18 nov 2015

Viajes: Conociendo Cosquín y otras tierras cordobesas

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Córdoba es la tierra del cuarteto, del mejor humor argentino y de la mejor tonada... dicen. Tienen razón, generalizar estas descripciones hacia las personas que viven en la provincia de Córdoba no es un caso muy errado, ya que me tocó comprobarlo en el mes de enero del 2015.
En realidad era mi segunda vez en Córdoba; la primera vez fue cuando cumplí cuatro años y la segunda cuando cumplí los dieciocho. El problema era que a penas tenía recuerdos borrosos sobre mis vacaciones en la provincia cuando era chiquita y no me quedaba otra que volver a conocerla... o conocerla por primera vez, da igual.
En realidad yo le insistí a mamá que quería ir a Córdoba, que quería conocer Cosquín. Ella no me lo negó, ya que tiene una amiga allá que no la veía hace años y era la excusa perfecta para visitarla y de paso cumplirme el capricho sueño. Tuve el honor de comprar yo misma, los pasajes vía online con la tarjeta de mamá y el cuatro de enero ya estábamos arriba del micro festejando los cincuenta de mamá. Llegamos el cinco de enero en plena luna llena y tuve la suerte de apreciar uno de los primeros amaneceres del 2015 entre las sierras cordobesas.




La ciudad de Cosquín es conocida por el festival nacional de folklore que se hace anualmente y se transmite por televisión para todo el país y por supuesto, también por el famoso Cosquín Rock. Los mejores artistas nacionales se presentan durante varios días en la ciudad y la gente va a disfrutar de la música, de la cultura y de las tradiciones argentinas. Si tienen la oportunidad de presenciar el show algún día, háganlo.

Si bien el mes de enero es la temporada más calurosa para la mayoría del país, en Cosquín la temperatura no supera los 37° pero el sol pica fuerte. Estar entre sierras y a una altura superior que Buenos Aires hace que todo sea más pesado (los oídos se me taparon), más caluroso y cansador. El viaje fue realmente agotador y necesité de un par de horas de más de sueño para lograr recomponerme. Después enseguida le agarré la mano y esa misma mañana al llegar, salimos a caminar para conocer la ciudad.

"No te preocupes que acá no existen los mosquitos como en Buenos Aires", me dijeron... ¡JA! Me picó cada bicho que ni te cuento... y los mosquitos eran dos veces más grandes.
Mi primera impresión cuando comencé a recorrer Cosquín, fue el sentir un aroma a yuyo, a silvestres frescos... no sé, la ciudad olía muy bien y la vista era hermosa. Yo había llevado mi cámara colgando del cuello y le saqué fotos a absolutamente todo; incluyendo un puesto de diarios y un perro que había cavado en la tierra para luego acostarse ahí y aprovechar del fresquito (hacía calor).


Si hay algo que amé de Cosquín, fue su arte urbano y sus artistas callejeros que aparecían en la tarde: cantantes, bailarines, hippies vendiendo pulseras artesanales, mimos, animadores, acróbatas y mochileros que hacían cualquier cosa con tal de ganar unos pesos para seguir viajando.
Las calles estaban decoradas con ese toque tradicional y folklórico; y las paredes estaban repletas de murales artísticos que decían mucho sobre la ciudad y las tierras cordobesas.
Cosquín está llena de música, arte, cultura e historia... lugares así son de los que yo me nutro e inspiro; sobre todo si hay arte e historia. Cosquín está llena de vida.





Viernes 9 de enero del 2015:

"Cosquín de noche es hermoso. Cada vez viene más gente por la temporada y las calles se llenan... tanto, que el centro se transforma en peatonal y en vez de autos hay artistas callejeros, vendedores, shows, chicos andando en skate y gente cenando afuera. Me encanta".


Córdoba es una de las provincias más visitadas por mochileros y viajeros, también por argentinos y turistas. Es que Córdoba tiene de todo: ciudad, pueblo, tranquilidad, fiesta, ríos, sierras, música y gente buena onda. Eso sí, le pedís a alguien alguna instrucción para llegar a algún lado y terminás perdido en medio de los montes.
También están los colectivos urbanos que vienen cada muerte de obispo pero que valen la pena tomarlos, ya que recorren lugares claves que vale la pena conocer.

Por la mañana siempre está algo fresco, luego el sol sale con fuerza al mediodía y no te deja respirar hasta el atardecer... eso sí, los mejores atardeceres los vas a vivir ahí: entre las sierras, observando cómo se esconde el sol. Después, la noche se convierte en la parte favorita de los cordobeses: ya no hace mucho calor y hay música y alegría por todos lados. La gente se junta a comer asado o pizza a la parrilla, toma vino y se arma la guitarreada entre amigos y familia.
Una de las noches del festival, fuimos a recorrer la plaza y el centro principal. Por allá estaban las ferias artesanales con emprendedores independientes que exponían sus obras. Por mi parte, me acerqué al de bebidas y me hicieron probar gratis un licor de quinoto (?) y en un puestito me regalaron caramelos artesanales con carita feliz (las cosas gratis son lo mejor que hay).


Córdoba es sinónimo de alegría y sí, esa semana y media que estuve en esa provincia fue pura alegría para mí. Viajar y cambiar de ambiente, conocer gente y estar en lugares desconocidos es una de las cosas que más disfruto en la vida después de escribir. Y Córdoba me hizo feliz con sus paisajes, con su Cosquín y Villa Carlos Paz; con su capital y con sus pueblitos del oeste.
La gente es agradable, simpática y amigable. Más acogedora y menos fría que la que vive en Buenos Aires. Es otra movida, es otra vida... es otra tranquilidad.




Por el lado económico, Córdoba no es una provincia muy barata, ya que es uno de los puntos turísticos más visitados y peor aún en época de vacaciones (los precios pueden subir de un día para el otro). Sin embargo, los mochileros y los gasoleros predominan en todo momento demostrando que se puede viajar sin tanto dinero y sin tantas preocupaciones.

Si conocieron o conocen la provincia, de seguro estarán entendiendo este post. Y si así no lo hicieron, dense la oportunidad de ir algún día y recorrer un poquito de Córdoba. Seguro a más de a uno se le pegó la tonada.


