles: a pesar de que en la época de fiestas no todas las familias la pasen bien, a algunos les falte algo o no fue el mejor año para todos; es una buena época para ponerse a pensar y darle importancia a las cosas buenas que tuvimos y vivimos durante el año. Más allá, fuera de todo el sentido comercial y consumista de estas fechas —que personalmente no avalo—, hay algo que es valioso y que muchas veces no se ve en algo material y que nunca lo vamos a encontrar envuelto en papel.

Todo el mundo sabe qué significa realmente la navidad y qué es lo que significa para el capitalismo y para muchos niños que piden sus regalos. La navidad y las fiestas, no es lo mismo para todas las familias y yo creo que ustedes tendrán su opinión personal sobre estos festejos, así como yo también tengo la mía. Creo que lo importante acá es que las disfrutemos, sin importar nada.
Vos estás acá leyendo esto desde una compu o celular y hay quienes no tienen nada de eso. Seguramente en estos días comas más de lo normal y recibas algo de tus familiares abajo del arbolito. Seguramente te andarás quejando por lo que te pasa o te pasó, que este fue un año de mierda... blah blah. Pero estás acá y hay quienes no lo están. Tenés la oportunidad de vivir otro año más, de reunirte con los que querés —por ejemplo, yo me junté con mis amigas a lo loco y fui a visitar a conocidos y familiares que quiero—, de hacer lo que te gusta, de terminar el colegio, de empezar la facultad, de salir a divertirte, de viajar, de conocer lugares y personas, de estar con tu familia y amigos, de tener salud y un hogar.

A pesar de todo, no nos damos cuenta de que seguimos acá porque nunca nos faltó lo indispensable para vivir y yo, desde lo más profundo de mi corazón, no puedo estar más agradecida por eso.
Este año mis padres se separaron y se volvieron a juntar. Yo por un momento creí que nuestra familia se iba a romper para siempre pero no fue así: hoy estamos juntos. Tengo a mi mamá y tengo a mi papá conmigo y eso es lo más hermoso que me pasó en el año (y en la vida) y estoy feliz y súper agradecida por todo lo que siempre me dieron y me dan. Aunque este año la salud no haya sido lo que más tuvimos, hoy estamos juntos para disfrutar de las fiestas. Sería medio difícil envolverlos a los dos y ponerlos debajo del arbolito antes de las doce de la noche, ¿alguien me ayuda?

Este año viajé al centro y al noroeste de mi país, empecé la facultad y mi carrera universitaria, conocí personas nuevas, me amigué más con mis amigas y amigos, salí y disfruté, me divertí, crecí y aprendí mucho. También vi a nuestra sociedad revolucionar y evolucionar poco a poco contra el patriarcado —#NiunaMenos—, vi a una sociedad más politizada y tuve la oportunidad de participar como fiscal de mesa en las elecciones presidenciales de octubre y para mí fue una experiencia increíble, luché junto con dos mil quinientas personas contra los zoológicos, y me decidí sobre qué es lo que quiero hacer por el resto de mi vida: mejorar a la sociedad y cambiar el mundo.

Creerán que estoy loca pero no tienen idea de lo mucho que me gusta y me importa lo social y lo cultural. Y para mí, la vida tiene mucho sentido porque tengo la oportunidad de mejorar el lugar en el que me tocó nacer. Sí, la acción y el hacer son una de las tantas claves para la felicidad. Haciendo lo que queremos, lo que nos gusta y lo que necesita el mundo siempre nos va a hacer feliz.

Seamos agradecidos, veamos siempre lo bueno y lo mejor que tenemos y nos pasó. Claramente todos vivimos situaciones feas este año, ¿pero no creen que lo más importante es todo lo lindo que nos pasó? Yo sí y por eso hoy estoy re contenta por estar acá, por tener este blog, por estar con mi familia, por tener a mis amigos cerca, por estudiar lo que me gusta y obvio por comer mantecol también.

¡Felices fiestas, que tengan una hermosa navidad y un nuevo año increíble! Les deseo lo mejor, gracias por tanto.
Aylu.

