13 dic 2015

Cultura: Hoy abrazamos al Zoo de Palermo

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Hace unas horas volví de abrazar al zoológico de Palermo de Buenos Aires y a pesar del calor y el sol que nos atacó por un tiempo, fue una experiencia linda y emocionante.
Por qué fui, se preguntarán...


Cuando era chiquita, me llevaban seguido a los zoológicos y de hecho me encantaba ir porque ahí estaban los animales que más me gustaban. Una vez, como niña preguntona y curiosa que era, les pregunté por qué los animales tenían esas caras y estaban ahí tras la rejas, y no en su verdadera casa, como yo los veía en los documentales. "Acá los animales están bien. Los cuidan, los alimentan y los curan si están enfermos, no pasa nada..." me decían.
Cuando crecí ya no me gustaba ir, no me podía creer el cuentito de que ellos estaban bien ahí, algo andaba mal con todo eso.
 ¿Por qué hay que pagar para ir a ver seres vivos atrapados, lejos de su hábitat natural, para divertirme? ¿Qué tiene de divertido un animal triste y encerrado?

Hace tiempo conocí a los chicos de Sin Zoo y vi que en diciembre iban a realizar el abrazo como todos los años y decidí ir, no lo dudé ni un segundo.



Hay gente que no se da cuenta, no toma conciencia, se quedan con el "ahí a los animales los cuidan bien" o directamente no les importa, por una mera cuestión cultural o comercial. Porque el llevar a los chicos al zoológico es algo que está instalado en nuestra cultura. Se los digo yo, que en la primaria nos llevaban todos los años y de hecho cuando terminé sexto grado, viajamos a Mundo Marino a ver "el show de los delfines". Todos sabemos que nadie es feliz encerrado en un lugar así y que la explotación animal por diversión existe, que en esas cárceles solo hay tristeza y egoísmo, involución e inconsciencia. 



Lo que se pidió hoy fue que el avance de la propuesta de #SinZoo en el parlamento de la Legislatura de La Ciudad, para que se cierre el zoológico y se inicie la creación de el Jardín Ecológico. Porque todos sabemos que los animales en cautiverio y que nacieron así están condenados a no volver de un día para el otro a su hábitat natural.

Fuimos más de dos mil personas hablando por los que no tienen voz, expresando por los que están presos y no hicieron nada, pidiendo por el fin de su perpetua tristeza. Nos manifestamos con un abrazo, con aplausos, con carteles... nos unimos, personas de distintos lugares y edades, por un bien en común. Fue hermoso reunirse con toda esa gente y pedir por lo mismo, fue emocionante agarrarnos las manos sin importar que el de al lado sea un desconocido. Fue hermoso luchar por ellos.



"Frente a estos nuevos paradigmas que nos va planteando la era moderna, la ciudad sigue aceptando, cada vez con menos consenso, es cierto, la existencia de un zoológico que, más allá de lo edilicio, responde a una concepción moral vetusta y obsoleta, errónea y atrasada, la del encierro de individuos (no humanos) para el lucro mediante su exhibición (...). Tengamos en cuenta que, al igual que los circos, los zoológicos están destinados a capturar la atención del público infantil, ahora bien, un espacio como el del zoo de Palermo el único mensaje que le transmite a un niño es que está bien capturar, encerrar y utilizar a “otro” como instrumento de nuestro entretenimiento. Es lo único que nos puede enseñar un Zoo (...). El avance de la ciencia y la tecnología nos ha permitido advertir que cuando vemos un león en el zoo no estamos viendo, en verdad, un león, estamos viendo a un individuo, hecho prisionero, que tiene semejanzas morfológicas con el león, pero al cual le ha sido arrebatado todo el comportamiento propio del león y, a menudo, se trata de animales enfermos, afectados por la “zoocosis” (psicosis del cautiverio), la que padecía Winner, la que padece Arturo, en Mendoza, la que padece cualquier individuo privado de su libertad (...). Así, se comprende que para que el cierre tenga lugar debe cesar ya mismo toda posibilidad de nuevos ingresos de animales, debe censarse y evaluarse a los animales que hoy habitan el zoo, recuperar y rehabilitar a aquéllos que puedan volver a la vida libre, saber cuáles no van a poder ser liberados pero sí alojados en reservas naturales o santuarios, cuáles pueden continuar su vida en predios de libertad controlada. También debemos asumir la posibilidad de que algunos individuos no puedan adaptarse a ninguna de esas situaciones, no obstante podemos evitarles el stress que les ocasiona la exhibición al público y así devolverles algo de la dignidad que les ha arrebatado la cautividad". -Extracción de la Propuesta para la creación del Jardín Ecológico y el cierre del Zoo.