PD: mi periodista de viajes interior acaba de despertar... ¡Hola!
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1 nov 2015

Crónicas Universitarias: Este post es para ustedes

13 comentarios:
El otro día me levanté con las ganas de repetir la sección de crónicas universitarias con el fin de escribir algo más objetivo para ustedes.

Si hay algo que me encanta además de escribir para esta sección, es leer sus comentarios. Si se ponen a observar, crónicas universitarias es lo más leído, comentado y alabado de mi blog *salta y tira papelitos de colores*. No sé qué es lo que tendrá o qué es lo que tanto les gusta, pero ya que estamos, vamos a exprimir un poco más la fruta; eso sí, sin exagerar.

Siempre que puedo, contesto sus comentarios en cada entrada y noto que al final, crónicas universitarias es una relación mutua entre yo —que estudio y escribo mis experiencias y ustedes que la mayoría estudia o estudió y comparte de igual forma sus experiencias conmigo. Todos ganamos.


Para cambiar de tema, octubre para mí, fue un mes de mucho aprendizaje. Podrán notar que no estoy escribiendo mucho por acá y no, quiero decirles que la facultad no es la única que me quita el tiempo. Tengo tiempo, pero a veces no me sale escribir todo eso que quiero compartir. Hay un par de entradas que quiero subir sobre viajes y fotografía, también sobre política y filosofía... pero no me da la cabeza (para los que esperan volver a leer una reseña literaria en este blog, creo que van a tener que ser pacientes. Lo único que leo desde abril son libros y más libros sobre la universidad y no me dan ganas para otra cosa). A lo que quiero ir, es que octubre fue un mes de práctica para todo lo que aprendí a lo largo del año. Me refiero a que todo lo teórico que me enseñaron en la universidad hoy en día lo estoy aplicando en la vida cotidiana y que mis intereses se están ampliando más de lo que esperaba. Nunca creí que empezar a estudiar iba a sacar lo mejor de mí, se los juro, estoy sorprendida de mí misma. Pasé de ser una chica que poco sabía y mucho quería, a ser una chica que cada vez sabe más, mucho quiere y mucho hace.

Desde chica siempre fui una persona idealista, de esas que quieren cambiar el mundo y ayudar a la gente; no por simple interés individual, sino por un interés puramente colectivo. Hoy siento que sigo siendo la misma persona pero con más herramientas y con la capacidad de poder hacerlo desde ahora mismo.
No voy a decir que entrar a la universidad te hace mejor persona, pero tal vez te haga menos mediocre y menos ignorante; más pensante y más realista. Mucho más si sos un estudiante de sociales o humanidades.
No me quiero explayar tanto en esta pavada; más adelante voy a contarles bien sobre este tema que tanto me está inquietando y que me hace feliz.


A lo que quiero llegar con este post, es que ustedes me están demostrando que la carrera que elegí, por el momento, es la correcta. A veces me dan ganas de abrazarlos a todos y decirles graciasx100 por venir, leerme y comentar. Sobre todo me fascina saber que logran entender lo que les quiero decir y no hay mejor satisfacción que eso para una futura comunicadora.

Veo que algunos se asustan cuando cuento la parte real de la universidad; y sí, no les voy a mentir. La universidad es así y mucho más a como yo se las muestro. Pero no hay que espantarse ni tampoco tomarse tan en serio lo que digo; después de todo, nadie tiene las mismas experiencias, yo solo cuento las mías y espero poder ayudarlos. Ser un apoyo para ustedes, para que elijan qué quieren estudiar y qué quieren ser, para que no bajen los brazos y sigan el camino a pesar de que a veces la universidad es un bajón. Pero como dije en mi post anterior: vale la pena el esfuerzo, vale la pena estudiar.

No tienen idea de lo mucho que crecí estos meses (sí, crecí *escucha llorar a su abuela*) y lo mucho que empecé a entender este mundo. Hoy más que nunca estoy segura de quién soy y quién quiero ser y sí, todo gracias a mi decisión de empezar a estudiar. La universidad te cambia la vida y sinceramente, yo creo que es en el mejor sentido.
Chicos, si tienen la oportunidad de empezar una carrera o estudiar LO QUE SEA que les gusta, háganlo. La vida universitaria no es color rosa pero es la mejor, se los juro que es la mejor.
Durante estos meses conocí personas geniales, profesores únicos (y otros no tanto); sin querer me nutrí de los pasillos charlando con estudiantes de otros cursos y carreras, y sin querer descubrí y afirmé que si hay otra cosa que me gusta es la política y que el día de mañana voy a utilizar estas habilidades que encontré para un bien social.
Ahora yo me pregunto: si este año no hubiese empezado a estudiar, ¿qué sería de mí en este momento? No me gustaría imaginarlo.

No me voy a cansar de decirles que entrar a la universidad es algo hermoso y que si tienen la oportunidad de estudiar, tienen que aprovecharlo. Puede que no a todos les pase lo mismo que a mí, tal vez yo esté loca y sea una optimista entusiasta que le encanta todo y que se vuelve loca por utilizar sus intereses para cambiar el mundo y ayudar a la gente (bueno sí, un poquito lo estoy), pero por lo general es así: aprendés un montón, reís y llorás, te levantás y te caés... algo así como la vida.

Para no seguir aburriéndolos, voy a llegar al final de este post con un último pedido: que me hagan preguntas sobre lo que sea que esté relacionado con el mundo universitario. Así la próxima vez que escriba (o cuando pueda), les voy a contestar en una entrada como esta. Vamos a intentar hacer algo más comunitario y didáctico. Esta vez ustedes van a preguntar o pedirme que hable sobre tal tema o cosa, así que siéntanse libres de hacerlo y anímense que acá estoy esperando ansiosa por sus comentarios.

Los leo.
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11 oct 2015

Crónicas universitarias: Cuando el estudio da sus frutos...

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Cuando se acerca la época de parciales no queda otra que estudiar e intentar sobrevivir a esos cuatro que te cayeron todos juntos en una semana: el método para lograr aprobarlos a todos es internarse. Internarse en un espacio cómodo —preferentemente donde no haya una cama cerca— de cuatro paredes con los apuntes y libros encarnados al cuerpo.

