10 dic 2015

Viajes: Volví a La Rioja, provincia de mis raíces

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A la provincia de La Rioja había ido una vez y fue cuando cumplí los quince años. Este año, en enero, fui a pasar mi cumpleaños número dieciocho y además de revivir momentos y emociones en la tierra de mis raíces, conocí y descubrí cosas que cambiaron mi vida. Sinceramente, haber viajado a esta provincia junto con mi familia, fue una de las mejores cosas que hicimos en el 2015 y ahora les voy a contar por qué.


Horas antes de llegar estábamos pasando unos días en Córdoba y para el quince de enero, un día antes de mi cumpleaños, ya estábamos viajando en el auto hacia tierras secas y cálidas riojanas, como le decía cuando estaba en primaria.
Ubicada en el noroeste de Argentina y haciendo límite con Chile, La Rioja forma parte de nuestros mejores paisajes, vinos y aceitunas.

Tierra originaria de diaguitas —agricultores y sedentarios—, capayanes —sedentarios y artesanos— y olongastas —también agricultores—, pueblos originarios que fueron invadidos primero por el Imperio Inca y luego por las conquistas españolas, resistiéndose a estos últimos como Cachalquíes, provocando enfrentamientos que conformaron varias guerras durante muchos años.


Costa riojana

En enero fui a pasar unas semanas a la "costa" riojana, un conjunto de pueblitos medios desolados pero llenos de historia y tradición. También pasé días en Sanagasta y en la ciudad de La Rioja; padecí calor —pero el calor seco, no el húmedo que te destruye como en Buenos Aires—, conocí lugares nuevos, probé vinos, comí aceitunas, higos, frutos secos, uvas, algarrobo y nueces; comí pan casero de los buenos, empanadas riojanas, asado, tortillas, barro luco; también conocí personas y charlé y conviví con la gente local. Además, cumplí el sueño de conocer el pueblo de mis raíces: Ismiango, lugar donde nacieron mis bisabuelos y mi abuelo paterno, hijos de diaguitas y españoles.

Durante esas semanas que visité la costa, estuve hospedada en esta casita en el pueblo de Pinchas, donde nació mi papá.
Y tenía esta vista.

Uno de los vecinos, presta su bicicleta al pueblo. El que la necesitaba la podía usar siempre y cuando la volviera a dejar ahí, en su lugar. Yo la llamo la bicicleta pública (?).

Las cabras salían corriendo de mí.

Estaba lleno de hermosas lagartijas.

Y estos saltamontes gigantes... cuando salió volando me cagué toda.

Esos peces me chupaban los pies. Se los juro.

Fuimos a un lugar con degustaciones gratis. La chica que atendía observó cómo me comí casi todo (todo).

Subí a los cerros, estuve entre las sierras y pasé tiempo en contacto con la naturaleza y viví entre ruinas. Cuando pasé mi estadía en la costa, no podía creer la tranquilidad y la sencillez con la que vivía la gente.

30/01/15
"Es increíble ponerse a pensar en la simpleza de este lugar. Vas caminando por la calle y a la derecha te encontrás con uvas y a la izquierda con duraznos o tal vez una higuera llena de sus frutos maduros. Más adelante, si seguís caminando, hay un árbol de algarrobo ¿qué es esto? Pensás. Mordés uno... es dulce y seco. Seguís caminando hasta llegar a la plaza del pueblo y el lugar está lleno de olivos y aceitunas, casi como si fuesen una plaga. En ese momento te das cuenta de que a veces la tierra nos regala todo eso que no solemos valorar. Y te das cuenta de que vivimos en una tierra rica que da y devuelve vida. Que la riqueza no está entre o debajo de los cerros, en esas minerías. La riqueza de la tierra está en eso que vemos y es más simple: los árboles, los frutos, los pájaros, el agua que cae de las montañas y proviene de los cerros... Estar entre la naturaleza y comer un racimo de uva o un durazno, con tan solo estirar el brazo y arrancarlo, es totalmente distinto a ir hasta la verdulería y pedirle un kilo de esto y un kilo de aquello al verdulero. La naturaleza es lo mejor que tenemos".

De día, en los pueblitos, hacía mucho calor. Luego durante la noche refrescaba y tenía que taparme con una sábana. Por lo general, la gente de ahí vive de la agricultura —las familias poseen sus propias tierras dominadas fincas y trabajan para comercializar sus cosechas— y de la cría de animales, en especial de gallinas y cabras, para hacer el famoso y tradicional quesillo.





Energía eólica.

