24 sept 2015

Reflexiones filosóficas: La sociedad

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Tuve que dejar de estudiar porque me dolía la cabeza así que me puse a escribir. Hace bastante no lo hago acá y no es que haya abandonado el blog; más bien creo que las ganas de escribir me abandonaron a mí hasta hoy, que me volvieron a encontrar.
Entre las ganas de hacerlo, se me vino a la mente una de las cosas más hermosas y horrorosas que existe en este planeta. Por eso decidí que el tema debería pertenecer a esta sección para hacerme un poco la Sócrates (en realidad si fuera así no estaría escribiendo).

Sociedad. Yo también, cuando era chiquita, decía que la sociedad es un asco. Es así, pero es una visión bastante pobre de un sujeto tristemente perdido en la ignorancia (y sigo en ella, claramente). Ya sé, de seguro me deben odiar. Siempre hablo de la sociedad y la realidad es que a nadie le importa, ¿o sí?

¿Qué es la sociedad? ¿Es un todo que está conformada por seres humanos que habitan en el planeta Tierra? ¿Es un cierto grupo de personas que viven en un territorio determinado? ¿Son muchos individuos agrupados que forman espacio, cultura, lenguaje, pueblo o ciudad? ¿La sociedad es la historia? ¿La sociedad es lo malo que pasa cuando salimos a la calle? ¿La sociedad mata gente? ¿La sociedad es la culpable de esta realidad actual? ¿La sociedad es culpable del capitalismo, de las guerras, de las muertes, el hambre y la pobreza?

A veces me dedico a observarla objetivamente, apartándome de todos mis prejuicios y alejándome del mismo campo en la que está. Me alejo de todo y la miro, la pienso y la investigo. Llegué a la conclusión de que no hay que culparla de todo. No la conocemos del todo; en realidad no sabemos apreciarla, en realidad miramos todo lo malo que tiene.


La sociedad es un espacio inestable conjugado por una gran diversidad de individuos que producen historia, lenguaje, cultura, arte, política, comunicación, urbanismo, homogeneidad y heterogeneidad, leyes y normas, relaciones e interacciones.

La sociedad como productora de otros espacios, públicos y privados. La sociedad como productora de sí misma.

La sociedad es un todo que una vez fue uno y después dos y más tarde un sin fin de sujetos nutridos de emociones, sentimientos, necesidades, búsquedas, experiencias, deseos, pasados, buenas y malas intenciones, conocimientos y curiosidades; que se unificaron y formaron una masa heterogénea.
La sociedad es blanco, gris y negro. La sociedad son todos los colores, incluso los que no vemos.
La sociedad forma, deforma, ordena y desordena lo que está a su alrededor; rechaza y acepta. La sociedad es una gran transformadora de la naturaleza. Altera todo lo natural y lo vuelve inestable.

La sociedad es una totalidad que está en constante movimiento, que crece y crece, crea y destruye y vuelve a crear. La sociedad es destructora y creadora de su propio espacio, modifica lo que toca e intenta volverse homogénea.
La sociedad es insegura, miedosa, ignorante de su propia naturaleza. La sociedad se vuelve auto-protectora cuando siente que se expande, cuando mira hacia arriba o hacia abajo o cuando sus barreras impermeables se desgastan a causa de conflictos y luchas internas.
La sociedad es un cuerpo herido, a veces muy frío y a veces muy caliente; depende de cómo se la toque. La sociedad es alguien a la que se le podría temer; es cruel y fría, es hipócrita y deshonesta. La sociedad es auto-destructiva, desconfiada y conflictiva, no se quiere a sí misma. Se ignora, se lastima e incluso se odia. Todo el tiempo escucha decirse que no se importa y que no tiene esperanzas en sí misma.
La sociedad tiene partes en donde se ve mejor y otras en las que se ve peor; por momentos se achica y por momentos se agranda. Hay veces que está iluminada y veces en la que está oscura. Tiene sus días, pero por lo general hace todo mal.


Nunca está del todo bien, nunca se siente completa.
¿Cómo culparla de todo el mal que hace, después de saber lo que es?
La sociedad es una abstracción, no tiene forma ni un solo color; busca identificarse, buscar verse, busca encontrarse, busca ser, busca pertenecer, busca sobrevivir, busca crecer, busca superar, busca ser alguien imposible. Se pierde, no encuentra el camino, nunca se pone de acuerdo.
La sociedad no tiene diagnóstico por sus graves síntomas; eso que tiene es incurable. Está demasiado toqueteada y lastimada.


La sociedad es una construcción, un conjunto, un agrupamiento, un volcán, una tormenta, un espacio cuasi infinito que construye su propio finito. La sociedad no se mira ni se toca. La sociedad se es. La sociedad se vive.
La sociedad es la única inocente y la única culpable de todo.

Una vez se me ocurrió pensar todo esto, cuando un desconocido me dijo: "creo en la sociedad".


Ustedes, filosóficamente, ¿cómo definirían a la sociedad?
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29 ago 2015

Película: Los 4 fantásticos (2015)

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Después de diez años del estreno de la nueva película de los 4 Fantásticos —con la primera ya en 1994—, Marvel nos trae nuevamente al cine la historia de estos cuatro superhéroes por accidente.




Para empezar, la película y los personajes —mucho menos la historia—, no se parecen en nada a la del 2005. Marvel nos trae una trama configurada, más introductoria (podría decirse explicativa) del origen (la película comienza con Reed —Mr. Fantastic— y Ben —La Cosa— en su niñez, así que podría decirse del origen del origen) de sus poderes, y la causa y la razón por la que terminaron siendo lo que son. Es decir que lograron una trama bastante procesada y acentuada en el pasado de los personajes y durante el momento en que se conocieron, algo que para mi gusto estuvo bien presentada, y que no se centraron en la acción o la lucha por "salvar el mundo", que en consecuencia provocó que terminara siendo un desastre.




