25 nov. 2015

Películas: Los juegos del hambre: Sinsajo Parte 2

6 comentarios:
Esta es una crítica sin spoilers, así que a no preocuparse.


Luego de terminar una larga cursada, nada mejor que ir con unos amigos al cine. Y como todos los años, para noviembre, yo estoy ahí para seguir las adaptaciones cinematográficas de una trilogía que leí hace tiempo y que por supuesto, captó mi atención al igual que a muchos adolescentes en todo el mundo.

Después de haber salido medio aburrida y decepcionada del cine con Sinsajo Parte 1, hoy puedo decir que salí bien satisfecha con esta última.
Además de haberle sido bastante fiel a los guiones literarios de Suzanne Collins, no dejó nada para reclamarle a su adaptación, salvo que fue algo inútil y tedioso haber partido en dos lo que podría haber sido uno; pero todos ya sabemos que fue puro interés comercial.
En su totalidad, creo yo, Sinsajo parte dos fue una película impecable. Superó mis expectativas y de hecho no puedo criticarle negativamente sus efectos especiales, poco exagerados y hasta diría yo creíbles. La trama mantuvo su nivel de tensión-acción-suspenso y la disfruté en todo momento. Salvo un par de veces que sentí la necesidad de hacer puchero y respirar hondo para que el agüita no salga por los ojos. Pero eso está de más, ya todos sabemos qué pasa en el final de la historia.



Me gustó la transformación y la Katniss que nos encontramos en esta última película: alguien que sabe lo que quiere y cómo hacerlo, sin vueltas ni dudas... ni miedos. El símbolo de la rebelión se vio más rebelde y fuerte que nunca: "Esta noche, dirijan sus armas al Capitolio, dirijan sus armas hacia Snow..."
Y en todo momento, nuestro Sinsajo, hace que se nos ponga la piel de gallina no solo porque vemos lo que ella ve y la acompañamos en su lucha contra el presidente Snow y la conquista del Capitolio, sino porque vivimos con nuestros propios ojos la lucha de los de abajo contra los de arriba. Un ejemplo de revolución... una guerra.
La película y la historia lograron reflejar una realidad —dentro de una ficción distópica— actual: hambre, pobreza, niños y personas inocentes muriendo a causa de la guerra y los medios masivos de comunicación pisando fuerte en la sociedad.



Dentro de la trama romántica, podría decirse que me dio igual; no sentí una química entre Katniss y Peeta. Tampoco la había sentido antes y creo que nunca lo hice. Para mí, el romance actuado de ambos actores nunca fue muy creíble; o por lo menos yo nunca me lo creí del todo. La disputa entre quién se quedaba Katniss: si con Peeta o con Gale, quiso asomarse en la película pero por suerte (por suerte) no intervino demasiado en la historia. Básicamente mi atención se basó en lo que realmente estaba sucediendo entre Panem y el Capitolio y creo que eso fue lo más importante en la trama: la revolución.

En resumen, Sinsajo Parte 2 fue el bocado más jugoso —que todos esperábamos— en el que se nos presenta cinematográficamente una buena peli y una buena adaptación. A mí me gustó, yo la recomiendo. Así que cuando tengan un tiempo, vayan a verla que vale la pena pagar la entrada.


Calificación:

Sí, hoy estoy buenita.
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23 nov. 2015

Reflexiones filosóficas: Cambiar el mundo no es solo idealismo

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Cuando era chiquita siempre me dijeron que tenga cuidado con la gente y el mundo, porque todos son muy malos. "La gente es mala y egoísta, solo quiere hacer daño", me decían.


Crecí sobreprotegida y bajo una religión a la que fue sometida mi familia mucho antes de que yo naciera. Por lo tanto, crecí en una burbuja, creyendo que el mundo y la gente era eso que me enseñaban.
Mis intereses intelectuales siempre me fueron reprimidos, sobre todo mi gusto por la filosofía, lo que casi era un tabú para mi y me la prohibían.
Tiempo después, cuando todo eso dejó de pasar y mi familia ya no fue más de esa religión, yo comencé a conocer el mundo: el mundo real, el de verdad. Y junto a ello, también comencé a conocer a la sociedad. Y de repente, pude leer sobre filosofía sin miedo, pude ampliar mis gustos, mis pensamientos y mis pasiones sin un límite absurdo que se me interpusiera y no me dejara ser feliz. De repente pude ser yo y animarme a pensar y a experimentar libremente en el mundo. Por supuesto que reafirmé que la gente es mala y que el mundo es una mierda. Pero descubrí que no todo es así. Que afuera de esa burbuja también existía gente buena, personas capaz de ayudar. Que es posible cambiar el mundo más allá de todo lo malo que existe.