En uno de todos esos pueblitos de la costa, nació también mi papá y junto a él fui a conocer su antigua casa, sus antiguas tierras y sus familiares: primas y tíos. La tía Tita me contó que encontró, una vez caminando, una cueva donde habían manos marcadas con pintura y un par de flechas por ahí, tiradas y abandonas...
Otra tía que conocí, se dedica a viajar por el mundo y otra es docente.

La gente que vive allá, hoy es mayor de edad y por lo general, todos sus hijos viven en la ciudad o trabajan y estudian ahí. Lo único que queda en la costa son ruinas, historias y gente que tiene mucho para contar y mostrar. Son pueblos que mantienen una tranquilidad antigua. Eso sí, tiene wifi por todos lados.





La pierna de la tía Tita y su perro.



Sanagasta

Cuando fui a la ciudad de Sanagasta, lugar repleto de sierras pampeanas, me encontré con una tierra más urbanizada y poblada. Caímos justo para el famoso festival chayero y a penas se podía transitar entre tanta gente que venía de la ciudad y otras provincias. Se me dificultó caminar por la calle sin parecer desapercibida con la cámara, ya que todos se daban vuelta a verme ¡y no los podía fotografiar en paz!

Esta chica se acercó a nosotros y charlamos un rato con ella.






La ciudad

Durante mi estadía en la ciudad de La Rioja, me morí de calor —literal— ¿cómo hacen para vivir con 40°C de sensación térmica? Les juro que no me alcanza entenderlo y con tan solo acordarme se me corta la respiración (?). La ciudad, al lado de los pueblos, es lo más caluroso que existe.
La primera vez que había llegado, fue en el 2012 y el pueblo estaba luchando contra la megaminería a cielo abierto por el Famatina. Yo estuve ahí presente y los acompañé. Esta vez ya no estaban... habían ganado su lucha. Siempre van a estar en mi memoria.








Este año encontré una ciudad más tranquila —aunque demasiado transitada—. En la plaza central siempre había algún evento recreativo o musical y por la noche casi todo era una fiesta. Eran las doce de la noche y la gente seguía ahí como si fueran las ocho y claro, al otro día los negocios abrían tarde. "Es por el calor", nos explicó un amigo riojano de papá. "Acá nos despertamos tarde y nos dormimos tarde, y más en vacaciones como ahora. La noche es nuestro día o sino hay que vivir a aire acondicionado", nos habló con su peculiar acento riojano.

Carta al pueblito de mis raíces

01/02/15

"Hoy nos pasó algo hermoso, fuimos a Ismiango, pueblo de mis raíces, pueblo donde nació mi abuelo y mi bisabuelo paterno; descendientes de diaguitas y españoles. Desde que tengo uso de razón más o menos, papá me contaba sobre este lugar y La Rioja. Hoy se cumplió el sueño de conocer ese pueblito chiquito, solitario, inspirador, único, natural, inolvidable, tranquilo, especial… el pueblo costeño que tiene la mejor vista de todas; realmente superó a todos los que visitamos.
Haber estado un tiempo en ése lugar me produjo una emoción enorme, los ojos se me humedecían, era algo que no podía controlar. Conocí a mis tías, conocí a parientes y conocidos de papá que nos llenaron de emociones inexplicables; entre charlas, risas, anécdotas, recuerdos, relatos y una gran bienvenida. Nos abrieron las puertas y no solo nos atendieron bien, nos llenaron de un poco de Ismiango, ése pueblito que por ahora solo tiene siete casas que de seis son de parientes míos. Nos llenaron de un poco de sus tierras, de mis tierras. No puedo creer que un lugar tan hermoso exista, sinceramente no puedo describir todo lo que siento después de volver de ahí.
Nos dieron uvas, duraznos, quesillo de cabra, nos llevaron a conocer arriba de los cerros, nos mostraron sus cabras, nos contaron historias y nos invitaron a almorzar. Un pueblito que casi no es pueblito de tan pequeño que es, habitada por gente increíble que no vive en Ismiango por vivir, sino porque la eligen por sus miles de virtudes: porque sí, porque es el lugar es hermoso, por la vista, por la tranquilidad, porque a la noche en el cielo ves el universo completo, porque Ismiango te atrapa y no te deja ir, porque en verano es fresco, por la historia, porque es suyo, por el aire, porque caminando capaz que encontras una flecha arqueológica o alguna que otra cosita que le pertenecían a los pueblos originarios, por el paisaje, por los cerros, por absolutamente todo.
Emocionada por conocer Ismiango, con lágrimas en los ojos digo que amo este lugar con todo mi corazón y con toda mi alma, y que no dudo en volver a visitarlo una y otra, y otra y otra vez. Porque me enamoré de Ismiango".