Los efectos estaban bien, los actores no me molestaron para nada (algunos se escandalizaron con el color de piel del actor de Antorcha Humana, por ejemplo) —incluso me gustó más esta Mole que la anterior. Por sus efectos, digo—, aunque en un principio sí me retumbaron en la cabeza, ya que se me hace difícil no ver a Ioan Gruffudd como Mr. Fantastic. Sin embargo, con el correr del tiempo lograron convencerme que sus papeles estaban bien puestos y así y todo la trama alterada me gustó; y aún creo que la película podría haber sido mejor. 

Es como cuando preparás una torta de chocolate y alguien le mete el dedo. O cuando masticás chicle, hacés un globo y alguien te lo explota con la mano sucia: todo venía bien hasta que meten la pata en el final.
Y fue el final más flojo y decepcionante de todos. Esperaba más de Doom —el villano—, esperaba más de los 4 fantásticos y sus poderes, que casi ni los lucieron y que ni tu abuela se la creyó que juntos pudieron salvar al mundo unificando sus anomalías.





Como dije anteriormente, podría haber sido mejor. Lo tenían todo para que fuera una película excelente, pero terminaron arruinando a los 4 fantásticos. Bueno, al fin y al cabo no eran los favoritos de nadie... ¡Pero los míos sí y me duele esto!
Creo que voy a seguir prefiriendo a las dos anteriores, que por lo menos los personajes entran en contacto directo con la sociedad, salen a la calle y hasta aparecen en las noticias (cosa que es más divertido); y que al menos usan sus poderes de una forma más práctica.

Esta película lo tenía todo hasta que llegaron al final y... bueno, salió lo que salió.
Me podría haber gustado más, pero sinceramente no me terminaron de convencer.

Calificación:
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17 ago 2015

Crónicas Universitarias: Lo bueno y lo malo de la universidad

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Tuve más de un mes de vacaciones de invierno (sí, les doy permiso de envidiarme) bien merecidas después de tanto estudio. A mí el primer cuatrimestre me pegó duro porque se me vino todo de golpe y mi coco no funcionó tan bien como algunos creen. Así que en estas semanas de descanso logré "rehabilitarme" un 55% para volver a empezar mañana y... no quiero. Bueno, en realidad sí porque me encanta, pero por otro lado no porque tengo miedo. No tengo ganas de enfrentarme a estas tres materias nuevas porque eso implica conocer profesores nuevos y leer kilos y kilos de apuntes (porque mis materias son puramente teóricas) y viajar dos horas y media por día, y levantarme a las 4 am para tomar el tren y PEOR aún, ir a cursar LOS SÁBADOS. Sí chicos, me tocó cursar los sábados *suena el violín de fondo* hasta las 13hs y no saben lo mucho que estoy sufriendo desde ya, ¿acaso los fines de semana no son para descansar, dormir, mirar pelis y series o salir? Pero no, me vienen a asignar un sábado. La vida está siendo demasiado injusta conmigo o estoy meada por un dinosaurio... capaz que las dos cosas. En fin, vayamos a nuestro tema.

Lo bueno y lo malo de la universidad: todos sabemos que cualquier cosa existente en este mundo tiene algo bueno y algo malo, ¿no? Hoy voy a hablar sobre esas cosas, pero que posee la universidad. Claro, desde mi punto de vista y de acuerdo a mis vivencias. Veamos:

Bueno: En la universidad aprendemos, crecemos y nos formamos


Empecemos con algo bueno: vamos a la universidad para aprender, en su mayoría (se supone) cosas que nos gustan y que nos ayudan a formarnos a eso que queremos ser; en mi caso, una comunicóloga. En resumen, la universidad te hace crecer y te convierte en un profesional (o eso también se supone).

Malo: La universidad produce cansancio y sueño


Para equilibrar, este es el primer punto negativo a resaltar. Te la pasás teniendo sueño. Tanto, que en los teóricos empezás a cabecear mientras el profesor habla y habla y en un intento de mantenerse despierta/o bostezás y terminás llorando del sueño (cuando se te caen las lágrimas de tanto bostezar). Pasa que seguro te quedaste estudiando hasta tarde o te quedaste viendo una peli genial que enganchaste haciendo zapping a las tres de la madrugada.

Bueno: En la universidad conocés gente nueva y profesores copados

Vayamos a lo mejor de lo mejor de la universidad: conocer gente nueva y profesores copados.
¿Se acuerdan cuando en el segundo post de crónicas universitarias hablamos sobre sociabilizar?
Bueno, al principio cuesta, pero después es re común hablarse con cualquiera y conocer a mucha gente en un día. Capaz que hablás dos palabras con alguien esperando entrar al aula y después no hablan más, tampoco terminás sabiendo ni cómo se llama, pero hablaron re bien. Bueno, en la universidad pasa eso todo el tiempo y hasta en el baño.
Me pasó que en este cuatrimestre me hice un grupete de chicas que estudian lo mismo que yo y otro en semiología de los cuales, la mayoría de los chicos van para psicología -uno para bibliotecología y otro para letras-. Todos ellos me hicieron la cursada más liviana y divertida y creo que valió la pena conocerlos y juntarme con ellos. Obvio que el premio de compañía se lo llevan mis chicas comunicadoras (Giuly, Hebe, Mari y Yesi) que además de compañeras de curso y carrera, se convirtieron en compañeras de risas y lágrimas, de apoyo y fuerzas. No hay nada mejor que juntarse con gente que se ríe con vos, que entiende tus chistes y comparte el sufrimiento/ganas de estudiar.