Siempre me escondí bajo las palabras y la escritura. Nunca me hacía ver, me daba miedo pensar más allá de todo lo que me mostraban. Como cuando tenía diez años y me cambiaron de colegio: la maestra de lengua nos pidió que escribiéramos un cuento y luego preguntó de quién era el relato del "Conejo-caballo que viajaba por el mundo", porque estaba hermoso. Yo había levantado la mano tímidamente y todos mis compañeros nuevos, que nunca me habían prestado atención, ahora me estaban viendo. La maestra me felicitó y luego lo leyó en voz alta, prometiéndome que ese fin de semana lo iba a publicar en una revista. En realidad nunca supe si lo publicó o no, pero ese día entendí algo: la clave está en la acción, en el hacer.


Siempre pensé, siempre escribí, siempre soñé, siempre quise... hoy me animo a hacer.
Porque después de conocer cómo es el mundo en realidad, cómo son las guerras, cómo es la sociedad, cómo es la maldad, cómo son los amigos falsos, cómo es el individualismo, cómo es el lado más oscuro de todas las cosas; también conocí todo lo contrario. Es darme cuenta de que si existe lo malo se lo puede cambiar o mejorar, de que hay posibilidades de hacer un mundo mejor. Y entendí que vale la pena hacer cosas por los demás, que vale la pena la sonrisa del otro, la amabilidad, la honestidad y la sinceridad; el "te doy una mano", el "te acompaño en la lucha", el "no estás solo/a", el "se puede". El darle una moneda al señor del subte que canta lindo, el ayudar a un viejito a cruzar la calle, el acompañar a la gente del Famatina con su lucha contra la megaminería; el formar parte de Ni una menos. Todo eso, antes estaba fuera de mi burbuja, y hoy no me da miedo la gente y tampoco el mundo. De hecho, hoy estudio a la sociedad y entendí que estoy en el lugar indicado.






El cambio no solo está interiormente, con las ganas, los sueños o escribiendo... el cambio está en la acción y hoy me veo capaz de hacer muchas cosas. Ya no hay burbuja que me encierre desde hace mucho, ya no hay más miedo. Ahora hay ganas y buenas intenciones. Creo en la posibilidad de hacer este mundo un lugar mejor, a pesar de que todo lo malo siempre está ahí. No me importa, la gente buena siempre está. Y si vos les compartís una sonrisa, tarde o temprano te la van a devolver.
Siempre fui idealista y de hecho sé lo que es el idealismo; el idealismo se puede convertir en una acción y en una realidad. Cambiar el mundo comienza desde una sonrisa, en dejar de pensar solo en uno mismo, de conocer a la gente y sus necesidades; de respetar, de escuchar... de hacer.
Escribo esto y se me viene a la mente varios momentos lindos que viví con desconocidos, sobre todo en el transporte público, cuando un día alguien me dijo: "yo creo en la sociedad y su solidaridad y sé que gracias a la gente buena yo voy a poder salir adelante".

Hoy más que nunca sé qué es lo que quiero hacer en este mundo y que ser estudiante de ciencias sociales es el golazo de mi vida. Voy por el camino indicado y sé que mis intenciones jamás son o serían individuales, sino colectivas.
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20 nov. 2015

Inspiración: La creatividad nace con lo varieté

2 comentarios:
Soy partidaria de lo misceláneo y me encanta leer y escribir sobre varios temas. Lo igual y repetitivo siempre me aburrió y creo que por eso siempre fui una chica llena de ideas, propuestas y proyectos. Me encanta probar cosas nuevas y descubrir, explorar y encontrar todo aquello que me rodea. Por eso, la rutina diaria siempre fue destructiva para mí. La homogeneidad me hace mal y me vuelve un ser concreto, formal y aburrido.

Este mural lo encontré en la ciudad de La Rioja, justo al lado del centro cultural, lo que antes fue la escuela secundaria de mi papá.

Cuando entré a la universidad, por un momento sentí que mi creatividad se estaba muriendo y sí, la rutina y el cansancio provocaron que mis ideas, mi imaginación, mi inspiración y mis ganas de escribir se apagaran un poco. De pronto ya no sentía ganas de dibujar, pintar, leer por placer o escribir pensamientos y poemas —de hecho no lo hago hace varios meses—. Por eso creo que trabajar en una oficina sería estar matándome metafóricamente —y podríamos decir que literalmente también—.
Creo que las personas creativas nacimos para otro tipo de vida y la rutina impuesta no es lo nuestro. Necesitamos de ciertas estimulaciones artísticas que se activan con ciertos cambios de aire, cambios de caminos, cambios de lectura y cambios de ambiente que logren afectar positivamente nuestra sensibilidad.
Creo que este mundo impuesto socialmente nos hace daño a todos. Las obligaciones siempre están superpuestas sobre nuestras pasiones o hobbies y eso, creo yo, nos hace humanos más tristes en un mundo rutinario y aburrido.