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5 dic 2015

Crónicas universitarias: Terminé el primer año

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El miércoles veinticinco de noviembre, cuando fui a retirar mi última nota del cuatrimestre, salí feliz del aula porque había promocionado las tres materias que estaba cursando. Me senté en el pasillo y miré mi libreta... estaba feliz. Me sentí orgullosa de mí misma; ese triunfo lo había logrado yo sola y sin ayuda de nadie.
Ahí, en esa hoja doblada estaba plasmado todo mi esfuerzo y ganas de estudiar... lo había logrado después de todo.
En ese momento, mientras sonreía como tonta, un par de chicas se sentaron a mi lado y ambas tenían en la mano el cuadernillo de inscripción del CBC, el mismo que yo sostenía de la misma forma hace un año atrás. Me vi reflejada en ellas, no lo pude evitar.



Me acuerdo que en noviembre del año pasado, mi hermana mayor me había acompañado hasta la sede para inscribirme y cuando hice mi registro como estudiante de Comunicación Social en la UBA, no solo sentí felicidad, ansiedad y emoción; también sentí miedo. Ese típico miedo por desconocimiento, de "tengo miedo porque no sé cómo va a ser", "no sé si estoy eligiendo la universidad correcta y la carrera correcta"... La verdad es que los miedos se resuelven únicamente enfrentándolos y hoy ya no le temo a esas incertidumbres porque ya las enfrenté: esta universidad es para mí y la carrera, por ahora, es mi camino correcto.

Durante el año, conocí a muchas personas que no les pasó lo mismo. De hecho, algunos dejaron, otros se decepcionaron e incluso muchos cambiaron de carrera. Son cosas que pasan; pero me duele la gente que abandona este camino. También descubrí que la universidad es un mundo increíble, que todo el tiempo me sorprende y me hace crecer; y con respecto a esto, es triste saber que alguien prefiere trabajar en vez de estudiar algo que le gusta. Es eso que dije en un post anterior: hay gente a la que le hace falta conocerse para saber qué es lo que le gusta y qué es lo que realmente quiere. Se olvidan que la universidad es lo primero que deberían probar y que nos abre la cabeza, nos hace intelectuales. Y como dijo una vez mi profesor de Pensamiento Científico: "el conocimiento es poder" (en realidad lo dice todo el mundo pero citarlo a él es más interesante). La universidad es un mundo del que nadie debería privarse y hay quienes no les interesa o no logran engancharse y luego abandonan. No lo hagan jamás, se van a arrepentir. Pueden ir y probar con otra carrera o universidad pero no abandonen lo mejor que podemos tener en la vida. Y sí, también admito que hay gente que se declara inútil para el estudio, o como dijo una vez mi profesora de Semiología*: "la universidad no es para todos". Esto ocurre por ciertos temas sociológicos y culturales de los que no quiero explayarme exactamente hoy.



Por si no lo sabían, el primer cuatrimestre, para mí, fue una patada en el culo, una cachetada y un golpe contra la pared. Fue duro empezar y acostumbrarme a la movida. Para colmo, durante esos meses me tocó conocer a una profesora horrible* cuyas actitudes me hicieron sentir mal, incluso hasta dudar de mi capacidad de "comunicadora". Con ella entendí que no siempre estudiando te va a ir bien. Hay veces que te estudias la vida y viene alguien y te rebota —o porque no está de humor, o porque no le caes, o porque no te perdona que hayas hecho cinco puntos bien y uno mal—. Para los que no estaban enterados, la única materia que no di bien este año fue semiología; justo a mí, que me encanta el lenguaje, la escritura, los discursos y las imágenes.
Algo que no se va a borrar jamás de mi memoria fue cuando fui al recuperatorio con dos horas de sueño, ella corrigió mi parcial y me dijo: "Fuente, no, no... no te puedo aprobar. Una lástima eh, ¡nos vemos!" No entendí por qué tanto esfuerzo para nada. Tenía bronca. Pero sí, son cosas que pasan y que estoy segura que se me pueden volver a repetir en otra materia.

Pero mi comienzo fue duro, me sentí filtrada —he aquí la fama que posee el ciclo básico común de la Universidad de Buenos Aires—. Me sentí una tonta, una inútil, ¿Cómo podía ser que una materia elemental de la comunicación, a la que le puse tantas ganas, no haya funcionado conmigo? Después entendí que haberla reprobado no es la muerte y que tal vez necesita otro tiempo conmigo: otra oportunidad. Y bue, vamos a darle otra oportunidad a mi ex Semio (en verano seguro la doy). Creo que no fue el momento adecuado para darla y no culpo a la profesora —bueno, un poco sí porque era una forra y las prácticas no las explicaba bien— ni tampoco a la materia —me encanta—, solo creo que no fue el momento para darla.