Voy a contar una anécdota que la voy a llevar siempre en mi cabeza, porque es muy graciosa y bizarra, que viví con Giuliana y Yesica una tarde de un viernes. Las tres nos juntamos a estudiar para el parcial de semiología y nos fuimos a almorzar al Alto Avellaneda. Horas antes, mientras cursábamos sociología, entró un señor a darnos una "charla concientizadora sobre el VIH" y después pidió "una ayuda para darle de comer a sus hijos" (más de la mitad del curso le dio algo). Eramos como cien.Volviendo a la escena en la que las tres estábamos en el patio de comidas "estudiando", se nos dio por mirar para un lado y nos llevamos la sopresa de que el mismo señor estaba sentado por ahí, con un pote de helado de Freddo, un libro recién comprado en Yenni y un celular mejor que el mio.Era claro que había usado el dinero que le habían dado nuestros compañeros para hacerse la tarde y después dormir una siesta mientras nosotras estudiábamos. No nos quedamos ahí y le sacamos una foto. Bah, en realidad le saqué una foto (ah, re osada era la Aylu) y nos reímos un rato. A los segundos, detrás de mí, se sienta un señor vestido casi de la misma forma que él y nos empezó a mirar de una manera sospechoza a la vez que lo miraba a él. A los minuos, ambos desaparecieron al mismo tiempo y llegamos a la conclusión de que trabajaban juntos y nos habían descubierto que los habíamos descubierto (?). Fue re loco.

Malo: No hay muchas probabilidades de que tengas vida social fuera de la universidad

Y sí, una de las cosas malas que tiene la universidad es que te arrebata el tiempo para tus amistades. Tu vida social fuera de la facultad nunca antes había sido tan escasa desde que los parciales atacan. Así que vas a sociabilizar en la universidad como nunca. Aunque no te alarmes, vas a encontrar juntarte con tus amigos, pero de vez en cuando, ya no es como antes.

Bueno: Ese momento en el que te enamorás de tu profesor/a

Quiero hablar de algo que jamás pensé que lo iba a hacer ni mucho menos vivir, pero, ¿no les pasó que se enamoraron de un/a profesor/a?
Quiero contarles mi experiencia, aunque bueno, no se le podría decir "enamorar"", pero exagerar es más divertido.
En la primer clase de sociología (en el teórico) entró un profesor canchero de aspecto ganador-nerd-sencillo-mediohippie, rubio, con anteojos y barba. Empieza a hablar, te dice que es licenciado en Comunicación Social y ¡¡PUM!! Corazones por todos lados.
Con mis chicas comunicadoras nos la pasábamos hablando de él; de lo atractivo, inteligente y gracioso que es. Mi profesor de sociología era la combinación perfecta: belleza, inteligencia y buen sentido del humor. Cada vez que explicaba los textos, todas quedábamos más o menos así:


De vez en cuando alguna se tenía que sorber el hilo de baba o intentar no sonreír como tonta cuando hacía una pausa y tomaba un sorbo de agua de su sexy botella ecológica *suspira*. Y después llegar a casa y googlearlo, enterarse de que salió en la tele y escribió un libro y enamorarse más... bueno me calmo.
Lo mejor de todo es que el sentimiento con las chicas era en común y todas soñábamos con él. Después caés en la realidad y entendés que siempre va a ser tu profesor y nada más que eso aunque te sientas todas las clases en la primera fila y le des charla.

También están los profesores (más grandes, por ejemplo) que te dan ganas de que sea tu tío o tu abuelo para pasar tardes tomando café con facturas y hablando sobre la psicología social y cómo salvar el mundo (only para los que estudian humanidades).
O están esos o esas que te terminan cayendo mal por actitudes desubicadas y hostiles para con los estudiantes. Siempre son los que te desalientan. Créanme, se van a encontrar con todo tipo de profesores... y compañeros, claro.

Malo: La universidad produce estrés 

Este punto viene de la mano con el de cansancio y sueño, y yo creo que este es mucho peor. La facultad es estresante y te la pasás sintiendo cansancio, o por lo menos es al principio, o por lo menos es durante la época de parciales. Pero nadie se salva de esto. También suele pasar que no todo te va a gustar y no en todo te va a ir bien. Pero si te esforzás puede que lo logres todo o por lo menos a la mayoría.




Bueno: Ser universitario es ser cool

Por último, no hay nada más cool que ser universitario y sentirse intelectual (?). Porque "faa Aylén empezó la universidad, qué grande está" y en la mesa familiar todos lo comentan y de repente te sentís superior a tus primos(?).




Como dije anteriormente y les contesté a muchos de ustedes, la universidad es la vida: tiene cosas buenas y malas, la pasás bien y mal, llorás y reís... vivís de todo y te hace crecer. Hay que aprovecharla y disfrutarla a pesar de todo lo negativo que tenga, porque después de todo, tiene cosas positivas también. Así que a vivirla.

Qué ganas de volver a Bariloche, che.


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14 ago 2015

Series: Orange is the new black

8 comentarios:

Orange is the new black es de esas series puramente tabús, divertidas y repletas de humor que preferentemente hay que verla sin la presencia de tu tía, a ver si le das ideas...
Esta es una serie de Netflix que se emitió por primera vez en julio del 2013 y se caracteriza por ser una comedia dramática vestida de humor negro y está basada en el libro autobiográfico de Piper Kerman, quien relata sus vivencias en una cárcel para mujeres de Estados Unidos. De hecho, su libro se convirtió en un bestseller que ahora se transformó en tres temporadas y una cuarta confirmada para el 2016.

La primera impresión que tuve con esta serie fue una especie de asombro, curiosidad y ¿extrañeza?
Desconocía mucho sobre la homosexualidad en las mujeres y cómo son las cárceles para ellas.
En OITNB hay de eso y mucho más, y mejor todavía, está inspirada en el libro y las experiencias vividas de la mismísima Piper Kerman, quien en la serie se llama Piper Chapman: una chica rubia de clase alta que en su pasado fue cómplice del crimen narcotraficante de su ex novia Alex. Nada más interesante que ver algo que ya pasó, o bueno, ver algo un poco modificado que ya pasó una vez en la vida de alguien.


La serie, en cada capítulo, nos presenta un pedacito de la historia (pasado) de cada una de nuestros personajes femeninos y a medida que pasa el tiempo, vamos entendiendo quiénes son y por qué terminaron en prisión o por qué se comportan de tal manera. Eso produjo que lograra encariñarme con algunas de ellas y entenderlas a otras.