O con tu gato aplastando el traste sobre el libro para que no estudies.

A veces te pones a pensar, "¿por qué estoy haciendo esto? Hace un año atrás estaba en mi viaje de egresados pasándola bomba y ahora estoy acá sufriendo con 5kgs de apuntes que esperan ser estudiados". Pensás en la opción de tirar todo a la mier*a pero te abstenés, sabés que estás estudiando sufriendo porque vos lo elegiste y así lo quisiste, nadie te mandó a que lo hicieras. Más bien, diría Marx, este sistema te obligó a que tomaras la decisión de estudiar sufrir.
Te acordás del cuatrimestre pasado y te preguntás cómo hiciste para estudiar tanto y sobrevivir. Después te das cuenta que la universidad produjo que comieras mucho chocolate y que por cada apunte nuevo te saliera un grano más y pum, el acné ataca y no le importa que ya tengas dieciocho años.

Ves que las agujas del reloj avanzan con rapidez, menos la cantidad de hojas leídas y ya te da sueño. Lees el título y ya bostezás; luego lees el primer párrafo y ya estás llorando de tanto bostezar. El tiempo avanza, menos vos; y en realidad te cansás más intentando estudiar que estudiando.
Hacés una pausa y te acordás de aquellos tiempos cuando veías a tu hermana mayor estudiando, yendo a la facultad y pareciendo grande, que ya querías ser como ella o mejor: crecer para vivir lo mismo que ella, para estudiar lo que te gusta y ser "independiente". Y ahoras enfrentás esta realidad de tener que leer una docena de capítulos sobre el pensamiento económico clásico y decís: "ah no, pero yo no me refería a esto, se supone que era más cool".

De repente te dieron ganas de hacer una maratón de sueño en la cama y te justificás con un "descanso para después poder estudiar mejor". Y en realidad te la pasás durmiendo.
Al otro día te juntás con tus compañeras de la facultad para estudiar —esto de estudiar en grupo no me funciona muy bien— y en un abrir y cerrar de ojos estás en el cine con ellas a punto de ver El Clan. Después te sentís culpable, pero mientras tanto disfrutás.

El momento de comenzar a organizarse para estudiar es un proceso de vueltas, indecisión y sufrimiento. Sufrís, pero te das cuenta de que después de tanto estudio tenés una idea realista y factible del mundo en el que vivís, y en donde estás parada; después de todo, la sociología, la economía y la psicología me enseñaron más que mis padres.


La "crisis intelectual"

Antes y después del estudio no solo me agarra estrés y cansancio, sino que me agarra una crisis —no a todos les pasa, pero yo soy un caso especial—. Podría llamarla una "crisis intelectual" que hace que me sienta vacía, inútil y poco inteligente.
A veces siento que no sé nada... sí, como dijo una vez Sócrates: "yo solo sé que no sé nada" y pienso exactamente lo mismo y es horrible. Mientras más estudio, menos inteligente me siento y no entiendo por qué; pero es una crisis que me viene agarrando antes y después de los parciales. Porque por más que me sepa todo, haya leído y estudiado la bibliografía completa, siento que no se nada. Y nunca voy a saber nada y siempre voy a sentirme insuficiente intelectualmente.

Los nervios antes, durante y después del parcial

Y están los nervios pre-parcial, esos dos o tres días antes en los que dormís pero no dormís porque pensás solo en estudiar-comer-dormir —el combo diario de un estudiante universitario— y que tendrías que estar organizándote mejor y que tenés que aprobar todos los parciales y evitar cometer los errores del cuatrimestre anterior.

Y están los nervios en el momento del parcial, esos segundos en el que te entregan la hoja con las cuatro preguntas a desarrollar y se te corta la respiración cuando las lees. Después lográs respirar y tratás de tranquilizarte, pero hay mucha tensión y querés escribir todo lo que sabés e irte lo más rápido posible a casa para llegar y dormir —y comer-dormir-comer-dormir—. DORMIR.
Cuando estás volviendo a casa en el bondi revisás mentalmente todo lo que escribiste en tu parcial y "ay no, me equivoqué en algo... nono, ojalá la profesora no se de cuenta". Y qué disparate desear eso cuando la profesora conoce los textos más que la palma de su mano.

Reflexión


Cuando empecé la universidad no tenía la más remota idea de lo que era ESTUDIAR, leer cientos de textos y aprender cosas de a montones en un lapso corto de tiempo. Me costó arrancar, me costó calentar el motor y largarme, me costó adaptarme al ritmo de estudio; me costó resumir 200 páginas en 7 hojas, me costó acostumbrarme a leer todos los días algo para las clases. Me costó aprender a ser universitaria y sí, sufrí un poco pero hoy puedo decir que logré resistir y adaptarme por completo. Hoy todas mis horas de estudio invertidas están dando frutos, porque se podría decir que aprobé los cuatro parciales —que tuve en una misma semana, todos seguidos (cosa que aprobarlos era una meta casi imposible)— con notas que yo no esperaba y por primera vez me siento a gusto con mi esfuerzo y conmigo misma como universitaria. Porque todo valió la pena y porque estoy en camino de terminar el CBC en unos meses.

Al principio cuesta, a algunos más que otros, pero se puede. La universidad es lo más hermoso y lo más horrible que me está pasando y creo que estoy amando esta etapa, porque estoy aprendiendo más que nunca y me siento realmente afortunada de poder estudiar, de poder formarme como comunicadora: lo que yo elegí. El estudio en la universidad es totalmente distinto al de la secundaria y lo digo en serio; este requiere de mucho esfuerzo y sacrificio de nuestra parte. Pero créanme, vale la pena. No sólo por la satisfacción de aprobar los parciales y las materias, sino porque el estudio te vuelve una persona cada vez más accesible a la comunidad y más abierta de mente: te cambia la forma de pensar, ves la cosas con más claridad y de repente ya podes analizar un discurso político sin copiarle los comentarios a tus abuelos. La universidad te hace pensar por vos mismo y esa es una virtud que muy pocos valoran.