Si quieren ayudar, pueden dejar su firma online acá y pueden pasar a leer acá sobre este proyecto de ley para la creación del jardín ecológico en la ciudad de Buenos Aires.

No más zoológicos.
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10 dic 2015

Viajes: Volví a La Rioja, provincia de mis raíces

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A la provincia de La Rioja había ido una vez y fue cuando cumplí los quince años. Este año, en enero, fui a pasar mi cumpleaños número dieciocho y además de revivir momentos y emociones en la tierra de mis raíces, conocí y descubrí cosas que cambiaron mi vida. Sinceramente, haber viajado a esta provincia junto con mi familia, fue una de las mejores cosas que hicimos en el 2015 y ahora les voy a contar por qué.


Horas antes de llegar estábamos pasando unos días en Córdoba y para el quince de enero, un día antes de mi cumpleaños, ya estábamos viajando en el auto hacia tierras secas y cálidas riojanas, como le decía cuando estaba en primaria.
Ubicada en el noroeste de Argentina y haciendo límite con Chile, La Rioja forma parte de nuestros mejores paisajes, vinos y aceitunas.

Tierra originaria de diaguitas —agricultores y sedentarios—, capayanes —sedentarios y artesanos— y olongastas —también agricultores—, pueblos originarios que fueron invadidos primero por el Imperio Inca y luego por las conquistas españolas, resistiéndose a estos últimos como Cachalquíes, provocando enfrentamientos que conformaron varias guerras durante muchos años.


Costa riojana

En enero fui a pasar unas semanas a la "costa" riojana, un conjunto de pueblitos medios desolados pero llenos de historia y tradición. También pasé días en Sanagasta y en la ciudad de La Rioja; padecí calor —pero el calor seco, no el húmedo que te destruye como en Buenos Aires—, conocí lugares nuevos, probé vinos, comí aceitunas, higos, frutos secos, uvas, algarrobo y nueces; comí pan casero de los buenos, empanadas riojanas, asado, tortillas, barro luco; también conocí personas y charlé y conviví con la gente local. Además, cumplí el sueño de conocer el pueblo de mis raíces: Ismiango, lugar donde nacieron mis bisabuelos y mi abuelo paterno, hijos de diaguitas y españoles.

Durante esas semanas que visité la costa, estuve hospedada en esta casita en el pueblo de Pinchas, donde nació mi papá.
Y tenía esta vista.

Uno de los vecinos, presta su bicicleta al pueblo. El que la necesitaba la podía usar siempre y cuando la volviera a dejar ahí, en su lugar. Yo la llamo la bicicleta pública (?).

Las cabras salían corriendo de mí.

Estaba lleno de hermosas lagartijas.

Y estos saltamontes gigantes... cuando salió volando me cagué toda.

Esos peces me chupaban los pies. Se los juro.

Fuimos a un lugar con degustaciones gratis. La chica que atendía observó cómo me comí casi todo (todo).

Subí a los cerros, estuve entre las sierras y pasé tiempo en contacto con la naturaleza y viví entre ruinas. Cuando pasé mi estadía en la costa, no podía creer la tranquilidad y la sencillez con la que vivía la gente.

30/01/15
"Es increíble ponerse a pensar en la simpleza de este lugar. Vas caminando por la calle y a la derecha te encontrás con uvas y a la izquierda con duraznos o tal vez una higuera llena de sus frutos maduros. Más adelante, si seguís caminando, hay un árbol de algarrobo ¿qué es esto? Pensás. Mordés uno... es dulce y seco. Seguís caminando hasta llegar a la plaza del pueblo y el lugar está lleno de olivos y aceitunas, casi como si fuesen una plaga. En ese momento te das cuenta de que a veces la tierra nos regala todo eso que no solemos valorar. Y te das cuenta de que vivimos en una tierra rica que da y devuelve vida. Que la riqueza no está entre o debajo de los cerros, en esas minerías. La riqueza de la tierra está en eso que vemos y es más simple: los árboles, los frutos, los pájaros, el agua que cae de las montañas y proviene de los cerros... Estar entre la naturaleza y comer un racimo de uva o un durazno, con tan solo estirar el brazo y arrancarlo, es totalmente distinto a ir hasta la verdulería y pedirle un kilo de esto y un kilo de aquello al verdulero. La naturaleza es lo mejor que tenemos".

