19 feb. 2016

Reflexiones filosóficas: Los efectos del ser humano en el mundo

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Somos seres humanos. Buscamos la razón pero somos irracionales, queremos vivir bien pero le hacemos daño al otro, no queremos más inundaciones pero seguimos cortando árboles; no queremos más guerras y muertes, pero queremos poder y dinero. No queremos más hambre y pobreza pero solo pensamos en nosotros mismos —o por lo menos, gran parte de la sociedad lo hace—. Así somos.

El mes pasado escribí sobre el mar cuando me fui un par de semanas de vacaciones a la costa y les comenté la gran contaminación que produce la gente que va a vacacionar allí. Y hace unas semanas, el país entero y hasta el mundo, se indignó con la foto de un delfín en manos de turistas, en la costa atlántica de Buenos Aires. Este animal, según lo contado y lo ocurrido, murió cuando lo sacaron del agua para fotografiarlo. La reacción de los que vieron las fotos fue negativa, por supuesto, ¿quién se pondría feliz al verlas y saber que después de eso el delfín murió? La gente insultó, se molestó y hasta incluso se indignó. Todos culparon a aquellos presentes y los calificaron como "gente estúpida". Sí, por supuesto, es gente estúpida. Pero es gente estúpida porque la sociedad está estúpida.


Las sociedades actuales vivimos en plena era de la comunicación y somos consumidos, poco a poco, por el capitalismo en exceso que se va expandiendo a medida que pasa el tiempo. Los días son más cortos y el año pasa más rápido porque vivimos demasiados ocupados con las nuevas tecnologías, en el entretenimiento, en el trabajo y en nuestras obligaciones. No hay tiempo para más nada que eso.
Esta era de la comunicación y el consumismo, generó humanos mal informados, humanos inconscientes y ajenos a ciertas realidades. Desconocemos la naturaleza y convertimos a todo lo nuevo en novedoso, atractivo y comerciable. Si estamos en un lugar nuevo queremos presumirlo, si nos compramos algo nuevo también. Nos alimentamos con felicidad artificial y material, y ampliamos nuestro ego con posesiones. 

Somos inconscientes e irresponsables, no conocemos nuestro mundo y cada vez nos desconocemos más a nosotros mismos. La gente que agarró al delfín fue inconsciente, no tenía idea de lo que hacía —o por lo menos, de las consecuencias—. Sus mentes estaban demasiado ocupadas en el ocio, en la diversión, en las "vacaciones", en aumentar sus egos, en sacarle una foto para subirla al facebook y que todos sus amigos lo vean.

Cuando una sociedad se concentra demasiado en tener y no en conocer o saber, ocurre esto. Esa gente no sabía porque sus mentes estaban nubladas, porque no fueron educados correctamente, porque DESCONOCÍAN la propia naturaleza que nos rodea.
Así pasa como cuando dejamos la tele prendida y no la miramos, o cuando usamos el aire acondicionado y no lo necesitamos. Somos inconscientes, estamos perdidos en la tecnología, en los excesos, en los placeres de las comodidades del capitalismo, en nuestras obligaciones... en nosotros mismos. Y a veces, no nos damos cuenta, de que estamos así por culpa nuestra; de que el mundo es así por nosotros, de que las guerras, el hambre y la pobreza existe porque nosotros las ocasionamos. Todo es culpa nuestra. Nosotros hacemos todas estas cosas en el mundo pero porque lo desconocemos, porque somos inconscientes. Solo hacemos mal las cosas.

"Solo hasta que se haya talado el último árbol, contaminado el último mar y muerto el último pez, el humano entenderá que no se puede comer dinero". 
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14 feb. 2016

Películas: El Renacido

14 comentarios:
Obvio que acá no hay spoilers.

Inspirada en hechos reales, dirigida por Iñárritu —quien el año pasado se llevó el Oscar como mejor director gracias a Birdman— y protagonizada por Di Caprio, esta película está en boca de los mejores críticos de cine y espera romperla en la próxima entrega de los premios más famosos de la industria cinematográfica.

El Renacido es una adaptación de la novela The Revenant escrita por Michael Punke y cuenta lo que le sucedió al verdadero Hugh Glass, un hombre estadounidense del siglo XIX, trampero y explorador que fue brutalmente atacado por un oso y logró sobrevivir... solo, por supuesto.


El Renacido no es una película para disfrutar, es una historia para sufrir y sentir. Se te tensan hasta las pestañas por tan fuerte impacto emocional que provoca la trama y la impecable actuación de Di Caprio. Podés agarrarte la cabeza, hacer muecas de dolor, quedar boquiabierto y hasta taparte los ojos mientras la ves. No es una película para cualquiera, pero es excelente.

Con una escenografía natural, de tonos azules, blancos y verdes; con una historia real y fuerte, en la que se dividen sociedades y culturas distintas; con guiones que tienen mucho que envidiar, con tomas realistas y sobresalientes —me gusta demasiado como Iñárritu utiliza las cámaras—, con interpretaciones impecables y efectos —maquillajes— excelentes; El Renacido se prepara para triunfar en los premios de este año. 
Estoy segura —y acuérdense de lo que les digo— que Di Caprio este año lo va a lograr. Sí, Leo, este año te lo llevás, confiamos en vos. Además miralo al pobre... agonizó dos horas y media en la pantalla, ¿cómo no se lo va a merecer?


La película nos presenta, ante todo, una realidad que viene ocurriendo desde hace muchísimos años atrás: enfrentamientos y usurpaciones a las comunidades indígenas. Guerras entre flechas y armas de fuego; por tierras, riquezas y poder. También se nos presenta el lado más oscuro de la naturaleza y el lado más crudo del ser humano. 