Todas hicieron alguna vez algo indebido, algo que estuvo mal. Pero después de todo, son seres humanos que cometieron errores.
Una vez que llegan a prisión sus vidas cambian: se visten distinto, comen distinto, viven distinto y ya nada es igual. Comienzan a vivir en un control panóptico que les imposibilita volver a reincorporarse en la sociedad. Su casa es la prisión, su familia sus compañeras de celda, sus conocidos los que administran el lugar y su vida no va más allá de eso.




En Orange is the new black vas a encontrar temas tabús como la homosexualidad, las relaciones sexuales, la violencia de género y la violación; temas fuertes como la delincuencia, las adicciones, la droga y el alcohol, la religión, la diferencia de clases sociales, la diversidad (y discriminación) de etnias, la marginalidad, los asesinatos, el aborto y relaciones (problemas) familiares. Sí, un combo variado y bastante entretenido, algo que en otra serie no vas a encontrarlo todo junto y de la manera en que Orange is the new black te lo demuestra.

En esta serie la pasé tan bien, que hasta me encariñé con los personajes a pesar de saber que están ahí encerradas por algo, por dentro (muy en el fondo) son personas que valen la pena. Cada una de ellas por detrás tiene su historia y eso es lo que nos provee esta serie: conocerlas.




Orange is the new black nos trae un ambiente realista y sencillo, no ves más que realidad guionada en tragicomedia. Y lo mejor es cada capítulo siempre trae un truco bajo la manga. Así que ya sabés de qué se trata y con qué te vas a encontrar por ahí; yo te recomiendo una cosa: no le des ideas a tu tía con esta serie.



Solamente le quiero decir a la persona que una vez me la recomendó que sí, tenías razón, me iba a gustar.


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8 ago 2015

A nadie le interesa la política

23 comentarios:
"A nadie le interesa la política, eso es cosa de corruptos. Los políticos son todos iguales, les importa la plata y robar nomás", escuché por ahí, un montón de veces.
Me acuerdo que cuando era chiquita, en las charlas políticas familiares, casi no me dejaban participar: "vos Aylén no tenes que preocuparte por estas cosas. A vos te tiene que importar la política recién cuando tengas 18 y puedas votar. Ahora disfrutá que sos chiquita y dejá estas cosas para los grandes". Claro que después les cerré la boca cuando salió la ley del voto a los 16, pero ese no es el caso.

Crecí en un ambiente en donde constantemente temas políticos se tocaban seriamente en la mesa o en reuniones familiares, y a mi todo eso siempre me llamó la atención.
Una de las cosas que más disfrutaba era sentarme con mi papá y hablar sobre ciertas realidades políticas, sociales y económicas; y me fui formando con un pensamiento bastante idealista. Sí, lo admito, soy idealista y creo en la posibilidad de poder cambiar el mundo. Pero también soy realista y conozco cómo se maneja la gente que llega a la política al gobierno. No todos los que sirven para la política llegan a la política, no toda la gente honesta llega a la parte de arriba; tampoco creo que todos los políticos sean iguales: algunos hacen más que otros y tienen objetivos e intenciones distintas. O me vas a decir que Menem fue igual que Alfonsín y que Perón. Nah, no hablemos de pavadas.

Creo que tenemos un concepto erróneo de lo que es la política pero no por culpa nuestra, sino por todos los que llegaron al mando y metieron la pata. La gente ya no la ve como "un quehacer del bien común o el ordenamiento de la ciudad para el bien de la colectividad", la ve como algo que está sucio, manchado y gastado. Y peor aún, ve al político como a un ex: te va a volver a cagar como ya lo hizo una vez. En él no se puede confiar, punto.

¿Pero por qué los políticos son así? La respuesta es simple: porque son seres humanos. Los seres humanos somos así: buenos y malos, malos y buenos. No va a existir un político perfecto porque las personas por naturaleza no lo somos.

¿En serio a la gente no le interesa la política o en realidad está cansada de los que hacen mal las cosas?

Mañana en mi país se realizan las elecciones primarias, abiertas simultáneas y obligatorias,  y toda persona votante tendrá el poder de elegir a «esos nuevos» para que manejen las cosas (mirá qué irónico es, sabiendo que los seres humanos somos un desastre, poniendo al mando a otros seres humanos. Y bue, después de todo los únicos que nos entendemos somos nosotros, no vamos a poner como presidente a mi hámster, ¿o sí?).

No todos son conscientes de lo importante que es el voto, de lo importante que es elegir. Porque cuando votás no solo estás haciéndolo para que alguien nuevo ocupe el cargo de presidente, gobernador o de lo que sea, sino que lo hacés por vos, por tu vida, por tu familia, por el trabajo y la vida de tu familia y todos tus seres queridos... por todas las personas que habitan en nuestro territorio nacional. A veces es necesario pensar más que en nosotros, que hay gente más allá fuera de nuestros hogares y todas nuestras comodidades. Están los que no tienen nada (y los que tienen mucho y todo), están los que no saben ni tienen idea de nada (y los que sí), están los que viven mal, los que tienen hambre... están nuestros pueblos originarios, que constantemente son ignorados y abandonados por ahí, sin recursos básicos para vivir.
Están las injusticias, están los que te matan a un amigo o a tu hermana para robarle el celular, están los que no pueden estudiar porque tienen que trabajar, están los que se mueren de sed, los que no tienen un techo para refugiarse cuando llueve, están los que perdieron todo por las inundaciones, están los que roban y están los que se matan trabajando todos los días...
Pensemos en todos, pensemos en la sociedad, en qué queremos y necesitamos para estar bien. Porque cuando votás no sólo votás por vos sino también por el otro y por todos. Porque aunque no podamos terminar con la pobreza y el hambre, podemos estar mejor.

Siempre se puede estar mejor y todo depende de nosotros. Nunca vamos a estar bien un 100% porque vivimos en democracia y la democracia es utópica, porque la política también es utópica: ¿En serio se puede lograr el orden y el bienestar común de la ciudad y los ciudadanos? Nunca con totalidad. Porque ser perfectos es utópico y somos seres humanos que nunca vamos a hacer bien todo. Siempre nos equivocamos, hacemos las cosas mal, somos ambiciosos y egoístas (porque siempre elegimos el pedazo de chocolate más grande y la porción de pizza con más queso), nos importa la guita y el beneficio propio... y el otro que se joda.