Este primer año en la universidad fue hermosamente terrible: pasé horas estudiando, lloré, me indigné, dudé de mi, me sentí insegura, sentí cansancio, bronca, miedo y angustia. Pero también disfruté, reí, aprendí, triunfé y crecí.
La Aylu que todos ustedes leen ahora no es la misma Aylu que la del post "mi primer día en la universidad". Porque puedo decir que esa Aylu no tenía mucha idea de lo que era el mundo universitario, tampoco estudiar durante horas y mucho menos de lo que es el mundo en el que vivimos y la realidad que nos afecta a todos. Esa Aylu inocente y feliz por haber comenzado, es más ignorante que esta Aylu de ahora, la de este post (claro que sigo siendo ignorante y siempre lo voy a ser, pero lo soy mucho menos que antes).
A mi yo del pasado, tengo que agradecerle por haber hecho todo lo que hizo; por haberse inscripto, por haberse animado, por haber estudiado, por haber metido la pata mil veces... pero también por haber hecho bien todo eso, que me hizo crecer. La Aylu de antes no sabía estudiar, tampoco tomar apuntes o resumir. Esa Aylu no sabía casi nada y hoy sé más que ayer.

Este año lo terminé con cinco de seis materias promocionadas y estoy completamente orgullosa de mí. Sentí y conocí cosas que jamás imaginé y pensé. Sentí eso que se llama "sed de conocimiento", ganas de aprender, ganas de estudiar dos carreras a la vez... conocí personas geniales —otras no tanto, tuve una mala experiencia con un compañero; si alguien quiere saber sobre el tema podemos charlar en privado y nos reímos un rato, pero no creo contarlo por acá porque presiento que nos está observando a todos (?)—, me adentré un poquito en el mundo de la política y me encontré a mí misma: quién era, quién soy y quién quiero ser... qué es lo que quiero, qué es lo que hago y qué es lo que voy a hacer.
Hoy, gracias a la universidad, consigo, poco a poco, todas esas herramientas que necesito para lograr todo eso que siempre quise: escribir, viajar, estudiar a la sociedad, adentrarme en diversas culturas y cambiar el mundo.


Esta es la sede del cbc a la cual asistí este año, ¡aguante Avellaneda!


Sábado a la mañana, con lluvia y frío esperando entrar a cursar psicología.

Mi mensaje, para todos aquellos que comienzan sus estudios universitarios el año que viene o los que le siguen, es que disfruten, se animen, pierdan los miedos, estudien todos los días para ser mejores y crecer, aprendan, ábranse hacia todo lo que venga, esfuércense por lo que quieren... lo van a lograr.
También me gustaría advertirles, que entrar al mundo universitario requiere de un esfuerzo independiente, de sacrificios y de ciertas responsabilidades nuevas que hay que asumir; hay que aprender a organizarse, a medir los tiempos, a estudiar mejor y no bajar los brazos. No hay que desanimarse jamás, no hay que dejar todo a mitad de camino. Si lo que estudiamos es lo que queremos y nos gusta, hay que seguir. Si la carrera no funciona con nosotros, de seguro hay otra que nos está esperando. Somos jóvenes y aún hay tiempo para conocernos y saber qué queremos y quiénes somos. Aprovechemos y utilicemos el arma más poderosa que es el conocimiento y el pensamiento. Piensen que no solo estamos estudiando para ser profesionales y tener un buen trabajo, sino porque la comunidad necesita de personas como nosotros. Imagínense, ¿qué sería de una sociedad sin médicos, sin profesores, sin ingenieros, sin apasionados..?
La universidad nos hace grandes.

Me apasiona escribir para esta sección y pretendo seguir haciéndolo en los próximos cuatro o cinco años que me quedan (veremos qué sale). Por el momento, siento que es lo mejor de El mundo de Aylu y que fue la mejor idea que tuve hasta ahora, esto de impulsar un proyecto distinto en Blogger, para que todos puedan acompañarme en la vida universitaria y aprender conmigo este camino nuevo, hermoso y difícil que estoy viviendo. El próximo post seguramente responderá a las preguntas que me hicieron anteriormente y los que le siguen, van a tocar temas que les recomiendo no perderse.