La vida universitaria es un quilombo, pero es la mejor.
Viva todo.
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24 sept 2015

Reflexiones filosóficas: La sociedad

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Tuve que dejar de estudiar porque me dolía la cabeza así que me puse a escribir. Hace bastante no lo hago acá y no es que haya abandonado el blog; más bien creo que las ganas de escribir me abandonaron a mí hasta hoy, que me volvieron a encontrar.
Entre las ganas de hacerlo, se me vino a la mente una de las cosas más hermosas y horrorosas que existe en este planeta. Por eso decidí que el tema debería pertenecer a esta sección para hacerme un poco la Sócrates (en realidad si fuera así no estaría escribiendo).

Sociedad. Yo también, cuando era chiquita, decía que la sociedad es un asco. Es así, pero es una visión bastante pobre de un sujeto tristemente perdido en la ignorancia (y sigo en ella, claramente). Ya sé, de seguro me deben odiar. Siempre hablo de la sociedad y la realidad es que a nadie le importa, ¿o sí?

¿Qué es la sociedad? ¿Es un todo que está conformada por seres humanos que habitan en el planeta Tierra? ¿Es un cierto grupo de personas que viven en un territorio determinado? ¿Son muchos individuos agrupados que forman espacio, cultura, lenguaje, pueblo o ciudad? ¿La sociedad es la historia? ¿La sociedad es lo malo que pasa cuando salimos a la calle? ¿La sociedad mata gente? ¿La sociedad es la culpable de esta realidad actual? ¿La sociedad es culpable del capitalismo, de las guerras, de las muertes, el hambre y la pobreza?

A veces me dedico a observarla objetivamente, apartándome de todos mis prejuicios y alejándome del mismo campo en la que está. Me alejo de todo y la miro, la pienso y la investigo. Llegué a la conclusión de que no hay que culparla de todo. No la conocemos del todo; en realidad no sabemos apreciarla, en realidad miramos todo lo malo que tiene.


La sociedad es un espacio inestable conjugado por una gran diversidad de individuos que producen historia, lenguaje, cultura, arte, política, comunicación, urbanismo, homogeneidad y heterogeneidad, leyes y normas, relaciones e interacciones.

La sociedad como productora de otros espacios, públicos y privados. La sociedad como productora de sí misma.

La sociedad es un todo que una vez fue uno y después dos y más tarde un sin fin de sujetos nutridos de emociones, sentimientos, necesidades, búsquedas, experiencias, deseos, pasados, buenas y malas intenciones, conocimientos y curiosidades; que se unificaron y formaron una masa heterogénea.
La sociedad es blanco, gris y negro. La sociedad son todos los colores, incluso los que no vemos.
La sociedad forma, deforma, ordena y desordena lo que está a su alrededor; rechaza y acepta. La sociedad es una gran transformadora de la naturaleza. Altera todo lo natural y lo vuelve inestable.

La sociedad es una totalidad que está en constante movimiento, que crece y crece, crea y destruye y vuelve a crear. La sociedad es destructora y creadora de su propio espacio, modifica lo que toca e intenta volverse homogénea.
La sociedad es insegura, miedosa, ignorante de su propia naturaleza. La sociedad se vuelve auto-protectora cuando siente que se expande, cuando mira hacia arriba o hacia abajo o cuando sus barreras impermeables se desgastan a causa de conflictos y luchas internas.
La sociedad es un cuerpo herido, a veces muy frío y a veces muy caliente; depende de cómo se la toque. La sociedad es alguien a la que se le podría temer; es cruel y fría, es hipócrita y deshonesta. La sociedad es auto-destructiva, desconfiada y conflictiva, no se quiere a sí misma. Se ignora, se lastima e incluso se odia. Todo el tiempo escucha decirse que no se importa y que no tiene esperanzas en sí misma.
La sociedad tiene partes en donde se ve mejor y otras en las que se ve peor; por momentos se achica y por momentos se agranda. Hay veces que está iluminada y veces en la que está oscura. Tiene sus días, pero por lo general hace todo mal.


Nunca está del todo bien, nunca se siente completa.
¿Cómo culparla de todo el mal que hace, después de saber lo que es?
La sociedad es una abstracción, no tiene forma ni un solo color; busca identificarse, buscar verse, busca encontrarse, busca ser, busca pertenecer, busca sobrevivir, busca crecer, busca superar, busca ser alguien imposible. Se pierde, no encuentra el camino, nunca se pone de acuerdo.
La sociedad no tiene diagnóstico por sus graves síntomas; eso que tiene es incurable. Está demasiado toqueteada y lastimada.


La sociedad es una construcción, un conjunto, un agrupamiento, un volcán, una tormenta, un espacio cuasi infinito que construye su propio finito. La sociedad no se mira ni se toca. La sociedad se es. La sociedad se vive.
La sociedad es la única inocente y la única culpable de todo.

Una vez se me ocurrió pensar todo esto, cuando un desconocido me dijo: "creo en la sociedad".


Ustedes, filosóficamente, ¿cómo definirían a la sociedad?
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29 ago 2015

Película: Los 4 fantásticos (2015)

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Después de diez años del estreno de la nueva película de los 4 Fantásticos —con la primera ya en 1994—, Marvel nos trae nuevamente al cine la historia de estos cuatro superhéroes por accidente.




Para empezar, la película y los personajes —mucho menos la historia—, no se parecen en nada a la del 2005. Marvel nos trae una trama configurada, más introductoria (podría decirse explicativa) del origen (la película comienza con Reed —Mr. Fantastic— y Ben —La Cosa— en su niñez, así que podría decirse del origen del origen) de sus poderes, y la causa y la razón por la que terminaron siendo lo que son. Es decir que lograron una trama bastante procesada y acentuada en el pasado de los personajes y durante el momento en que se conocieron, algo que para mi gusto estuvo bien presentada, y que no se centraron en la acción o la lucha por "salvar el mundo", que en consecuencia provocó que terminara siendo un desastre.