De día, en los pueblitos, hacía mucho calor. Luego durante la noche refrescaba y tenía que taparme con una sábana. Por lo general, la gente de ahí vive de la agricultura —las familias poseen sus propias tierras dominadas fincas y trabajan para comercializar sus cosechas— y de la cría de animales, en especial de gallinas y cabras, para hacer el famoso y tradicional quesillo.





Energía eólica.

En uno de todos esos pueblitos de la costa, nació también mi papá y junto a él fui a conocer su antigua casa, sus antiguas tierras y sus familiares: primas y tíos. La tía Tita me contó que encontró, una vez caminando, una cueva donde habían manos marcadas con pintura y un par de flechas por ahí, tiradas y abandonas...
Otra tía que conocí, se dedica a viajar por el mundo y otra es docente.

La gente que vive allá, hoy es mayor de edad y por lo general, todos sus hijos viven en la ciudad o trabajan y estudian ahí. Lo único que queda en la costa son ruinas, historias y gente que tiene mucho para contar y mostrar. Son pueblos que mantienen una tranquilidad antigua. Eso sí, tiene wifi por todos lados.





La pierna de la tía Tita y su perro.



Sanagasta

Cuando fui a la ciudad de Sanagasta, lugar repleto de sierras pampeanas, me encontré con una tierra más urbanizada y poblada. Caímos justo para el famoso festival chayero y a penas se podía transitar entre tanta gente que venía de la ciudad y otras provincias. Se me dificultó caminar por la calle sin parecer desapercibida con la cámara, ya que todos se daban vuelta a verme ¡y no los podía fotografiar en paz!

Esta chica se acercó a nosotros y charlamos un rato con ella.






La ciudad

Durante mi estadía en la ciudad de La Rioja, me morí de calor —literal— ¿cómo hacen para vivir con 40°C de sensación térmica? Les juro que no me alcanza entenderlo y con tan solo acordarme se me corta la respiración (?). La ciudad, al lado de los pueblos, es lo más caluroso que existe.
La primera vez que había llegado, fue en el 2012 y el pueblo estaba luchando contra la megaminería a cielo abierto por el Famatina. Yo estuve ahí presente y los acompañé. Esta vez ya no estaban... habían ganado su lucha. Siempre van a estar en mi memoria.








Este año encontré una ciudad más tranquila —aunque demasiado transitada—. En la plaza central siempre había algún evento recreativo o musical y por la noche casi todo era una fiesta. Eran las doce de la noche y la gente seguía ahí como si fueran las ocho y claro, al otro día los negocios abrían tarde. "Es por el calor", nos explicó un amigo riojano de papá. "Acá nos despertamos tarde y nos dormimos tarde, y más en vacaciones como ahora. La noche es nuestro día o sino hay que vivir a aire acondicionado", nos habló con su peculiar acento riojano.

Carta al pueblito de mis raíces

01/02/15

"Hoy nos pasó algo hermoso, fuimos a Ismiango, pueblo de mis raíces, pueblo donde nació mi abuelo y mi bisabuelo paterno; descendientes de diaguitas y españoles. Desde que tengo uso de razón más o menos, papá me contaba sobre este lugar y La Rioja. Hoy se cumplió el sueño de conocer ese pueblito chiquito, solitario, inspirador, único, natural, inolvidable, tranquilo, especial… el pueblo costeño que tiene la mejor vista de todas; realmente superó a todos los que visitamos.
Haber estado un tiempo en ése lugar me produjo una emoción enorme, los ojos se me humedecían, era algo que no podía controlar. Conocí a mis tías, conocí a parientes y conocidos de papá que nos llenaron de emociones inexplicables; entre charlas, risas, anécdotas, recuerdos, relatos y una gran bienvenida. Nos abrieron las puertas y no solo nos atendieron bien, nos llenaron de un poco de Ismiango, ése pueblito que por ahora solo tiene siete casas que de seis son de parientes míos. Nos llenaron de un poco de sus tierras, de mis tierras. No puedo creer que un lugar tan hermoso exista, sinceramente no puedo describir todo lo que siento después de volver de ahí.
Nos dieron uvas, duraznos, quesillo de cabra, nos llevaron a conocer arriba de los cerros, nos mostraron sus cabras, nos contaron historias y nos invitaron a almorzar. Un pueblito que casi no es pueblito de tan pequeño que es, habitada por gente increíble que no vive en Ismiango por vivir, sino porque la eligen por sus miles de virtudes: porque sí, porque es el lugar es hermoso, por la vista, por la tranquilidad, porque a la noche en el cielo ves el universo completo, porque Ismiango te atrapa y no te deja ir, porque en verano es fresco, por la historia, porque es suyo, por el aire, porque caminando capaz que encontras una flecha arqueológica o alguna que otra cosita que le pertenecían a los pueblos originarios, por el paisaje, por los cerros, por absolutamente todo.
Emocionada por conocer Ismiango, con lágrimas en los ojos digo que amo este lugar con todo mi corazón y con toda mi alma, y que no dudo en volver a visitarlo una y otra, y otra y otra vez. Porque me enamoré de Ismiango".