¡Atención!
Estoy impulsando una iniciativa junto con mi amiconocida Pupii Bundo del blog Tiritas de Alambre, en el que proponemos, a todos los blogueros que quieran, animarse a escribir una entrada distinta, con alguna reflexión filosófica. En este link pueden entrar a leer más información.

¡El mundo de Aylu fue reseñado!
Estoy más que contenta por este reconocimiento que tuvo el blog, con una hermosa y detallada reseña escrita por Julián de Opiniones Marginales. Están todos invitados a pasar a leerla y de paso seguirlo, que es un genio de las palabras.
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2 dic 2015

Iniciativa: Blogueros filosóficos

31 comentarios:
Empezamos diciembre y se nos está terminando el año. Todo el mundo a esta altura además de estar cansados, se ponen medios cursis y sí, llegan las fiestas y nunca falta la típica de "el año se pasó volando".
Cada uno de nosotros durante estos meses del 2015 de seguro vivió cosas que no esperaba y que tal vez nos enseñó algo. Así que pensé que sería la excusa perfecta para hacerlos filosofar un poco y claro, para animarme por primera vez a impulsar una iniciativa junto con Pupii Bundo de Tiritas de Alambre, una amiconocida y futura licenciada en filosofía♥.
Los invito a que participen y disfruten, que escribir libremente sobre cualquier cosa es lo más.


Iniciativa
Blogueros Filosóficos


Objetivo

La iniciativa tiene como objetivo incentivar el libre pensamiento y las reflexiones profundas, el preguntarse y responderse; el estimular la libertad de expresión y la diversidad de ideas y pensamientos.

Propósito

La iniciativa de Blogueros Filosóficos quiere unir a blogueros de distintas temáticas y países a que se animen a escribir una entrada distinta, sobre cualquier cosa o tema que les guste, llame la atención, les genere curiosidad, tristeza, indiferencia o alegría; llevándolos a la libre reflexión y al libre pensamiento. Creemos que nuestra mente está constantemente activa, generando monólogos internos positivos y negativos que merecen ser compartidos, demostrando que todos somos seres que piensan, se preguntan y buscan respuestas.

¿Cómo participar?

Es muy fácil y lo puede hacer cualquiera y quien quiera. ¿Alguna vez te sentaste a pensar sobre la vida, quién sos, qué querés, qué es lo que te gusta y qué es lo que no, sobre lo malo y lo bueno, sobre el mundo, sobre qué pasaría si…? Seguramente sí y es porque el ser humano es un ser que piensa y se pregunta por absolutamente todo, porque necesitamos encontrar respuestas y volver coherente y racional todo lo que nos rodea. Para participar de esta iniciativa lo que tenés que hacer es:
1) Pensar sobre qué querés escribir en tu entrada filosófica, puede ser cualquier tema –la vida, lo que te gusta, tus hobbies, el mundo, o cualquier cosa que se te ocurra y no importa si suena absurda-; 
2) luego guardar la imagen representativa y comenzar a escribir la entrada. No te olvides que es libre y podes hablar sobre lo que quieras, sobre lo que te interese, te genere duda o curiosidad. La filosofía es reflexionar, es pensar y encontrar preguntas y respuestas. 
3) Por último, una vez que ya tenés tu entrada escrita, estaría bueno que al principio del texto, coloques la imagen representativa* que te guardaste, para ilustrar la entrada. A lo último, nos gustaría que compartas la iniciativa e invites a los demás blogueros a unirse, para crear una alternativa distinta en el mundo Blogger, y para que todos podamos leer y conocer diversas ideas y pensamientos sobre diferentes temas. No hay más reglas que eso.

*Guardar la imagen (click acá).     


Mi reflexión filosófica
La historia

¿Qué es la historia? ¿Es eso que nos enseñan en el colegio? ¿Es eso que nos cuentan nuestros padres o nuestros abuelos sobre una anécdota pasada? ¿La historia es el pasado? ¿La historia son los recuerdos?
Dicen que la historia nació cuando el ser humano comenzó a escribir, porque eso le permitió registrar sucesos importantes, ideas, secretos y todo tipo de cosas que alguna vez pasaron. Pero a ver, ¿por qué nos hacen estudiar historia? ¿Qué tiene de importante eso que pasó y que a muchos no les interesa? 