Los efectos estaban bien, los actores no me molestaron para nada (algunos se escandalizaron con el color de piel del actor de Antorcha Humana, por ejemplo) —incluso me gustó más esta Mole que la anterior. Por sus efectos, digo—, aunque en un principio sí me retumbaron en la cabeza, ya que se me hace difícil no ver a Ioan Gruffudd como Mr. Fantastic. Sin embargo, con el correr del tiempo lograron convencerme que sus papeles estaban bien puestos y así y todo la trama alterada me gustó; y aún creo que la película podría haber sido mejor. 

Es como cuando preparás una torta de chocolate y alguien le mete el dedo. O cuando masticás chicle, hacés un globo y alguien te lo explota con la mano sucia: todo venía bien hasta que meten la pata en el final.
Y fue el final más flojo y decepcionante de todos. Esperaba más de Doom —el villano—, esperaba más de los 4 fantásticos y sus poderes, que casi ni los lucieron y que ni tu abuela se la creyó que juntos pudieron salvar al mundo unificando sus anomalías.





Como dije anteriormente, podría haber sido mejor. Lo tenían todo para que fuera una película excelente, pero terminaron arruinando a los 4 fantásticos. Bueno, al fin y al cabo no eran los favoritos de nadie... ¡Pero los míos sí y me duele esto!
Creo que voy a seguir prefiriendo a las dos anteriores, que por lo menos los personajes entran en contacto directo con la sociedad, salen a la calle y hasta aparecen en las noticias (cosa que es más divertido); y que al menos usan sus poderes de una forma más práctica.

Esta película lo tenía todo hasta que llegaron al final y... bueno, salió lo que salió.
Me podría haber gustado más, pero sinceramente no me terminaron de convencer.

Calificación:
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17 ago 2015

Crónicas Universitarias: Lo bueno y lo malo de la universidad

23 comentarios:
Tuve más de un mes de vacaciones de invierno (sí, les doy permiso de envidiarme) bien merecidas después de tanto estudio. A mí el primer cuatrimestre me pegó duro porque se me vino todo de golpe y mi coco no funcionó tan bien como algunos creen. Así que en estas semanas de descanso logré "rehabilitarme" un 55% para volver a empezar mañana y... no quiero. Bueno, en realidad sí porque me encanta, pero por otro lado no porque tengo miedo. No tengo ganas de enfrentarme a estas tres materias nuevas porque eso implica conocer profesores nuevos y leer kilos y kilos de apuntes (porque mis materias son puramente teóricas) y viajar dos horas y media por día, y levantarme a las 4 am para tomar el tren y PEOR aún, ir a cursar LOS SÁBADOS. Sí chicos, me tocó cursar los sábados *suena el violín de fondo* hasta las 13hs y no saben lo mucho que estoy sufriendo desde ya, ¿acaso los fines de semana no son para descansar, dormir, mirar pelis y series o salir? Pero no, me vienen a asignar un sábado. La vida está siendo demasiado injusta conmigo o estoy meada por un dinosaurio... capaz que las dos cosas. En fin, vayamos a nuestro tema.

Lo bueno y lo malo de la universidad: todos sabemos que cualquier cosa existente en este mundo tiene algo bueno y algo malo, ¿no? Hoy voy a hablar sobre esas cosas, pero que posee la universidad. Claro, desde mi punto de vista y de acuerdo a mis vivencias. Veamos:

Bueno: En la universidad aprendemos, crecemos y nos formamos


Empecemos con algo bueno: vamos a la universidad para aprender, en su mayoría (se supone) cosas que nos gustan y que nos ayudan a formarnos a eso que queremos ser; en mi caso, una comunicóloga. En resumen, la universidad te hace crecer y te convierte en un profesional (o eso también se supone).

Malo: La universidad produce cansancio y sueño


Para equilibrar, este es el primer punto negativo a resaltar. Te la pasás teniendo sueño. Tanto, que en los teóricos empezás a cabecear mientras el profesor habla y habla y en un intento de mantenerse despierta/o bostezás y terminás llorando del sueño (cuando se te caen las lágrimas de tanto bostezar). Pasa que seguro te quedaste estudiando hasta tarde o te quedaste viendo una peli genial que enganchaste haciendo zapping a las tres de la madrugada.

Bueno: En la universidad conocés gente nueva y profesores copados

Vayamos a lo mejor de lo mejor de la universidad: conocer gente nueva y profesores copados.
¿Se acuerdan cuando en el segundo post de crónicas universitarias hablamos sobre sociabilizar?
Bueno, al principio cuesta, pero después es re común hablarse con cualquiera y conocer a mucha gente en un día. Capaz que hablás dos palabras con alguien esperando entrar al aula y después no hablan más, tampoco terminás sabiendo ni cómo se llama, pero hablaron re bien. Bueno, en la universidad pasa eso todo el tiempo y hasta en el baño.
Me pasó que en este cuatrimestre me hice un grupete de chicas que estudian lo mismo que yo y otro en semiología de los cuales, la mayoría de los chicos van para psicología -uno para bibliotecología y otro para letras-. Todos ellos me hicieron la cursada más liviana y divertida y creo que valió la pena conocerlos y juntarme con ellos. Obvio que el premio de compañía se lo llevan mis chicas comunicadoras (Giuly, Hebe, Mari y Yesi) que además de compañeras de curso y carrera, se convirtieron en compañeras de risas y lágrimas, de apoyo y fuerzas. No hay nada mejor que juntarse con gente que se ríe con vos, que entiende tus chistes y comparte el sufrimiento/ganas de estudiar.