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5 dic 2015

Crónicas universitarias: Terminé el primer año

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El miércoles veinticinco de noviembre, cuando fui a retirar mi última nota del cuatrimestre, salí feliz del aula porque había promocionado las tres materias que estaba cursando. Me senté en el pasillo y miré mi libreta... estaba feliz. Me sentí orgullosa de mí misma; ese triunfo lo había logrado yo sola y sin ayuda de nadie.
Ahí, en esa hoja doblada estaba plasmado todo mi esfuerzo y ganas de estudiar... lo había logrado después de todo.
En ese momento, mientras sonreía como tonta, un par de chicas se sentaron a mi lado y ambas tenían en la mano el cuadernillo de inscripción del CBC, el mismo que yo sostenía de la misma forma hace un año atrás. Me vi reflejada en ellas, no lo pude evitar.



Me acuerdo que en noviembre del año pasado, mi hermana mayor me había acompañado hasta la sede para inscribirme y cuando hice mi registro como estudiante de Comunicación Social en la UBA, no solo sentí felicidad, ansiedad y emoción; también sentí miedo. Ese típico miedo por desconocimiento, de "tengo miedo porque no sé cómo va a ser", "no sé si estoy eligiendo la universidad correcta y la carrera correcta"... La verdad es que los miedos se resuelven únicamente enfrentándolos y hoy ya no le temo a esas incertidumbres porque ya las enfrenté: esta universidad es para mí y la carrera, por ahora, es mi camino correcto.

Durante el año, conocí a muchas personas que no les pasó lo mismo. De hecho, algunos dejaron, otros se decepcionaron e incluso muchos cambiaron de carrera. Son cosas que pasan; pero me duele la gente que abandona este camino. También descubrí que la universidad es un mundo increíble, que todo el tiempo me sorprende y me hace crecer; y con respecto a esto, es triste saber que alguien prefiere trabajar en vez de estudiar algo que le gusta. Es eso que dije en un post anterior: hay gente a la que le hace falta conocerse para saber qué es lo que le gusta y qué es lo que realmente quiere. Se olvidan que la universidad es lo primero que deberían probar y que nos abre la cabeza, nos hace intelectuales. Y como dijo una vez mi profesor de Pensamiento Científico: "el conocimiento es poder" (en realidad lo dice todo el mundo pero citarlo a él es más interesante). La universidad es un mundo del que nadie debería privarse y hay quienes no les interesa o no logran engancharse y luego abandonan. No lo hagan jamás, se van a arrepentir. Pueden ir y probar con otra carrera o universidad pero no abandonen lo mejor que podemos tener en la vida. Y sí, también admito que hay gente que se declara inútil para el estudio, o como dijo una vez mi profesora de Semiología*: "la universidad no es para todos". Esto ocurre por ciertos temas sociológicos y culturales de los que no quiero explayarme exactamente hoy.