Cuando iba a la secundaria, me cansaba de estudiar fechas y nombres; incluso cosas que ni siquiera entendía, pero que me las tenía que aprender igual. Nos hacían leer libros aburridísimos y grises, donde explicaban cosas que a penas lograba entender. Porque claro, un capítulo comenzaba hablándome de Perón y sus políticas pero nunca me explicaba cómo y por qué surgió Perón y el peronismo; y así no entendía nada. Esto llevó a muchos compañeros a "odiar" la historia, sin saber realmente lo que era. 
Pasé mucho tiempo preguntándome qué era, para qué y por qué existía. Hoy puedo decir que encontré un montón de respuestas.

Esta foto la saqué a principio de año durante mis vacaciones en La Rioja. Viajé y conocí muchos pueblitos y me enamoré de las ruinas y las cosas arqueológicas.

En un principio, yo creía que la historia nació con el lenguaje y estaba equivocada; hablar no es hacer historia, pero sí contar y transmitir, cosa que se hacía en un principio mucho antes de que el ser humano encontrara la forma de plasmar signos, dibujos y letras sobre piedras.
No tuve en cuenta que lo oral eran los mitos y no la historia, porque una vez que se deja de hablar de eso, ya no existe. En cambio la historia siempre existe y siempre está. Ella nos dice lo que somos, cómo somos y por qué. La historia es testigo de nuestros actos, de nuestra vida y formación como sociedad. Porque yo sé que provengo de una familia italiana-española-diaguita porque mi abuelo y mis bisabuelos maternos llegaron de la inmigración italiana, cuando se necesitó mano de obra extranjera para que nuestras industrias pudieran funcionar. Porque yo sé que durante la colonización española, los pueblos originarios, dueños natos de estas tierras donde vivo, fueron invadidos, manipulados y utilizados por personas extrañas. Porque todo eso que pasó, a lo largo del tiempo, se fue uniendo y transformando para que nosotros los argentinos habláramos su idioma y adoptáramos estas costumbres e incluso rasgos europeos. Todo esto lo sé porque pasó y una vez fue escrito, para que nadie lo olvidara.

La historia son hechos, son recuerdos, son pasados... la historia es memoria, es escritura.
Tu historia sos vos, todo eso que viviste y vivís. Tu historia son tus padres, tus abuelos y tus antecesores. Tu historia es todo eso que sos y vas a ser, o tal vez que tus hijos serán, seguramente. Todos estamos hechos de historias. Incluso la computadora o el celular con el que estás leyendo esto. 
Los lugares, las casas, las playas, las montañas, los paisajes, las recetas de cocina de tu abuela, tus mascotas, tu ropa, tu mochila, tus cuadernos de primaria, tus dibujos, esa gente desconocida que ves cuando vas caminando por la calle... ¿Por qué existen los edificios, las televisiones y los teléfonos celulares? Todo eso tiene una explicación, porque siempre hay una historia detrás de cada cosa. Yo por ejemplo, me pongo a escribir sobre historia... no sé ustedes.

Más reflexiones filosóficas acá.

Muchas gracias a Pupii por acompañarme con esta iniciativa♥. Los invito a que visiten su blog y lean su reflexión filosófica (yo que ustedes entraría, es una gran filósofa).
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25 nov 2015

Películas: Los juegos del hambre: Sinsajo Parte 2

6 comentarios:
Esta es una crítica sin spoilers, así que a no preocuparse.


Luego de terminar una larga cursada, nada mejor que ir con unos amigos al cine. Y como todos los años, para noviembre, yo estoy ahí para seguir las adaptaciones cinematográficas de una trilogía que leí hace tiempo y que por supuesto, captó mi atención al igual que a muchos adolescentes en todo el mundo.

Después de haber salido medio aburrida y decepcionada del cine con Sinsajo Parte 1, hoy puedo decir que salí bien satisfecha con esta última.
Además de haberle sido bastante fiel a los guiones literarios de Suzanne Collins, no dejó nada para reclamarle a su adaptación, salvo que fue algo inútil y tedioso haber partido en dos lo que podría haber sido uno; pero todos ya sabemos que fue puro interés comercial.
En su totalidad, creo yo, Sinsajo parte dos fue una película impecable. Superó mis expectativas y de hecho no puedo criticarle negativamente sus efectos especiales, poco exagerados y hasta diría yo creíbles. La trama mantuvo su nivel de tensión-acción-suspenso y la disfruté en todo momento. Salvo un par de veces que sentí la necesidad de hacer puchero y respirar hondo para que el agüita no salga por los ojos. Pero eso está de más, ya todos sabemos qué pasa en el final de la historia.