Voy a contar una anécdota que la voy a llevar siempre en mi cabeza, porque es muy graciosa y bizarra, que viví con Giuliana y Yesica una tarde de un viernes. Las tres nos juntamos a estudiar para el parcial de semiología y nos fuimos a almorzar al Alto Avellaneda. Horas antes, mientras cursábamos sociología, entró un señor a darnos una "charla concientizadora sobre el VIH" y después pidió "una ayuda para darle de comer a sus hijos" (más de la mitad del curso le dio algo). Eramos como cien.Volviendo a la escena en la que las tres estábamos en el patio de comidas "estudiando", se nos dio por mirar para un lado y nos llevamos la sopresa de que el mismo señor estaba sentado por ahí, con un pote de helado de Freddo, un libro recién comprado en Yenni y un celular mejor que el mio.Era claro que había usado el dinero que le habían dado nuestros compañeros para hacerse la tarde y después dormir una siesta mientras nosotras estudiábamos. No nos quedamos ahí y le sacamos una foto. Bah, en realidad le saqué una foto (ah, re osada era la Aylu) y nos reímos un rato. A los segundos, detrás de mí, se sienta un señor vestido casi de la misma forma que él y nos empezó a mirar de una manera sospechoza a la vez que lo miraba a él. A los minuos, ambos desaparecieron al mismo tiempo y llegamos a la conclusión de que trabajaban juntos y nos habían descubierto que los habíamos descubierto (?). Fue re loco.

Malo: No hay muchas probabilidades de que tengas vida social fuera de la universidad

Y sí, una de las cosas malas que tiene la universidad es que te arrebata el tiempo para tus amistades. Tu vida social fuera de la facultad nunca antes había sido tan escasa desde que los parciales atacan. Así que vas a sociabilizar en la universidad como nunca. Aunque no te alarmes, vas a encontrar juntarte con tus amigos, pero de vez en cuando, ya no es como antes.

Bueno: Ese momento en el que te enamorás de tu profesor/a

Quiero hablar de algo que jamás pensé que lo iba a hacer ni mucho menos vivir, pero, ¿no les pasó que se enamoraron de un/a profesor/a?
Quiero contarles mi experiencia, aunque bueno, no se le podría decir "enamorar"", pero exagerar es más divertido.
En la primer clase de sociología (en el teórico) entró un profesor canchero de aspecto ganador-nerd-sencillo-mediohippie, rubio, con anteojos y barba. Empieza a hablar, te dice que es licenciado en Comunicación Social y ¡¡PUM!! Corazones por todos lados.
Con mis chicas comunicadoras nos la pasábamos hablando de él; de lo atractivo, inteligente y gracioso que es. Mi profesor de sociología era la combinación perfecta: belleza, inteligencia y buen sentido del humor. Cada vez que explicaba los textos, todas quedábamos más o menos así:


De vez en cuando alguna se tenía que sorber el hilo de baba o intentar no sonreír como tonta cuando hacía una pausa y tomaba un sorbo de agua de su sexy botella ecológica *suspira*. Y después llegar a casa y googlearlo, enterarse de que salió en la tele y escribió un libro y enamorarse más... bueno me calmo.
Lo mejor de todo es que el sentimiento con las chicas era en común y todas soñábamos con él. Después caés en la realidad y entendés que siempre va a ser tu profesor y nada más que eso aunque te sientas todas las clases en la primera fila y le des charla.

También están los profesores (más grandes, por ejemplo) que te dan ganas de que sea tu tío o tu abuelo para pasar tardes tomando café con facturas y hablando sobre la psicología social y cómo salvar el mundo (only para los que estudian humanidades).
O están esos o esas que te terminan cayendo mal por actitudes desubicadas y hostiles para con los estudiantes. Siempre son los que te desalientan. Créanme, se van a encontrar con todo tipo de profesores... y compañeros, claro.

Malo: La universidad produce estrés 

Este punto viene de la mano con el de cansancio y sueño, y yo creo que este es mucho peor. La facultad es estresante y te la pasás sintiendo cansancio, o por lo menos es al principio, o por lo menos es durante la época de parciales. Pero nadie se salva de esto. También suele pasar que no todo te va a gustar y no en todo te va a ir bien. Pero si te esforzás puede que lo logres todo o por lo menos a la mayoría.




Bueno: Ser universitario es ser cool

Por último, no hay nada más cool que ser universitario y sentirse intelectual (?). Porque "faa Aylén empezó la universidad, qué grande está" y en la mesa familiar todos lo comentan y de repente te sentís superior a tus primos(?).




Como dije anteriormente y les contesté a muchos de ustedes, la universidad es la vida: tiene cosas buenas y malas, la pasás bien y mal, llorás y reís... vivís de todo y te hace crecer. Hay que aprovecharla y disfrutarla a pesar de todo lo negativo que tenga, porque después de todo, tiene cosas positivas también. Así que a vivirla.

Qué ganas de volver a Bariloche, che.


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14 ago 2015

Series: Orange is the new black

8 comentarios:

Orange is the new black es de esas series puramente tabús, divertidas y repletas de humor que preferentemente hay que verla sin la presencia de tu tía, a ver si le das ideas...
Esta es una serie de Netflix que se emitió por primera vez en julio del 2013 y se caracteriza por ser una comedia dramática vestida de humor negro y está basada en el libro autobiográfico de Piper Kerman, quien relata sus vivencias en una cárcel para mujeres de Estados Unidos. De hecho, su libro se convirtió en un bestseller que ahora se transformó en tres temporadas y una cuarta confirmada para el 2016.

La primera impresión que tuve con esta serie fue una especie de asombro, curiosidad y ¿extrañeza?
Desconocía mucho sobre la homosexualidad en las mujeres y cómo son las cárceles para ellas.
En OITNB hay de eso y mucho más, y mejor todavía, está inspirada en el libro y las experiencias vividas de la mismísima Piper Kerman, quien en la serie se llama Piper Chapman: una chica rubia de clase alta que en su pasado fue cómplice del crimen narcotraficante de su ex novia Alex. Nada más interesante que ver algo que ya pasó, o bueno, ver algo un poco modificado que ya pasó una vez en la vida de alguien.


La serie, en cada capítulo, nos presenta un pedacito de la historia (pasado) de cada una de nuestros personajes femeninos y a medida que pasa el tiempo, vamos entendiendo quiénes son y por qué terminaron en prisión o por qué se comportan de tal manera. Eso produjo que lograra encariñarme con algunas de ellas y entenderlas a otras.

Todas hicieron alguna vez algo indebido, algo que estuvo mal. Pero después de todo, son seres humanos que cometieron errores.
Una vez que llegan a prisión sus vidas cambian: se visten distinto, comen distinto, viven distinto y ya nada es igual. Comienzan a vivir en un control panóptico que les imposibilita volver a reincorporarse en la sociedad. Su casa es la prisión, su familia sus compañeras de celda, sus conocidos los que administran el lugar y su vida no va más allá de eso.