La Feria del libro en La Rural, Buenos Aires.

Propongo salir de la esfera y apartarse de la homogeneidad rutinaria. Encontrar y perderse en lo que más nos gusta hacer... animarse a probar algo distinto o salir a caminar por otro lugar.
Los gustos populares, la moda y todo aquello que nos acumula al montón, maquilla quien realmente somos. Por eso mucha gente aún no sabe qué es lo que le gusta, qué es lo que le interesa, qué es lo que quiere estudiar, quién quiere ser o cuál es su talento. Están perdidos en lo mismo, en lo homogéneo.

Esas dos tortugas siempre están ahí, en el Parque Centenario, Buenos Aires.

Creo que todos nacimos con habilidades y gustos distintos, capaces de diferenciarse de los demás para poder especializarse en algo y aportarlo a la comunidad y al mundo. Sentirse inútil es solo un efecto de estar siempre en el mismo lugar y no atreverse a descubrirse a uno/a mismo/a. Volvámonos antirutinarios/as.

Este perro vive en Caminito, La Boca y cada vez que alguien se le acerca se hace el lindo.

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18 nov. 2015

Viajes: Conociendo Cosquín y otras tierras cordobesas

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Córdoba es la tierra del cuarteto, del mejor humor argentino y de la mejor tonada... dicen. Tienen razón, generalizar estas descripciones hacia las personas que viven en la provincia de Córdoba no es un caso muy errado, ya que me tocó comprobarlo en el mes de enero del 2015.
En realidad era mi segunda vez en Córdoba; la primera vez fue cuando cumplí cuatro años y la segunda cuando cumplí los dieciocho. El problema era que a penas tenía recuerdos borrosos sobre mis vacaciones en la provincia cuando era chiquita y no me quedaba otra que volver a conocerla... o conocerla por primera vez, da igual.
En realidad yo le insistí a mamá que quería ir a Córdoba, que quería conocer Cosquín. Ella no me lo negó, ya que tiene una amiga allá que no la veía hace años y era la excusa perfecta para visitarla y de paso cumplirme el capricho sueño. Tuve el honor de comprar yo misma, los pasajes vía online con la tarjeta de mamá y el cuatro de enero ya estábamos arriba del micro festejando los cincuenta de mamá. Llegamos el cinco de enero en plena luna llena y tuve la suerte de apreciar uno de los primeros amaneceres del 2015 entre las sierras cordobesas.




La ciudad de Cosquín es conocida por el festival nacional de folklore que se hace anualmente y se transmite por televisión para todo el país y por supuesto, también por el famoso Cosquín Rock. Los mejores artistas nacionales se presentan durante varios días en la ciudad y la gente va a disfrutar de la música, de la cultura y de las tradiciones argentinas. Si tienen la oportunidad de presenciar el show algún día, háganlo.

Si bien el mes de enero es la temporada más calurosa para la mayoría del país, en Cosquín la temperatura no supera los 37° pero el sol pica fuerte. Estar entre sierras y a una altura superior que Buenos Aires hace que todo sea más pesado (los oídos se me taparon), más caluroso y cansador. El viaje fue realmente agotador y necesité de un par de horas de más de sueño para lograr recomponerme. Después enseguida le agarré la mano y esa misma mañana al llegar, salimos a caminar para conocer la ciudad.

"No te preocupes que acá no existen los mosquitos como en Buenos Aires", me dijeron... ¡JA! Me picó cada bicho que ni te cuento... y los mosquitos eran dos veces más grandes.
Mi primera impresión cuando comencé a recorrer Cosquín, fue el sentir un aroma a yuyo, a silvestres frescos... no sé, la ciudad olía muy bien y la vista era hermosa. Yo había llevado mi cámara colgando del cuello y le saqué fotos a absolutamente todo; incluyendo un puesto de diarios y un perro que había cavado en la tierra para luego acostarse ahí y aprovechar del fresquito (hacía calor).