Me gustó la transformación y la Katniss que nos encontramos en esta última película: alguien que sabe lo que quiere y cómo hacerlo, sin vueltas ni dudas... ni miedos. El símbolo de la rebelión se vio más rebelde y fuerte que nunca: "Esta noche, dirijan sus armas al Capitolio, dirijan sus armas hacia Snow..."
Y en todo momento, nuestro Sinsajo, hace que se nos ponga la piel de gallina no solo porque vemos lo que ella ve y la acompañamos en su lucha contra el presidente Snow y la conquista del Capitolio, sino porque vivimos con nuestros propios ojos la lucha de los de abajo contra los de arriba. Un ejemplo de revolución... una guerra.
La película y la historia lograron reflejar una realidad —dentro de una ficción distópica— actual: hambre, pobreza, niños y personas inocentes muriendo a causa de la guerra y los medios masivos de comunicación pisando fuerte en la sociedad.



Dentro de la trama romántica, podría decirse que me dio igual; no sentí una química entre Katniss y Peeta. Tampoco la había sentido antes y creo que nunca lo hice. Para mí, el romance actuado de ambos actores nunca fue muy creíble; o por lo menos yo nunca me lo creí del todo. La disputa entre quién se quedaba Katniss: si con Peeta o con Gale, quiso asomarse en la película pero por suerte (por suerte) no intervino demasiado en la historia. Básicamente mi atención se basó en lo que realmente estaba sucediendo entre Panem y el Capitolio y creo que eso fue lo más importante en la trama: la revolución.

En resumen, Sinsajo Parte 2 fue el bocado más jugoso —que todos esperábamos— en el que se nos presenta cinematográficamente una buena peli y una buena adaptación. A mí me gustó, yo la recomiendo. Así que cuando tengan un tiempo, vayan a verla que vale la pena pagar la entrada.


Calificación:

Sí, hoy estoy buenita.
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23 nov 2015

Reflexiones filosóficas: Cambiar el mundo no es solo idealismo

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Cuando era chiquita siempre me dijeron que tenga cuidado con la gente y el mundo, porque todos son muy malos. "La gente es mala y egoísta, solo quiere hacer daño", me decían.


Crecí sobreprotegida y bajo una religión a la que fue sometida mi familia mucho antes de que yo naciera. Por lo tanto, crecí en una burbuja, creyendo que el mundo y la gente era eso que me enseñaban.
Mis intereses intelectuales siempre me fueron reprimidos, sobre todo mi gusto por la filosofía, lo que casi era un tabú para mi y me la prohibían.
Tiempo después, cuando todo eso dejó de pasar y mi familia ya no fue más de esa religión, yo comencé a conocer el mundo: el mundo real, el de verdad. Y junto a ello, también comencé a conocer a la sociedad. Y de repente, pude leer sobre filosofía sin miedo, pude ampliar mis gustos, mis pensamientos y mis pasiones sin un límite absurdo que se me interpusiera y no me dejara ser feliz. De repente pude ser yo y animarme a pensar y a experimentar libremente en el mundo. Por supuesto que reafirmé que la gente es mala y que el mundo es una mierda. Pero descubrí que no todo es así. Que afuera de esa burbuja también existía gente buena, personas capaz de ayudar. Que es posible cambiar el mundo más allá de todo lo malo que existe.


Siempre me escondí bajo las palabras y la escritura. Nunca me hacía ver, me daba miedo pensar más allá de todo lo que me mostraban. Como cuando tenía diez años y me cambiaron de colegio: la maestra de lengua nos pidió que escribiéramos un cuento y luego preguntó de quién era el relato del "Conejo-caballo que viajaba por el mundo", porque estaba hermoso. Yo había levantado la mano tímidamente y todos mis compañeros nuevos, que nunca me habían prestado atención, ahora me estaban viendo. La maestra me felicitó y luego lo leyó en voz alta, prometiéndome que ese fin de semana lo iba a publicar en una revista. En realidad nunca supe si lo publicó o no, pero ese día entendí algo: la clave está en la acción, en el hacer.


Siempre pensé, siempre escribí, siempre soñé, siempre quise... hoy me animo a hacer.
Porque después de conocer cómo es el mundo en realidad, cómo son las guerras, cómo es la sociedad, cómo es la maldad, cómo son los amigos falsos, cómo es el individualismo, cómo es el lado más oscuro de todas las cosas; también conocí todo lo contrario. Es darme cuenta de que si existe lo malo se lo puede cambiar o mejorar, de que hay posibilidades de hacer un mundo mejor. Y entendí que vale la pena hacer cosas por los demás, que vale la pena la sonrisa del otro, la amabilidad, la honestidad y la sinceridad; el "te doy una mano", el "te acompaño en la lucha", el "no estás solo/a", el "se puede". El darle una moneda al señor del subte que canta lindo, el ayudar a un viejito a cruzar la calle, el acompañar a la gente del Famatina con su lucha contra la megaminería; el formar parte de Ni una menos. Todo eso, antes estaba fuera de mi burbuja, y hoy no me da miedo la gente y tampoco el mundo. De hecho, hoy estudio a la sociedad y entendí que estoy en el lugar indicado.