Por si no lo sabían, el primer cuatrimestre, para mí, fue una patada en el culo, una cachetada y un golpe contra la pared. Fue duro empezar y acostumbrarme a la movida. Para colmo, durante esos meses me tocó conocer a una profesora horrible* cuyas actitudes me hicieron sentir mal, incluso hasta dudar de mi capacidad de "comunicadora". Con ella entendí que no siempre estudiando te va a ir bien. Hay veces que te estudias la vida y viene alguien y te rebota —o porque no está de humor, o porque no le caes, o porque no te perdona que hayas hecho cinco puntos bien y uno mal—. Para los que no estaban enterados, la única materia que no di bien este año fue semiología; justo a mí, que me encanta el lenguaje, la escritura, los discursos y las imágenes.
Algo que no se va a borrar jamás de mi memoria fue cuando fui al recuperatorio con dos horas de sueño, ella corrigió mi parcial y me dijo: "Fuente, no, no... no te puedo aprobar. Una lástima eh, ¡nos vemos!" No entendí por qué tanto esfuerzo para nada. Tenía bronca. Pero sí, son cosas que pasan y que estoy segura que se me pueden volver a repetir en otra materia.

Pero mi comienzo fue duro, me sentí filtrada —he aquí la fama que posee el ciclo básico común de la Universidad de Buenos Aires—. Me sentí una tonta, una inútil, ¿Cómo podía ser que una materia elemental de la comunicación, a la que le puse tantas ganas, no haya funcionado conmigo? Después entendí que haberla reprobado no es la muerte y que tal vez necesita otro tiempo conmigo: otra oportunidad. Y bue, vamos a darle otra oportunidad a mi ex Semio (en verano seguro la doy). Creo que no fue el momento adecuado para darla y no culpo a la profesora —bueno, un poco sí porque era una forra y las prácticas no las explicaba bien— ni tampoco a la materia —me encanta—, solo creo que no fue el momento para darla.



Este primer año en la universidad fue hermosamente terrible: pasé horas estudiando, lloré, me indigné, dudé de mi, me sentí insegura, sentí cansancio, bronca, miedo y angustia. Pero también disfruté, reí, aprendí, triunfé y crecí.
La Aylu que todos ustedes leen ahora no es la misma Aylu que la del post "mi primer día en la universidad". Porque puedo decir que esa Aylu no tenía mucha idea de lo que era el mundo universitario, tampoco estudiar durante horas y mucho menos de lo que es el mundo en el que vivimos y la realidad que nos afecta a todos. Esa Aylu inocente y feliz por haber comenzado, es más ignorante que esta Aylu de ahora, la de este post (claro que sigo siendo ignorante y siempre lo voy a ser, pero lo soy mucho menos que antes).
A mi yo del pasado, tengo que agradecerle por haber hecho todo lo que hizo; por haberse inscripto, por haberse animado, por haber estudiado, por haber metido la pata mil veces... pero también por haber hecho bien todo eso, que me hizo crecer. La Aylu de antes no sabía estudiar, tampoco tomar apuntes o resumir. Esa Aylu no sabía casi nada y hoy sé más que ayer.

Este año lo terminé con cinco de seis materias promocionadas y estoy completamente orgullosa de mí. Sentí y conocí cosas que jamás imaginé y pensé. Sentí eso que se llama "sed de conocimiento", ganas de aprender, ganas de estudiar dos carreras a la vez... conocí personas geniales —otras no tanto, tuve una mala experiencia con un compañero; si alguien quiere saber sobre el tema podemos charlar en privado y nos reímos un rato, pero no creo contarlo por acá porque presiento que nos está observando a todos (?)—, me adentré un poquito en el mundo de la política y me encontré a mí misma: quién era, quién soy y quién quiero ser... qué es lo que quiero, qué es lo que hago y qué es lo que voy a hacer.
Hoy, gracias a la universidad, consigo, poco a poco, todas esas herramientas que necesito para lograr todo eso que siempre quise: escribir, viajar, estudiar a la sociedad, adentrarme en diversas culturas y cambiar el mundo.


Esta es la sede del cbc a la cual asistí este año, ¡aguante Avellaneda!


Sábado a la mañana, con lluvia y frío esperando entrar a cursar psicología.

Mi mensaje, para todos aquellos que comienzan sus estudios universitarios el año que viene o los que le siguen, es que disfruten, se animen, pierdan los miedos, estudien todos los días para ser mejores y crecer, aprendan, ábranse hacia todo lo que venga, esfuércense por lo que quieren... lo van a lograr.
También me gustaría advertirles, que entrar al mundo universitario requiere de un esfuerzo independiente, de sacrificios y de ciertas responsabilidades nuevas que hay que asumir; hay que aprender a organizarse, a medir los tiempos, a estudiar mejor y no bajar los brazos. No hay que desanimarse jamás, no hay que dejar todo a mitad de camino. Si lo que estudiamos es lo que queremos y nos gusta, hay que seguir. Si la carrera no funciona con nosotros, de seguro hay otra que nos está esperando. Somos jóvenes y aún hay tiempo para conocernos y saber qué queremos y quiénes somos. Aprovechemos y utilicemos el arma más poderosa que es el conocimiento y el pensamiento. Piensen que no solo estamos estudiando para ser profesionales y tener un buen trabajo, sino porque la comunidad necesita de personas como nosotros. Imagínense, ¿qué sería de una sociedad sin médicos, sin profesores, sin ingenieros, sin apasionados..?
La universidad nos hace grandes.