Si dejamos un poco de lado esas cosas y entendemos de lo que realmente significa nuestro voto (del peso que tiene y cuán importante es), capaz que mañana estemos mejor. Piensen bien lo que es la política, que es parte de nuestras vidas y nuestra realidad, que la política es todo y que vivimos así gracias a ella y a los que nos gobiernan.

¿En serio a nadie le interesa vivir bien?







PD: para todos los que me decían que no hablara de política porque soy chiquita: quiero decirte a vos, que tajaí leyéndome, que me importa un pepino lo que digas y que AGUANTE SER IDEALISTA VIEJA NO ME IMPORTA NADA.
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5 ago 2015

Entrevista a Tefeebo: una ilustradora que deberías conocer

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"Creo que lo esencial es animarse. No hay arte feo, somos todos practicantes".
¿Quién no se deslumbró alguna vez por un dibujo o historieta que llegó a parar en su inicio de facebook, twitter, tumblr o alguna otra red social? Pasa que vivimos en tiempos de ilustradores talentosos que están por todos lados y andan por ahí dibujando cosas que nos identifican a todos.Vamos, seguro se te vino a la mente alguno.

Hoy quiero presentarles a Stefani alias Tefeebo, una chica de diecisiete años que vive en Uruguay y es la culpable de todo esto que van a conocer.
Les voy a ser sincera, soy admiradora de todo ser del planeta que se dedique a la ilustración; me encanta la gente que dibuja y todo el tiempo internet me da la posibilidad de conocer a alguno nuevo.
Tefeebo es una de las ilustradoras que más me gusta no solo porque sus dibujos son geniales, sino porque utiliza el humor, un poco sarcástico y un poco irónico, y lo combina con experiencias que nos identifican a muchas.
Sus dibujos se caracterizan por poseer colores claros en un estilo bastante simple, limpio y elegante. Y si se fijan bien, todos sus personajes reflejan algo distinto en la mirada. Hablan con los ojos.




¿Qué es Tefeebo? ¿Cómo y con qué razón nació como tal?
Tefeebo es un apodo que yo misma me nombré, pero nunca conseguí que me llamasen así, jajaja. La página nació con el propósito de subir mis dibujos para no perderlos, porque usualmente los guardo en carpetas y luego los elimino o pierdo sin querer. El motivo inicial no era que fuesen vistos más que por mi y alguno que otro amigo.


Yo creo que los ilustradores son como los escritores pero que escriben en dibujos y logran llegar de una manera más directa a nosotros, contándonos y enseñándonos cosas o haciéndonos reír. Y todo eso en una sola imagen, nada más genial que eso, ¿no?

"La valentía es necesaria si se quiere enseñar lo que hacemos a las personas, hay que estar preparados, de que a algunos les puede gustar, y a otros no, y que eso está completamente bien". 

Tefeebo en sus dibujos trata sobre un poquito de la vida: cuestiones introspectivas y experiencias sociales; pero más que nada introspectivas (como que hay que desconectarse, calmarse, quererse y esas cosas que a muchas nos cuesta). Sus dibujos te hacen sentir bien. Será producto de esas buenas vibras que ella transmite al dibujar... no sé.





¿Cuál es tu intención/propósito al dibujar?
Creo que cuando se trata de los dibujos que subo a la página, mi propósito es que las personas se sientan identificados de alguna forma. Hago dibujos de todo tipo, pero yo misma me fuerzo (por alguna extraña razón) a subir solo esos a Tefeebo. Creo que por eso la mayoría tienen frases, o son historietas. 


¿Cómo se te ocurren las ideas de tus ilustraciones? ¿Con qué o quién te inspiras? 
Me cuesta mucho cosechar ideas, porque como te dije, intento que las ilustraciones que subo nos representen a todos, tal vez es por eso que a veces demoro mucho en subir dibujos. Usualmente me inspiro en mi misma, en lo que pasé, estoy pasando o espero que pase en el futuro. También me inspiro en mis amigos, a veces hasta en películas, canciones, y hasta invento circunstancias que nunca pasé.

¿Cuál es el proceso de la realización de tus dibujos? ¿Cuál es tu parte favorita?
Por el momento no cuento con un scanner, ni con una tablet, es todo mediante papel. Primero lo dibujo en hoja, luego le saco una foto, y lo vuelvo a dibujar "por arriba" en una app de mi celular (el cual, por suerte, tiene un tamaño bastante grande y un lápiz optico, entonces no cuesta tanto). Mi parte favorita es hacerlos en el papel, me siento más libre de recursos, imaginate, que he llegado a pintar incluso con café...





¿Qué dice la gente que te conoce, acerca de tus dibujos? ¿Qué le dirías a alguien que ama dibujar y se quiere dedicar a la ilustración?
La gente que me conoce usualmente dicen que les gustan, aunque a mi me parece que lo dicen más para hacerme sentir bien, capaz por eso mismo cuando quieren que les dibuje algo no se me pasa ni por un segundo por la mente cobrarles algo, jaja.
Creo que lo esencial es animarse. No hay arte feo, somos todos practicantes. Por ejemplo, si vas a los inicios de la página de Tefeebo seguramente te des cuenta que dibujaba mucho más descuidado y terrible de lo que lo hago ahora. La práctica para mi es lo más importante, y el aceptar el trabajo, también. No deberíamos compararnos con otros artistas, por más que queramos dibujar igual de lindo que lo hace alguien más, seguramente no lo logremos. La valentía es necesaria si se quiere enseñar lo que hacemos a las personas, hay que estar preparados, de que a algunos les puede gustar, y a otros no, y que eso está completamente bien. Hasta ahora he tenido la suerte de que nadie ha criticado uno de mis dibujos en la página, pero sé que si algún día alguien lo hace, lo tomaré como una ayuda para mejorar. A la hora de recursos, es bastante notorio que casi todo sale muy caro, pero para practicar sólo se necesita un lápiz, un papel y ganas de superarse.