El cambio no solo está interiormente, con las ganas, los sueños o escribiendo... el cambio está en la acción y hoy me veo capaz de hacer muchas cosas. Ya no hay burbuja que me encierre desde hace mucho, ya no hay más miedo. Ahora hay ganas y buenas intenciones. Creo en la posibilidad de hacer este mundo un lugar mejor, a pesar de que todo lo malo siempre está ahí. No me importa, la gente buena siempre está. Y si vos les compartís una sonrisa, tarde o temprano te la van a devolver.
Siempre fui idealista y de hecho sé lo que es el idealismo; el idealismo se puede convertir en una acción y en una realidad. Cambiar el mundo comienza desde una sonrisa, en dejar de pensar solo en uno mismo, de conocer a la gente y sus necesidades; de respetar, de escuchar... de hacer.
Escribo esto y se me viene a la mente varios momentos lindos que viví con desconocidos, sobre todo en el transporte público, cuando un día alguien me dijo: "yo creo en la sociedad y su solidaridad y sé que gracias a la gente buena yo voy a poder salir adelante".

Hoy más que nunca sé qué es lo que quiero hacer en este mundo y que ser estudiante de ciencias sociales es el golazo de mi vida. Voy por el camino indicado y sé que mis intenciones jamás son o serían individuales, sino colectivas.
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20 nov 2015

Inspiración: La creatividad nace con lo varieté

2 comentarios:
Soy partidaria de lo misceláneo y me encanta leer y escribir sobre varios temas. Lo igual y repetitivo siempre me aburrió y creo que por eso siempre fui una chica llena de ideas, propuestas y proyectos. Me encanta probar cosas nuevas y descubrir, explorar y encontrar todo aquello que me rodea. Por eso, la rutina diaria siempre fue destructiva para mí. La homogeneidad me hace mal y me vuelve un ser concreto, formal y aburrido.

Este mural lo encontré en la ciudad de La Rioja, justo al lado del centro cultural, lo que antes fue la escuela secundaria de mi papá.

Cuando entré a la universidad, por un momento sentí que mi creatividad se estaba muriendo y sí, la rutina y el cansancio provocaron que mis ideas, mi imaginación, mi inspiración y mis ganas de escribir se apagaran un poco. De pronto ya no sentía ganas de dibujar, pintar, leer por placer o escribir pensamientos y poemas —de hecho no lo hago hace varios meses—. Por eso creo que trabajar en una oficina sería estar matándome metafóricamente —y podríamos decir que literalmente también—.
Creo que las personas creativas nacimos para otro tipo de vida y la rutina impuesta no es lo nuestro. Necesitamos de ciertas estimulaciones artísticas que se activan con ciertos cambios de aire, cambios de caminos, cambios de lectura y cambios de ambiente que logren afectar positivamente nuestra sensibilidad.
Creo que este mundo impuesto socialmente nos hace daño a todos. Las obligaciones siempre están superpuestas sobre nuestras pasiones o hobbies y eso, creo yo, nos hace humanos más tristes en un mundo rutinario y aburrido.

La Feria del libro en La Rural, Buenos Aires.

Propongo salir de la esfera y apartarse de la homogeneidad rutinaria. Encontrar y perderse en lo que más nos gusta hacer... animarse a probar algo distinto o salir a caminar por otro lugar.
Los gustos populares, la moda y todo aquello que nos acumula al montón, maquilla quien realmente somos. Por eso mucha gente aún no sabe qué es lo que le gusta, qué es lo que le interesa, qué es lo que quiere estudiar, quién quiere ser o cuál es su talento. Están perdidos en lo mismo, en lo homogéneo.

Esas dos tortugas siempre están ahí, en el Parque Centenario, Buenos Aires.

Creo que todos nacimos con habilidades y gustos distintos, capaces de diferenciarse de los demás para poder especializarse en algo y aportarlo a la comunidad y al mundo. Sentirse inútil es solo un efecto de estar siempre en el mismo lugar y no atreverse a descubrirse a uno/a mismo/a. Volvámonos antirutinarios/as.

Este perro vive en Caminito, La Boca y cada vez que alguien se le acerca se hace el lindo.

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