Si hay algo que amé de Cosquín, fue su arte urbano y sus artistas callejeros que aparecían en la tarde: cantantes, bailarines, hippies vendiendo pulseras artesanales, mimos, animadores, acróbatas y mochileros que hacían cualquier cosa con tal de ganar unos pesos para seguir viajando.
Las calles estaban decoradas con ese toque tradicional y folklórico; y las paredes estaban repletas de murales artísticos que decían mucho sobre la ciudad y las tierras cordobesas.
Cosquín está llena de música, arte, cultura e historia... lugares así son de los que yo me nutro e inspiro; sobre todo si hay arte e historia. Cosquín está llena de vida.





Viernes 9 de enero del 2015:

"Cosquín de noche es hermoso. Cada vez viene más gente por la temporada y las calles se llenan... tanto, que el centro se transforma en peatonal y en vez de autos hay artistas callejeros, vendedores, shows, chicos andando en skate y gente cenando afuera. Me encanta".


Córdoba es una de las provincias más visitadas por mochileros y viajeros, también por argentinos y turistas. Es que Córdoba tiene de todo: ciudad, pueblo, tranquilidad, fiesta, ríos, sierras, música y gente buena onda. Eso sí, le pedís a alguien alguna instrucción para llegar a algún lado y terminás perdido en medio de los montes.
También están los colectivos urbanos que vienen cada muerte de obispo pero que valen la pena tomarlos, ya que recorren lugares claves que vale la pena conocer.

Por la mañana siempre está algo fresco, luego el sol sale con fuerza al mediodía y no te deja respirar hasta el atardecer... eso sí, los mejores atardeceres los vas a vivir ahí: entre las sierras, observando cómo se esconde el sol. Después, la noche se convierte en la parte favorita de los cordobeses: ya no hace mucho calor y hay música y alegría por todos lados. La gente se junta a comer asado o pizza a la parrilla, toma vino y se arma la guitarreada entre amigos y familia.
Una de las noches del festival, fuimos a recorrer la plaza y el centro principal. Por allá estaban las ferias artesanales con emprendedores independientes que exponían sus obras. Por mi parte, me acerqué al de bebidas y me hicieron probar gratis un licor de quinoto (?) y en un puestito me regalaron caramelos artesanales con carita feliz (las cosas gratis son lo mejor que hay).


Córdoba es sinónimo de alegría y sí, esa semana y media que estuve en esa provincia fue pura alegría para mí. Viajar y cambiar de ambiente, conocer gente y estar en lugares desconocidos es una de las cosas que más disfruto en la vida después de escribir. Y Córdoba me hizo feliz con sus paisajes, con su Cosquín y Villa Carlos Paz; con su capital y con sus pueblitos del oeste.
La gente es agradable, simpática y amigable. Más acogedora y menos fría que la que vive en Buenos Aires. Es otra movida, es otra vida... es otra tranquilidad.




Por el lado económico, Córdoba no es una provincia muy barata, ya que es uno de los puntos turísticos más visitados y peor aún en época de vacaciones (los precios pueden subir de un día para el otro). Sin embargo, los mochileros y los gasoleros predominan en todo momento demostrando que se puede viajar sin tanto dinero y sin tantas preocupaciones.

Si conocieron o conocen la provincia, de seguro estarán entendiendo este post. Y si así no lo hicieron, dense la oportunidad de ir algún día y recorrer un poquito de Córdoba. Seguro a más de a uno se le pegó la tonada.


PD: mi periodista de viajes interior acaba de despertar... ¡Hola!
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1 nov. 2015

Crónicas Universitarias: Este post es para ustedes

13 comentarios:
El otro día me levanté con las ganas de repetir la sección de crónicas universitarias con el fin de escribir algo más objetivo para ustedes.

Si hay algo que me encanta además de escribir para esta sección, es leer sus comentarios. Si se ponen a observar, crónicas universitarias es lo más leído, comentado y alabado de mi blog *salta y tira papelitos de colores*. No sé qué es lo que tendrá o qué es lo que tanto les gusta, pero ya que estamos, vamos a exprimir un poco más la fruta; eso sí, sin exagerar.

Siempre que puedo, contesto sus comentarios en cada entrada y noto que al final, crónicas universitarias es una relación mutua entre yo —que estudio y escribo mis experiencias y ustedes que la mayoría estudia o estudió y comparte de igual forma sus experiencias conmigo. Todos ganamos.