Está de más agradecerle a Stefani por aceptarme la entrevista, para mi fue todo un honor. Si quieren ver más de sus dibujos, acá está su página de facebook y si la quieren seguir en twitter, esta es su cuenta.

Nos vemos, chiquiliness.
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24 jul 2015

La comunicación en el transporte público

5 comentarios:
Desde que abrí el blog, este es uno de los posts más fumados que escribí. A no asustarse, que estoy de vacaciones.

¿Nunca se pusieron a pensar que cuando caminamos por la calle o cuando estamos viajando en el colectivo o en el tren, estamos constantemente interactuando con otros? Sí, aunque los ignoremos o aunque solo crucemos miradas.

En semiología estudié mucho sobre el espacio público como espacio comunicativo y creo que me enamoré de todo eso: la ciudad, la gente, las calles... lo urbano; sí, de eso: lo urbano. La comunicación en lo urbano.
Yo creo que para conocer una sociedad específica de cada ciudad, hay que entrar por estos parámetros, es la única manera de saber cómo es y cómo se comunica; su forma de comunicar ya te está diciendo cómo se caracteriza... en resumen, refleja lo que realmente es. Yo propongo el método de la simple observación como primer apuesta. Después claro, el método de la experimentación para comprobarlo todo.


Resulta que en estos cuatro meses que comencé a estudiar un poquito la sociedad y su comunicación, nos entendí un poco más (y déjenme decirles que estamos jodidos, muy jodidos. Aunque hay algunas cosas que se pueden rescatar).
Hoy les traigo un simple análisis en un texto, de la sociedad que me rodea (en realidad es una simple investigación introspectiva) very corto (mentira) para flashearla un poco que ya soy toda una licenciada en ciencias de la comunicación (y la realidad es que soy una novata cualquiera). Pero acá va:

Imaginate que a las 5:00 am de un lunes te suena la alarma y te tenes que levantar; lo hacés, te lavás la cara, tiritás un poco de frío y te preparas el desayuno. Hoy te toca cursar en la facultad y tenes que tomar el tren y un colectivo. Rogás que el saldo de la sube te alcance mientras mirás al meteorólogo de las noticias y pensás: "qué ganas de volver a dormir". Terminas de tomar el café, vas al baño, te lavas los dientes y te cambias de ropa. Agarras las bufanda y los guantes (que no se te olviden, por favor), acto seguido agarras la llave y salís. Ah no pará, ¡los auriculares! Ahora sí. Te sonás los mocos, encendés la música de tu celular, masticás chicle y caminás hacia el andén.
Acá dejás de ser vos -alguien encerrado en su esfera privada-, porque cuando llegas al espacio público, te convertís en alguien más; te unís con las otras personas para ser una sociedad en el transporte público. Y si los observás bien, te das cuenta cómo son y cómo se comunican con vos: cuando las puertas del tren se abren y querés entrar, todos te empujan. A todos los sujetos que te rodean lo único que les importa es viajar sentados, a vos ni te conocen ni les importás.
Todos se sentaron.
Acá es cuando las miradas comienzan a cruzarse: los sujetos necesitan conocer cuál es su espacio y con quiénes lo comparten. Un vendedor ambulante interrumpe la interacción de miradas entre las personas del vagón con su voz chillante. El tren arranca y de repente los sujetos dejan de mirarse y cada uno busca perderse en lo suyo: dormir, leer, escuchar música, hablar con el de al lado, mirar por la ventana o acosar a alguien con la mirada. Ah, algunos juegan al candy crush pero de esos ni hablemos.
Ese primer proceso de comunicación que por un momento era colectivo, se fue esfumando, convirtiéndose en una relación de individualización, a medida que lo desconocido se volvió conocido y cada uno en aquel espacio encontró qué hacer o de qué otra forma comunicarse, pero esta vez de manera fragmentada... cada quien con lo suyo.


Una vez que pasaste de tu esfera privada al espacio público, te convertís en alguien más de esa sociedad y no solo compartís e intercambiás interacciones, sino también vivencias y experiencias. Te puede pasar que te empujen (y te pidan disculpas o no), que te miren (de manera desinteresada o no), que te hablen (sí, que te hable un desconocido), que alguien te apoye (mientras no te podes mover porque hay exceso de gente en el tren), que una señora te vea resaltando un apunte de la facultad y te señale lo que te faltó, que una viejita te empiece a contar así de la nada que fue tres veces al manicomio y se ponga a llorar casi en tus brazos, (acá comenzás a preguntarte qué es lo que tenes con las viejitas) que otra se te aparezca de repente y te pregunte qué edad le das (recomendación: siempre darle diez años menos de lo que parece), que alguien te ate un preservativo en la mochila y camines un par de cuadras con eso colgando sin que te des cuenta, que un chico se caiga arriba tuyo y lo atajes cual película romántica porque el bondi dobló de golpe; puede que te enamores a primera vista y después nunca más lo vuelvas a ver, puede que alguien levante del suelo esa moneda que se te cayó y te la devuelva con todo el desinterés del mundo, puede que alguien te acose con la mirada durante todo el viaje, puede que un vendedor ambulante te cause gracia y simpatía (y te rías cada vez que lo escuchas decir que "vende cartas españolas" con acento italiano).
En conclusión, en el espacio público puede pasar de todo.

Todos son hechos, interacciones y reacciones que en conjunto se vuelven anécdotas y que a la vez, estas te dicen quiénes son los que te rodean. Nada de lo que pasa en un espacio público está planeado, todo surge por distintos motivos cercanos a la improvisación y a la mera espontaneidad; y en el transporte público, por lo general, es donde más se rompen las reglas naturales de lo "normal": en donde lo común es ignorarnos y evitarnos, en esquivarnos cuando caminamos... es muchas cosas que se naturalizaron y transformaron por nuestra forma de ser como sociedad que refleja claramente nuestra cotidianidad.