En Orange is the new black vas a encontrar temas tabús como la homosexualidad, las relaciones sexuales, la violencia de género y la violación; temas fuertes como la delincuencia, las adicciones, la droga y el alcohol, la religión, la diferencia de clases sociales, la diversidad (y discriminación) de etnias, la marginalidad, los asesinatos, el aborto y relaciones (problemas) familiares. Sí, un combo variado y bastante entretenido, algo que en otra serie no vas a encontrarlo todo junto y de la manera en que Orange is the new black te lo demuestra.

En esta serie la pasé tan bien, que hasta me encariñé con los personajes a pesar de saber que están ahí encerradas por algo, por dentro (muy en el fondo) son personas que valen la pena. Cada una de ellas por detrás tiene su historia y eso es lo que nos provee esta serie: conocerlas.




Orange is the new black nos trae un ambiente realista y sencillo, no ves más que realidad guionada en tragicomedia. Y lo mejor es cada capítulo siempre trae un truco bajo la manga. Así que ya sabés de qué se trata y con qué te vas a encontrar por ahí; yo te recomiendo una cosa: no le des ideas a tu tía con esta serie.



Solamente le quiero decir a la persona que una vez me la recomendó que sí, tenías razón, me iba a gustar.


Calificación:
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8 ago 2015

A nadie le interesa la política

23 comentarios:
"A nadie le interesa la política, eso es cosa de corruptos. Los políticos son todos iguales, les importa la plata y robar nomás", escuché por ahí, un montón de veces.
Me acuerdo que cuando era chiquita, en las charlas políticas familiares, casi no me dejaban participar: "vos Aylén no tenes que preocuparte por estas cosas. A vos te tiene que importar la política recién cuando tengas 18 y puedas votar. Ahora disfrutá que sos chiquita y dejá estas cosas para los grandes". Claro que después les cerré la boca cuando salió la ley del voto a los 16, pero ese no es el caso.

Crecí en un ambiente en donde constantemente temas políticos se tocaban seriamente en la mesa o en reuniones familiares, y a mi todo eso siempre me llamó la atención.
Una de las cosas que más disfrutaba era sentarme con mi papá y hablar sobre ciertas realidades políticas, sociales y económicas; y me fui formando con un pensamiento bastante idealista. Sí, lo admito, soy idealista y creo en la posibilidad de poder cambiar el mundo. Pero también soy realista y conozco cómo se maneja la gente que llega a la política al gobierno. No todos los que sirven para la política llegan a la política, no toda la gente honesta llega a la parte de arriba; tampoco creo que todos los políticos sean iguales: algunos hacen más que otros y tienen objetivos e intenciones distintas. O me vas a decir que Menem fue igual que Alfonsín y que Perón. Nah, no hablemos de pavadas.

Creo que tenemos un concepto erróneo de lo que es la política pero no por culpa nuestra, sino por todos los que llegaron al mando y metieron la pata. La gente ya no la ve como "un quehacer del bien común o el ordenamiento de la ciudad para el bien de la colectividad", la ve como algo que está sucio, manchado y gastado. Y peor aún, ve al político como a un ex: te va a volver a cagar como ya lo hizo una vez. En él no se puede confiar, punto.

¿Pero por qué los políticos son así? La respuesta es simple: porque son seres humanos. Los seres humanos somos así: buenos y malos, malos y buenos. No va a existir un político perfecto porque las personas por naturaleza no lo somos.

¿En serio a la gente no le interesa la política o en realidad está cansada de los que hacen mal las cosas?

Mañana en mi país se realizan las elecciones primarias, abiertas simultáneas y obligatorias,  y toda persona votante tendrá el poder de elegir a «esos nuevos» para que manejen las cosas (mirá qué irónico es, sabiendo que los seres humanos somos un desastre, poniendo al mando a otros seres humanos. Y bue, después de todo los únicos que nos entendemos somos nosotros, no vamos a poner como presidente a mi hámster, ¿o sí?).

No todos son conscientes de lo importante que es el voto, de lo importante que es elegir. Porque cuando votás no solo estás haciéndolo para que alguien nuevo ocupe el cargo de presidente, gobernador o de lo que sea, sino que lo hacés por vos, por tu vida, por tu familia, por el trabajo y la vida de tu familia y todos tus seres queridos... por todas las personas que habitan en nuestro territorio nacional. A veces es necesario pensar más que en nosotros, que hay gente más allá fuera de nuestros hogares y todas nuestras comodidades. Están los que no tienen nada (y los que tienen mucho y todo), están los que no saben ni tienen idea de nada (y los que sí), están los que viven mal, los que tienen hambre... están nuestros pueblos originarios, que constantemente son ignorados y abandonados por ahí, sin recursos básicos para vivir.
Están las injusticias, están los que te matan a un amigo o a tu hermana para robarle el celular, están los que no pueden estudiar porque tienen que trabajar, están los que se mueren de sed, los que no tienen un techo para refugiarse cuando llueve, están los que perdieron todo por las inundaciones, están los que roban y están los que se matan trabajando todos los días...
Pensemos en todos, pensemos en la sociedad, en qué queremos y necesitamos para estar bien. Porque cuando votás no sólo votás por vos sino también por el otro y por todos. Porque aunque no podamos terminar con la pobreza y el hambre, podemos estar mejor.

Siempre se puede estar mejor y todo depende de nosotros. Nunca vamos a estar bien un 100% porque vivimos en democracia y la democracia es utópica, porque la política también es utópica: ¿En serio se puede lograr el orden y el bienestar común de la ciudad y los ciudadanos? Nunca con totalidad. Porque ser perfectos es utópico y somos seres humanos que nunca vamos a hacer bien todo. Siempre nos equivocamos, hacemos las cosas mal, somos ambiciosos y egoístas (porque siempre elegimos el pedazo de chocolate más grande y la porción de pizza con más queso), nos importa la guita y el beneficio propio... y el otro que se joda.