Hugh Glass, nuestro protagonista, al encontrar a dos osos bebés en el bosque, intentó cazarlos hasta que su madre lo descubrió y lo atacó hasta casi matarlo. Él intentó dispararle y eso empeoró todo.
Recuerdo, cuando salí del cine, decirle a mi hermana que él tuvo la culpa principalmente porque se acercó y quiso matar a los hijtos de la osa. Mi hermana me contestó que hubo culpabilidad de ambos lados, ya que lo natural del ser humano es querer cazar lo que ve y lo natural de una madre es defender a sus hijos: los dos actuaron de manera violenta y por más que él no haya querido matarlos, la osa lo iba a atacar de todas formas porque lo vio cerca.



Cuando sus compañeros lo encontraron en un estado inhumano y notaron que ya no tenía esperanzas, intentaron hacer lo posible para salvarlo, pero los que se quedaron con él para cuidarlo, lo terminaron abandonando. Y en el mismísimo borde de la muerte, Glass luchó por su vida. Pasó días y noches solo, en medio del crudo invierno y los bosques nevados, hambriento y gravemente herido. Incluso escapó de los peligros que lo acechaban y no se dio por vencido.

Básicamente, podríamos decir que durante los 157 minutos que dura la película, podemos ver a Di Caprio agonizar como nunca. Y no, si no la vieron no se lo pueden imaginar. Yo les advierto, es bastante fuerte. Pero es la primera vez que soy capaz de decir que sufrí mucho pero la película me gustó. Es muy buena.


Sí, es muy buena. No podrían haberla hecho mejor y sinceramente se lucieron. Hicieron un buen trabajo con ella y creo que es una película que se merece muchos reconocimientos. No tengo más palabras para explicar el gran trabajo cinematográfico que realizaron. Me levanto y los aplaudo de pie, a todos. Y a Leo, por supuesto, que este año se nos lleva su deseado Oscar, que bien merecido lo tiene.
Véanla y sufran, vale la pena.


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8 feb. 2016

Series: Jessica Jones

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Hoy les traigo algo diferente —ya que hace mucho tiempo no escribía sobre series— para ir cambiando un poco los aires en el blog. Tengo muchos posts sobre filosofía y crónicas universitarias que están en proceso y alguna que otra cosa que tengo ganas de compartirles, pero últimamente estoy escribiendo para mí y tengo la cabeza en otro lado. Además, estoy estudiando desde el 25 de enero para rendir una materia que me quedó pendiente y estoy media agotada mentalmente —y eso que hace unas semanas volví de mis vacaciones—, pero bueno, qué se le va a hacer.
Pensé que sería ideal —ya que aun la mayoría sigue de vacaciones— traerles una recomendación de una serie que podrían ver en estos días; y como no, para aprovechar el fin de semana largo con lluvia.
No es que la acabo de terminar y quiero reseñarla —de hecho, la vi el año pasado a penas salió—, sino que quiero recomendarla y necesito que la vean o por lo menos que le den una oportunidad a esta serie. Ahora les voy a contar por qué.


Jessica Jones es una serie de Netflix basada en los cómics de Marvel del personaje Jessica Jones (Krysten Ritter) —valga la redundancia—, una detective heroína independiente con un pasado novedoso y un trauma que cambió su vida y su forma de ser por completo. Posee una fuerza supernatural a causa de un accidente que sufrió cuando era adolescente y la valentía, la seriedad y el humor podrido la caracterizan. Su adicción a las bebidas alcohólicas no solo no solucionan sus problemas y angustias, sino que la vuelven más descuidada con su entorno y con ella misma.

Dicen que para ser un superhéroe no hace falta tener superpoderes, sino realizar acciones buenas y justas. Es por eso que la especialidad de Jessica Jones es ser detective. Con su agudo sentido de justicia y una personalidad fuerte, ¿quién podría resolver mejor los casos?



Durante el desarrollo de la trama, la persona que le provocó graves traumas y la atormentó por mucho tiempo, reapareció en su vida: volvía a por ella. He aquí, chicos, el mejor villano de todos para mi gusto. Un hombre con una extraña anomalía que controla mentes y conductas de cualquier persona sin necesidad de consenso. Nadie puede resistirse a sus órdenes, nadie puede negársele. Jessica fue su esclava por un tiempo hasta que logró escapar. Pero este villano, que se hace llamar Killgrave (David Tennant), parece invencible y no se va a detener hasta conseguir lo que quiere: que Jessica se enamore de él.


Da miedito, ¿no?

Más o menos me morfé los 13 capítulos como si fueran un kilo de helado. Creo que es una serie que vale la pena ver, ya que a pesar de que su historia provenga de un cómic —yo amo todo lo relacionado con los superhéroes, pero si no acostumbran a ver cosas como esta, tienen que probarlo—, no está sobrecargada de efectos especiales y los pocos que hay, son excelentes. Además el ambiente oscuro y frío de las calles de Nueva York, nos hacen sentir que estamos ahí mismo y nos atrapan en todo momento —o por lo menos, a mí me pasó—. Los personajes, fuertemente caracterizados por sus distintas personalidades y aspectos físicos, —por ejemplo, a Jessica siempre la vemos con una campera de cuero negra y un jean claro—, están positivamente acertados en conjunto con la trama y los guiones. De hecho, la combinación de acción, suspenso y el mundo de Marvel, cada vez quedan mejor en la tv.



Calificación:


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