Somos lo que comunicamos, lo que mostramos cuando interactuamos con un desconocido; somos lo que somos cuando estamos en la calle, porque somos alguien más de eso que es mucha gente; una persona más, un sujeto que se unifica con la sociedad y que es parte de ella todo el tiempo. Porque somos sociedad, somos una sociedad que produce urbanidad y comunicación: en la calle, en la vía o en el transporte público... en todos lados.
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16 jul 2015

Película: Intensa-mente

17 comentarios:


Sinopsis

El camino a la adultez puede estar lleno de baches y el de Riley no es la excepción. Ella es desarraigada de su ciudad natal cuando su padre comienza un nuevo trabajo en San Francisco. Como todos nosotros, Riley está guiada por sus emociones (Alegría, Temor, Furia, Desagrado y Tristeza). Las emociones viven en el Cuartel General, el centro de control de la mente de Riley, desde donde la asesoran en su vida cotidiana.

Trailer



Crítica

Hoy quiero hablarles sobre una película animada que vale la pena ver no importa qué edad tengas ni con quién estés. Sí, estoy hablando de Intensa-mente y de su increíble originalidad en cuanto a trama y personajes. Si no la viste, entonces andá pensando seriamente en hacerlo ahora mismo, vas a invertir tu tiempo muy bien.

Cuando la vi no sabía con qué me iba a encontrar, apenas entendía algo sobre los personajes... a que son originales, ¿no? Las emociones de una niña -Riley- están personificadas y caracterizadas de una manera bastante llamativa y divertida. También el lugar en el que se desarrolla la historia -la mente de Riley- es inesperadamente brillante; así que Pixar y Pete Docter, el culpable de esta idea, merecen un aplauso de pie.
Ahora bien, si van a ver esta película esperando reírse todo el tiempo (sí, te reís mucho pero no siempre) están equivocados. La historia es bastante emotiva, toca todo tipo de emociones y hasta puede llegar a provocarte un poco de frustración, como a mí; los personajes me volvían loca.
Pero sí, así es la mente de todos los niños cuando crecen y nuestra película lo demuestra muy bien. Una vez vista, entendemos completamente cómo funciona la psiquis de todos nosotros a esa edad, ¿Y por qué no la de ahora?


Al principio no entendés mucho, puede que no lo logres hacer con la función de las emociones, las esferas, los recuerdos y las "islas" que hay ahí en la mente de Riley. Mucho menos se entiende por qué la Tristeza -uno de los personajes- está así todo el tiempo y es impulsiva. Pero pará, no te aflijas que para todo esto hay una sola explicación: el crecimiento. Ese proceso en el que todo se altera y la mente se te da vuelta y se te mezcla todo: sí, de eso se trata Intensa-mente.

Intensa-mente es una película animada excelente, realmente me dejó encantada. Y claro, ahora no puedo imaginar cómo es mi mente por dentro de otra manera: ahora no puedo no creer que cinco emociones que tienen vida y hablan, me controlan todo el tiempo para intentar que yo crezca bien y sea feliz.
Ah no pará...


El/la primero/a que me diga que esta película es solamente para los chiquitos, se me va corriendo patitas pa' la calle porque no entendió nada. Véanla, les va a encantar.


Calificación:
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8 jul 2015

Crónicas universitarias: Época de parciales

19 comentarios:
La foto tiene un efecto, pero a ver si descubren dónde está la mancha de café...

Los días entusiastas de cursada comienzan a tornarse tensos, las fechas asignadas de los primeros parciales cada vez están más cerca y llegó la hora de ponerse a prueba.

Hoy en Crónicas Universitarias vamos a hablar sobre la peor y más temida faceta de la universidad: los parciales. Esos seres oscuros que dan miedo, que producen estrés, cansancio, sueño, inseguridad, nervios, ansiedad y caos.

Llegó la hora de poner a prueba todos tus conocimientos sobre las materias y estás solo/a, ¿querías ser independiente? Jamás lo vas a ser tanto como en la universidad.
Todo comienza con ciertas expectativas: buenas o malas, depende de qué tanto te guste la materia o qué tan bien te caigan los profesores; también si entendés los contenidos o no... todo está en juego. Hay que leer mucho, resaltar lo más importante, resumir, resumir y... hacer trabajos prácticos, para variar. También hay que releer los apuntes en clase a ver si cachás algo o si en realidad ese es el tema central de todo el choclo de texto que había que leer. Ay pero dios mio, ¿qué es esto?

Recuerdo de una noche de estudio duro. No le den bola al corazoncito que está por ahí en mi agenda.

Cuando se comienza la vida universitaria, todo es lo más. Ya no más colegio, ya no más esto ni lo otro que tanto no nos gustaba. Ahora sos "grande" y te independizás. Estudiás lo que te gusta.
Empezás a cursar y todo es divertido: conocés gente copada, gente no muy copada, hacés los trámites necesarios de tu carrera e inscripción en el departamento de alumnos −y te bancás que te atiendan con cara de traste−, hacés apuntes de absolutamente todo lo que habla el profesor −hasta los chistes y refranes−, comprás café con sabor a agua sucia en el bufet −y cuando preguntás si ese tarro es el del azúcar te contestan con sarcasmo y mala onda que no, que es el de sal−, viajás menos o más de una hora para llegar a la facultad −que el tren anda mal o que el bondi no te para o abre la puerta porque está lleno o te vio cara de tarada−, que el café se te vuelca sobre los libros y apuntes −incluso en la remera− cuando estás repasando para el parcial justo 30 minutos antes de rendir; que esa profesora que en un principio te divertía y te calló bien, al final te demostró con sus actitudes que es una forra que no vale la pena; que cuando se acercan los parciales, el ambiente tenso dentro de la facultad es contagioso, y esas caras ojerosas, asustadas, cansadas y tristes te desesperan...
En realidad lo único divertido de la universidad es el primer día, cuando te reís de algún chiste del profesor o cuando te reís con tus compañeros. Después, agarrate Catalina.