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21 dic 2015

Entrada en conjunto: Propósitos 2016

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Hace unas semanas, Fedra del blog Siempre hay palabras, se contactó conmigo para proponerme escribir una entrada con nuestros propósitos para el próximo año. Ella es lectora de crónicas universitarias y me comentó que en el 2016 va a empezar la misma carrera que yo... ¡Comunicación social! Así que le deseo lo mejor a mi futura colega (?) y espero que mis posts sobre mis aventuras universitarias le hayan ayudado.


Propósito 1: Leer más libros por placer

Este año lo comencé totalmente desorganizada y con la cabeza dada vuelta. Luego empecé la universidad y la densa lectura diaria de los kilos de apuntes y libros no me dejaban ganas de leer algo que a mí me gustara. Así que el año que viene espero poder leer un par de libros que ya tengo en mi lista, pero esta vez encontrando algún momento en mis tiempos para no dejarlos por la mitad. Es decir, organizarme mejor, porque soy un desastre.

Propósito 2: Hacer crecer el blog

Hace unos días cumplió su primer año y estoy muy feliz de escribir acá. El año que viene quiero seguir escribiendo con más constancia pero esta vez con más contenidos sociales. Claramente corro el riesgo de no ser muy leída por la comunidad, todos saben que el 95% de BUA y CBA son blogueros de reseñas literarias y que gran mayoría visita blogs así, por lo tanto hay veces que soy ignorada. Pero pienso convertir el blog en un espacio interesante, innovador y positivo, para que visitarlo se vuelva un placer y no una obligación. Tengo muchas ganas de que crezca e incentive a los demás a escribir sobre todo un poco o un poco de todo, así bien varieté y que juntos cambiemos el mundo (?).

Propósito 3: Irme de viaje y sacar más fotos



Me encanta viajar y siento que soy un pez en una pecera sucia si no salgo del lugar en el que estoy por mucho tiempo. La rutina me mata y siempre necesito liberar a mi hippie interior (?).
Cuando hablo de viajar no hablo de turismo o vacaciones cinco estrellas, hablo de conocer un lugar y readaptarme a él como lo hice en Córdoba y en La Rioja.
Para enero, con mi familia íbamos a viajar a San Luis pero se nos pinchó el viaje y ahora me siento vacía, tenía muchas ilusiones de conocer la provincia, escribir sobre ella y fotografiarla. En otro momento será. Sin embargo, tengo la esperanza de que algún día o alguna semana se me de algo para salir por ahí con mi mochilita, mi cuaderno y mi cámara.
Eso sí, andaría necesitando una cámara nueva porque la que tengo no da para más y lo peor: tengo la lente rayada. Así que tengo a una periodista de viajes interior que está literalmente en crisis.

Propósito 4: Conseguir trabajo

Tengo pensado que para cuando ya haya metido un par de materias del segundo año de Comunicación, voy a empezar a tirar currículums por varios lados. Mi objetivo es conseguir algo en alguna redacción o comenzar a adentrarme en lo que sería el periodismo, para ahorrar dinero para mis futuros viajes como mochilera.

Propósito 5: Ir a Barrio Adentro

En mi facultad, hay una agrupación política de la cual me interesa, que siempre realizan actividades comunitarias con el apoyo de estudiantes universitarios para ayudar a la gente y cambiar el mundo. Ustedes saben que mi filosofía es esa y que me encanta la política, así que no tengo ni la menor duda de tirarme a la pileta de una y empezar a hacer algo que me gusta. Seguramente vaya a barrios humildes a dar clases de apoyo escolar a los chicos en los comedores. Por el momento es eso y ya están avisados que seguramente comience a escribir mis experiencias y animar a que más gente se sume a cambiar el mundo participando en actividades comunitarias para mejorar nuestra sociedad.