Para cambiar de tema, octubre para mí, fue un mes de mucho aprendizaje. Podrán notar que no estoy escribiendo mucho por acá y no, quiero decirles que la facultad no es la única que me quita el tiempo. Tengo tiempo, pero a veces no me sale escribir todo eso que quiero compartir. Hay un par de entradas que quiero subir sobre viajes y fotografía, también sobre política y filosofía... pero no me da la cabeza (para los que esperan volver a leer una reseña literaria en este blog, creo que van a tener que ser pacientes. Lo único que leo desde abril son libros y más libros sobre la universidad y no me dan ganas para otra cosa). A lo que quiero ir, es que octubre fue un mes de práctica para todo lo que aprendí a lo largo del año. Me refiero a que todo lo teórico que me enseñaron en la universidad hoy en día lo estoy aplicando en la vida cotidiana y que mis intereses se están ampliando más de lo que esperaba. Nunca creí que empezar a estudiar iba a sacar lo mejor de mí, se los juro, estoy sorprendida de mí misma. Pasé de ser una chica que poco sabía y mucho quería, a ser una chica que cada vez sabe más, mucho quiere y mucho hace.

Desde chica siempre fui una persona idealista, de esas que quieren cambiar el mundo y ayudar a la gente; no por simple interés individual, sino por un interés puramente colectivo. Hoy siento que sigo siendo la misma persona pero con más herramientas y con la capacidad de poder hacerlo desde ahora mismo.
No voy a decir que entrar a la universidad te hace mejor persona, pero tal vez te haga menos mediocre y menos ignorante; más pensante y más realista. Mucho más si sos un estudiante de sociales o humanidades.
No me quiero explayar tanto en esta pavada; más adelante voy a contarles bien sobre este tema que tanto me está inquietando y que me hace feliz.


A lo que quiero llegar con este post, es que ustedes me están demostrando que la carrera que elegí, por el momento, es la correcta. A veces me dan ganas de abrazarlos a todos y decirles graciasx100 por venir, leerme y comentar. Sobre todo me fascina saber que logran entender lo que les quiero decir y no hay mejor satisfacción que eso para una futura comunicadora.

Veo que algunos se asustan cuando cuento la parte real de la universidad; y sí, no les voy a mentir. La universidad es así y mucho más a como yo se las muestro. Pero no hay que espantarse ni tampoco tomarse tan en serio lo que digo; después de todo, nadie tiene las mismas experiencias, yo solo cuento las mías y espero poder ayudarlos. Ser un apoyo para ustedes, para que elijan qué quieren estudiar y qué quieren ser, para que no bajen los brazos y sigan el camino a pesar de que a veces la universidad es un bajón. Pero como dije en mi post anterior: vale la pena el esfuerzo, vale la pena estudiar.

No tienen idea de lo mucho que crecí estos meses (sí, crecí *escucha llorar a su abuela*) y lo mucho que empecé a entender este mundo. Hoy más que nunca estoy segura de quién soy y quién quiero ser y sí, todo gracias a mi decisión de empezar a estudiar. La universidad te cambia la vida y sinceramente, yo creo que es en el mejor sentido.
Chicos, si tienen la oportunidad de empezar una carrera o estudiar LO QUE SEA que les gusta, háganlo. La vida universitaria no es color rosa pero es la mejor, se los juro que es la mejor.
Durante estos meses conocí personas geniales, profesores únicos (y otros no tanto); sin querer me nutrí de los pasillos charlando con estudiantes de otros cursos y carreras, y sin querer descubrí y afirmé que si hay otra cosa que me gusta es la política y que el día de mañana voy a utilizar estas habilidades que encontré para un bien social.
Ahora yo me pregunto: si este año no hubiese empezado a estudiar, ¿qué sería de mí en este momento? No me gustaría imaginarlo.

No me voy a cansar de decirles que entrar a la universidad es algo hermoso y que si tienen la oportunidad de estudiar, tienen que aprovecharlo. Puede que no a todos les pase lo mismo que a mí, tal vez yo esté loca y sea una optimista entusiasta que le encanta todo y que se vuelve loca por utilizar sus intereses para cambiar el mundo y ayudar a la gente (bueno sí, un poquito lo estoy), pero por lo general es así: aprendés un montón, reís y llorás, te levantás y te caés... algo así como la vida.

Para no seguir aburriéndolos, voy a llegar al final de este post con un último pedido: que me hagan preguntas sobre lo que sea que esté relacionado con el mundo universitario. Así la próxima vez que escriba (o cuando pueda), les voy a contestar en una entrada como esta. Vamos a intentar hacer algo más comunitario y didáctico. Esta vez ustedes van a preguntar o pedirme que hable sobre tal tema o cosa, así que siéntanse libres de hacerlo y anímense que acá estoy esperando ansiosa por sus comentarios.

Los leo.
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