Me apasiona escribir para esta sección y pretendo seguir haciéndolo en los próximos cuatro o cinco años que me quedan (veremos qué sale). Por el momento, siento que es lo mejor de El mundo de Aylu y que fue la mejor idea que tuve hasta ahora, esto de impulsar un proyecto distinto en Blogger, para que todos puedan acompañarme en la vida universitaria y aprender conmigo este camino nuevo, hermoso y difícil que estoy viviendo. El próximo post seguramente responderá a las preguntas que me hicieron anteriormente y los que le siguen, van a tocar temas que les recomiendo no perderse.


¡Atención!
Estoy impulsando una iniciativa junto con mi amiconocida Pupii Bundo del blog Tiritas de Alambre, en el que proponemos, a todos los blogueros que quieran, animarse a escribir una entrada distinta, con alguna reflexión filosófica. En este link pueden entrar a leer más información.

¡El mundo de Aylu fue reseñado!
Estoy más que contenta por este reconocimiento que tuvo el blog, con una hermosa y detallada reseña escrita por Julián de Opiniones Marginales. Están todos invitados a pasar a leerla y de paso seguirlo, que es un genio de las palabras.
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2 dic 2015

Iniciativa: Blogueros filosóficos

31 comentarios:
Empezamos diciembre y se nos está terminando el año. Todo el mundo a esta altura además de estar cansados, se ponen medios cursis y sí, llegan las fiestas y nunca falta la típica de "el año se pasó volando".
Cada uno de nosotros durante estos meses del 2015 de seguro vivió cosas que no esperaba y que tal vez nos enseñó algo. Así que pensé que sería la excusa perfecta para hacerlos filosofar un poco y claro, para animarme por primera vez a impulsar una iniciativa junto con Pupii Bundo de Tiritas de Alambre, una amiconocida y futura licenciada en filosofía♥.
Los invito a que participen y disfruten, que escribir libremente sobre cualquier cosa es lo más.


Iniciativa
Blogueros Filosóficos


Objetivo

La iniciativa tiene como objetivo incentivar el libre pensamiento y las reflexiones profundas, el preguntarse y responderse; el estimular la libertad de expresión y la diversidad de ideas y pensamientos.

Propósito

La iniciativa de Blogueros Filosóficos quiere unir a blogueros de distintas temáticas y países a que se animen a escribir una entrada distinta, sobre cualquier cosa o tema que les guste, llame la atención, les genere curiosidad, tristeza, indiferencia o alegría; llevándolos a la libre reflexión y al libre pensamiento. Creemos que nuestra mente está constantemente activa, generando monólogos internos positivos y negativos que merecen ser compartidos, demostrando que todos somos seres que piensan, se preguntan y buscan respuestas.

¿Cómo participar?

Es muy fácil y lo puede hacer cualquiera y quien quiera. ¿Alguna vez te sentaste a pensar sobre la vida, quién sos, qué querés, qué es lo que te gusta y qué es lo que no, sobre lo malo y lo bueno, sobre el mundo, sobre qué pasaría si…? Seguramente sí y es porque el ser humano es un ser que piensa y se pregunta por absolutamente todo, porque necesitamos encontrar respuestas y volver coherente y racional todo lo que nos rodea. Para participar de esta iniciativa lo que tenés que hacer es:
1) Pensar sobre qué querés escribir en tu entrada filosófica, puede ser cualquier tema –la vida, lo que te gusta, tus hobbies, el mundo, o cualquier cosa que se te ocurra y no importa si suena absurda-; 
2) luego guardar la imagen representativa y comenzar a escribir la entrada. No te olvides que es libre y podes hablar sobre lo que quieras, sobre lo que te interese, te genere duda o curiosidad. La filosofía es reflexionar, es pensar y encontrar preguntas y respuestas. 
3) Por último, una vez que ya tenés tu entrada escrita, estaría bueno que al principio del texto, coloques la imagen representativa* que te guardaste, para ilustrar la entrada. A lo último, nos gustaría que compartas la iniciativa e invites a los demás blogueros a unirse, para crear una alternativa distinta en el mundo Blogger, y para que todos podamos leer y conocer diversas ideas y pensamientos sobre diferentes temas. No hay más reglas que eso.