Propósito 6: Hacer etnografía


Puede que este esté conectado con el propósito de irme de viaje y es que no puedo ser más predecible. Tengo ganas de irme de viaje, visitar a las comunidades de los pueblos originarios de nuestro país y pasar tiempo con ellos, aprender de ellos, entrevistarlos y analizarlos. La etnografía es la ciencia que estudia y describe los pueblos y sus culturas, yo seguramente en algún futuro sea alguna especie de etnógrafa rara que estudió comunicación y le gusta escribir. Le conté esto a mis viejos y me dijeron que estoy loca, pero que me apoyan. Más les valía (?).
Por si no lo sabían, tengo tatuada la bandera de los pueblos originarios en el corazón.



En realidad tengo quinientos mil cuatrocientos dos propósitos, pero creo que esos son los más importantes. Si bien sé y soy consciente que es casi imposible lograrlos a todos, tengo la certeza de que la mayoría están a mano.
Los invito, junto a Fedra, a que escriban sus propósitos 2016 y se animen a compartirlos.

Se viene fin de año y todos nos volvemos filosóficos, así que también los invito, a todos aquellos que aún no se animaron, a que escriban una entrada filosófica en su blog con algún tema a elección y con una reflexión libre. Este es el link para participar.




¡Felices fiestas!
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17 dic 2015

Un año de El mundo de Aylu

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Hace exactamente un año atrás, publiqué el primer post acá. Si bien no es mucho tiempo, es el cumple-blog que más festejo porque después de tantos años en blogger, encontré mi blog ideal, donde escribo todo lo que me gusta, solo por placer, y me siento realmente cómoda haciéndolo.
La mayoría no lo sabrá, pero escribo en blogger desde el 2008 y tuve varios que terminaron abandonados.

En septiembre del 2014, mientras estaba en hora libre en el colegio, agarré mi cuaderno de escritura y me puse a idearlo. Tenía en mente qué quería: escribir por placer sobre temas que me apasionaran: viajes, literatura, cine, música, fotografía, filosofía y más. A los pocos días, se me ocurrió la idea de relatar un post semanal, sobre mis vivencias como estudiante universitaria en una sección llamada "Crónicas universitarias". Luego llegué a casa y comencé a diseñarlo; quería algo distinto a lo que estaba acostumbrada y con colores que me identificaran. Quería conformar un blog con todo lo que me apasionara para poder compartirlo... mi mundo, ¿por qué no?

Y pensé que El mundo de Aylu sería un gran nombre. Por lo menos sonaba original.
Comenzar de 0 fue un trabajo de mucha plusvalía y autoexplotación (?). Piensen que a la plantilla la diseñé yo y literalmente me volví loca. La cabecera que tengo también la hice con el photoshop y claro, escribir las entradas toma cierto tiempo y dedicación —ustedes mismos lo saben— que a simple vista no se nota.

Después, intentar que me junen un par fue el trabajo más difícil. De hecho en un año no logré mucho y tendré menos de cinco lectores fieles que vienen sin que se los ruegue (?), pero haber creado este blog, dedicarle todo mi esfuerzo y pasión, fue lo mejor que pude haber hecho. Me tocó conocer gente genial y logré aprender más sobre la escritura y centrarme en todo lo que me gusta. Cada vez que escribo algo para El mundo de Aylu siento satisfacción y pura inspiración.

Este blog es una goleada para mí y ojalá, pase lo que pase, siga escribiendo por acá muchos años más.
Gracias a los que me visitan, sepan que ustedes evitan que las arañas fabriquen sus telas (?).


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13 dic 2015

Cultura: Hoy abrazamos al Zoo de Palermo

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Hace unas horas volví de abrazar al zoológico de Palermo de Buenos Aires y a pesar del calor y el sol que nos atacó por un tiempo, fue una experiencia linda y emocionante.
Por qué fui, se preguntarán...


Cuando era chiquita, me llevaban seguido a los zoológicos y de hecho me encantaba ir porque ahí estaban los animales que más me gustaban. Una vez, como niña preguntona y curiosa que era, les pregunté por qué los animales tenían esas caras y estaban ahí tras la rejas, y no en su verdadera casa, como yo los veía en los documentales. "Acá los animales están bien. Los cuidan, los alimentan y los curan si están enfermos, no pasa nada..." me decían.
Cuando crecí ya no me gustaba ir, no me podía creer el cuentito de que ellos estaban bien ahí, algo andaba mal con todo eso.
 ¿Por qué hay que pagar para ir a ver seres vivos atrapados, lejos de su hábitat natural, para divertirme? ¿Qué tiene de divertido un animal triste y encerrado?