Comenzar el primer cuatrimestre cursando solamente tres materias, parece una pavada, claro. Hasta que la época de parciales se acerca y tenés que estudiar. Pero estudiar de verdad, posta, no como en el colegio.
Hay que empezar a organizarse −realmente recomiendo y aconsejo mucho hacer esto, pero bien−, empezar a dormir un poquito menos −y a veces más−, y sobre todo, comenzar a hacer valioso el tiempo. Hay que empezar a tomarse más en serio las cosas y afrontar la realidad: tenés que estudiar un montón y estás hasta las manos.
Lo que yo hacía, para organizarme, era dividir la cantidad de textos para leer por día. Es decir, leía y estudiaba, como mínimo, un texto por día −a veces dos o tres−, y así llegué a estudiar todo para las tres materias.
Otra cosa importantísima a saber, es que todos debemos descubrir y usar nuestra técnica de estudio ideal. Muchos lo que hacen es solo resaltar lo más importante de los textos y estudiar de ahí, otros los resumen, otros hacen cuadros y redes conceptuales, otro no hacen un pepino, peo todos se las ingenian de alguna u otra forma para que esa enorme e infinita cantidad de información les quede acumulada en el coco. Vos buscá la tuya, nadie tiene la misma técnica porque nuestros cerebros funcionan distinto.
Yo me pasé la cursada preguntándole a varios compañeros cómo estudiaban, y todos me contestaron algo diferente.
Así que bien, a la hora de comenzar a prepararse para los parciales, hay que tener en cuenta que:

  • Hay que leer todos los días.
  • Organizarse bien.
  • Dormir bien (nunca vayan a rendir sin dormir o con una o dos horas de sueño, yo sé por qué se los digo).
  • Estudiar, pero en serio.
  • No dejarse estar.
  • Tomar buenos apuntes en clase. Por lo menos, a mí me sirvieron un montón.
  • Sacarse todas las dudas posibles, ya sea con compañeros del curso o con profesores (si te tocó uno que contesta mal, te compadezco).
  • Sobreponer el estudio sobre tu vida social, ocio y salidas. Olvidate de tu vida anterior.
  • Después de los primeros parciales, no vas a ser la misma persona de antes.
Noche anterior al primer parcial de IPC, intentando memorizar un par de cosas utilizando mi mano (no pregunten por qué). La pomadita del fondo me hacía compañía en el resfrío pedorro que tuve. Ah, y el café siempre presente, claro.

Eso de "si estudiás te va a ir bien" no lo creo mucho; por lo menos a mi no me funcionó en todas las veces. Eso de que te vaya bien no sólo depende de vos y todo lo que hayas estudiado, también depende de cómo te hayas levantado ese día ojalá que no con el pie izquierdo, depende de cuánto hayas dormido recomiendo que lo hagas bien−, de cuán seguro/a y confiado/a estés, de la tranquilidad o nervios que tengas y de los temas que te toquen en el parcial puede que te toque lo que más sabés o lo que menos estudiaste. Lo importante es que te prepares bien, que te organices bien y logres aprenderlo todo. Porque eso que se estudia ahora son las herramientas que la universidad te está dando para que vos te formes como ese profesional que querés ser. Todo lo que se estudia puede ser un bajón, pero yo me lo tomo como un perfeccionamiento y una formación a lo que soy y quiero ser.
No siempre nos va a ir bien en todo. Por ejemplo, a mi me fue muy bien en dos materias y mal en una; pero aunque duela haberse esforzado demasiado para resultados tan escasos, vale la pena seguir resistiendo.
También es un bajón ver cómo algunos compañeros se van y abandonan, todo así a mitad de camino. También es duro ver lo desorientados y perdidos que podemos llegar a estar todos, o la competencia que se puede generar dentro del curso. Es molesto descubrir que en la universidad también hay chupamedias y gente que se copia en los parciales −o se machetea, para entenderlo mejor−.
Es feo tener que cursar con profesores cuyas actitudes son de lo más incorrectas y no se cansan de hacerte sentir mal. Es un bajón conocer gente mala onda o gente fuera de la facultad que te tira chocolates con púas para desanimarte.

"DEJÁ DE ESTUDIAR Y DAME BOLA, NO AGUANTO MÁS".

Sobrevivir a época de parciales fue bastante duro, agotador y estresante. No sólo por todo el esfuerzo que me implicó empezar −y aprender− a estudiar desde cero, sino porque esta época se me combinó con problemas familiares y de salud, que provocaron que terminara casi como Emily Rose.
El caso es, que empezar siempre cuesta. Después con el tiempo le agarrás la mano y te canchereás.
Así como aprendemos a vivir la vida, aprendemos a vivir la universidad y siempre cuesta un poquito al principio, porque es cuando más errores se comete y más veces te chocás contra la pared. Después la vivís esquivando o diciéndole olee, porque ya sabés que la forra está ahí esperando a que tu cara se estrelle contra su cuerpo sólido.

En resumen, esta época, a pesar de que sea la más dura, decepcionante o alegre o bajón, es la que más nos enseña. Un parcial es sinónimo a el momento en que ponés a prueba todos tus conocimientos aprendidos previamente. Por eso siempre hay que aprovechar esa hora y media o dos y dar lo mejor de uno. Dejar todo en la cancha, así como decimos nosotros los argentinos. "Hoy te convertís en héroe", te susurra Mascherano al oído, que está sentado al lado tuyo. "Hoy das todo lo mejor de vos en esos parciales, porque la universidad no es solo para inteligentes, como dicen, es más que nada para resistentes".

En las próximas Crónicas Universitarias seguro te vas a encontrar con...
  • Lo bueno y lo malo de la universidad.
  • Anécdotas bizarras.




No fue un post como pretendía que fuera (quería hacerlo menos en prosa y más como las crónicas anteriores, pero salió lo que salió). No me explayé como suelo hacerlo, por eso voy a pedirles obligarlos a que me cuenten sus experiencias en su primera época de parciales. Apuesto a que más de uno la pasó mal, se puso nervioso/a o no durmió la noche anterior. Espero sus comentarios así nos reímos un rato de nosotros y cumplimos con el objetivo que tiene esta sección, de nutrirse de la interacción recíproca.
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