*Guardar la imagen (click acá).     


Mi reflexión filosófica
La historia

¿Qué es la historia? ¿Es eso que nos enseñan en el colegio? ¿Es eso que nos cuentan nuestros padres o nuestros abuelos sobre una anécdota pasada? ¿La historia es el pasado? ¿La historia son los recuerdos?
Dicen que la historia nació cuando el ser humano comenzó a escribir, porque eso le permitió registrar sucesos importantes, ideas, secretos y todo tipo de cosas que alguna vez pasaron. Pero a ver, ¿por qué nos hacen estudiar historia? ¿Qué tiene de importante eso que pasó y que a muchos no les interesa? 

Cuando iba a la secundaria, me cansaba de estudiar fechas y nombres; incluso cosas que ni siquiera entendía, pero que me las tenía que aprender igual. Nos hacían leer libros aburridísimos y grises, donde explicaban cosas que a penas lograba entender. Porque claro, un capítulo comenzaba hablándome de Perón y sus políticas pero nunca me explicaba cómo y por qué surgió Perón y el peronismo; y así no entendía nada. Esto llevó a muchos compañeros a "odiar" la historia, sin saber realmente lo que era. 
Pasé mucho tiempo preguntándome qué era, para qué y por qué existía. Hoy puedo decir que encontré un montón de respuestas.

Esta foto la saqué a principio de año durante mis vacaciones en La Rioja. Viajé y conocí muchos pueblitos y me enamoré de las ruinas y las cosas arqueológicas.

En un principio, yo creía que la historia nació con el lenguaje y estaba equivocada; hablar no es hacer historia, pero sí contar y transmitir, cosa que se hacía en un principio mucho antes de que el ser humano encontrara la forma de plasmar signos, dibujos y letras sobre piedras.
No tuve en cuenta que lo oral eran los mitos y no la historia, porque una vez que se deja de hablar de eso, ya no existe. En cambio la historia siempre existe y siempre está. Ella nos dice lo que somos, cómo somos y por qué. La historia es testigo de nuestros actos, de nuestra vida y formación como sociedad. Porque yo sé que provengo de una familia italiana-española-diaguita porque mi abuelo y mis bisabuelos maternos llegaron de la inmigración italiana, cuando se necesitó mano de obra extranjera para que nuestras industrias pudieran funcionar. Porque yo sé que durante la colonización española, los pueblos originarios, dueños natos de estas tierras donde vivo, fueron invadidos, manipulados y utilizados por personas extrañas. Porque todo eso que pasó, a lo largo del tiempo, se fue uniendo y transformando para que nosotros los argentinos habláramos su idioma y adoptáramos estas costumbres e incluso rasgos europeos. Todo esto lo sé porque pasó y una vez fue escrito, para que nadie lo olvidara.

La historia son hechos, son recuerdos, son pasados... la historia es memoria, es escritura.
Tu historia sos vos, todo eso que viviste y vivís. Tu historia son tus padres, tus abuelos y tus antecesores. Tu historia es todo eso que sos y vas a ser, o tal vez que tus hijos serán, seguramente. Todos estamos hechos de historias. Incluso la computadora o el celular con el que estás leyendo esto. 
Los lugares, las casas, las playas, las montañas, los paisajes, las recetas de cocina de tu abuela, tus mascotas, tu ropa, tu mochila, tus cuadernos de primaria, tus dibujos, esa gente desconocida que ves cuando vas caminando por la calle... ¿Por qué existen los edificios, las televisiones y los teléfonos celulares? Todo eso tiene una explicación, porque siempre hay una historia detrás de cada cosa. Yo por ejemplo, me pongo a escribir sobre historia... no sé ustedes.

Más reflexiones filosóficas acá.

Muchas gracias a Pupii por acompañarme con esta iniciativa♥. Los invito a que visiten su blog y lean su reflexión filosófica (yo que ustedes entraría, es una gran filósofa).
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