Hace tiempo conocí a los chicos de Sin Zoo y vi que en diciembre iban a realizar el abrazo como todos los años y decidí ir, no lo dudé ni un segundo.



Hay gente que no se da cuenta, no toma conciencia, se quedan con el "ahí a los animales los cuidan bien" o directamente no les importa, por una mera cuestión cultural o comercial. Porque el llevar a los chicos al zoológico es algo que está instalado en nuestra cultura. Se los digo yo, que en la primaria nos llevaban todos los años y de hecho cuando terminé sexto grado, viajamos a Mundo Marino a ver "el show de los delfines". Todos sabemos que nadie es feliz encerrado en un lugar así y que la explotación animal por diversión existe, que en esas cárceles solo hay tristeza y egoísmo, involución e inconsciencia. 



Lo que se pidió hoy fue que el avance de la propuesta de #SinZoo en el parlamento de la Legislatura de La Ciudad, para que se cierre el zoológico y se inicie la creación de el Jardín Ecológico. Porque todos sabemos que los animales en cautiverio y que nacieron así están condenados a no volver de un día para el otro a su hábitat natural.

Fuimos más de dos mil personas hablando por los que no tienen voz, expresando por los que están presos y no hicieron nada, pidiendo por el fin de su perpetua tristeza. Nos manifestamos con un abrazo, con aplausos, con carteles... nos unimos, personas de distintos lugares y edades, por un bien en común. Fue hermoso reunirse con toda esa gente y pedir por lo mismo, fue emocionante agarrarnos las manos sin importar que el de al lado sea un desconocido. Fue hermoso luchar por ellos.



"Frente a estos nuevos paradigmas que nos va planteando la era moderna, la ciudad sigue aceptando, cada vez con menos consenso, es cierto, la existencia de un zoológico que, más allá de lo edilicio, responde a una concepción moral vetusta y obsoleta, errónea y atrasada, la del encierro de individuos (no humanos) para el lucro mediante su exhibición (...). Tengamos en cuenta que, al igual que los circos, los zoológicos están destinados a capturar la atención del público infantil, ahora bien, un espacio como el del zoo de Palermo el único mensaje que le transmite a un niño es que está bien capturar, encerrar y utilizar a “otro” como instrumento de nuestro entretenimiento. Es lo único que nos puede enseñar un Zoo (...). El avance de la ciencia y la tecnología nos ha permitido advertir que cuando vemos un león en el zoo no estamos viendo, en verdad, un león, estamos viendo a un individuo, hecho prisionero, que tiene semejanzas morfológicas con el león, pero al cual le ha sido arrebatado todo el comportamiento propio del león y, a menudo, se trata de animales enfermos, afectados por la “zoocosis” (psicosis del cautiverio), la que padecía Winner, la que padece Arturo, en Mendoza, la que padece cualquier individuo privado de su libertad (...). Así, se comprende que para que el cierre tenga lugar debe cesar ya mismo toda posibilidad de nuevos ingresos de animales, debe censarse y evaluarse a los animales que hoy habitan el zoo, recuperar y rehabilitar a aquéllos que puedan volver a la vida libre, saber cuáles no van a poder ser liberados pero sí alojados en reservas naturales o santuarios, cuáles pueden continuar su vida en predios de libertad controlada. También debemos asumir la posibilidad de que algunos individuos no puedan adaptarse a ninguna de esas situaciones, no obstante podemos evitarles el stress que les ocasiona la exhibición al público y así devolverles algo de la dignidad que les ha arrebatado la cautividad". -Extracción de la Propuesta para la creación del Jardín Ecológico y el cierre del Zoo.

Si quieren ayudar, pueden dejar su firma online acá y pueden pasar a leer acá sobre este proyecto de ley para la creación del jardín ecológico en la ciudad de Buenos Aires.

No más zoológicos.
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