Si dejamos un poco de lado esas cosas y entendemos de lo que realmente significa nuestro voto (del peso que tiene y cuán importante es), capaz que mañana estemos mejor. Piensen bien lo que es la política, que es parte de nuestras vidas y nuestra realidad, que la política es todo y que vivimos así gracias a ella y a los que nos gobiernan.

¿En serio a nadie le interesa vivir bien?







PD: para todos los que me decían que no hablara de política porque soy chiquita: quiero decirte a vos, que tajaí leyéndome, que me importa un pepino lo que digas y que AGUANTE SER IDEALISTA VIEJA NO ME IMPORTA NADA.
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5 ago 2015

Entrevista a Tefeebo: una ilustradora que deberías conocer

11 comentarios:
"Creo que lo esencial es animarse. No hay arte feo, somos todos practicantes".
¿Quién no se deslumbró alguna vez por un dibujo o historieta que llegó a parar en su inicio de facebook, twitter, tumblr o alguna otra red social? Pasa que vivimos en tiempos de ilustradores talentosos que están por todos lados y andan por ahí dibujando cosas que nos identifican a todos.Vamos, seguro se te vino a la mente alguno.

Hoy quiero presentarles a Stefani alias Tefeebo, una chica de diecisiete años que vive en Uruguay y es la culpable de todo esto que van a conocer.
Les voy a ser sincera, soy admiradora de todo ser del planeta que se dedique a la ilustración; me encanta la gente que dibuja y todo el tiempo internet me da la posibilidad de conocer a alguno nuevo.
Tefeebo es una de las ilustradoras que más me gusta no solo porque sus dibujos son geniales, sino porque utiliza el humor, un poco sarcástico y un poco irónico, y lo combina con experiencias que nos identifican a muchas.
Sus dibujos se caracterizan por poseer colores claros en un estilo bastante simple, limpio y elegante. Y si se fijan bien, todos sus personajes reflejan algo distinto en la mirada. Hablan con los ojos.




¿Qué es Tefeebo? ¿Cómo y con qué razón nació como tal?
Tefeebo es un apodo que yo misma me nombré, pero nunca conseguí que me llamasen así, jajaja. La página nació con el propósito de subir mis dibujos para no perderlos, porque usualmente los guardo en carpetas y luego los elimino o pierdo sin querer. El motivo inicial no era que fuesen vistos más que por mi y alguno que otro amigo.


Yo creo que los ilustradores son como los escritores pero que escriben en dibujos y logran llegar de una manera más directa a nosotros, contándonos y enseñándonos cosas o haciéndonos reír. Y todo eso en una sola imagen, nada más genial que eso, ¿no?

"La valentía es necesaria si se quiere enseñar lo que hacemos a las personas, hay que estar preparados, de que a algunos les puede gustar, y a otros no, y que eso está completamente bien". 

Tefeebo en sus dibujos trata sobre un poquito de la vida: cuestiones introspectivas y experiencias sociales; pero más que nada introspectivas (como que hay que desconectarse, calmarse, quererse y esas cosas que a muchas nos cuesta). Sus dibujos te hacen sentir bien. Será producto de esas buenas vibras que ella transmite al dibujar... no sé.





¿Cuál es tu intención/propósito al dibujar?
Creo que cuando se trata de los dibujos que subo a la página, mi propósito es que las personas se sientan identificados de alguna forma. Hago dibujos de todo tipo, pero yo misma me fuerzo (por alguna extraña razón) a subir solo esos a Tefeebo. Creo que por eso la mayoría tienen frases, o son historietas. 


¿Cómo se te ocurren las ideas de tus ilustraciones? ¿Con qué o quién te inspiras? 
Me cuesta mucho cosechar ideas, porque como te dije, intento que las ilustraciones que subo nos representen a todos, tal vez es por eso que a veces demoro mucho en subir dibujos. Usualmente me inspiro en mi misma, en lo que pasé, estoy pasando o espero que pase en el futuro. También me inspiro en mis amigos, a veces hasta en películas, canciones, y hasta invento circunstancias que nunca pasé.

¿Cuál es el proceso de la realización de tus dibujos? ¿Cuál es tu parte favorita?
Por el momento no cuento con un scanner, ni con una tablet, es todo mediante papel. Primero lo dibujo en hoja, luego le saco una foto, y lo vuelvo a dibujar "por arriba" en una app de mi celular (el cual, por suerte, tiene un tamaño bastante grande y un lápiz optico, entonces no cuesta tanto). Mi parte favorita es hacerlos en el papel, me siento más libre de recursos, imaginate, que he llegado a pintar incluso con café...





¿Qué dice la gente que te conoce, acerca de tus dibujos? ¿Qué le dirías a alguien que ama dibujar y se quiere dedicar a la ilustración?
La gente que me conoce usualmente dicen que les gustan, aunque a mi me parece que lo dicen más para hacerme sentir bien, capaz por eso mismo cuando quieren que les dibuje algo no se me pasa ni por un segundo por la mente cobrarles algo, jaja.
Creo que lo esencial es animarse. No hay arte feo, somos todos practicantes. Por ejemplo, si vas a los inicios de la página de Tefeebo seguramente te des cuenta que dibujaba mucho más descuidado y terrible de lo que lo hago ahora. La práctica para mi es lo más importante, y el aceptar el trabajo, también. No deberíamos compararnos con otros artistas, por más que queramos dibujar igual de lindo que lo hace alguien más, seguramente no lo logremos. La valentía es necesaria si se quiere enseñar lo que hacemos a las personas, hay que estar preparados, de que a algunos les puede gustar, y a otros no, y que eso está completamente bien. Hasta ahora he tenido la suerte de que nadie ha criticado uno de mis dibujos en la página, pero sé que si algún día alguien lo hace, lo tomaré como una ayuda para mejorar. A la hora de recursos, es bastante notorio que casi todo sale muy caro, pero para practicar sólo se necesita un lápiz, un papel y ganas de superarse.






Está de más agradecerle a Stefani por aceptarme la entrevista, para mi fue todo un honor. Si quieren ver más de sus dibujos, acá está su página de facebook y si la quieren seguir en twitter, esta es su cuenta.

Nos vemos, chiquiliness.
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